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El parto de las gatas vivido en familia

La maternidad de los gatos después del nacimiento de su camada puede ser una experiencia imborrable y una manera excelente de estrechar lazos con nuestra mascota. Las gatas se entregan a la maternidad de una manera sentidamente instintiva con costumbres que nos pueden sorprender, con comportamientos que algunos cuidadores de gatos llegan a experimentar como una transformación muy significativa de sus hábitos.

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Compartir el alumbramiento estrecha los lazos con nuestra mascota

Compartir el alumbramiento estrecha los lazos con nuestra mascota

No pocos cuidadores de gatos disfrutan con ese cambio inesperado en el que su gata hace de madre y se pone las pilas. Los gatos hembras suelen tener dos comportamientos diametralmente diferentes en el momento final de la gestación, cuando el parto es inminente. O bien, desaparecen de la escena y se van a un lugar aislado, y, si acaso, sólo vienen a por sus piensos; o bien, hacen todo lo contrario, se acaramelan alrededor de su cuidador con la instintiva intención de gatos de que colabore en el nacimiento que siente cercano. Ahí es nada. A escasos segundos de producirse el alumbramiento de su camada de gatos pequeños, las madres se aprestan a lamer con insistencia el hocico de las crías con la intención de limpiar los conductos nasales de ocasionales costras que les impidan respirar.

Y en el mismo momento, se verá a esa misma diligente gata comiéndose la placenta de sus crías, previo corte a mordiscos del cordón umbilical de cada gatito, algo que suele confundir a los amantes de los gatos menos experimentados. Sobre todo, si no han podido ver la secuencia completa de esa alimentación oportunista –porque lo es en beneficio de la recuperación de las gatas después del parto- y todo lo que aciertan a ver es un reguero de sangre y restos, desperdicios de carne que no saben explicar. No hay nada de extraño en ese comportamiento, es, como decimos, absolutamente natural. Para los días que han de venir quedan más tareas dedicadas de madre gato. Una de ellas es la limpieza también a lametones de la zona anal de cada cría. Y lo hace por dos motivos, para garantizar que no haya obstrucciones y para estimular la defecación y la acción de orinar.

El primer amamantamiento puede resultar toda una experiencia, especialmente para los niños de la casa. La gata se tumba de lado frente a las crías, adoptando una forma como de media luna y extiende sus patas delanteras para ponerlas en contacto con la piel de sus crías.
Es una de las dos formas que tienen los gatos para atraer a sus gatitos al primer amamantamiento; el otro gesto es un ronroneo pausado, rítmico, agradable que es también una invitación para hacer la primera comida. Por supuesto que los gatos pequeños también entran en el juego del recital de maullidos melosos. Luego, lo demás, el resto de la alimentación de los pequeños será consecuencia de un hábito acompañado de una delicada predisposición de la gata. Algo que ha de tener en cuenta es el instinto protector de las gatas, celosas de la seguridad de su nueva prole. Si en algún momento se siente amenazada por extraños, puede que se enfrente de manera agresiva a esa persona.

Lo más dulce de la nueva situación, la de tener en casa una gata con una camada de gatitos es que, en el caso de que el animal no perciba la presencia de sus cuidadores como una amenaza, el simple hecho de estar junto a la prole mientras les da su comida, resulta un gesto de notable aceptación.

Como muy bien saben los profesionales dedicados de cualquier tienda de animales donde solemos comprar todo lo que necesitamos para los gatos. Vivir la maternidad y el nacimiento de unos cachorros de gato en casa en sintonía y con la aceptación física de nuestra mascota puede representar uno de los recuerdos más imborrables de la relación con nuestro animal de compañía felino.

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Instinto de perros para una relación a dos bandas

La frase aquella de que el perro es el mejor amigo del hombre resulta un tópico ¿No lo cree? En realidad, los perros se comportan de forma leal con los humanos porque su instinto les lleva a manifestar su apego de las maneras que seguramente usted ya conoce y que aprecia.

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Existe una muy buena interacción entre los perros y los hombres. Descubre las razones.

Existe una muy buena interacción entre los perros y los hombres. Descubre las razones.

