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Seguridad total a prueba de gatitos en el hogar

Los gatitos recién nacidos son totalmente dependientes de la gata madre hasta cerca de las seis semanas de vida. Después de doce o quince semanas, los gatitos ya estarán en condiciones de separase de sus madres gatos.

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¡Siempre haciendo travesuras! :)

¡Siempre haciendo travesuras! 🙂

Es en ese momento en el que los cuidadores deben tener muy en cuenta cómo mantenerlos a salvo y seguros. De lo que se trata es de tener en cuenta que el gato pequeño, que ya se vale por sí mismo, puede crecer y desenvolverse con seguridad en nuestra casa, todo, cuando se trata de un animal curioso por naturaleza. Y las crías de gatos lo son todavía más si cabe.

La que sigue es una lista de los peligros del hogar más comunes para los gatos, peligros que ha de tener en cuenta. Podrá usarla para chequear los desafíos gatunos de su casa y verificar que todo está en orden para que su gato no resulte dañado. Vamos con esa lista:

– Mantenga cualquier sustancia venenosa fuera del alcance de los gatos pequeños.
– Investigue cuales son las plantas venenosas para los gatos pequeños, deshágase de ellas o póngales coto para que los gatos no accedan a ellas.
– Guarde medicamentos, productos de limpieza, líquidos para el automóvil, colas, adhesivos, insecticidas y pinturas, lacas y disolventes en recipientes o armarios con cerrojos, a prueba de niños.
– No deje depósitos de agua y piscinas abiertas o sin cubrir.
– No deje la tapa del inodoro abierta. Los gatos pequeños pueden ahogarse en ellas si caen en la taza.
– No deje de una bañera, fregadero o cubo lleno de agua lejos de su vista. Los gatitos y los mismos gatos mayores pueden ahogarse también en un palmo de agua.
– Guarde los objetos punzantes en lugares seguros.
– Guarde los objetos pequeños que puedan ser ingeridos en sitios bien localizados ¿qué objetos?, por ejemplo, monedas, cintas elásticas, tachuelas, clips de papel. Y si es posible también en un lugar cerrado. Los riesgos pueden ir desde esos mismos ahogamientos a daños intestinales irreparables.
– Esconda equipos de pesca, aparejos del mismo tipo. Incluso los nylons de las cañas de pescar que pueden resultar tragados por un pequeño animal inexperto.
– Corte los lazos y los cordones de cortinas y ventanas por el mismo motivo anterior.
– Guarde los juguetes de cuerda si no está con su gatito.
– No deje fuegos, velas, estufas, chimeneas y llamas encendidas donde haga su comida cerca de su gatito.
– Sea cuidadoso y consciente de los peligros de los electrodomésticos
– Cierre las bocas de lavadoras y secadoras, hornos y congeladores nada más usarlos. Y por su puesto mire que el gato no se haya introducido en ellos para tomar su siesta de todos los días.
– Nunca deje los quemadores calientes u hornos abiertos y desatendidos.
– Cierre la puerta de su microondas por el mismo motivo.
– Instale cerraduras a prueba de niños en los armarios en todas las habitaciones de la casa y hasta en el garaje, si lo cree conveniente.
– Retire cables eléctricos, tomas de corriente descubiertas, muebles afilados o rotos, protéjalos con partes acolchadas que encontrará y comprar en cualquier tienda de animales y en ferreterías.
– No deje abiertas las ventanas.
– Mantenga el chocolate, el café y el té fuera del alcance de su gato, son nocivos para su salud.
– Lo mismo se puede decir de las porciones de caramelos de textura dura y de uvas y pasas.
– Nunca permita que los gatitos o gatos coman carne cruda, porque pueden contener bacterias y parásitos que son potenciales causantes de enfermedades.
– Deseche los huesos de pescado, carne y aves de corral. Ellos pueden lacerar el tracto digestivo e intestinal.
– Guarde la pasta de levadura cocida fuera de alcance. Se puede hinchar y romper en el estómago y en los intestinos delicados de los gatos pequeños.
– Nada de alcohol y tabaco.

Si sigue esta lista, si la tiene presente, estará en condiciones de tener un espacio doméstico habilitado para sus gatos pequeños.

