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La nutrición de los gatos por encima de las condiciones genéticas

La genética es un factor determinante en las condiciones de vida y en la salud de los mamíferos, sólo tenemos que vernos a nosotros mismos como humanos para comprobarlo. La herencia es un factor clave. Forma parte de uno de los campos de avance científico más extraordinarios de nuestro tiempo y, tal vez, por éso, parece que no es sólo un factor determinante, sino que es clave.

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La importancia de una buena nutrición.

La importancia de una buena nutrición.

Lo es, pero no tanto. Hay otros en las que los seres vivos se juegan su salud y su futuro cada día. Uno de ellos es la nutrición. Podemos disfrutar o padecer unas determinadas condiciones genéticas, pero si la alimentación no es equilibrada y correcta, hacemos mucho por abrir la puerta de nuestro organismo a los problemas de salud En ese sentido, una buena alimentación es clave.

Si hablamos de mascotas, de gatos, aún debemos hilar más fino. Los gatos son animales extraordinariamente sensibles a las carencias nutricionales. Tienen extraordinarias habilidades, la naturaleza los ha convertido en animales muy especializados, pero resultan muy vulnerables a las deficiencias en la alimentación.

Si usted tiene gatos, seguro que le interesa seguir leyendo lo que tenemos que compartir sobre su alimentación específica. Veamos, para empezar, cómo se llevan los gatos con las proteínas.

Proteínas

Las proteínas han de incluirse en la comida de los gatos sí o sí. Son una fuente de energía principal para unos animales que son más activos de lo que parece. Las proteínas ayudan a la producción de anticuerpos, a la de las enzimas, a las hormonas y a la salud de los tejidos.

Huevos, carnes y pescados son fuentes básicas de proteínas para los gatos. Las proteínas animales son las que necesitan los gatos, no las de origen vegetal que nos se corresponden con sus niveles de necesidades nutricionales. No olvide éso cuando acuda a comprar la comida de los gatos a una tienda de animales, fíjese en el etiquetado y rechace piensos basados exclusivamente en proteínas vegetales.

Grasas, vitaminas y minerales

Los gatos también necesitan de grasas que pueden tomar de las carnes o de aceite vegetales. Los gatos precisan muy especialmente de dos tipos de grasas, las linoléicas y las araquidónicas que se localizan en las carnes. Grasas y vitaminas han de ser solubles en agua para asegurar que puedan ser asimilables por el metabolismo de los gatos.

Las vitaminas fundamentales para los gatos son las A, K, D y E, pero también las del complejo E y la C. Si el gato no recibe buenos aportes, entonces hay que corregir la dieta y en el momento de la recuperación pasar a un plan B añadiendo suplementos recetados por un veterinario de confianza.

Los minerales obran el milagro de ayudar a la formación y la consolidación de los huesos y los músculos de los gatos. La lista de minerales es larga, como sucede con los humanos, pero ha de incluir calcio, magnesio, potasio, cloro, cobre, hierro, selenio o zinc. Todos, se pueden encontrar igualmente en carnes y pescados y en los huevos.

La comida de los gatos, como seguro que ya sabrá, se presenta seca en forma de piensos o húmeda en latas, ambas disponibles habitualmente en tiendas de animales. En esas preparaciones los cuidadores de gatos pueden encontrar todos los nutrientes que necesitan las mascotas.

No obstante, la comida seca, los piensos suelen tener una mayor cantidad de carbohidratos y menor de proteínas. Hay que tener en cuenta que los gatos necesitan en su dieta diaria no más de un 5% de hidratos de carbono. La comida enlatada tiene menos hidratos de carbono. La enlatada se suele recomendar a gatos con sobrepeso o que tienen algún tipo de enfermedad renal.

Los alimentos secos, por contra, ayudan a prevenir la aparición de placa dental y sarro. En la tiendas de animales se pueden encontrar pequeñas golosinas que sirven como alimento, pero también como medio para fortalecer las encías.

Los gatos pequeños, los lactantes o los animales enfermos necesitan de dietas equilibradas adaptadas a sus condiciones de vida, edad o salud. Algo que tiene que estar respaldado insistimos por la opinión de un veterinario que conozca cada caso.