Se trata de instinto de un animal con el que, en cualquier caso, compartimos el 70% de nuestra carga genética. Lo que es un buen comienzo para una relación entre seres tan biológicamente cercanos.

Por si tiene curiosidad en saber cómo mueven los perros sus instintos en sus acciones e interacciones con los humanos, le invitamos a seguir leyendo estas líneas, porque trataremos esas fórmulas de comportamiento que llevan a los perros a centrarse en nosotros y a depender de nuestra cercanía. Instinto de perro, una relación a dos bandas. Veamos esas claves:

-Cara de perro ¿Le parece que su perro tiene siempre la misma expresión facial? ¿Sí? Pues está equivocado, muy equivocado, los especialistas han detectado hasta un centenar de expresiones en sus rostros. Muchas de ellas, la gran mayoría combinando los movimientos de sus orejas. Tal vez por eso no le resulten tan familiares las expresiones porque sus cambios de gestos no hay que buscarlos en el ceño o en las comisuras de sus labios, sino más arriba.

-Reloj perruno en hora. Los perros tienen un reloj interno muy bien calibrado. Son capaces de saber cuándo les toca su alimentación, cuando vamos a buscar sus piensos para la comida, cuándo estamos a punto de llegar a casa, cuándo va a sonar esa sirena que tanto le molesta o cuándo esperamos a alguien que llega de forma periódica a casa, como el cartero. Y mucho más que usted seguramente ha experimentado en su estrecho contacto con su mascota.

-Narices de siete leguas. Los perros nos reconocen por nuestros olores. Tan fino es su olfato que si la parte competente del órgano olfativo de los perros, su membrana, se extendiera sobre el suelo en dos dimensiones, asómbrese, sería más extenso, más grande que el propio perro. Por esa razón, son capaces de detectar su comida o el aroma de sus piensos, o peor, el olor de los suplementos que no les gusta, a la legua. Y un dato. Si usted quiere que su perro aprenda rápido alguna tarea, combínela con su alimentación. Un regalo de comida para una tarea bien hecha. Es parte de su instinto de socialización y de su dependencia que comentábamos al principio.

-Higiene de perros. Si le preocupa la higiene de su perro, tanto como para estar al tanto de lo que le puede ofrecer o lo que puede comprar para mejorarla en una tienda de animales, sepa que, en condiciones normales, no tiene por qué estar más comprometida de lo que seguro se imagina. Un dato. En la boca de los perros, hay menos bacterias potencialmente infecciosas que en la de los humanos. En un contacto con el perro, en ese sentido, está claro quién es el que corre más riesgos.

Hasta aquí algunas referencias bajo las que se mueve la percepción y la salud de los perros, y, en consecuencia, su interacción con los seres humanos. Se trata de una base biológica si lo quiere ver así, sobre la que se explica el comportamiento de los perros y sobre la que también puede crecer el afecto de las personas hacia estos increíbles animales. Si tiene perros, seguro que sabría decir muchos motivos para hacer cierta esta última frase. Instinto de perros para una relación a dos bandas.

Estreñimiento en los gatos: Un buen trato para el tracto

Los gatos, como muchas mascotas que viven en ambientes humanos, pueden llegar a sufrir periodos más o menos largos de estreñimiento, que se solucionan con cambios en la alimentación, en la relación de piensos que le suministra. La solución suele ser un cambio en la dieta y en la actitud del animal frente al ejercicio físico regular.

¡Menuda comilona! No es de extrañar que después tenga problemas digestivos ;)

¡Menuda comilona! No es de extrañar que después tenga problemas digestivos 😉

¿Pero cómo podemos saber que nuestros gatos están estreñidos? Pues con la simple observación de la cantidad de materia defecada que puede encontrar en sus cajas de arena. Si la comida con la que se alimenta es sensiblemente superior a la proporción de heces recogidas, es que algo está pasando con su tracto.

En cualquier caso, hay otras formas de detectar el estreñimiento de los gatos, también con una simple observación a lo largo del tiempo y comprobando sus hábitos. Fíjese, por ejemplo, si el animal hace mucho esfuerzo para defecar, si sus heces son duras y secas y si la cantidad de desechos es, como comentábamos, menor.