Recetas para cuidadores de gatitos madres de alquiler

Los gatos pequeños necesitan estar con sus madres durante las primeras ocho semanas de vida, sin embargo, si esto no es posible, usted tendrá que hacer las veces de madre de alquiler ¿Se atreve? La vida de su pequeña mascota, es tan dependiente, y, por tanto, tan frágil que se trata de una cuestión vital ¿Cómo no se va a atrever?

Cuando la gata rechaza a sus crías, los dueños tiene que crialas como madres adoptivas.

Cuando la gata rechaza a sus crías, los dueños tiene que crialas como madres adoptivas.

En las líneas que siguen le vamos a indicar cómo ejercer de madre gato durante el periodo más crítico, las tres primeras semanas de vida de los gatos pequeños.

Para empezar usted necesitará de algunos elementos que créalo son indispensables. Pasémosles revista en una lista improvisada:

-Una canasta o cesto pequeño en el que dormir. Como les ocurre a los seres humanos, a los bebés, los gatos pequeños pasan la mayor parte del tiempo durmiendo en sus primeras semanas.
De lo que se trata es de crear un entorno pequeño, acogedor, confortable, con la capacidad de mantener una temperatura estable en el pequeño animal. Mantas y toallas usadas, pero limpias, pueden ayudar a este fin. Tampoco se olvide de evitar corrientes de aire y de reservar la habitación más protegida, más cálida y acogedora de casa para su pequeña mascota. Se trata de huir de la hipotermia.

-Diversión para gatos. Más cosas, más elementos que sin duda encontrará y podrá comprar en una tienda de animales: Juguetes para gatos pequeños, o algo con lo que hacerlos usted mismo, por ejemplo, trozos de papel grandes y secos, como los de envolver, aunque debe cuidar que no tengan tinta o piezas o partes pequeñas que se puedan desprender y que hagan daño a los gatos pequeños.

-Recipiente para la comida. Más cosas que encontrar y comprar en una tienda de animales, un comedero para su alimentación, para su leche, y para el agua. Y para que vaya practicando con la higiene personal, un espacio donde poner la arena de gatos para sus necesidades.

-Gatos a examen. Los gatos pequeños deben pasar un examen veterinario para garantizar su salud, para comprobar que no tienen ni malformaciones, ni dolencias no detectadas, además de parásitos. Por supuesto. Otra cosa que ha de tener en cuenta, no precisamente ahora, pero sí para algo más adelante, los gatos pequeños reciben sus primeras vacunas contra enfermedades y dolencias básicas hacia las ocho o nueve semanas. Téngalo en cuenta.

-Primeras comidas. Usted no podrá amamantar a su gatito si es madre sustituta, pero tendrá que hacer las veces de ella. Piense que hasta los diez días después de haber nacido el gatito no abre los ojos, en el caso de su alimentación, usted tendrá que proporcionarle su leche recomendada y de una tienda de animales, directamente con una jeringa.

Atienda las instrucciones del fabricante de la leche, teniendo en cuenta en las dosificaciones el peso del animalito. Tenga muy en cuenta que un gato pequeño jamás tendrá las mismas necesidades que un gato adulto, fundamentalmente en lo que se refiere a grasas y proteínas, que es más alta para los pequeños que han de asimilar estos suplementos para formar sus huesos y sus órganos aún inmaduros.

La comida de los gatos pequeños ha de ser húmeda y altamente digerible, las comidas secas no llegarán a su dieta hasta la octava semana de vida. Por otro lado, los gatos pequeños deben ser alimentados de diez a doce veces cada veinticuatro horas o lo que es lo mismo, cada dos horas.

Otro dato, no alimente a su gatito con leche de vaca, porque le puede producir diarreas o una fuerte indigestión, su organismo no está adaptado para procesar la lactosa de ese tipo de leche.

Hacia las dos semanas, los gatos pequeños no comienzan a desarrollar su dentición, y, a partir de la tercera semana, debería ya servir la comida en un plato para acostumbrarlo a él para cuando comience la comida sólida.

Los gatos pequeños no pueden defecar sin ayuda. La madre gato suele ayudar a los gatitos a hacerlo lamiendo su recto. Su forma de hacerlo será utilizar un paño húmedo y limpio para masajear el abdomen del gato y su orificio rectal con la intención de estimular su tracto intestinal y ayudarlo a defecar.

