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Gatos sin malas pulgas

Uno de los parásitos más temidos por los cuidadores de gatos es la pulga. Muchas de las personas que aman a los gatos desarman su interés por acabar con ellas por culpa de una idea equivocada sobre la supuesta higiene peculiar de los gatos -ya sabe, los gatos no se bañan-. Con ello, las pulgas salen ganando. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Gato con pulgas

Gato con pulgas

A un gato se le puede mantener su cuidado corporal sin abandonar la lucha contra las temidas pulgas ¿Cómo? Pues con collares antipulgas, con tratamientos tópicos u orales adaptados a los gatos y con champús y aerosoles. De todo ello vamos a hablar en las siguientes líneas en la idea de poner de relieve lo fácil que es apartar a las pulgas de los gatos.

Para empezar ¿cómo operan los productos antipulgas? Pues de una manera sencilla, rompiendo el ciclo vital de estos incómodos bichos. Eliminan a los huevos de las puestas efectuadas en la piel y en el pelaje de los gatos, a sus larvas y, en su caso, a los individuos adultos. Así, en este último caso, muertas las pulgas adultas, no habrá puestas futuras.

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que una vez que se ha iniciado la infestación de las pulgas, éstas pueden ser difíciles de erradicar. Una forma igualmente sencilla es pasar diariamente la aspiradora para absorber las que se hayan colado en los lugares que frecuentan sus gatos, en las alfombras, cojines y demás.

Resulta imprescindible del mismo modo deshacerse de las bolsas de la aspiradora para evitar que puedan concentrar huevos sin eclosionar, lo que, a la larga se convertirá en un problema.

En el caso de su ropa de la cama, en el de las sábanas en las que le gusta dormitar a su gato, trátelas con cloro en los lavados habituales, hará desaparecer cualquier rastro de huevos y de minúsculas larvas que puedan contener.

Por lo que se refiere a su jardín, las plantas, la hierba pueden ser cómodos huéspedes circunstanciales para ese mismo tipo de precursores de las plagas de pulgas de los gatos. Asesórese para tratar las superficies ajardinadas de manera conveniente y con un tratamiento que sea compatible con su mascota. Pregunte en su tienda de animales, donde suela comprar sus piensos, sus suplementos, su comida.

-Collares antipulgas. Los collares antipulgas contienen productos químicos seguros y suficientemente estudiados que no hacen otra cosa que liberarse de manera controlada y que resultan absorbidos por el pelaje y la grasa corporal de la piel de los gatos.

Se trata de una buen sistema de prevención contra la aparición de estas plagas. Pregunte en una tienda de animales donde suela comprar los juguetes y todo para la alimentación de su gato.

-Tratamientos tópicos. Los agentes inductores de las preparaciones antipulgas se colocan en un lugar muy preciso, en los omóplatos de los gatos. Los tratamientos tienen una efectividad aproximada de unos treinta días y son los responsables de lo que comentábamos más arriba, de crear dificultades en la aparición de huevos, larvas y en el desarrollo de pulgas adultas.

-Tratamientos orales. Funcionan poco más o menos como lo hacen las de aplicación tópica en pastillas. Se administran dándolos a comer a los gatos y tienen una duración efectiva de treinta días. Los efectos contra las plagas de pulgas son exactamente los mismos que los de usos tópicos. Las cantidades de pastillas dependerán del peso, del sexo y del estado general de los gatos.

-Champús antipulgas. Se emplean especialmente por su probada eficacia contra las pulgas adultas. Suelen estar compuestos de piretrina, un insecticida que ayuda a combatir también a otros parásitos de los gatos como su garrapata.

-Aerosoles y sprays antipulgas. Se trata de los medios más socorridos para combatir grandes infestaciones, en 24 horas son capaces de matar a las pulgas adultas del cuerpo de los gatos y en las zonas tratadas. La duración del tratamiento, dependiendo del producto y de su concentración, se puede alargar hasta los dos meses incluso. Lo cual supone un tanto a favor de la prevención de infestaciones futuras.

Y esto es todo. Esta es toda la panoplia de agentes exterminadores de las pulgas de los gatos que su veterinario de confianza ya conoce. Con esta información ya tiene mucho ganado en la batalla contra las temidas pulgas de su mascota ¿No cree?