Recetas para cuidadores de gatitos madres de alquiler

Los gatos pequeños necesitan estar con sus madres durante las primeras ocho semanas de vida, sin embargo, si esto no es posible, usted tendrá que hacer las veces de madre de alquiler ¿Se atreve? La vida de su pequeña mascota, es tan dependiente, y, por tanto, tan frágil que se trata de una cuestión vital ¿Cómo no se va a atrever?

Cuando la gata rechaza a sus crías, los dueños tiene que crialas como madres adoptivas.

Cuando la gata rechaza a sus crías, los dueños tiene que crialas como madres adoptivas.

En las líneas que siguen le vamos a indicar cómo ejercer de madre gato durante el periodo más crítico, las tres primeras semanas de vida de los gatos pequeños.

Para empezar usted necesitará de algunos elementos que créalo son indispensables. Pasémosles revista en una lista improvisada:

-Una canasta o cesto pequeño en el que dormir. Como les ocurre a los seres humanos, a los bebés, los gatos pequeños pasan la mayor parte del tiempo durmiendo en sus primeras semanas.
De lo que se trata es de crear un entorno pequeño, acogedor, confortable, con la capacidad de mantener una temperatura estable en el pequeño animal. Mantas y toallas usadas, pero limpias, pueden ayudar a este fin. Tampoco se olvide de evitar corrientes de aire y de reservar la habitación más protegida, más cálida y acogedora de casa para su pequeña mascota. Se trata de huir de la hipotermia.

-Diversión para gatos. Más cosas, más elementos que sin duda encontrará y podrá comprar en una tienda de animales: Juguetes para gatos pequeños, o algo con lo que hacerlos usted mismo, por ejemplo, trozos de papel grandes y secos, como los de envolver, aunque debe cuidar que no tengan tinta o piezas o partes pequeñas que se puedan desprender y que hagan daño a los gatos pequeños.

-Recipiente para la comida. Más cosas que encontrar y comprar en una tienda de animales, un comedero para su alimentación, para su leche, y para el agua. Y para que vaya practicando con la higiene personal, un espacio donde poner la arena de gatos para sus necesidades.

-Gatos a examen. Los gatos pequeños deben pasar un examen veterinario para garantizar su salud, para comprobar que no tienen ni malformaciones, ni dolencias no detectadas, además de parásitos. Por supuesto. Otra cosa que ha de tener en cuenta, no precisamente ahora, pero sí para algo más adelante, los gatos pequeños reciben sus primeras vacunas contra enfermedades y dolencias básicas hacia las ocho o nueve semanas. Téngalo en cuenta.

-Primeras comidas. Usted no podrá amamantar a su gatito si es madre sustituta, pero tendrá que hacer las veces de ella. Piense que hasta los diez días después de haber nacido el gatito no abre los ojos, en el caso de su alimentación, usted tendrá que proporcionarle su leche recomendada y de una tienda de animales, directamente con una jeringa.

Atienda las instrucciones del fabricante de la leche, teniendo en cuenta en las dosificaciones el peso del animalito. Tenga muy en cuenta que un gato pequeño jamás tendrá las mismas necesidades que un gato adulto, fundamentalmente en lo que se refiere a grasas y proteínas, que es más alta para los pequeños que han de asimilar estos suplementos para formar sus huesos y sus órganos aún inmaduros.

La comida de los gatos pequeños ha de ser húmeda y altamente digerible, las comidas secas no llegarán a su dieta hasta la octava semana de vida. Por otro lado, los gatos pequeños deben ser alimentados de diez a doce veces cada veinticuatro horas o lo que es lo mismo, cada dos horas.

Otro dato, no alimente a su gatito con leche de vaca, porque le puede producir diarreas o una fuerte indigestión, su organismo no está adaptado para procesar la lactosa de ese tipo de leche.

Hacia las dos semanas, los gatos pequeños no comienzan a desarrollar su dentición, y, a partir de la tercera semana, debería ya servir la comida en un plato para acostumbrarlo a él para cuando comience la comida sólida.

Los gatos pequeños no pueden defecar sin ayuda. La madre gato suele ayudar a los gatitos a hacerlo lamiendo su recto. Su forma de hacerlo será utilizar un paño húmedo y limpio para masajear el abdomen del gato y su orificio rectal con la intención de estimular su tracto intestinal y ayudarlo a defecar.