Las causas más comunes del estreñimiento en los gatos son las obstrucciones, problemas con la caja de arena, la deshidratación, la falta de ejercicio y una escasa alimentación. Vamos a comentar cada una de ellas.

Obstrucciones. No es habitual que en los piensos para gatos que solemos comprar en la tienda de animales se incluyan materias que obstruyan el tracto de estas mascotas. Pero en la comida ordinaria que ocasionalmente se le administre sí es posible que caiga algún hueso que sirva de desencadenante de una obstrucción.

También la acumulación de pelos no digeridos y de otras sustancias extrañas figuran entre los precursores del estreñimiento sobrevenido. Piense cuánto le gusta cazar a algunos gatos. Si tiene acceso al medio natural, si puede hacerse con presas como lagartos o pequeños pájaros, ahí es donde estará parte del riesgo.

La solución es reducir o eliminar por completo esas ‘excursiones’. Pregunte a su veterinario de confianza qué soluciones laxantes están disponibles para su mascota, recuerde que los laxantes para humanos no se pueden usar para pequeños animales como su gato.

Problemas con la caja de arena. A los gatos no les gustará usar su caja de arena si está sucia o compartirla con otro animal que deje su olor en el mismo lugar. Tal vez por ello, evite defecar en su interior y, bajo esa condición, entrará en una dinámica que le ocasionará estreñimiento. Utilice cajas de arena diferentes y separadas para cada animal. Es una buena y sencilla solución. Deshidratación. Los gatos deshidratados tienen todos los números para tener estreñimiento. Piense que su pienso seco, la comida deshidratada, puede obligar al animal a tener que aportar más agua de su organismo para poder realizar una digestión eficiente. La solución para impedir el problema de estreñimiento derivado no es otra que hidratar convenientemente a la mascota. Téngalo en cuenta.

Otro dato que puede resultarle útil. A algunos gatos, no les gusta el agua fría y cuando se enfrentan a ella para beber, pueden optar por dejar de tomar agua y, en consecuencia, avanzar en la deshidratación. Estudie si su animal tiene estreñimiento porque no bebe agua y porque su temperatura le resulta intolerable.

-Ejercicio. El ejercicio es fundamental para ayudar a los movimientos peristálticos, los propios de la digestión y los de la circulación de los alimentos deglutidos por el tracto intestinal. Si su gato es sedentario, también tendrá todos los números para conseguir un estreñimiento persistente y prolongado en el tiempo.

-Insuficiencia alimentaria. Un gato que no coma lo suficiente tendrá resentido su sistema digestivo, lo que es una garantía para un funcionamiento insuficiente y desigual. La reacción del organismo de la mascota ante esta situación puede ser el estreñimiento.

Los horarios regulares de alimentación pueden, del mismo modo, estar en el origen de un estreñimiento ocasional o pertinaz. Evalúelo.

Otro dato. La soja, el maíz y el trigo de algunas comidas baratas para gatos son también agentes procuradores del estreñimiento felino. Busque una alimentación de piensos de calidad la próxima vez que vaya a comprar comida para gatos en su tienda de animales de confianza. La salud de su mascota saldrá ganando.

Ejercicios a pedir de perros mayores

Los perros mayores, los perros viejos o de cierta edad, juegan, pueden jugar, está claro que no como los cachorros, pero el juego y el ejercicio en general es un buen aliado para mejorar las condiciones de salud del animal, retrasar algunas dolencias físicas y, cómo no, convertirse en un motivo para la interacción con la mascota.

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El deporte es el mejor alidado para la salud de nuestra mascota

El deporte es el mejor alidado para la salud de nuestra mascota

Si usted tiene uno de esos perros mayores tocado por la artritis o por alguna otra dolencia en las articulaciones, déjese aconsejar por este comentario en el que nos proponemos acercarle algunas sencillas posibilidades en materia de ejercicios para los perros de cierta edad. Las resumimos en cinco opciones, por supuesto que combinables entre sí. Empecemos con los paseos.