A esa edad, el gato aún no puede usar la caja de la arena de forma apropiada, por lo que usted deberá estar al quite para limpiar después de que haga sus necesidades

-Juegos personalizados. Las primeras semanas son esenciales para determinar el comportamiento de su gato. Si el gatito está con su madre y sus hermanos, aprenderá cómo jugar con seguridad y estará en condiciones de socializarse. Sin embargo, si su gato permanece solo, tendrá que abrazarlo y jugar con él para desarrollar una relación similar a la de sus congéneres.

Gatos y adiós a la caspa

¿Se ha fijado que algunos gatos parecen tener diminutos puntos blancos sobre su pelaje? Y que esos puntos blancos aparecen y desaparecen con el correr del tiempo. Pues, se trata probablemente de caspa.

La caspa en los gatos se puede evitar siguiendo algunas pautas

La caspa de los gatos, que es particularmente visible en los animales de pelo oscuro, sobre todo los negros; tiene un inconveniente que va más allá de la estética y de la salud del animal. La caspa está compuesta de un envoltorio de proteína que puede hacer daño algunas personas, a las que les acusan o desarrollan alergias.

Así, eliminar esa molesta caspa de los gatos no es sólo una forma de mantener la salud de las mascotas, sino también una manera de procurar bienestar a las personas que están alrededor del animal. En este comentario, le vamos a relacionar lo que puede estar en su mano para acabar con la caspa de los gatos. Gatos y adiós a la caspa.

– Cepillado regular. Cepillar el pelaje de los gatos ayuda a retirar las células muertas de la piel y a quitar los pelos que ya no cumplen su función. Se trata de una acción que ha de seguirse con regularidad, independientemente de que los mismos gatos se laman su pelaje, como muy bien le recordará un responsable de una tienda de animales. Por cierto, en cualquier tienda podrá comprar cepillos adaptados al uso del aseo de los gatos. Téngalo en cuenta.

– Baño. Ya sabe que a los gatos no les gusta el agua, que lo de bañarse no es para ellos. Pero piense también que el agua puede reducir la producción de caspa. Inténtelo, y si el animal no colabora, puede emplear un paño limpio y húmedo que ayude en la limpieza y tenga el mismo efecto higiénico.

– Cambie de champú. En algunas ocasiones, el origen de la caspa de los gatos está en la agresividad de los componentes del jabón que se usa para lavarlos. Busque uno que sea hipoalergénico, que no le produzca un efecto secante en su piel. También lo puede comprar en cualquier tienda de animales.

– Alimentación. La comida juega un papel muy determinante en la salud de la piel de los gatos. Consulte con su veterinario de confianza y pídale recomendaciones sobre algunos suplementos que ayuden a mitigar los efectos de la caspa en la mascota.

Recuerde que los ácidos grasos omega 3 son muy eficaces para mantener un pelaje saludable y que, por lo tanto, debe estar presente en sus piensos. La comida húmeda suele estar muy recomendada para los gatos que tengan una base de piel seca, como lo son los aceites de pescado. Téngalo en cuenta.

Es igualmente vital controlar la cantidad de agua que ingiere su gato. Un gato deshidratado es un animal cuya piel sufre los efectos de la falta de agua. Agua para beber fresca, a los gatos no les gusta el agua que está caliente o ligeramente maloliente o corrompida. Los gatos son animales exquisitos con su paladar tan exclusivo.

– Humidificador. Si su gato pasa mucho tiempo en casa y ve que la piel se le seca, estudie la posibilidad de instalar un humidificador que devuelva cierta cantidad de agua al ambiente en beneficio de su mascota.

-Hidratación. En las épocas del invierno o del verano en que la humedad de su piel varía para reducirse ostensiblemente, debería hacer algo para hidratarla, por ejemplo, con cremas que se elaboran para gatos y que usted también podrá comprar en una tienda de animales.

El embarazo de las gatas en sus indicios

Las gatas que están en celo y que entran en contacto con otros gatos tienen todos los números para quedarse embarazadas. Es una ley natural que gobierna tanto a animales salvajes como a domésticos.

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Uno de los primeros cambios físicos de la gata es el aumento del tamaño y volumen de los pezones

Los embarazos en los gatos suelen prolongarse por espacio de unas nueve semanas, que contadas en días vienen a ser entre sesenta mal contados y sesenta y siete, como máximo. Sin embargo, a las gatas, después de dos o tres semanas, ya se les nota que están preñadas.