A esa edad, el gato aún no puede usar la caja de la arena de forma apropiada, por lo que usted deberá estar al quite para limpiar después de que haga sus necesidades

-Juegos personalizados. Las primeras semanas son esenciales para determinar el comportamiento de su gato. Si el gatito está con su madre y sus hermanos, aprenderá cómo jugar con seguridad y estará en condiciones de socializarse. Sin embargo, si su gato permanece solo, tendrá que abrazarlo y jugar con él para desarrollar una relación similar a la de sus congéneres.

Estreñimiento en los gatos: Un buen trato para el tracto

Los gatos, como muchas mascotas que viven en ambientes humanos, pueden llegar a sufrir periodos más o menos largos de estreñimiento, que se solucionan con cambios en la alimentación, en la relación de piensos que le suministra. La solución suele ser un cambio en la dieta y en la actitud del animal frente al ejercicio físico regular.

¡Menuda comilona! No es de extrañar que después tenga problemas digestivos ;)

¡Menuda comilona! No es de extrañar que después tenga problemas digestivos 😉

¿Pero cómo podemos saber que nuestros gatos están estreñidos? Pues con la simple observación de la cantidad de materia defecada que puede encontrar en sus cajas de arena. Si la comida con la que se alimenta es sensiblemente superior a la proporción de heces recogidas, es que algo está pasando con su tracto.

En cualquier caso, hay otras formas de detectar el estreñimiento de los gatos, también con una simple observación a lo largo del tiempo y comprobando sus hábitos. Fíjese, por ejemplo, si el animal hace mucho esfuerzo para defecar, si sus heces son duras y secas y si la cantidad de desechos es, como comentábamos, menor.

Las causas más comunes del estreñimiento en los gatos son las obstrucciones, problemas con la caja de arena, la deshidratación, la falta de ejercicio y una escasa alimentación. Vamos a comentar cada una de ellas.

Obstrucciones. No es habitual que en los piensos para gatos que solemos comprar en la tienda de animales se incluyan materias que obstruyan el tracto de estas mascotas. Pero en la comida ordinaria que ocasionalmente se le administre sí es posible que caiga algún hueso que sirva de desencadenante de una obstrucción.

También la acumulación de pelos no digeridos y de otras sustancias extrañas figuran entre los precursores del estreñimiento sobrevenido. Piense cuánto le gusta cazar a algunos gatos. Si tiene acceso al medio natural, si puede hacerse con presas como lagartos o pequeños pájaros, ahí es donde estará parte del riesgo.

La solución es reducir o eliminar por completo esas ‘excursiones’. Pregunte a su veterinario de confianza qué soluciones laxantes están disponibles para su mascota, recuerde que los laxantes para humanos no se pueden usar para pequeños animales como su gato.

Problemas con la caja de arena. A los gatos no les gustará usar su caja de arena si está sucia o compartirla con otro animal que deje su olor en el mismo lugar. Tal vez por ello, evite defecar en su interior y, bajo esa condición, entrará en una dinámica que le ocasionará estreñimiento. Utilice cajas de arena diferentes y separadas para cada animal. Es una buena y sencilla solución. Deshidratación. Los gatos deshidratados tienen todos los números para tener estreñimiento. Piense que su pienso seco, la comida deshidratada, puede obligar al animal a tener que aportar más agua de su organismo para poder realizar una digestión eficiente. La solución para impedir el problema de estreñimiento derivado no es otra que hidratar convenientemente a la mascota. Téngalo en cuenta.

Otro dato que puede resultarle útil. A algunos gatos, no les gusta el agua fría y cuando se enfrentan a ella para beber, pueden optar por dejar de tomar agua y, en consecuencia, avanzar en la deshidratación. Estudie si su animal tiene estreñimiento porque no bebe agua y porque su temperatura le resulta intolerable.

-Ejercicio. El ejercicio es fundamental para ayudar a los movimientos peristálticos, los propios de la digestión y los de la circulación de los alimentos deglutidos por el tracto intestinal. Si su gato es sedentario, también tendrá todos los números para conseguir un estreñimiento persistente y prolongado en el tiempo.

-Insuficiencia alimentaria. Un gato que no coma lo suficiente tendrá resentido su sistema digestivo, lo que es una garantía para un funcionamiento insuficiente y desigual. La reacción del organismo de la mascota ante esta situación puede ser el estreñimiento.

