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8 causas de vómitos en los gatos

Los vómitos en los gatos son una preocupación seria para los dueños de estas mascotas. Y es fácil adivinar por qué. Es una acción que surge de improviso y que relacionamos con algo básico, con las carencias de una alimentación adecuada. Así, resulta fácil entender que se pueda sentir que se está ante un problema de salud grave. Sin embargo, a menos que los gatos vomiten sangre o expulsen bilis, se trata de algo que resulta fácil de tratar en la mayor parte de los casos.

Existen varias razones por las que tu mascota expulsa bolas de pelo.

Existen varias razones por las que tu mascota expulsa bolas de pelo.

Veamos una lista corta, pero bien clasificada, de las causas más comunes de los vómitos de los gatos. Sólo algunas requieren un tratamiento y el apoyo de un veterinario. Empecemos con las bolas de pelo. Sí, tan comunes:

-Bolas de pelo. Probablemente es la primera de todas las causas de vómitos de los gatos. Seguro que lo sabe, los gatos se pasan su lengua áspera como el papel de lija, se limpian a sí mismos, se acicalan con la saliva y es fácil que los pelos arrastrados acaben en su aparato digestivo generando un atasco en el estómago.

Pero, a lo que vamos, los gatos tienen un sistema de desatasco natural. Una o dos veces al mes, cuando se saturan, suelen regurgitar la masa de pelo acumulada. No hay nada de lo que preocuparse. Ese es el origen de este tipo de vómitos.

-Comer demasiado rápido. Si su gato come sus piensos de manera muy rápida, porque está estresado o porque tiene que competir por la comida con otros gatos, los vómitos pueden ser parte del problema. Una comida mal digerida que no se puede asimilar y que el gato expulsa.

Una solución puede ser colocar los piensos para cada gato en cuencos diferentes para hacer desaparecer esa competencia y esas carreras. Ya sabe que los puede comprar en una tienda de animales y que hay muchos modelos para elegir.

-Alimentación no digerible. Los gatos son animales curiosos a los que les encanta mordisquear de todo. Papel, cuero, maderas blandas, telas… Eso puede hacer que algunas materias no precisamente comestibles acaben en su conducto digestivo. El acto reflejo de expulsarlo puede convertirse en un vómito.

-Cambio de dieta. Los gatos llevan mal los cambios repentinos de alimentación. Si sustituye comidas húmedas por piensos secos de hoy para mañana, su sensible sistema digestivo puede acusarlo. Tómese el tiempo para adaptar a su mascota a la nueva alimentación. Hágalo gradualmente, poco a poco.

-Alergias e intolerancias alimentarias. Algunos de los ingredientes de las comidas de los gatos pueden resultarles alérgicos y vomitar ser parte del plan natural para eliminar lo que no puede servir de comida.

Intente precisar qué alimentación es la que le resulta problemática a su gato. Éso sí, acuda a un veterinario para evaluar el caso. Seguramente le propondrá un cambio en la dieta. Otra cosa más, intente no prolongar durante mucho tiempo la alimentación del animal con esa comida porque los vómitos llevan consigo procesos de deshidratación a los que los gatos son muy sensibles.

-Infecciones. La salmonella o la giardia pueden producir infecciones internas en el organismo de los gatos y generar vómitos. Acudir a un especialista veterinario es de obligado cumplimiento.

-Parásitos. La anquilostomiasis, la lombriz intestinal, la tenia o algunos tipos de gusanos pueden desencadenar diarreas, pérdida de peso, debilidad y vómitos generalizados. Es importante que acuda en estos casos cuanto antes también al veterinario para que determine el alcance de la afección y pueda ofrecer un tratamiento.

-Venenos. Lo mismo, los gatos son animales muy curiosos y comer y beber de lo que no deben puede ser un problema. La relación de plantas que pueden resultarles venenosas es extensa, pero podemos incluir entre las más comunes, a las adelfas, al filodendro, a la hiedra inglesa, al geranio común, al ave del paraíso, al helecho espárrago, al lirio de los valles, y tantas otras menos corrientes.

