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Rarezas de los gatos, el porqué de los porqués

Los gatos son animales diferentes, distintos, con un talante y un comportamiento con su entorno y con los humanos que resulta toda una aventura entender. Tal vez estas líneas que siguen le ayuden a poner las cosas en su sitio en relación al estar de los gatos. Son las rarezas con sentido de los gatos ¿Las vemos?

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Ante todo, el gato es muy curioso ;)

Ante todo, el gato es muy curioso 😉

-Acicalamiento exclusivo. Un gato que lame el cuerpo, la piel o el cabello de su cuidador es una mascota satisfecha. Le lame, que es como si lo acicalara, como a un igual. Como a otros gatos con los que comparte comida.

-Confianza extrema. Los gatos que muestran su panza boca arriba a sus cuidadores humanos les están enseñando un lugar de su cuerpo vulnerable, cuando lo hacen, es porque confían. Algo que pocas veces se da en una tienda de animales donde los animales están, por decirlo de alguna manera, escasamente socializados.

-Humanos de alquiler. La especial posesividad de los gatos los lleva a entender de forma instintiva que el hogar en el que viven, nuestra casa, si es el caso, es ‘su’ casa. Los cuidadores cumplen la función de animales que viven en su mismo espacio y con los que cohabita en función también de sus roles y de su percepción.

-Territorio humano. Seguramente lo ha experimentado, los gatos frotándose de manera más o menos insistente contra usted. No lo hacen por amor al prójimo, por atender a las necesidades de afecto humano, ni mucho menos, lo hacen por marcar una propiedad, nosotros, que somos suyos. Así son los gatos.

-Aseo de gatos. Y si hablamos de tocarse con la lengua, tendremos que hacer referencia a su aseo. Los gatos usan la lengua, se la pasan para limpiarse. Después de la comida, cuando se van a dormir. Ese lamido pautado es señal de dos cosas, de que el animal está relajado o de que tiene calor, porque con la lengua traslada la humedad de su saliva.

-Deshidratación por la lengua. Y ese lamer sobre la piel puede ser un riesgo ¿por qué? Pues porque con la acción de lamerse los gatos pierden agua. Lamerse es equivalente a orinar en términos de pérdida de agua. Téngalo en cuenta para mantener a su mascota convenientemente hidratada. Y es que su aseo les hace perder agua. Así de claro.

-Lengua sin dulce. Y de lengua seguimos hablando. Las papilas gustativas que recorren la superficie de la lengua de los gatos le sirven para detectar los sabores de su comida, de sus piensos, como sucede en los mamíferos, como ocurre en nosotros los humanos; sin embargo, el dulce se les escapa. Los gatos son incapaces de detectar ese sabor ¿Curioso, no?

-Amor femenino. Los gatos interaccionan mejor con las mujeres que con los hombres. No se trata de una discriminación que tenga que ver con quién le sirve mejor sus piensos, su comida, sus suplementos, simplemente se trata de una cuestión de oído. La voz femenina se mueve en tonos más bajos que resultan más agradables al sentido de escucha de los gatos.

-Atención gatuna. Los gatos tienen 32 músculos en sus orejas, un dato que revela la importancia de su órgano auditivo. No obstante, si no le interesa lo que escucha, no le prestará atención. A no ser que usted haga un sonido que sí le resulta interesante, tanto como para estar alerta, e incluso para dejar su alimentación por un momento. Ese sonido es el chasquido humano con la ayuda de la lengua. Pruébelo. Será un toque de atención para su gato.

Los gatos son especiales, si usted tiene o ha tenido a alguno, sabrá porqué. Este pequeño resumen de sus rarezas es sólo alguna cosa de lo más pintoresco de un animal al que se le quiere, de muchas maneras, por esas formas, por sus cosas de gato.

Gatos en cuerpo y alma de felinos

La anatomía de los gatos resulta uno de los temas más interesantes del mundo de los felinos. Y lo es por sus condiciones físicas. Los gatos poseen una resistencia extrema y una agilidad proverbial para su tamaño. Los gatos tienen sentidos muy agudizados y una habilidad para establecer razonamiento básicos siguiendo su instinto que está en la base de su comportamiento. Su vista también se ha adaptado a su estilo de vida y su oído es fino en zonas amplias del espectro sonoro.