Los horarios regulares de alimentación pueden, del mismo modo, estar en el origen de un estreñimiento ocasional o pertinaz. Evalúelo.

Otro dato. La soja, el maíz y el trigo de algunas comidas baratas para gatos son también agentes procuradores del estreñimiento felino. Busque una alimentación de piensos de calidad la próxima vez que vaya a comprar comida para gatos en su tienda de animales de confianza. La salud de su mascota saldrá ganando.

Botiquín para gatos, un ajuar minino para las emergencias

Un botiquín de primeros auxilios es uno de esos elementos que consideramos imprescindibles en casa para nuestra seguridad y para mantener la salud en presencia de riesgos, y, sobre todo, en situaciones de crisis, como ocurre con los accidentes caseros.

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Para poder acturar con rapidez ante una emergencia, es conveniente tener un botiquín con productos de primeros auxilios a mano

Pero ¿se ha planteado alguna vez disponer de un botiquín para sus gatos? Si, una caja, una bolsa, en la que reunir aquellos medios que garanticen una atención rápida al animal. Si usted ama a sus gatos o su mascota tiene algún problema de salud latente o está por algún motivo en situación de riesgo comprenderá como nadie el valor que tiene un botiquín para gatos. Algunos de los elementos que han de formar parte del botiquín de los gatos los podemos encontrar en el de casa, otros, por las características físicas de los mismos gatos, son exclusivos de ellos.

¿Repasamos el contenido de un botiquín para gatos? Guantes de látex. Los guantes de látex, esos que se utilizan en las intervenciones quirúrgicas son muy útiles para evitar cualquier tipo de infección mientras se manipula al animal. También para las tomas de orina y de heces, en el caso de que tenga que hacerlo porque su mascota padezca alguna dolencia.

Asegúrese, por otro lado, de saber cómo se manipula a los gatos heridos. Una consulta a su veterinario de confianza o a un responsable de una tienda de animales donde suela comprar los piensos o los suplementos de su mascota, podrá ayudarle. Peróxido de hidrógeno. Muy útil para limpiar las heridas y evitar esas infecciones a las que nos hemos referido. De todas, todas, el peróxido de hidrógeno es mejor que el alcohol que puede proporcionar quemaduras de forma indirecta en la piel de los gatos.

Gasas, vendajes y esparadrapos. Las gasas servirán para tapar las heridas, los vendajes para hacer lo mismo y para inmovilizar determinadas partes dañadas de los gatos, como sucede con las fracturas. En muchas ocasiones, no será tanto para evitar que se infecte con todo aquello con lo que se puedan rozar los gatos mientras se recuperan de sus heridas, como aislar el punto de su hocico y de su lengua, incluso para evitar que los restos de su comida que puedan quedar en su hocico pasen también a contaminar la zona dañada. Toalla. Una toalla es muy útil, no sólo para envolver al gato mientras lo trasladamos en presencia del veterinario, si la situación es grave. Sino que con ella, podremos envolver hielo con el que reducir inflamaciones en la piel del animal.

La toalla servirá de aislante para no quemar la misma piel con un frío tan intenso. En su defecto, la toalla nos ayudará a limpiar los restos de la medicina, de los suplementos que hayamos administrado al animal. Dos toallas de diferente tamaño, mejor que una. Pinzas. Unas pinzas, convenientemente esterilizadas con el mismo peróxido de hidrógeno, nos ayudarán a extraer espinas, púas u otros objetos punzantes de la piel de los gatos, acostumbrados a meterse por cualquier sitio. Notaremos que el animal tiene algo en la piel cuando al acariciarlo se queja o da un respingo.

Las pinzas serán muy útiles en esa exploración superficial. Tijeras pequeñas. Unas tijeras son muy útiles para retirar el pelo de los gatos en los casos en los que se haya producido quemaduras o heridas, tal y como comentamos más arriba, pero también para cortar las vendas o los esparadrapos que estemos utilizando para el mismo fin. Para la esterilización de las tijeras, utilizaremos el mismo peróxido de hidrógeno. Termómetro. Hay dos opciones para un termómetro para gatos. Uno es el de aplicación rectal y el otro para ponérselo en el oído. No cabe duda de que el de oído es el que resulta más indicado para un animal nervioso como el gato. Consulte en cualquier tienda de animales donde acostumbre a comprar los piensos para gatos, le indicarán los modelos más comunes y le enseñarán a ponerlos.