Una receta de urgencia. Si cree que su gato ha comida algo que no debe, hágale tragar un cuarto de cuchara pequeña de sal antes de acudir rápidamente al veterinario. Es un remedio paliativo de urgencia que no sustituye al tratamiento posterior que debe indicar el veterinario.

Lo dicho, los vómitos de los gatos pueden resultar intimidantes, pero, como ve, en la mayor parte de los casos, su origen y soluciones están más cerca de nuestra mano de lo que pensamos.

Gatos sin malas pulgas

Uno de los parásitos más temidos por los cuidadores de gatos es la pulga. Muchas de las personas que aman a los gatos desarman su interés por acabar con ellas por culpa de una idea equivocada sobre la supuesta higiene peculiar de los gatos -ya sabe, los gatos no se bañan-. Con ello, las pulgas salen ganando. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Gato con pulgas

Gato con pulgas

A un gato se le puede mantener su cuidado corporal sin abandonar la lucha contra las temidas pulgas ¿Cómo? Pues con collares antipulgas, con tratamientos tópicos u orales adaptados a los gatos y con champús y aerosoles. De todo ello vamos a hablar en las siguientes líneas en la idea de poner de relieve lo fácil que es apartar a las pulgas de los gatos.

Para empezar ¿cómo operan los productos antipulgas? Pues de una manera sencilla, rompiendo el ciclo vital de estos incómodos bichos. Eliminan a los huevos de las puestas efectuadas en la piel y en el pelaje de los gatos, a sus larvas y, en su caso, a los individuos adultos. Así, en este último caso, muertas las pulgas adultas, no habrá puestas futuras.

Hay que tener en cuenta, en todo caso, que una vez que se ha iniciado la infestación de las pulgas, éstas pueden ser difíciles de erradicar. Una forma igualmente sencilla es pasar diariamente la aspiradora para absorber las que se hayan colado en los lugares que frecuentan sus gatos, en las alfombras, cojines y demás.

Resulta imprescindible del mismo modo deshacerse de las bolsas de la aspiradora para evitar que puedan concentrar huevos sin eclosionar, lo que, a la larga se convertirá en un problema.

En el caso de su ropa de la cama, en el de las sábanas en las que le gusta dormitar a su gato, trátelas con cloro en los lavados habituales, hará desaparecer cualquier rastro de huevos y de minúsculas larvas que puedan contener.

Por lo que se refiere a su jardín, las plantas, la hierba pueden ser cómodos huéspedes circunstanciales para ese mismo tipo de precursores de las plagas de pulgas de los gatos. Asesórese para tratar las superficies ajardinadas de manera conveniente y con un tratamiento que sea compatible con su mascota. Pregunte en su tienda de animales, donde suela comprar sus piensos, sus suplementos, su comida.

-Collares antipulgas. Los collares antipulgas contienen productos químicos seguros y suficientemente estudiados que no hacen otra cosa que liberarse de manera controlada y que resultan absorbidos por el pelaje y la grasa corporal de la piel de los gatos.

Se trata de una buen sistema de prevención contra la aparición de estas plagas. Pregunte en una tienda de animales donde suela comprar los juguetes y todo para la alimentación de su gato.

-Tratamientos tópicos. Los agentes inductores de las preparaciones antipulgas se colocan en un lugar muy preciso, en los omóplatos de los gatos. Los tratamientos tienen una efectividad aproximada de unos treinta días y son los responsables de lo que comentábamos más arriba, de crear dificultades en la aparición de huevos, larvas y en el desarrollo de pulgas adultas.

-Tratamientos orales. Funcionan poco más o menos como lo hacen las de aplicación tópica en pastillas. Se administran dándolos a comer a los gatos y tienen una duración efectiva de treinta días. Los efectos contra las plagas de pulgas son exactamente los mismos que los de usos tópicos. Las cantidades de pastillas dependerán del peso, del sexo y del estado general de los gatos.

-Champús antipulgas. Se emplean especialmente por su probada eficacia contra las pulgas adultas. Suelen estar compuestos de piretrina, un insecticida que ayuda a combatir también a otros parásitos de los gatos como su garrapata.