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Gatos y neumonía: Sintomatología, tratamientos y algo más

¿Gatos sensibles a las afecciones pulmonares, a la neumonía?, por supuesto que sí, como en los humanos ¿Por qué iba a ser diferente? Compartimos con ellos mucho de lo que nos une como mamíferos que somos.

El cuidado correcto es importantísimo para la recuperación de nuestra mascota

El cuidado correcto es importantísimo para la recuperación de nuestra mascota

Para los gatos, la neumonía es una enfermedad que puede poner en peligro sus vidas. Tanto como para merecer este comentario, y, si usted gusta, su atención. Veamos primero qué es la enfermedad y cómo obra en los gatos.

Sí, la neumonía es una infección pulmonar. Una afección que se inicia como una infección bacteriana que puede originar la más común de ellas, el calicivirus felino. Pero no es el único agente, algunos desencadenantes pueden ser tan marginales como la presencia de un cuerpo extraño, un objeto de pequeño tamaño que los gatos consigan aspirar por sus vías respiratorias.

Así, ¿Cuál es la sintomatología de la neumonía de los gatos? ¿Qué nos debería alertar en el estado del animal para caer en la cuenta que estamos ante un cuadro de este tipo? Veámosla:
-Fiebre.
-Dificultad para respirar.
-Cianosis. Lenguas y encías ligeramente azuladas.
Los gatos, a medida que evoluciona la enfermedad, pueden rechazar la comida y la bebida, con lo que al cuadro de la neumonía se puede sumar también la deshidratación y la desnutrición que empeorarán el estado general de la salud del animal.

¿Qué hacer si percibimos algunos de estos síntomas en los gatos? Pues lo más obvio, no perder el tiempo preguntando o buscando consejo en una tienda de animales, sino acudiendo directamente a un veterinario de confianza. La detección precoz de la enfermedad es una garantía para atajar la enfermedad en sus estadios iniciales.
Lo que hará el veterinario será tomar radiografías o ecografías de la zona pectoral y pulmonar del animal para determinar el estado, y, en su caso, el alcance de la dolencia. También tomará muestras de los fluidos presentes en los pulmones y en el sistema respiratorio para determinar qué tipo de bacteria es el que está afectando a la mascota.
Los tratamientos más comunes para este tipo de infecciones son los que se basan en los antibióticos, por ejemplo, enrofloxacina, penicilina o amoxicilina. Estos medicamentos se presentan en formatos líquidos, en tabletas, y, por regla general, han de tomar apenas una vez al día con su alimentación normal o reforzada, según los casos.
En situaciones realmente graves, en las que está comprometida la funcionalidad del aparato respiratorio, el veterinario puede aplicar oxígeno.
Los especialistas pueden prescribir también algún diurético, como los del tipo de la furosemida, con la finalidad de acelerar la eliminación del líquido retenido en los pulmones.
No olvide seguir aplicando el tratamiento aunque los síntomas hayan desaparecido, porque nos enfrentamos a una enfermedad basada en la proliferación de bacterias, que, en el caso de dejar de ser eliminadas sus colonias, pueden volver a quedar en condiciones de regenerarse reproduciendo la neumonía nuevamente. Las dosis son también muy importantes.

Por último, ¿qué hacer para mejorar la administración de los medicamentos? Veamos algunas técnicas para conseguirlo.
-Uso de arerosoles. Probablemente se lo recomiende el veterinario, es una forma muy sencilla de administrar la medicación a un animal con la sintomatología descrita.
-Vaporizador. Aplique un vaporizador en las fosas nasales del animal para ayudarle a liberarse de las mucosidades y mejorar su respiración natural.
-Masaje torácico. Los masajes sobre el pecho de los gatos con neumonía le ayudarán a expectorar algunos de los fluidos retenidos en los conductos respiratorios.
-Pera. Use esa típica pera de goma para extraer la mucosidad de las cavidades nasales. Las podrá comprar en una tienda de animales que atienda las necesidades de los gatos.
-Alimentación. Dé la comida a su gato con la mano, con su voluntad mermada y su apetito desaparecido, tal vez tenga que utilizar una jeringa para conseguir que se nutra.