La agilidad de los gatos es bien conocida

La agilidad de los gatos es bien conocida

Sin embargo, esta naturaleza física compleja y una fisiología que le sigue a la misma altura, también representan un delicado equilibrio que un cuidador comprometido debe estimar y cuidar.
Así, efectivamente, los gatos son extremadamente resistentes, pero cuando su sistema inmunológico se ve afectados por las enfermedades y las infecciones, los desenlaces que derivan en deterioros físicos son siempre muy rápidos. Una primera conclusión es que los gatos son muy resistentes, pero esa capacidad para soportar duras condiciones se basa en una buena salud.

Recorreremos en estas líneas algunas de las características físicas y fisiológicas que definen a los gatos para demostrar cuan frágiles son en el fondo y cómo la elección de estos felinos como mascotas representa un gran compromiso y dedicación para mantener su salud.

Empecemos por la anatomía. La anatomía de los gatos tiene mucho en común con la de otros mamíferos con los que están o no emparentados. Pero los gatos tienen algunos huesos más. Y una curiosidad, la clavícula de estos felinos están despegadas de otras estructuras óseas y su composición y distribución muscular están diseñadas para proporcionar agilidad al animal. Algo que le permite saltar, botar, girar y correr con habilidad, eficiencia, pero también con gracia, para deleite de sus cuidadores ¿A quién no le ha seducido el comportamiento ‘gimnástico’ de un gato cuando su dueño se ha acercado a comprar su mascota a una tienda de animales?

Pero sigamos con su anatomía. Los gatos tienen treinta dientes y garras, que le ayudan a cazar, las usan como herramientas para sujetar y recolectar, pero, del mismo modo, para mantener el equilibrio, y, para algo fundamental, para rascarse.

Hablemos del sistema digestivo. El sistema digestivo de los gatos es especial. En la naturaleza, sólo se alimenta de carne y, por tanto, su organismo debe ser capaz de generar los ácidos y las enzimas imprescindibles para digerir los trozos de carne y acabar con las bacterias que estén presentes en el proceso. Los dientes del gato son armas fabulosas, para defenderse sí, pero también para preparar su comida antes de ingerirla. Los dientes ayudan a trocear las piezas gruesas y duras de su alimentación. Un proceso que convierte a las garras en otras herramientas igualmente eficaces.

Pasemos al sistema nervioso. Se trata de una parte sobresaliente de su condición física. Los gatos nacen sordos y ciegos y esos sentidos no se desarrollan hasta las dos semanas de vida, sin embargo, el sistema nervioso del pequeño gato sí que está plenamente desarrollado cuando nace.
El responsable del sistema nervioso central es el cerebro. El sistema nervioso periférico afecta a los músculos y al movimiento, y el sistema nervioso autónomo controla las funciones involuntarias del cuerpo.

Sistema reproductor. El sistema reproductivo es la parte de la anatomía felina que es la responsable de apareamiento, de la cópula, del embarazo y del parto. Las gatas pueden entrar en celo dos veces por año y dar a luz varias crías por embarazo. Las gatas no suelen entrar en celo en los meses de invierno y la estirilización o castración no sólo evita el nacimiento de camadas de gatos, pero también hacer que la mascota permanezca en casa más tranquila y relajada.

Por último, una mirada al comportamiento felino que es también el resultado de sus condiciones físicas y fisiológicas naturales. La conducta de los gatos nos lleva a creer que se trata de un animal muy inteligente. Expresan estados emocionales con las posturas de sus cuerpos y con vocalizaciones que creemos ser capaces de interpretar.

El temperamento de los gatos es muy variable y puede oscilar desde estados de docilidad y absoluta indolencia a actitudes realmente agresivas en el mismo animal.