-Aerosoles y sprays antipulgas. Se trata de los medios más socorridos para combatir grandes infestaciones, en 24 horas son capaces de matar a las pulgas adultas del cuerpo de los gatos y en las zonas tratadas. La duración del tratamiento, dependiendo del producto y de su concentración, se puede alargar hasta los dos meses incluso. Lo cual supone un tanto a favor de la prevención de infestaciones futuras.

Y esto es todo. Esta es toda la panoplia de agentes exterminadores de las pulgas de los gatos que su veterinario de confianza ya conoce. Con esta información ya tiene mucho ganado en la batalla contra las temidas pulgas de su mascota ¿No cree?

Los gatos educados no muerden ¿por qué lo hace el suyo?

Un gato que muerda representa un problema más o menos serio para sus cuidadores. A veces, se trata de parte de una conducta relacionada con el juego, en otras, una deficiente educación que puede esconder temores no resueltos en el animal.

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Que nuestra mascota nos muerda puede tener varias y distintas razones

Que nuestra mascota nos muerda puede tener varias y distintas razones

Pero sea cual sea su origen, se trata de un comportamiento inaceptable para un animal que vive en familia y que ha de estar bien socializado con los humanos para favorecer la convivencia. Vamos a aportarle en estas líneas algunas claves para controlar ese hábito no deseado de los gatos y con el que su fuerza se les va, literalmente, por la boca o por el hocico.

– Utilice una botella de spray. Sí, como lo lee. Una de las técnicas más comunes para modificar el comportamiento de un gato peligrosamente mordedor es utilizar una botella pulverizadora de agua. Cada vez que el gato muerda, aplíquele una descarga de agua en su hocico, sólo agua con una presión mínima, de tal forma que asocie su conducta mordedora con ese pequeño castigo corrector.
Dos cosas más sobre este método, una es que no debe tardar en aplicar el ejercicio corrector de rociarlo con agua, para que el gato no olvide a qué es debido y al final se afiance en la rutina de dejar de morder para evitar ser sorprendido por el agua que le molesta.
Lo segundo es introducir una cantidad de vinagre mínima, mínima en el agua lo suficientemente tenue para que no le afecte a sus ojos ni a las mucosas, pero con la suficiente presencia de ácido acético y su olor característico para crear un reflejo condicionado.
Un reflejo condicionado sobre la acción de castigo para que el animal asocie al olor con el que quedará impregnado durante un tiempo y que, como comprenderá, tampoco no le resultará agradable. Ya verá cómo se lame y relame para quitarse la pátina del vinagre.
Pero ojo, no oriente el agua con vinagre hacia sus oídos porque creará las condiciones adecuadas para el desarrollo de una colonia de bacterias en el peor lugar posible y, con ella, una infección complicada de detectar a simple vista que pude comprometer uno de los sentidos más necesarios de los gatos.

– Ignore las mordeduras. Si las mordeduras son leves, tal vez su gato lo que está intentando hacer es llamar su atención. Para que le den su comida, para conseguir sus piensos fuera de hora, como muy bien le recordará un responsable de una tienda de animales especializada en gatos donde suela acudir a comprar sus suplementos y hasta sus chucherías gatunas.
También puede ocurrir que los gatos buscan que les dejen en paz con sus mordeduras, es una manera evidente de hacerlo notar. Si es así, déjelo en paz, ya sabe que los gatos son muy especiales en esto de dejar que se acerquen cuando no quieren.

– Sea el gato dominante en su casa. Si su gato le muerde, hágase valer, levántele la voz para advertir de la incorrección de su acción y hágale notar que no está de acuerdo. Impóngase, si es persistente, conseguirá que su mascota le reconozca su liderazgo. Nunca olvide que por muy socializados que estén los gatos, no dejan de ser animales y comportarse como lo que son.