Consulte, en cualquier caso, también con su veterinario.

Gatos en cuerpo y alma de felinos

La anatomía de los gatos resulta uno de los temas más interesantes del mundo de los felinos. Y lo es por sus condiciones físicas. Los gatos poseen una resistencia extrema y una agilidad proverbial para su tamaño. Los gatos tienen sentidos muy agudizados y una habilidad para establecer razonamiento básicos siguiendo su instinto que está en la base de su comportamiento. Su vista también se ha adaptado a su estilo de vida y su oído es fino en zonas amplias del espectro sonoro.

La agilidad de los gatos es bien conocida

La agilidad de los gatos es bien conocida

Sin embargo, esta naturaleza física compleja y una fisiología que le sigue a la misma altura, también representan un delicado equilibrio que un cuidador comprometido debe estimar y cuidar.
Así, efectivamente, los gatos son extremadamente resistentes, pero cuando su sistema inmunológico se ve afectados por las enfermedades y las infecciones, los desenlaces que derivan en deterioros físicos son siempre muy rápidos. Una primera conclusión es que los gatos son muy resistentes, pero esa capacidad para soportar duras condiciones se basa en una buena salud.

Recorreremos en estas líneas algunas de las características físicas y fisiológicas que definen a los gatos para demostrar cuan frágiles son en el fondo y cómo la elección de estos felinos como mascotas representa un gran compromiso y dedicación para mantener su salud.

Empecemos por la anatomía. La anatomía de los gatos tiene mucho en común con la de otros mamíferos con los que están o no emparentados. Pero los gatos tienen algunos huesos más. Y una curiosidad, la clavícula de estos felinos están despegadas de otras estructuras óseas y su composición y distribución muscular están diseñadas para proporcionar agilidad al animal. Algo que le permite saltar, botar, girar y correr con habilidad, eficiencia, pero también con gracia, para deleite de sus cuidadores ¿A quién no le ha seducido el comportamiento ‘gimnástico’ de un gato cuando su dueño se ha acercado a comprar su mascota a una tienda de animales?

Pero sigamos con su anatomía. Los gatos tienen treinta dientes y garras, que le ayudan a cazar, las usan como herramientas para sujetar y recolectar, pero, del mismo modo, para mantener el equilibrio, y, para algo fundamental, para rascarse.

Hablemos del sistema digestivo. El sistema digestivo de los gatos es especial. En la naturaleza, sólo se alimenta de carne y, por tanto, su organismo debe ser capaz de generar los ácidos y las enzimas imprescindibles para digerir los trozos de carne y acabar con las bacterias que estén presentes en el proceso. Los dientes del gato son armas fabulosas, para defenderse sí, pero también para preparar su comida antes de ingerirla. Los dientes ayudan a trocear las piezas gruesas y duras de su alimentación. Un proceso que convierte a las garras en otras herramientas igualmente eficaces.

Pasemos al sistema nervioso. Se trata de una parte sobresaliente de su condición física. Los gatos nacen sordos y ciegos y esos sentidos no se desarrollan hasta las dos semanas de vida, sin embargo, el sistema nervioso del pequeño gato sí que está plenamente desarrollado cuando nace.
El responsable del sistema nervioso central es el cerebro. El sistema nervioso periférico afecta a los músculos y al movimiento, y el sistema nervioso autónomo controla las funciones involuntarias del cuerpo.

Sistema reproductor. El sistema reproductivo es la parte de la anatomía felina que es la responsable de apareamiento, de la cópula, del embarazo y del parto. Las gatas pueden entrar en celo dos veces por año y dar a luz varias crías por embarazo. Las gatas no suelen entrar en celo en los meses de invierno y la estirilización o castración no sólo evita el nacimiento de camadas de gatos, pero también hacer que la mascota permanezca en casa más tranquila y relajada.

Por último, una mirada al comportamiento felino que es también el resultado de sus condiciones físicas y fisiológicas naturales. La conducta de los gatos nos lleva a creer que se trata de un animal muy inteligente. Expresan estados emocionales con las posturas de sus cuerpos y con vocalizaciones que creemos ser capaces de interpretar.