-Caminatas. Caminar es una opción inmejorable, incluso para los perros con problemas musculares. Intente adaptar el ejercicio a las condiciones del animal, no forzándolo hasta el extremo, pero sí obligándolo de alguna manera a que tenga una actividad con algo de esfuerzo. Plantéese caminatas en llano, en sentido creciente, de menos a más, de menos distancia a más recorrido.

Elija las zonas llanas y experimente con zonas levemente irregulares, como arena o un firme de hierba que obligue a los perros a esforzarse por nivelar sus caderas.

Si el animal padece una cojera o para, déjele descansar y aún más si comprueba que tiene dolores. Déjese aconsejar por un especialista, un veterinario, o, de alguien más cercano, con experiencia y competente, un profesional de confianza que se encuentre al frente de una tienda de animales donde suela comprar los piensos, la comida, toda la alimentación y los suplementos de su mascota. Para los perros que sufren algún tipo de parálisis o una displasia de carácter severo en la cadera, podrá encontrar y comprar, también en una tienda de animales, unos curiosos carritos para perros que mejorarán la movilidad de la mascota.

-Tirar y recoger. Es un juego con el que usted y su perro seguro que se entretenían hace tiempo. Si las condiciones físicas del animal son aceptables, nadie dice que no se pueda seguir jugando de la misma forma, aunque con menos intensidad. Se trata de lanzar algo, una pelota, por ejemplo, y pedir al animal que la devuelva. Tirar y recoger. Busque una pelota de acuerdo con el tamaño del hocico semicerrado, ni tan pequeña que sea un peligro porque se pueda atragantar con ella, ni tan grande que le tensione la mandíbula. Si lo cree conveniente, pruebe a buscar texturas adecuadas para la superficie de la pelota de manera que no le haga daño a la dentición. Esas pelotas también las podrá encontrar y comprar en una tienda de animales y de entre un gran surtido de artículos para la misma finalidad.

-Jugar a pelear. A los perros más jóvenes, les encanta revolverse en un juego de lucha y persecución. Simplemente les chifla. A los mayores, tal vez. Pruebe a buscarle esas cosquillas a su mascota, rételo a moverse, a interactuar físicamente, siempre teniendo en cuenta sus limitaciones. Jugar sí, menos tiempo, con menos movilidad, con menos intensidad, con límites, pero jugar a peleas.

-Nadar. La natación, el suave ejercicio y movimiento en el agua es un buen aliado como tarea física para los perros mayores. El medio acuático permite realizar recorridos de las articulaciones de una manera más suave, menos intensa y, por tanto, más beneficiosa. Juegue en el agua con su perro, incítelo a bañarse, a moverse en el agua, con seguridad, allí donde usted puede controlar el ejercicio, siempre atento a la respuesta de un animal que con mucha seguridad se cansará físicamente antes y podrá mostrarse inseguro en el medio acuático.

-Cinta de ejercicios. De la misma forma que los humanos solemos utilizar cintas para hacer ejercicio en interiores, también las hay para perros, no motorizadas y adecuadas con sus tallas y corpulencias. También las puede comprar en una tienda de animales especializadas.

Son ideales para mantener el tono muscular en tiempos de crudo invierno, cuando salir a la calle o al campo no es una buena opción. Pero piense que su cinta de correr en casa también puede ser útil para su perro. Puede pasear junto a usted, la imitación y su fidelidad le serán extraordinariamente útiles para conseguir el dúo de caminantes perfecto.

Rabia de los gatos, enfermedad de paso lento

La rabia en los gatos es una enfermedad que afecta al sistema nervioso central de los felinos. Un veterinario y hasta un profesional responsable y con experiencia de una tienda de animales sabrá identificar sin ningún problema sus tres etapas, las llamadas prodrómica, la furiosa y la paralítica.

Aunque la rabia no es una enfermedad común en los gatos, por prevención deberíamos vacunarlos

La rabia de los gatos la transmite la mordedura de un animal que ya ha sido infectado por la enfermedad. Por tanto, es muy importante que los gatos no frecuenten ambientes en los que otros gatos no estén controlados veterinariamente.