Pomadas. Se tratará de una pomada con corticoides, como la hidrocortisona, que se utiliza para tratar las picaduras de diferentes insectos o las mordeduras y reacciones alérgicas. Consulte con su veterinario de confianza. Goteros. Los goteros o las jeringuillas serán muy útiles cuando haya que poner gotas a los gatos. Direcciones y teléfonos útiles.

Y por último, una pequeña agenda, o, en su defecto, una pequeña tarjeta donde hayamos anotado todos los números de teléfono que puedan resultarnos útiles en el caso de una emergencia con nuestro gato. Tener entre esos datos el mismo historial de la mascota es también una buena idea.

Con los gatos siempre hay buena química

Es muy habitual ver esa imagen típica de los gatos, alzando la cabeza, inhalando por las fosas nasales y cerrando los ojos suavemente en un gesto de aparente complacencia. Verlos así, observar esa gesticulación natural, resulta muy agradable, en tanto que el animal parece estar tranquilo y hasta se atisba en ese comportamiento su perfil de animal salvaje.

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Los gatos tienen el olfato muy desarrollado y les permite captar olores a distancias considerables

A simple vista, parece que lo que está haciendo en ese momento el gato es oler su entorno y hacerse una idea de los recursos y de los riesgos que conlleva estar en ese lugar en ese momento. Su gesto relajado nos adelanta que está confome o, lo que es lo mismo, que su mundo, el nuestro, el que forma nuestra hogar, está bajo control, bajo su control.

Todos sabemos que los gatos funcionan así y ese es parte de su encanto natural, por eso los elegimos cuando nos acercamos a comprar sus cachorros en una tienda de animales.

El gato huele cuando entra en un sitio que conoce y hasta cuando se ha cambiado un objeto de sitio, antes de empezar su comida, cuando nos acercamos a él, seamos o no extraños, huele todo y olfatea siempre.

Prueba del poder de ese sentido es el estilo de caza de sus hermanos y primos felinos como animales salvajes. Cazan en la sabana o en lugares más acotados, de cara al viento, para conocer el estado en el que se encuentra su presa, para saber de sus debilidades, para que el aire favorable le traiga esa información vital que será una ventaja cuando se abalance sobre la presa.

El olfato es uno de los sentidos más desarrollados del gato y uno de los que mejor lo capacitan para enfrentarse al mundo. Es una de las ventajas naturales del gato y consecuencia de su evolución como animal salvaje, cuya vista, por mucho que se diga de los felinos, no es tan aguda como imaginamos.

El olfato del gato, como sucede con el hombre, está asociado al sentido del gusto, pero de una manera mucho más especializada y como sólo pueden soñar los seres humanos. El sentido del olfato del gato es tan importante para el animal que incluso las sensaciones olorosas modifican su comportamiento social y sexual.

Los olores de los otros congéneres activan los estímulos de respuesta del sistema límbico del gato y los que generan atracción y, en su caso, rechazo para el apareamiento. Pero hay más, mucho más en el sentido del olfato del gato que podemos descubrir.

El gato tiene lo que podríamos llamar un arma secreta, un complemento original de su olfato, un sexto sentido, que no es el de la intuición, no. Se trata de un sentido químico relacionado con el del gusto y con su capacidad de oler que resulta complicado de entender para nosotros porque no tiene equivalencia en los humanos.

Se trata del órgano de Jacobson, por el nombre de su descubridor y divulgador. El lugar donde se capturan las moléculas con información vital para el gato está en la lengua. En ella, una serie de receptores captan esas esencias que transporta el aire y las conducen a la parte del cerebro del animal que las ha de interpretar.

Si el animal huele a comida antes de iniciar su alimentación se aprestará a evaluar el mensaje olfativo recogido por su lengua. Si la experiencia asociada a ese olor fuera satisfactoria el gato no dudará en empezar su comida. Lo mismo se puede decir de sus suplementos o de cualquier tipo de alimentación entre la que se incluye también el agua que bebe.