El temperamento de los gatos es muy variable y puede oscilar desde estados de docilidad y absoluta indolencia a actitudes realmente agresivas en el mismo animal.

En cualquier caso, cualquier cambio brusco en la actitud, su actitud de ocultación o el desarrollo de un comportamiento agresivo pueden esconder problemas de salud que hay que derivar a un veterinario de confianza. Y es que los gatos no reaccionan lo que se dice muy bien bajo condiciones de estres. Un examen detallado nos dará la medida de su estado de salud. Gatos en cuerpo y alma de felinos.

El embarazo de las gatas en sus indicios

Las gatas que están en celo y que entran en contacto con otros gatos tienen todos los números para quedarse embarazadas. Es una ley natural que gobierna tanto a animales salvajes como a domésticos.

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Uno de los primeros cambios físicos de la gata es el aumento del tamaño y volumen de los pezones

Los embarazos en los gatos suelen prolongarse por espacio de unas nueve semanas, que contadas en días vienen a ser entre sesenta mal contados y sesenta y siete, como máximo. Sin embargo, a las gatas, después de dos o tres semanas, ya se les nota que están preñadas.

No por la prominencia de su vientre, al que aún le quedan algunos días para empezar a sobresalir, sino por otros cambios físicos y de su conducta sobre los que un cuidador de gatos dedicado deberá prestar atención. Y a eso vamos, a contarle algunos detalles que le darán la pista sobre lo que revela un posible embarazo de su gata.

Uno de esos detalles que pueden anunciar que hay gatos en camino es el tamaño y volumen de los pezones de la gata que puede estar preñada. Los pezones se tornan más voluminosos, sobresalen más sobre el pelaje de los gatos y cambian su color a un rosado suave.

Aún más, los pezones se vuelven más sensibles. Si tiene dudas, acérquele la mano a su gata en el momento en el que está relajada, después de su comida, por ejemplo, y acariciéle suavemente esa zona, si su reacción es la de huir, protegerse, moverse con un acto reflejo o arañarle, ese será el indicativo de hipersensibilidad mamaria del que le estamos hablando.

Otro detalle que nos puede anunciar que la gata está embarazada es que está más atenta a su alimentación, que es más dependiente de sus piensos y de su comida, en definitiva, que come más. E incluso, hasta es posible que la gata pida más comida maullando insistentemente, algo que antes no hacía. Recuerde que si está embarazada, no es que empiece a comer por dos, pero casi.

Y en ese pedir comida maullando, también puede detectar un cambio. Las gatas embarazadas suelen volverse más zalameras, se rozarán contra su piernas, se vuelven en definitiva más cariñosas.

El motivo es fácil de comprender, el embarazo dispara, como en los humanos, un desarrollo hormonal que está en la base de esa conducta. Aunque es posible que usted mismo pueda no distinguir entre las zalamerías de una gata preñada del celo de los gatos y su conducta que es idéntica. Algo que le refrendará un veterinario o un responsable de una tienda de animales con experiencia.

Este comportamiento no tiene nada de extraordinario, los gatos comparten con nosotros los humanos muchos de sus hábitos sociales, no en vano son, somos, mamíferos.

Y en esa línea, los embarazos de los gatos también pueden estar acompañados de vómitos recurrentes, ocasionales, como los de una mujer embarazada. Ahí tiene otro detalle.

Comentábamos más arriba que los pezones de las gatas encintas se hinchaban, pero nos dejamos atrás otro dato similar y que es otra evidencia, el del abultamiento del abdomen.

Se trata de una hinchazón, no consecuencia del crecimiento de los gatitos, porque todavía es pronto para ello. El abultamiento del abdomen por la evolución del embarazo sólo se detecta hacia la cuarta o quinta semana. Si tiene alguna duda, pase suavemente la palma de la mano o sus dedos por el viente de la gata y evalúe el estado de su panza.

Si tiene alguna duda en este sentido, vea cómo lo hace un profesional de una tienda de animales donde solamos comprar los piensos de los gatos, ellos están acostumbrados a esas manipulaciones para conocer el estado de salud de sus mascotas.