Otro dato a tener en cuenta es que los gatos inoculados con el virus de la rabia no presentan síntomas de manera inmediata. Pueden seguir su alimentación como si nada pasara por ellos, comer sus piensos, su comida y sus suplementos sin mostrar una falta de apetito apreciable.

Y es que la rabia de los gatos se activa con toda su sintomatología a partir de la segunda o quinta semana de que el animal haya sido infectado. Y los síntomas se extienden también por todo su cuerpo de manera progresiva.

Así, ¿cuáles son esos síntomas que nos pueden revelar la aparición de la rabia en los gatos?

Son muchos, pero los que pueden ayudarnos a detectarla a simple vista sólo con observar el comportamiento de los gatos pueden agruparse en torno a una decena de circunstancias. Vamos a verlas una a una.

– Maullidos. Los gatos que están contaminados por la rabia suelen alterar su vocalización, maullan de manera diferente. Un cuidador atento al comportamiento de sus gatos advertirá esos cambios al oído.

– Ojos. Los gatos que padecen de rabia también presentan ojos hinchados y rojos, o una sintomatología que podemos asociar con la de la conjuntivitis que no se diferencia a simple vista de la que padecemos los seres humanos y que usted seguro que sabrá reconocer.

– Babeo. Los gatos con rabia babean y lo hacen de manera constante y exagerada. No se confunda, si ocurre así, en exceso, no se trata de nada que tenga que ver con el reflejo de Paulov. Su gato no babea porque espera con ansiedad su comida o porque reconoce sus sacos de piensos que acaba de comprar en una tienda de animales.

– Irritabilidad. Los gatos que padecen la rabia se muestran irritables, no sólo con los otros gatos, sino con las personas, los cuidadores que los atienden dedicadamente en casa. Incluso se puede dar este comportamiento anómalo en momentos que sabemos que siempre han sido deseados por nuestros felinos, como cuando les ponemos su comida.

– Fiebre. La rabia produce fiebre en los gatos que puede detectarse por el calor anormal que desprende su cabeza y por el comportamiento cansino que se asocia a esa circunstancia. Los gatos se mostrarán poco activos, en comparación con la que desarrollaban en el pasado.

– Comportamiento atípico. Los gatos que sufren rabia se enfrentarán a piedras como si fueran enemigos y se dejarán ver incluso comiendo piedras. Parece broma, pero es real. Los gatos sufren una dislocación de su conducta.

– Vómitos. Los gatos con rabia suelen vomitar, pero, como comentábamos, anteriormente también puede ser el resultado de otra sintomatología común como es la que opera cuando se desarrollan parásitos en su sistema digestivo.

– Pérdidas de peso y de apetito. Los gatos rabiosos dejan de comer y, como consecuencia, van perdiendo peso de manera paulatina. Vigile a su gato y compruebe qué es lo que ha comido de su alimentación habitual, qué ha dejado de sus piensos y si se trata de un comportamiento -dejar de comer toda su comida- que empieza a ser habitual.

– Parálisis. El comienzo de la última fase de la rabia de los gatos suele estar acompañada de dificultades para respirar. Sencillamente, los músculos que gobiernan la respiración dejan de operar adecuadamente. Si nota que su gato no respira adecuadamente o lo hace de manera insuficiente, acuda sin pérdida de tiempo al veterinario. El final de esta fase es irreversible, por esa razón es importante acudir a tiempo a un especialista.

La rabia no es una enfermedad común en los gatos, pero sus consecuencias son demoledoras para los felinos, por éso, hay que poner al animal en manos de un especialista cuando notemos alteraciones en su salud, en su conducta, o en ambas.

Adiestramiento del perro, la doma de los instintos naturales

La tendencia de cualquier perro no educado es la de guiar su comportamiento en función de sus instintos, en la de sus necesidades. Un comportamiento que podríamos denominar natural que tiene que chocar por fuerza con otras necesidades, con las prioridades de sus cuidadores.

El aprendizaje puede resultar agotador....