Por esa razón, porque el gato fija su alimentación a la información que le deriva su órgano de Jacobson, es por lo que resulta complicado dar de beber un sumplemento vitamínico a un gato. Cualquier veterinario o profesional de una tienda de animales nos sabrá decir cómo sujetar al gato para darle su prescripción cuando no lo hace de forma voluntaria.

El mecanismo de detección de este órgano es ciertamente complicado. El animal recibe las moléculas en su boca y a continuación presiona la lengua contra el paladar para trasladarlas a la abertura de Jacobson con la finalidad de identificarlas.

Este gesto que el animal repite con mucha frecuencia le hace gesticular, algo que a los cuidadores con menos experiencia les parece una actitud displicente, la que reflejamos en el comienzo de este artículo, pero que tiene un nombre -signo de Flehmen- y cumple una finalidad sensorial básica como hemos apuntado.

En realidad lo que huele el gato con su órgano de Jacobson no es por ejemplo la carne de su comida, sino la proporción química contenida en ella, en sus aminoácidos, el azufre o el hierro que forma parte del indicativo olfativo de ese tipo de carne. Y es que cada carne tiene una proporción determinada de elementos químicos y cada una huele de manera distinta. Eso es lo que huele el gato con su órgano de Jacobson.

Así, de simple se puede explicar cómo huelen los gatos con su complicado sistema olfativo. Y es que, con los gatos siempre hay buena química, por descontado.

Cuando el gato es gato y araña

Los gatos tienen un comportamiento, una forma de desenvolverse, bastante típica, muy suya. Parte de su atractivo es esa manera de ser imprevista, llena de independencia y de desapego o de apego interesado. Los gatos seducen por cómo son. Es su encanto natural.

¡Impone!

Sin embargo, hay un tipo de comportamiento que también resulta frecuente en los gatos y que deja su encanto en entredicho y es el que se relaciona con su agresividad.

Animales, que, por motivos poco claros para los humanos, se ponen en guardia, que encrespan sus pelajes, que arquean sus cuerpos sobre las patas y que gesticulan de manera amenazante enseñando los dientes, cuando no saltan y dejan sentir uno de esos arañazos que nos recuerdan lo cerca que están de sus congéneres felinos de la sabana.

Unas conductas tipificadas y que cualquier veterinario o un responsable de una tienda de animales donde acudimos a comprar el pienso de los gatos nos ilustraría con todo tipo de detalles. ¿De qué detalles estamos hablando?

Pues, uno de ellos es que la conducta agresiva y continuada de los gatos puede estar directamente relacionada con el destete del animal cuando era cría. No es una regla, pero puede considerarse una tendencia. Los gatos aprenden a ser gatos entre los dos meses y los seis meses.

Es el tiempo, en el que la madre los amamanta, les proporciona su alimentación, pero también los hábitos sociales propios del gato con sus congéneres.

Las madres gato les estimulan a cazar, los juegos de los gatos pequeños son un trasunto de la caza, de la sorpresa, del emboscamiento, que son parte de su fórmula para obtener comida de manera natural.

Cuando un gato muerde o juega de manera agresiva, su madre simplemente lo muerde o lo golpea para poner límites a sus impulsos puede resultarnos violento, pero es la forma en la que los gatos socializan y ponen esos límites a su comportamiento fuera de lo tolerable.

Algo que no es muy diferente, aunque en otros niveles, a lo que sucede con el aprendizaje de los humanos en la infancia.

Cuando los gatos pequeños son apartados de las madres, esas indicaciones sociales no son aprendidas. No queda en su impronta en su instinto.

De mayores, existen muchas posibilidades de que los gatos respondan de manera agresiva porque su socialización ha sido deficiente, nula o incompleta. Gatos que resultan asustadizos, temerosos de cualquier situación imprevista y que desarrollan una reacción instintiva de defensa muy marcada.

La recomendación obvia para evitar esa agresividad latente es no apartar a los gatos pequeños de lado de su madre hasta pasados esos seis meses.

Como comentábamos más arriba, no hay una relación causa efecto entre un gato destetado, privado de su alimentación antes de tiempo, y una agresividad manifiesta como adulto, pero es un factor a tener en cuenta.

Hay otros motivos mucho más complejos para explicar la agresividad anormal de estos animales, tal como han revelado diferentes estudios veterinarios. Casos que igualmente se pueden detectar en cualquier tienda de animales entre los gatos disponibles para comprar.

