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¿Gatos perdidos? ¿Casos perdidos? Nunca

Los gatos perdidos nunca son casos perdidos, porque siempre hay una esperanza de encontrarlos sanos y salvos. Y es que, el comportamiento huidizo, independiente, poco dado a relacionarse y a depender de los humanos que resulta muy diferente del de los perros; los puede hacer desaparecer por un tiempo de nuestro entorno, sin que por ello estén realmente extraviados.

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No hay que perder la esperanza de volver a encontrar la mascota.

No hay que perder la esperanza de volver a encontrar la mascota.

En cualquier caso, nos proponemos compartir algunas claves para dar con el paradero de un gato que ha desaparecido por voluntad propia o por las circunstancias.

-Busque en los alrededores y en casa. Puede que su desaparición tenga que ver con que la mascota haya quedado atrapada. A los gatos, seguro que ya lo sabe, les gusta esconderse en los conductos de ventilación, detrás de los electrodomésticos, entre los muebles…

Una manera sencilla, pero eficaz de averiguar su paradero es recorrer esos lugares de riesgo o de ocultamiento potencial y hacerlo agitando el paquete de golosinas que usted suele comprar en su tienda de animales para su mascota. El sonido característico le hará salir a por comida. En el caso de que esté atrapado, no le quepa la menor duda de que vocalizará para llamar su atención, sobre todo si su gato es sociable y le reconoce.

-LLámelo por su nombre. Recorra las zonas en las que piense que pueda estar su gato y llámelo por su nombre y en el tono que le resulte familiar a la hora de servirle la comida. Lo mismo, si su mascota puede acudir a su llamada, vendrá, si no, le maullará.

-Ir de puerta en puerta. Deje hojas con la foto de su gato en el entorno de su vecindario, hable con los vecinos de la pérdida, vaya de puerta en puerta, y no olvide incluir en los volantes toda aquella información que considere importante para la salud del animal, alergias y patologías.

Microchips y collares con identificación. En cualquier tienda de animales usted podrá encontrar collares que comprar y en los que podrá colocar el nombre de la mascota y la dirección a la que acudir en caso de extravío.

Por cierto, utilice collares especiales de los que evitan estrangulaciones accidentales. Pregunte también en su tienda de animales. Por lo que se refiere a los microchips, éstos se colocan debajo de la piel de los gatos de manera invisible y son una herramienta fundamental para saber la procedencia de las mascotas perdidas y con un simple escaneo.

Una operación que puede realizar cualquier veterinario que seguro que se pondrá en contacto con usted apenas descargue sus datos de contacto del microchip. Ya ve que los microchips pueden resultar fundamentales en estos casos.

-Llame a los centros de control animal de su zona. Pregunte por los gatos recogidos o entregados, descríbales el suyo, pida que tomen nota para que contacten con usted en el caso de que aparezca un animal con sus referencias. En el caso de que los gatos suelan ser sacrificados en esos centros por falta de disponibilidad de espacio para los animales, no dude en desplazarse a ellos para pedir información y dar cuenta de su búsqueda.

Y lo dicho, nunca pierda las esperanzas. El área territorial de un gato macho en una ciudad puede ocupar una superficie de un kilómetro cuadrado, pero la concentración urbana puede obligarlos a desplazarse y perderse en una aventura nocturna.

Si cree que esta información puede ser útil a alguna persona amante de los gatos, compártala como una garantía.

Estreñimiento en los gatos: Un buen trato para el tracto

Los gatos, como muchas mascotas que viven en ambientes humanos, pueden llegar a sufrir periodos más o menos largos de estreñimiento, que se solucionan con cambios en la alimentación, en la relación de piensos que le suministra. La solución suele ser un cambio en la dieta y en la actitud del animal frente al ejercicio físico regular.

¡Menuda comilona! No es de extrañar que después tenga problemas digestivos ;)

¡Menuda comilona! No es de extrañar que después tenga problemas digestivos 😉

¿Pero cómo podemos saber que nuestros gatos están estreñidos? Pues con la simple observación de la cantidad de materia defecada que puede encontrar en sus cajas de arena. Si la comida con la que se alimenta es sensiblemente superior a la proporción de heces recogidas, es que algo está pasando con su tracto.