Por último, un consejo final. Los gatos son animales muy independientes, ya lo sabe. Se valen por sí mismos. Un embarazo no tiene porqué obligarle a usted a preocuparse, dele a su gata sus piensos habituales, reforzados, sus suplementos especiales para gatas preñadas, mantenga a su mascota convenientemente hidratada y sitúela en un sitio tranquilo. Preocúpese, sólo si los vómitos son persistentes. Sólo de éso. Bueno, y también por hacer un hueco a los gatitos que vienen de camino.

Rabia de los gatos, enfermedad de paso lento

La rabia en los gatos es una enfermedad que afecta al sistema nervioso central de los felinos. Un veterinario y hasta un profesional responsable y con experiencia de una tienda de animales sabrá identificar sin ningún problema sus tres etapas, las llamadas prodrómica, la furiosa y la paralítica.

Aunque la rabia no es una enfermedad común en los gatos, por prevención deberíamos vacunarlos

La rabia de los gatos la transmite la mordedura de un animal que ya ha sido infectado por la enfermedad. Por tanto, es muy importante que los gatos no frecuenten ambientes en los que otros gatos no estén controlados veterinariamente.

Otro dato a tener en cuenta es que los gatos inoculados con el virus de la rabia no presentan síntomas de manera inmediata. Pueden seguir su alimentación como si nada pasara por ellos, comer sus piensos, su comida y sus suplementos sin mostrar una falta de apetito apreciable.

Y es que la rabia de los gatos se activa con toda su sintomatología a partir de la segunda o quinta semana de que el animal haya sido infectado. Y los síntomas se extienden también por todo su cuerpo de manera progresiva.

Así, ¿cuáles son esos síntomas que nos pueden revelar la aparición de la rabia en los gatos?

Son muchos, pero los que pueden ayudarnos a detectarla a simple vista sólo con observar el comportamiento de los gatos pueden agruparse en torno a una decena de circunstancias. Vamos a verlas una a una.

– Maullidos. Los gatos que están contaminados por la rabia suelen alterar su vocalización, maullan de manera diferente. Un cuidador atento al comportamiento de sus gatos advertirá esos cambios al oído.

– Ojos. Los gatos que padecen de rabia también presentan ojos hinchados y rojos, o una sintomatología que podemos asociar con la de la conjuntivitis que no se diferencia a simple vista de la que padecemos los seres humanos y que usted seguro que sabrá reconocer.

– Babeo. Los gatos con rabia babean y lo hacen de manera constante y exagerada. No se confunda, si ocurre así, en exceso, no se trata de nada que tenga que ver con el reflejo de Paulov. Su gato no babea porque espera con ansiedad su comida o porque reconoce sus sacos de piensos que acaba de comprar en una tienda de animales.

– Irritabilidad. Los gatos que padecen la rabia se muestran irritables, no sólo con los otros gatos, sino con las personas, los cuidadores que los atienden dedicadamente en casa. Incluso se puede dar este comportamiento anómalo en momentos que sabemos que siempre han sido deseados por nuestros felinos, como cuando les ponemos su comida.

– Fiebre. La rabia produce fiebre en los gatos que puede detectarse por el calor anormal que desprende su cabeza y por el comportamiento cansino que se asocia a esa circunstancia. Los gatos se mostrarán poco activos, en comparación con la que desarrollaban en el pasado.

– Comportamiento atípico. Los gatos que sufren rabia se enfrentarán a piedras como si fueran enemigos y se dejarán ver incluso comiendo piedras. Parece broma, pero es real. Los gatos sufren una dislocación de su conducta.

– Vómitos. Los gatos con rabia suelen vomitar, pero, como comentábamos, anteriormente también puede ser el resultado de otra sintomatología común como es la que opera cuando se desarrollan parásitos en su sistema digestivo.

– Pérdidas de peso y de apetito. Los gatos rabiosos dejan de comer y, como consecuencia, van perdiendo peso de manera paulatina. Vigile a su gato y compruebe qué es lo que ha comido de su alimentación habitual, qué ha dejado de sus piensos y si se trata de un comportamiento -dejar de comer toda su comida- que empieza a ser habitual.