No por la prominencia de su vientre, al que aún le quedan algunos días para empezar a sobresalir, sino por otros cambios físicos y de su conducta sobre los que un cuidador de gatos dedicado deberá prestar atención. Y a eso vamos, a contarle algunos detalles que le darán la pista sobre lo que revela un posible embarazo de su gata.

Uno de esos detalles que pueden anunciar que hay gatos en camino es el tamaño y volumen de los pezones de la gata que puede estar preñada. Los pezones se tornan más voluminosos, sobresalen más sobre el pelaje de los gatos y cambian su color a un rosado suave.

Aún más, los pezones se vuelven más sensibles. Si tiene dudas, acérquele la mano a su gata en el momento en el que está relajada, después de su comida, por ejemplo, y acariciéle suavemente esa zona, si su reacción es la de huir, protegerse, moverse con un acto reflejo o arañarle, ese será el indicativo de hipersensibilidad mamaria del que le estamos hablando.

Otro detalle que nos puede anunciar que la gata está embarazada es que está más atenta a su alimentación, que es más dependiente de sus piensos y de su comida, en definitiva, que come más. E incluso, hasta es posible que la gata pida más comida maullando insistentemente, algo que antes no hacía. Recuerde que si está embarazada, no es que empiece a comer por dos, pero casi.

Y en ese pedir comida maullando, también puede detectar un cambio. Las gatas embarazadas suelen volverse más zalameras, se rozarán contra su piernas, se vuelven en definitiva más cariñosas.

El motivo es fácil de comprender, el embarazo dispara, como en los humanos, un desarrollo hormonal que está en la base de esa conducta. Aunque es posible que usted mismo pueda no distinguir entre las zalamerías de una gata preñada del celo de los gatos y su conducta que es idéntica. Algo que le refrendará un veterinario o un responsable de una tienda de animales con experiencia.

Este comportamiento no tiene nada de extraordinario, los gatos comparten con nosotros los humanos muchos de sus hábitos sociales, no en vano son, somos, mamíferos.

Y en esa línea, los embarazos de los gatos también pueden estar acompañados de vómitos recurrentes, ocasionales, como los de una mujer embarazada. Ahí tiene otro detalle.

Comentábamos más arriba que los pezones de las gatas encintas se hinchaban, pero nos dejamos atrás otro dato similar y que es otra evidencia, el del abultamiento del abdomen.

Se trata de una hinchazón, no consecuencia del crecimiento de los gatitos, porque todavía es pronto para ello. El abultamiento del abdomen por la evolución del embarazo sólo se detecta hacia la cuarta o quinta semana. Si tiene alguna duda, pase suavemente la palma de la mano o sus dedos por el viente de la gata y evalúe el estado de su panza.

Si tiene alguna duda en este sentido, vea cómo lo hace un profesional de una tienda de animales donde solamos comprar los piensos de los gatos, ellos están acostumbrados a esas manipulaciones para conocer el estado de salud de sus mascotas.

Por último, un consejo final. Los gatos son animales muy independientes, ya lo sabe. Se valen por sí mismos. Un embarazo no tiene porqué obligarle a usted a preocuparse, dele a su gata sus piensos habituales, reforzados, sus suplementos especiales para gatas preñadas, mantenga a su mascota convenientemente hidratada y sitúela en un sitio tranquilo. Preocúpese, sólo si los vómitos son persistentes. Sólo de éso. Bueno, y también por hacer un hueco a los gatitos que vienen de camino.

Gatos ¿para qué os quiero?

En el Egipto antiguo los gatos eran adorados como deidades y sus artistas los representaban con ojos diseñados con gemas talladas para resaltar la trascendencia de su figura y la importancia de un animal en el elenco inmortal de los cielos.

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Los gatos son mascotas divertidos y juguetones

Sin esa reputación inmortal, nuestros gatos de hoy, los mismos que podemos ver saltar como cachorros y comprar en una tienda de animales, mantienen un aura misterioso con movimientos y comportamientos que no vemos en otros animales más que en los felinos. Ese es parte de su encanto.

Pero ¿qué otros atributos del gato pueden hacernos decidir por acogerlos como mascotas? Si aún no los ha descubierto, le vamos a proponer que interprete si alguno de nuestros argumentos en su favor le resultan concluyentes como para adoptar uno.