Nos referimos a la herencia, la herencia puede marcar la agresividad de los gatos. Felinos agresivos dan hijos y nietos de gatos -si se nos permiten las expresiones-, algo que se puede repetir entre las crías nacidas en las diferentes camadas. Gatos no agresivos junto a otros hermanos o hermanas, ‘conflictivos’.

Unas últimas condiciones detectadas como desencadenantes de la agresividad en los gatos son las enfermedades. Dolencias como las de origien vírico, como las infecciones del conducto urinario o del sistema nervioso, entre otras muchas.

De todo esto podemos deducir que sólo el destete correcto de los gatos, en tiempo, está en la mano de los cuidadores para evitar a animales problemáticos en casa.

Gatos y humanos, relación de conveniencia

Hace casi 10.000 años que el gato fue domesticado por el hombre. Sin embargo, ese espacio temporal es sólo una referencia estimada, es sólo el dato más antiguo que se conoce sobre el acompañamiento mutuo entre hombres y gatos. Tal vez, la presencia del gato en convivencia con el hombre sea mucho más antigua.

El gato lleva miles de años conviviendo con el hombre

Diferentes estudios recientes sobre el gato hablan de que los felinos domésticos actuales son el resultado de los cruces naturales de cinco variedades de gatos ancestrales africanos, que hace unos 130.000 años iniciaron su distanciamiento de los gatos salvajes.

Si ésto fuera así, si la separación de la línea salvaje se produjo hace más de 100.000 años, tendríamos una convivencia con humanos enormemente más remota. El hombre sería el responsable, con su cultura, con sus necesidades, de arrancar a una rama de los gatos de su entorno silvestre. ¿Por conveniencia para ambos?, probablemente.

El gato encontró protección entre las comunidades humanas que comenzaron a atesorar grano. La presencia de roedores en el entorno de los grupos humanos garantizó su alimentación y cobijo y para las personas el gato se convirtió en un medio disuasor contra las invasiones de ratas y ratones, ofidios y aún de otros insectos que amenazaban la comida humana.

Por otro lado, resulta curioso como el nombre de gato proviene de la denominación que los clásicos romanos y su latín utilizaban para llamar a los gatos salvajes, catus; y que el término felino provenga de la palabra también latina felis, con la que se llamaba a los domésticos.

Esa mezcla de raíces y de significados es también el trasunto de la misma existencia y evolución de nuestros gatos modernos, esos mismos que podemos comprar como cachorros en una tienda de animales, sin ir más lejos.

Las variedades de gatos que conviven con nosotros tienen algo que ver o muy poco que los relacione con los primeros gatos domesticados, los ancestrales rayados de pelaje atigrado que se sabe que vivieron en libertad en el norte de Africa, en lo que hoy es Libia.

Hoy, los gatos domésticos han derivado en un sinfín de razas y subrazas, con extraños aspectos modelados por el hombre y formas físicas también chocantes, algunos sin cola, otros con orejas muy cortas, casi imperceptibles, y otros más sin pelo.

Una hibridación que los convierte en fáciles de manipular desde el punto de vista genético, pero que también los acerca a un riesgo biológico para otras especies afines, con las que su material genético se puede combinar, y, por tanto, someter, a su vez, a hibridación, trastocando la pureza y afinidad de raza de otras variedades de felinos en libertad.

Y es precisamente la convivencia reciente con el hombre, que coincide con el nacimiento de las primeras civilizaciones y con la aparición de las ciudades; lo que le ha dado al gato una flexibilidad en su comportamiento animal que no tienen otros animales domesticados y socializados en el entorno del hombre.

Se podría decir que el gato está a medio domesticar, que algunas razas dependen totalmente de la presencia humana, pero la gran mayoría se comporta aprovechando los recursos de alimentación y de cobijo que les proporcionan los humanos, que pueden dejar casi en cualquier momento por otras ventajas mejores en el medio que les rodea.

Algo que podrán constatar con todo tipo de anécdotas los responsables de una tienda de animales donde se puede comprar la comida y los suplementos de la alimentación de los gatos. Veterinarios, cuidadores, amantes de los gatos podrán decir, desde diferentes experiencias cómo la relación de los gatos con el hombre es de pura necesidad, para uno y para otro.