– Parálisis. El comienzo de la última fase de la rabia de los gatos suele estar acompañada de dificultades para respirar. Sencillamente, los músculos que gobiernan la respiración dejan de operar adecuadamente. Si nota que su gato no respira adecuadamente o lo hace de manera insuficiente, acuda sin pérdida de tiempo al veterinario. El final de esta fase es irreversible, por esa razón es importante acudir a tiempo a un especialista.

La rabia no es una enfermedad común en los gatos, pero sus consecuencias son demoledoras para los felinos, por éso, hay que poner al animal en manos de un especialista cuando notemos alteraciones en su salud, en su conducta, o en ambas.

Cuando el gato es gato y araña

Los gatos tienen un comportamiento, una forma de desenvolverse, bastante típica, muy suya. Parte de su atractivo es esa manera de ser imprevista, llena de independencia y de desapego o de apego interesado. Los gatos seducen por cómo son. Es su encanto natural.

¡Impone!

Sin embargo, hay un tipo de comportamiento que también resulta frecuente en los gatos y que deja su encanto en entredicho y es el que se relaciona con su agresividad.

Animales, que, por motivos poco claros para los humanos, se ponen en guardia, que encrespan sus pelajes, que arquean sus cuerpos sobre las patas y que gesticulan de manera amenazante enseñando los dientes, cuando no saltan y dejan sentir uno de esos arañazos que nos recuerdan lo cerca que están de sus congéneres felinos de la sabana.

Unas conductas tipificadas y que cualquier veterinario o un responsable de una tienda de animales donde acudimos a comprar el pienso de los gatos nos ilustraría con todo tipo de detalles. ¿De qué detalles estamos hablando?

Pues, uno de ellos es que la conducta agresiva y continuada de los gatos puede estar directamente relacionada con el destete del animal cuando era cría. No es una regla, pero puede considerarse una tendencia. Los gatos aprenden a ser gatos entre los dos meses y los seis meses.

Es el tiempo, en el que la madre los amamanta, les proporciona su alimentación, pero también los hábitos sociales propios del gato con sus congéneres.

Las madres gato les estimulan a cazar, los juegos de los gatos pequeños son un trasunto de la caza, de la sorpresa, del emboscamiento, que son parte de su fórmula para obtener comida de manera natural.

Cuando un gato muerde o juega de manera agresiva, su madre simplemente lo muerde o lo golpea para poner límites a sus impulsos puede resultarnos violento, pero es la forma en la que los gatos socializan y ponen esos límites a su comportamiento fuera de lo tolerable.

Algo que no es muy diferente, aunque en otros niveles, a lo que sucede con el aprendizaje de los humanos en la infancia.

Cuando los gatos pequeños son apartados de las madres, esas indicaciones sociales no son aprendidas. No queda en su impronta en su instinto.

De mayores, existen muchas posibilidades de que los gatos respondan de manera agresiva porque su socialización ha sido deficiente, nula o incompleta. Gatos que resultan asustadizos, temerosos de cualquier situación imprevista y que desarrollan una reacción instintiva de defensa muy marcada.

La recomendación obvia para evitar esa agresividad latente es no apartar a los gatos pequeños de lado de su madre hasta pasados esos seis meses.

Como comentábamos más arriba, no hay una relación causa efecto entre un gato destetado, privado de su alimentación antes de tiempo, y una agresividad manifiesta como adulto, pero es un factor a tener en cuenta.

Hay otros motivos mucho más complejos para explicar la agresividad anormal de estos animales, tal como han revelado diferentes estudios veterinarios. Casos que igualmente se pueden detectar en cualquier tienda de animales entre los gatos disponibles para comprar.

Nos referimos a la herencia, la herencia puede marcar la agresividad de los gatos. Felinos agresivos dan hijos y nietos de gatos -si se nos permiten las expresiones-, algo que se puede repetir entre las crías nacidas en las diferentes camadas. Gatos no agresivos junto a otros hermanos o hermanas, ‘conflictivos’.

Unas últimas condiciones detectadas como desencadenantes de la agresividad en los gatos son las enfermedades. Dolencias como las de origien vírico, como las infecciones del conducto urinario o del sistema nervioso, entre otras muchas.

De todo esto podemos deducir que sólo el destete correcto de los gatos, en tiempo, está en la mano de los cuidadores para evitar a animales problemáticos en casa.