En cualquier caso, cualquier cambio brusco en la actitud, su actitud de ocultación o el desarrollo de un comportamiento agresivo pueden esconder problemas de salud que hay que derivar a un veterinario de confianza. Y es que los gatos no reaccionan lo que se dice muy bien bajo condiciones de estres. Un examen detallado nos dará la medida de su estado de salud. Gatos en cuerpo y alma de felinos.

Tras un rastro de sangre de gato

Encontrar sangre en las heces de los gatos es motivo de alarma común entre los amantes de estas mascotas, por cuanto se suele deducir que el animal puede sufrir un daño interno, con el agravante de que no puede verlo, para el que desconoce su origen, no sabe de su gravedad, y, sobre todo, no puede curarlo como haría con una herida sobre la piel.

La observación regular de la mascota permite adelantarse a cualquier complicación en su salud

La observación regular de la mascota permite adelantarse a cualquier complicación su salud

Los rastros de sangre en las heces de los gatos desatan la impotencia y la preocupación entre los cuidadores, especialmente cuando los afectados son gatos de corta edad.

Los motivos físicos que dan lugar a la aparición de sangre en las heces son muy variados. Vamos a comentar los más comunes, en la idea, simple, de desactivar cualquier preocupación y orientar sobre los orígenes y los tratamientos que se aconsejan en cada caso.

Parásitos intestinales. Los parásitos intestinales son relativamente frecuentes como desencadenantes de esos episodios de sangrado. Se suelen asociar a los síntomas de la coccidiosis, pero también a infecciones bacterianas protagonizadas por las llamadas bacterias campylobacter o las clostridium.

Estas últimas causan colitis que pueden llevar la sangre a las heces y al exterior para ser visibles. Un cultivo fecal pedido por el veterinario puede descartar un desarrollo de la salmonella y ayudará a centrar cualquier tratamiento.

– Irritación del tejido rectal. Algunos gatos obligan a una eversión de la mucosa rectal cuando se esfuerzan por defecar. El tejido de la mucosa rectal suele irritarse con mucha facilidad y quedar saliente en la abertura.

Un roce o una excesiva tirantez de la piel en esa zona tan sensible puede provocar la aparición de sangre que manchará las heces. El desencadenante de todo este proceso puede ser un excesivo consumo de piensos secos, de comidas con poca agua, alimentación muy deshidratada, que fuerza en exceso los músculos rectales de los gatos con las consecuencias descritas. Se trata de una alimentación que adolece de fibras

Un veterinario podrá ayudarle a elegir los piensos más adecuados para los gatos que tienen esta tendencia en su mucosa rectal que podrá comprar en cualquier tienda de animales de entre la variedad de piensos, calidades y composiciones disponibles para los gatos.

– Golpes. Los gatos son animales muy territoriales, en los que usted tendrá que reconocer también cierta vena acrobática. Tanto una cuestión como otra, puede llevarlos a sufrir daños internos que se dejen ver como rastros de sangre en sus heces.

Nos referimos a las riñas de los gatos entre sí, peleas por un entorno, por copular, por el liderazgo en un momento determinado y entre congéneres. Riñas que pueden dar lugar a golpes y a heridas internas que delata la sangre.

La otra causa potencial son los golpes generados por sus aventuras nocturnas, por los saltos y cabriolas que a los que están acostumbrados, que pueden dejar las mismas secuelas.

Parásitos, irritación rectal o golpes son sólo tres condiciones de mala salud que pueden dar lugar a la aparición de sangre en las heces de los gatos.

Aún hay otros motivos para los rastros de sangre de los gatos que también cuentan en la casuística y en las estadísticas de los veterinarios, pero para los que no hay un patrón, una explicación única.

Su parte del trato cuando se decidió a disfrutar de la compañía de su mascota es cuidarla y nada mejor que hacerlo con la observación regular del animal, incluidas sus heces, para adelantarse a cualquier complicación de salud en la que la sangre vertida en sus paquetes fecales puede ser una advertencia de que algo no anda bien.

Para el veterinario, lo que corresponde, encontrar el motivo de la aparición de la sangre.