Un primer argumento en favor del gato es que es un animal que cuida de sí mismo. ¿Cuántas mascotas conoce de una tienda de animales que sea tan independiente? Sólo hay que ver al gato como se acicala antes y después de cada comida, cómo cuida de su pelaje, para caer en la cuenta de que el gato sigue su propio ritmo de vida.

A su gato nunca tendrá que bañarlo, y no por ello tendrá menos salud. Algo que no podrá decir de otros animales. Es más, su gato, si se le da la oportunidad, se buscará su propia comida.

Si un gato ha aprendido a cazar, no le será fácil seguir ese instinto por mucho que usted le indique que en casa siempre le estará esperando su alimentación, su pienso, su comida adaptada. Y es que la independencia del gato forma parte también de su misterio, se puede saber cuando sale de casa, pero no donde ha estado en el tiempo en el que ha desaparecido de nuestra vista.

Otra razón es que los gatos son divertidos y graciosos. ¿Qué no? Haga la prueba, con los que conozca de sus amistades o los que tengan otros familiares en casa. Juegue con ellos, rételos a lo que más les gusta a las acciones parecidas a cazar, a saltar y verá por sí mismo de lo que estamos hablando.

Y si no, eche un vistazo en una tienda de animales a la gran cantidad de juguetes que los fabricantes ofrecen para comprar en todos los colores, en todas las formas posibles, porque su gusto por el movimiento, por los sonidos y por las texturas forma parte de su idiosincracia animal.

En el mismo sentido, podemos decir que los gatos son animosos para el trato con las personas, se puede decir que serán nuestros mejores amigos en casa. Todo, teniendo en cuenta que un gato nunca se comportará como un perro, que su relación con nosotros a veces girará de acuerdo a su convenciencia en la búsqueda de alimento, calor y, a fin de cuentas, de confort. Pero, se trata de un gato y ese es su comportamiento de socialización con los humanos.

Un dato que nos puede ayudar a comprender hasta qué punto el animal se puede sentir a gusto en nuestra casa es su afición a traernos ‘trofeos’, a compartir con nosotros su cacería nocturna. A los cuidadores de gatos novatos esa actividad les parecerá simplemente asquerosa y será, sin duda, motivo de castigo para el animal. Sin embargo, lo que nos cuentan esas actividades es, aunque pueda ser increíble, que el gato nos acepta como su igual. Nada menos. ¿Agradecimiento gatuno?, probablemente. Pero a su manera.

Otro argumento a favor de los gatos es que tienen siete vidas. Bueno, dicho así, resulta de fábula y hasta infantil, pero lo que se esconde detrás de ese argumento afortunado es una realidad y es la gran resistencia de un animal que, a simple vista, parece frágil.

Sin embargo, mirando bien al gato, observando su comportamiento, sus movimientos y la estructura de su cuerpo no es difícil descubrir el éxito de su diseño natural como animal.

Un diseño que se orienta en la dirección de convertirlo en un animal precavido, flexible hasta la elasticidad y cuidadoso con lo que come. Sin duda, argumentos que pueden garantizar su longevidad y su buen estado de salud sin apenas la intervención de los cuidadores.

Si estos argumentos le han sido útiles, al menos para llamar su atención sobre los valores naturales de estos felinos con los que compartimos cuevas y viviendas desde hace 8.000 años, tal vez sea el momento de que los conozca en persona. Su dirección: La tienda de animales más cercana, probablemente a la vuelta de la esquina de su casa.

Personalidad felina, las distintas caras del gato

Los calificativos que definen la personalidad y los comportamientos de los gatos son tan curiosos como la misma actitud de los felinos hacia su entorno, hacia los humanos sus amigos y cuidadores.

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Que ricos están estos gatitos 😉

Los gatos son altivos, aristocráticos, curiosos, sorprendentes, astutos, recelosos, rabiosamente independientes, unos dormilones tan contumaces como ágiles en movimientos y en saltos.

La personalidad de los gatos es de la misma consistencia con la que calificamos a las personas que creemos que se conducen en la vida con su mismo vivir y sentir.

Pero, debajo de las palabras comunes hay muchas realidades relacionadas con los hábitos de los gatos que no resultan tan evidentes y que debería conocer quien quiera comprar un gato en una tienda de animales.