– Fomente el buen comportamiento. Pase tiempo jugando con su gato, háblele, mejore el vínculo físico con su mascota, dele golosinas que sean parte de su alimentación, atráigalo con juguetes que pueda comprar en una tienda de animales. Su gato lo verá como uno más y confiará en usted de tal modo que lo de morder comenzará a sobrar o dejará de estar en su lugar.

¡Ah! y no se olvide de alabar su comportamiento, de acariciarlo y hacerle saber de su conformidad con su buen comportamiento. Si, en cambio, ve que se porta mal, que hace el gesto de morder, ignórelo o dele una voz de desaprobación como comentamos más arriba. Y aún más, si los gatos son pequeños y aún han de aprender a convivir con humanos. Ya tiene sus estrategias contra las mordeduras indeseables de los gatos.

Rarezas de los gatos, el porqué de los porqués

Los gatos son animales diferentes, distintos, con un talante y un comportamiento con su entorno y con los humanos que resulta toda una aventura entender. Tal vez estas líneas que siguen le ayuden a poner las cosas en su sitio en relación al estar de los gatos. Son las rarezas con sentido de los gatos ¿Las vemos?

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Ante todo, el gato es muy curioso ;)

Ante todo, el gato es muy curioso 😉

-Acicalamiento exclusivo. Un gato que lame el cuerpo, la piel o el cabello de su cuidador es una mascota satisfecha. Le lame, que es como si lo acicalara, como a un igual. Como a otros gatos con los que comparte comida.

-Confianza extrema. Los gatos que muestran su panza boca arriba a sus cuidadores humanos les están enseñando un lugar de su cuerpo vulnerable, cuando lo hacen, es porque confían. Algo que pocas veces se da en una tienda de animales donde los animales están, por decirlo de alguna manera, escasamente socializados.

-Humanos de alquiler. La especial posesividad de los gatos los lleva a entender de forma instintiva que el hogar en el que viven, nuestra casa, si es el caso, es ‘su’ casa. Los cuidadores cumplen la función de animales que viven en su mismo espacio y con los que cohabita en función también de sus roles y de su percepción.

-Territorio humano. Seguramente lo ha experimentado, los gatos frotándose de manera más o menos insistente contra usted. No lo hacen por amor al prójimo, por atender a las necesidades de afecto humano, ni mucho menos, lo hacen por marcar una propiedad, nosotros, que somos suyos. Así son los gatos.

-Aseo de gatos. Y si hablamos de tocarse con la lengua, tendremos que hacer referencia a su aseo. Los gatos usan la lengua, se la pasan para limpiarse. Después de la comida, cuando se van a dormir. Ese lamido pautado es señal de dos cosas, de que el animal está relajado o de que tiene calor, porque con la lengua traslada la humedad de su saliva.

-Deshidratación por la lengua. Y ese lamer sobre la piel puede ser un riesgo ¿por qué? Pues porque con la acción de lamerse los gatos pierden agua. Lamerse es equivalente a orinar en términos de pérdida de agua. Téngalo en cuenta para mantener a su mascota convenientemente hidratada. Y es que su aseo les hace perder agua. Así de claro.

-Lengua sin dulce. Y de lengua seguimos hablando. Las papilas gustativas que recorren la superficie de la lengua de los gatos le sirven para detectar los sabores de su comida, de sus piensos, como sucede en los mamíferos, como ocurre en nosotros los humanos; sin embargo, el dulce se les escapa. Los gatos son incapaces de detectar ese sabor ¿Curioso, no?

-Amor femenino. Los gatos interaccionan mejor con las mujeres que con los hombres. No se trata de una discriminación que tenga que ver con quién le sirve mejor sus piensos, su comida, sus suplementos, simplemente se trata de una cuestión de oído. La voz femenina se mueve en tonos más bajos que resultan más agradables al sentido de escucha de los gatos.

-Atención gatuna. Los gatos tienen 32 músculos en sus orejas, un dato que revela la importancia de su órgano auditivo. No obstante, si no le interesa lo que escucha, no le prestará atención. A no ser que usted haga un sonido que sí le resulta interesante, tanto como para estar alerta, e incluso para dejar su alimentación por un momento. Ese sonido es el chasquido humano con la ayuda de la lengua. Pruébelo. Será un toque de atención para su gato.

