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La eutanasia en los gatos y el duelo ético de sus cuidadores

No pocos dueños de gatos se enfrentan en algún momento de las vidas de sus mascotas con la desagradable cuestión de la eutanasia. Una muerte programada para gatos de edad muy avanzada y presentan enfermedades degenerativas o muy dolorosas que les hacen sufrir.

La eutanasia de los gatos, como para cualquier animal de compañía, representa un duelo ético para sus dueños que quieren a sus mascotas, pero también que no sufran.

Gato persa.

Gato persa.

Elegir o no optar por la eutanasia para librar a los gatos de sus sufrimientos es una decisión muy personal que suele estar condicionada por el estado de salud y por el deterioro visible del bienestar de la mascota. Siempre es una decisión difícil en la que las emociones y hasta las dudas y contradicciones juegan un papel muy importante.

Si ése es su caso, tal vez quiera seguir leyendo este comentario para entender algunos de los fundamentos del tema de la eutanasia en los gatos. Lo que dicen los especialistas veterinarios y lo que suponen muchas de las condiciones de salud que llevan a tomar la decisión de acabar con la vida de la mascota.

Condiciones

Una de esas condiciones de salud irreversibles es la producida por fallos en los órganos de los gatos que generan una acumulación de toxinas en su organismo y que deriva irremisiblemente en una muerte lenta y hasta dolorosa.

Algunos gatos muy viejos también suelen presentar problemas de movilidad con dolores en las articulaciones que les impiden ir a su recipiente de arena para hacer las necesidades o incluso moverse para comer.

Ambas situaciones pueden degenerar en una mala alimentación o en infecciones que complican aún más el estado de salud de los gatos. En casos como ésos, la eutanasia puede ser una salida liberadora para el gato y para los miembros de la familia más apegados a la mascota que asisten con dolor al proceso de degradación vital del animal.

Las idas y venidas al veterinario o las intervenciones quirúrgicas no pueden hacer más que generar sentimientos encontrados sobre el sentido del mantenimiento de la vida de la mascota.

En otros casos, los gatos tienen difícil recuperarse de lesiones graves producidas por accidentes. Muchos dueños de gatos optan en estos casos por la eutanasia cuando no les queda opción alguna de por vida para moverse. Si su veterinario le aconseja tomar la decisión de acabar con la vida del gato, valórelo, se trata de un juicio emitido por un especialista sobre el que ha de apoyarse su decisión.

Gatos salvajes

Pero también se dan casos que podemos valorar como más complicados. Gatos que no responden bien a la socialización con personas, como pueden recordar un responsable de cualquier tienda de animales donde se suelen comprar los piensos para estas mascotas.

Se trata de gatos mayores o de animales que han vivido en libertad sin presencia de humanos. Gatos cuyas conductas pueden ser un riesgo para familias con niños pequeños.

El duelo ético aparece cuando no es posible encontrar un hogar para estos gatos manifiestamente incompatibles y la única opción viable que surge es la eutanasia. Puestos a arrojar algo de luz sobre esta cuestión difícil, decir que puede ser más razonable acabar con la vida de un gato que abandonarlo o entregarlo a una persona que no va a saber manejar los comportamientos extremos de la mascota.

Otra de las consideraciones que entran en juego a la hora de practicar la eutanasia en los gatos es la que se refiere a los gastos. Las intervenciones quirúrgicas o los tratamientos de enfermedades en gatos de edad avanzada pueden ser bastante caros. Si no es posible hacer frente a esos gastos, la eutanasia puede ser un último recurso.

Es importante siempre considerar el hecho de que cuando se adopta un gato se está adquiriendo una responsabilidad de por vida con la vida y con la salud del animal. Ése es el trato.

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El gato persa, el exquisito señor de los sofás

Si nuestra intención es elegir un gato como animal de compañía y vivimos en el espacio reducido de un piso, tal vez la mejor opción sea la de un gato persa. El gato persa es un animal dulce que tiene, además, un temperamento pacífico y tranquilo. Hay quien, arrastrado por una vena algo poética, lo ha calificado de ‘tigre de sofá’, sobre todo por su aparente indolencia. Su estatismo recuerda al de un muñeco, tan inmóvil como uno de peluche.

Gato persa

Gato persa gris

El gato persa es muy dormilón, inexpresivo y observador atento y con frecuencia da señales de desear las muestras de afecto de sus compañeros humanos. Si lo que buscamos es una animal tranquilo, habremos dado en la diana con el persa, porque, por ser pacífico, hasta parece haber perdido su instinto cazador que resulta un problema con otras razas de gatos. Las ganas de cazar de otros gatos ponen de los nervios a sus cuidadores que se las ven y se las desean para mantener el orden en casa.

Pero, ¿qué cuidados específicos debe tener el gato persa en cuanto a su alimentación? Un gato persa adulto debe tener su alimento disponible en su lugar preferido, aunque su ‘plato’ no debe ser muy profundo porque es un animal que tiene un hocico ancho, peludo y muy plano y le cuesta comer en espacios cerrados. La boca del gato está prácticamente a la altura, y en el mismo plano, que sus ojos, por lo que un comedero muy hondo podría también ser motivo de infecciones oculares.

Los gatos persas apenas tienen movilidad y los expertos ni siquiera sugieren ejercicio para mantenerlos motivados y ágiles, como sucede con otras razas, por esa razón el esfuerzo de sus cuidadores deberá ir orientado a la consecución de una alimentación equilibrada que evite que el gato aumente de peso de forma incontrolada.

Otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que, el persa, como otros gatos, puede tener intolerancia a la leche, que se traduce en diarreas que pueden debilitar al animal si son persistentes y, en consecuencia, poner en riesgo su salud.

Los piensos que se comercializan en tiendas especializadas en alimentación para gatos persas reúnen todos los nutrientes y complementos vitámínicos que necesita esta raza. Es común, por ejemplo, que los piensos para gatos persas contengan principios activos como el aceite de borraja, EPA y DHA, grasas naturales y biosaludables, y algunas vitaminas muy concretas para intensificar la suavidad y el brillo del pelaje.

Gato persa

Gato persa blanco

La higiene bucodental queda a salvo en el gato persa caracterizado por esa escasa movilidad, con el añadido de fosfatos de sodio, que, como quelantes de calcio, contribuyen a ralentizar la formación de depósitos de sarro en la boca del animal.

Los piensos para gatos persas aportan también proteínas facilmente digeribles y el aporte de semillas de psyllium, que tienen fibras no solubles que absorven el agua; así como fructo-oligosacáridos, pulpa de remolacha, aceite de pescado y también arroz.

Uno de los beneficios de comprar comida específica para gatos persas en las tiendas de animales es que en su composición, tanto en alimentos húmedos en lata como en piensos, se cuida que los aditivos naturales ayuden a eliminar las bolas de pelo que tantas molestias ocasionan a los gatos persas en el tracto digestivo e intestinal. La excesiva cantidad de pelo que hace atractivos a estos animales es también un riesgo potencial para su salud. El pelo fino que lamen acaba depositándose y obstruyendo su sistema digestivo, ocasionándoles problemas de salud que a veces llegan a ser muy serios.

En consecuencia, una ayuda para mejorar el bienestar y la alimentación del gato persa es, sin duda, practicar un buen cepillado regular, con el que se reducirá el riesgo de la acumulación de pelo en su organismo, al tiempo que interactuamos con un animal muy entregado al tacto de los mimos. Ésa es su naturaleza.