Ambos, cuidador y gato compartirán espacio no siempre siguiendo las reglas humanas, sino las del gato, y éso hay que saberlo de antemano para no llevarse sorpresas, como recordará cualquier responsable de una tienda de animales y, sobre todo, un veterinario conocedor de las familiaridades de estos animales. Los gatos son especiales, sí, pero con matices, con sus matices.

Para empezar los gatos se comportan con respecto a sus cuidadores, podríamos decir como los más íntimos de su entorno, los que les proporcionan atenciones y comida; como si fueran su madre.

El comportamiento del gato doméstico muy socializado es el propio de los cachorros. Lo veremos maullar para pedir comida y levantar su cola cuando pasa junto a su cuidador de la misma manera en que lo hacía con su madre.

Pero ese mismo gato, tan cercano, será capaz de ausentarse por las noches y darse largos paseos controlando su zona de caza, que, en el caso de los gatos machos, suele cubrir un área de aproximadamente un kilómetro cuadrado.

Para los seres humanos, ese comportamiento aparente ambivalente que en nada se parece al del perro, resulta muy chocante y hasta desconcertante. Y hay que estar preparado para ello, para esas reacciones del gato.

Independientemente de que haya un patrón común de comportamiento entre los gatos domésticos, también hay lo que podríamos considerar atributos propios de la personalidad de cada animal, que dependerán de muchos factores, entre ellos, su propia experiencia con humanos y el desarrollo o no de determinados instintos naturales en la fase inicial de su vida cuando eran cachorros.

Un gato que no ha aprendido a cazar de pequeño, no estará condicionado por el instinto de cazar para buscar comida. Dependiendo de cómo haya interiorizado ese instinto el gato puede dar la sensación de que juega cuando caza, el instinto en ese caso está latente, pero no se ha desarrollado.

En cualquier caso, como decimos, hay atributos personales distinguibles en cada gato, patrones de carácter, conductas recurrentes, y, aunque es impropio decirlo, una personalidad.

Así, hay gatos tímidos que recelan de la actitud de las personas, que se refugian en lugares protegidos esperando ver qué es lo que hacen los humanos.

Ganarse a estos gatos es una labor lenta, las caricias incluso deben ser iguales de pausadas porque el animal puede interpretarlo como una agresión. Una fórmula para conseguir un contacto más estrecho es darles sus piensos, su comida habitual y ganárnoslo con constancia y paciencia.

También existen gatos todo lo contrario, extrovertidos, lanzados incluso. Que se dejarán tocar, pero no manosear, que estarán a disposición de los humanos siempre y cuando ellos quieran, a su ritmo, con sus ganas. Recompensarlos con su comida, con su alimentación preferida, cuando la actitud es de acercamiento garantizará la sintonía.

Luego podemos encontrar a los gatos tranquilos, gatos impasibles, como los gatos de angora, confiados hasta cierto punto, que, en cualquier caso, tendrán un límite en los juegos violentos, con las estridencias y con la presencia de frío o de agua. Esos son sus límites, que también han de tenerse en cuenta.

Por último, en esta calificación de las tipologías del carácter genérico y particular de los gatos, también encontramos a los que son volubles, caprichosos diríamos en el lenguaje de los humanos.

Se trata de animales suceptibles, variables en su comportamiento que no harán buenas migas con cuidadores poco pacientes o metódicos, a los que probablemente les saque de quicio sus aparentes excentricidades.

Todas estas variables de comportamiento se pueden están presentes de forma destacada en determinadas razas de gatos y, por tanto, es importante conocerlas antes de comprar una mascota en una tienda de animales.

Educación felina, los gatos van a clase

El gato es un animal muy independiente que siempre parece ir a su aire, siempre bajo un comportamiento arreglado a sus intereses y necesidades.

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Ojalá fuese así de fácil educar a los gatos... 😉

Muchos cuidadores encantados con este comportamiento tan característico de los gatos, tan exclusivo, los prefieren así, a su manera, sin reglas más que las suyas, aunque, en ocasiones, ese comportamiento felino desencadene incomodidades o incompatibilidades en el día a día de la limpieza de la casa o en el orden y cuidado del mobiliario o de la ropa de la familia.

También hay cuidadores de gatos que no sospechan que estos animales pueden ser educados para mejorar la convivencia con humanos. Y es que la educación felina sí es posible.

Un primer argumento relacionado con la educación de los gatos es tienen en cuenta, muy en cuenta, que los gatos nunca serán perros, que lo que hemos visto que funciona con los canes, no tiene encaje ni aplicación con los gatos. Una referencia clarificadora. Los perros son animales de manadas, los gatos son más solitarios.