En términos muy simples, se podría decir que en el hogar familiar un perro no puede comportarse como un animal salvaje. Si fuera así, la convivencia del perro con sus amigos los humanos sería poco menos que imposible. Por esa razón, es necesaria una educación, educar al perro. Socializar su comportamiento en el entorno de los humanos.

El objetivo de toda enseñanza para la obediencia del perro es facilitar precisamente su adaptación a un entorno, nuestra casa, que no es precisamente el natural del perro y en el que sus comportamientos instintivos apenas tienen sentido.

Por esa razón, nuestra obligación es que el perro adapte su comportamiento a unas reglas, las nuestras, las de sus cuidadores. Algo que, bien llevado con una enseñanza basada fundamentalmente en la constancia, se acabará revelando como la única estrategia posible para garantizar una vida en común entre ‘mamíferos’ tan dispares.

La primera idea que todo cuidador debe tener presente es que cuanto antes se inicie el proceso de enseñanza del perro será mejor para él, para nosotros y para la eficacia del aprendizaje. Se trata de empezar a enseñarlo desde pequeños desde que son cachorros y desde el momento en que entran en casa.

Por mucho que nos duela -y en eso debemos ser firmes- cada una de las enseñanzas deben ser repetidas hasta que la hayan completado correctamente, si no el perro no tendrá claro cual es la norma y la tarea que ha de asimilar. Los errores de desobediencia no se pueden consentir y, como comentábamos, ser constantes en cada ejercicio es primordial.

Otro dato, cada acción deberá llevar aparejada una orden que ha de ser un término vocalizado de una sola sílaba y que tendrá que ser distinto, sonoramente diferente, de una acción a otra.

Alargar las expresiones, por muy contundente que parezcan, sólo conseguirá confundir al perro, como nos recordará con su experiencia, cualquier responsable de una tienda de animales, donde solamos comprar la comida, los piensos que sirven de alimentación al perro.

Una de las enseñanzas básicas es por ejemplo las de acudir a la llamada. Llamar al perro y que venga a nuestro encuentro cuando se lo ordenemos. Una llamada, un sonoro ¡ven!, puede ser suficiente, pero también es necesaria la recompensa que puede ser una caricia o dejar que mordisquee con una cuerda que le resulte familiar y que sea uno de sus juguetes preferidos.

El proceso de hacer que el perro venga hacia nosotros puede inciarse con el apoyo precisamente de una cuerda o una correa larga. Así, tendremos al perro controlado, asido y relativamente cerca como para que nos oiga y, sobre todo, para que preste atención a la orden.

Otra norma de comportamiento básico es hacer sus necesidades en la calle y en los lugares donde podamos recoger sus heces sin molestar a nadie.

Se trata de castigarlo cuando haya hecho sus necesidades en el lugar no deseado y premiarlo cuando lo haga en el sitio correcto. Es importante que el premio y el castigo se realicen en el mismo momento en el que se produce la acción, porque si se hace a destiempo, el perro no la asociará al acto en sí.

Hay que erradicar esa llamémosle enseñanza popular de restregar desagradablemente los excrementos dejados en el lugar inconveniente por el hocico del perro. Puede que el animal comprenda al final que de lo que se trata es de hacer sus necesidades y restregarse el hocico en las heces. Ese método es totalmente contraproducente para alcanzar los fines que deseamos.

Para hacer que se siente, hay que darle la orden al perro y empujarle al mismo tiempo los cuartos traseros hasta que los apoye. Cuando lo haga solo, podemos premiarlo con un pellizco de su comida preferida, un poco de pienso de su alimentación que hayamos podido comprar también en una tienda de animales.

Pararse a nuestro lado es tal vez lo más fácil de enseñar. Se trata de llevarlo atado con correa a nuestro lado, y si a la orden de pararse no obedece, hay que darle un ligero tirón de la correa. El premio puede ser, no tanto ese pellizco de su comida preferida, sino una caricia y unas palabras amables y elocuentes que expresen nuestro contento porque lo haya hecho bien.

Tumbarse o adoptar actitudes y posturas más complejas son parte de un adiestramiento más elaborado y específico, igualmente condicionado con premios y castigos. Pero que podrían estar al alcance de un cuidador motivado y comprometido con la enseñanza de su perro. Todo es cuestión de proponérselo y, sobre todo, de esa constancia de la que hemos estado hablando.