Los gatos son especiales, si usted tiene o ha tenido a alguno, sabrá porqué. Este pequeño resumen de sus rarezas es sólo alguna cosa de lo más pintoresco de un animal al que se le quiere, de muchas maneras, por esas formas, por sus cosas de gato.

El parto de las gatas vivido en familia

La maternidad de los gatos después del nacimiento de su camada puede ser una experiencia imborrable y una manera excelente de estrechar lazos con nuestra mascota. Las gatas se entregan a la maternidad de una manera sentidamente instintiva con costumbres que nos pueden sorprender, con comportamientos que algunos cuidadores de gatos llegan a experimentar como una transformación muy significativa de sus hábitos.

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Compartir el alumbramiento estrecha los lazos con nuestra mascota

Compartir el alumbramiento estrecha los lazos con nuestra mascota

No pocos cuidadores de gatos disfrutan con ese cambio inesperado en el que su gata hace de madre y se pone las pilas. Los gatos hembras suelen tener dos comportamientos diametralmente diferentes en el momento final de la gestación, cuando el parto es inminente. O bien, desaparecen de la escena y se van a un lugar aislado, y, si acaso, sólo vienen a por sus piensos; o bien, hacen todo lo contrario, se acaramelan alrededor de su cuidador con la instintiva intención de gatos de que colabore en el nacimiento que siente cercano. Ahí es nada. A escasos segundos de producirse el alumbramiento de su camada de gatos pequeños, las madres se aprestan a lamer con insistencia el hocico de las crías con la intención de limpiar los conductos nasales de ocasionales costras que les impidan respirar.

Y en el mismo momento, se verá a esa misma diligente gata comiéndose la placenta de sus crías, previo corte a mordiscos del cordón umbilical de cada gatito, algo que suele confundir a los amantes de los gatos menos experimentados. Sobre todo, si no han podido ver la secuencia completa de esa alimentación oportunista –porque lo es en beneficio de la recuperación de las gatas después del parto- y todo lo que aciertan a ver es un reguero de sangre y restos, desperdicios de carne que no saben explicar. No hay nada de extraño en ese comportamiento, es, como decimos, absolutamente natural. Para los días que han de venir quedan más tareas dedicadas de madre gato. Una de ellas es la limpieza también a lametones de la zona anal de cada cría. Y lo hace por dos motivos, para garantizar que no haya obstrucciones y para estimular la defecación y la acción de orinar.

El primer amamantamiento puede resultar toda una experiencia, especialmente para los niños de la casa. La gata se tumba de lado frente a las crías, adoptando una forma como de media luna y extiende sus patas delanteras para ponerlas en contacto con la piel de sus crías.
Es una de las dos formas que tienen los gatos para atraer a sus gatitos al primer amamantamiento; el otro gesto es un ronroneo pausado, rítmico, agradable que es también una invitación para hacer la primera comida. Por supuesto que los gatos pequeños también entran en el juego del recital de maullidos melosos. Luego, lo demás, el resto de la alimentación de los pequeños será consecuencia de un hábito acompañado de una delicada predisposición de la gata. Algo que ha de tener en cuenta es el instinto protector de las gatas, celosas de la seguridad de su nueva prole. Si en algún momento se siente amenazada por extraños, puede que se enfrente de manera agresiva a esa persona.

Lo más dulce de la nueva situación, la de tener en casa una gata con una camada de gatitos es que, en el caso de que el animal no perciba la presencia de sus cuidadores como una amenaza, el simple hecho de estar junto a la prole mientras les da su comida, resulta un gesto de notable aceptación.

Como muy bien saben los profesionales dedicados de cualquier tienda de animales donde solemos comprar todo lo que necesitamos para los gatos. Vivir la maternidad y el nacimiento de unos cachorros de gato en casa en sintonía y con la aceptación física de nuestra mascota puede representar uno de los recuerdos más imborrables de la relación con nuestro animal de compañía felino.