Un perro no exterioriza su agrado por una comida que le gusta con el ronroneo, éso es cosa de gatos, los perros mueven su cola, la agitan. La vocalización del agrado del gato es distinta.

Son sólo detalles, pero ponen en evidencia que la respuesta de ambas especies distintas y que la educación del gato no puede ir paralela a la del perro, ni aún cuando bajo un mismo techo convivan ambos animales en armonía.

De la misma forma que los gatos no se dejan pasear, y mucho menos con correa por la calle, éso es totalmente imposible siquiera para intentarlo; tampoco se pueden poner juntos a dos gatos machos adultos para que, si acaso, se desplacen libremente en un entorno cerrado o acotado. Acabarán enfrentándose. Algo que no tiene porqué suceder con los perros, por ejemplo.

Tampoco se preocupe si el gato tiene un comportamiento dentro del hogar y fuera de él. Se trata del mismo animal que cambia su rol para sobrevivir.

En casa, estará en su territorio, en la calle, en un lugar extraño donde los sonidos le ponen en alerta, estará a la defensiva y hasta arisco. Creer que ese cambio de actitud se debe regañar y es fruto del comportamiento inestable del gato es no estar centrado en la naturaleza de su instinto.

Importante, muy importante. El gato es por naturaleza desconfiado, y, así, proceder a enseñarle rutinas sobre la base del castigo-recompensa, darle sólo comida como se hace con los perros como gratificante a una conducta correcta, también es un error.

La clave es gratificar mediante la constancia y la persuasión y hacerlo con pequeños trozos de comida de su gusto, los que hayamos visto que son una delicia en su alimentación, pero no únicamente eso, también aportarle caricias y al mismo tiempo expresiones sonoras de agradecimiento, suaves, sin estridencias, que el gato pueda relacionar con el desarrollo de una tarea propia, apropiada y correcta.

Funciona muy bien el tono suave, amable y conciliador, van mal los gestos enérgicos y rápidos que el gato puede incluso tomar como acosos y agresiones. Recordemos que se trata de animales muy suceptibles.

Hay que recordar que todas las enseñanzas son más fáciles de implantar en la conducta del gato en su fase de cachorros y que hay que hacerlo con la misma constancia que recomendamos para cualquier situación que planteemos o se nos de en relación con la mascota.

Otro elemento a tener en cuenta. El gato no hará absolutamente ninguna acción si esa tarea no le reporta ningún beneficio. Por tanto, si queremos que no utilice un determinado entorno para sus correrías, lo más razonable es atraerlo a otro lugar con una recompensa, comida seleccionada, juego, con su juguete preferido ése que podemos comprar para ellos en una tienda de animales, y seducción mucha seducción, o mano izquierda, si lo preferimos así.

Pero ¿qué es lo que puede aprender un gato? Pues cuestiones sencillas, pero que pueden resultar útiles. Así, pueden reconocer su nombre, que se les llama. También reconocer los lugares donde hacer sus deposiciones, sus cajitas de la arena, como también saber cuales son sus accesos privilegiados a casa, las gateras.

Y muchas otras cosas valiosas en nuestro mundo, por ejemplo, que no se afilen las uñas en nuestros muebles, o no atisbar alrededor de la jaula del canario o en la colada recién salida de la lavadora.

Simplemente con un siseo temperado pero enérgico al mismo tiempo en el que se produce la tentativa de la acción incorrecta, puede comenzar a ser suficiente.

La compensación, sólo cuando el animal se ha retirado, puede ser como comentamos una voz amable de apoyo y recompensa seguida de una caricia y, por qué no, de una pieza de su comida preferida.

Se trata de aprovecharse de su memoria. Así también se le puede llamar por su nombre cuando se le sirva la comida, éso garantizará su atención cada vez que reclamemos al gato en el futuro por otro motivo.

Y para terminar, si tenía alguna duda del nivel de aprendizaje que puede desarrollar un gato y de su autonomía, escuche lo que pueden contarle los responsables de las tiendas de animales, un veterinario o un amigo que tenga un gato adulto, seguro que más de uno contará historias de gatos que abren puertas con las patas o con la cabeza para indicar que quieren que se les ayude a salir. En esos casos, ¿quién está educando a quién?