Los resfriados caninos se barruntan en los días de perros

¿Los perros se resfrían? Por supuesto que sí, su sistema respiratorio, sus mucosas, sus exposiciones y debilidades a los virus y la manera en la que sobrellevan la afección no se distinguen en mucho a la que padecemos y tenemos los humanos.

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Los mimos influyen en una pronta recuperación de nuestra mascota

Hay más de cien rinovirus que desencadenan la congestión en las personas, probablemente algunos de ellos estén presentes también en los cuadros catarrales de los perros.

Pero, si hubiera que buscar una diferencia con los resfriados de las personas, tal vez sería que los perros no se quejan, padecen sus congestiones en su silencio canino, con la carga de malestar y con una alteración de su comportamiento como consecuencia de la indisposición, pero nada más.

Hay perros muy resistentes de raza, genéticamente resistentes, que, en cualquier caso, acaban sucumbiendo también a las humedades, a los fríos intensos y constantes en los lugares donde están o por donde transitan.

Y hay otros perros, que no son de raza, cruzados, con sus taras características que son más propensos a padecer resfriados y a otras dolencias comunes y no tan comunes. ¿Debilididades hereditarias? Probablemente sí en muchos casos.

Pero, de la misma manera que en las personas existen cuidados para salir del resfriado, de la congestión, también existen argumentos para la prevención en los perros que un buen cuidador, un amante de estos animales debería considerar y observar para recuperar a su mascota y para evitar poner su salud en riesgo cuando llega el invierno y los fríos pasan a ser habituales.

Una dedicación como la que supone la atención a su comida, al pienso o a los suplementos de su perro.

¿Qué síntomas se pueden detectar en un perro que nos indique que el animal está resfriado? Pues, volvemos a lo mismo, los propios de una persona.

Se puede ver en los perros griposos y congestionados cierto abatimiento, dejan ser animales vivos, se suelen apartar de la gente, no juegan, no les seduce lo que les gusta, pierden el apetito y hasta se dejan caer sobre su cesto o se meten en su caseta.

Lo que tienen son dolores musculares, probablemente dolores de cabeza y lo que vemos a simple vista, además de ese comportamiento tan pasivo, es un moqueo característico, estornudos y tosidos, que quien esté acostumbrado escuchar a su perro, sabrá diferenciar de los ladridos y de cualquier otro tipo de vocalización canina común.

Un oído de cuidador que se educa en el contacto con el perro, sobre el que tampoco está de más consultar y contrastar con la experiencia de un veterinario o un responsable de una tienda de animales donde solamos acudir a comprar el pienso, la comida o los suplementos habituales de nuestro perro.

La idea es consultar, si no lo hemos percibido en el animal antes, por si lo que oímos es propio de un malestar, de esa congestión.

No hay receta mágica para curar a nuestro animal, como nos sucede a nosotros, sólo hacerles pasar el mal trago lo mejor posible, arropándolos, dejándolos tranquilos, no molestarlos, darles comida fácil de masticar y de digerir, hidratarlos bien.

Se les puede dar paracetamol, para aliviarlos, pero en las proporciones del peso y de las características físicas del animal. Sobre la comida más adecuada deberemos consultar también al veterinario o en la tienda de animales donde solamos acudir a comprar.

Sobre beber agua, hay tener en cuenta que la deshidratación que puede acompañar a cualquier tipo de congestión puede ser perjudicial. Si hay que dar de beber agua al perro con jeringuilla directamente en su boca, no dude, hágalo.

Y como prevención, evitarles lugares húmedos, aires fríos continuos, dejarlos mojados después del baño, acercarlos a otros animales que ya estén congestionados, exponerlos al aire libre a temperaturas inadecuadas, bajas, o sacarlos y meterlos de casa de forma que se expongan a un choque térmico.

Aunque pueda resultar simpático decirlo así, los perros, mejor, resguardados en los días de perros. Esos días no son para usted, ni tampoco para ellos. Téngalo siempre en cuenta.