En cualquier caso, hay otras formas de detectar el estreñimiento de los gatos, también con una simple observación a lo largo del tiempo y comprobando sus hábitos. Fíjese, por ejemplo, si el animal hace mucho esfuerzo para defecar, si sus heces son duras y secas y si la cantidad de desechos es, como comentábamos, menor.

Las causas más comunes del estreñimiento en los gatos son las obstrucciones, problemas con la caja de arena, la deshidratación, la falta de ejercicio y una escasa alimentación. Vamos a comentar cada una de ellas.

Obstrucciones. No es habitual que en los piensos para gatos que solemos comprar en la tienda de animales se incluyan materias que obstruyan el tracto de estas mascotas. Pero en la comida ordinaria que ocasionalmente se le administre sí es posible que caiga algún hueso que sirva de desencadenante de una obstrucción.

También la acumulación de pelos no digeridos y de otras sustancias extrañas figuran entre los precursores del estreñimiento sobrevenido. Piense cuánto le gusta cazar a algunos gatos. Si tiene acceso al medio natural, si puede hacerse con presas como lagartos o pequeños pájaros, ahí es donde estará parte del riesgo.

La solución es reducir o eliminar por completo esas ‘excursiones’. Pregunte a su veterinario de confianza qué soluciones laxantes están disponibles para su mascota, recuerde que los laxantes para humanos no se pueden usar para pequeños animales como su gato.

Problemas con la caja de arena. A los gatos no les gustará usar su caja de arena si está sucia o compartirla con otro animal que deje su olor en el mismo lugar. Tal vez por ello, evite defecar en su interior y, bajo esa condición, entrará en una dinámica que le ocasionará estreñimiento. Utilice cajas de arena diferentes y separadas para cada animal. Es una buena y sencilla solución. Deshidratación. Los gatos deshidratados tienen todos los números para tener estreñimiento. Piense que su pienso seco, la comida deshidratada, puede obligar al animal a tener que aportar más agua de su organismo para poder realizar una digestión eficiente. La solución para impedir el problema de estreñimiento derivado no es otra que hidratar convenientemente a la mascota. Téngalo en cuenta.

Otro dato que puede resultarle útil. A algunos gatos, no les gusta el agua fría y cuando se enfrentan a ella para beber, pueden optar por dejar de tomar agua y, en consecuencia, avanzar en la deshidratación. Estudie si su animal tiene estreñimiento porque no bebe agua y porque su temperatura le resulta intolerable.

-Ejercicio. El ejercicio es fundamental para ayudar a los movimientos peristálticos, los propios de la digestión y los de la circulación de los alimentos deglutidos por el tracto intestinal. Si su gato es sedentario, también tendrá todos los números para conseguir un estreñimiento persistente y prolongado en el tiempo.

-Insuficiencia alimentaria. Un gato que no coma lo suficiente tendrá resentido su sistema digestivo, lo que es una garantía para un funcionamiento insuficiente y desigual. La reacción del organismo de la mascota ante esta situación puede ser el estreñimiento.

Los horarios regulares de alimentación pueden, del mismo modo, estar en el origen de un estreñimiento ocasional o pertinaz. Evalúelo.

Otro dato. La soja, el maíz y el trigo de algunas comidas baratas para gatos son también agentes procuradores del estreñimiento felino. Busque una alimentación de piensos de calidad la próxima vez que vaya a comprar comida para gatos en su tienda de animales de confianza. La salud de su mascota saldrá ganando.

Micciones imposibles, cuando los gatos orinan sin control

Los gatos, como cualquier mamífero de comportamiento social con hábitos marcadamente territoriales, utiliza la orina como señal olorosa para establecer los límites y cada una de las zonas de lo que podríamos considerar su espacio vital.

La incontinencia en la mascota suele ser resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o de alguna patología

A cualquier cuidador que tenga gatos machos en casa, los marcajes de orines les resultarán muy familiares, cuando no una fuente de problemas. Problemas para mantener limpios y aseados los rincones de la casa, y, por extensión para conseguir adaptar un comportamiento natural de los gatos que está absolutamente en contra con nuestros hábitos de higiene.

Sin embargo, más allá de la consideración de higiene, el exceso de micciones de un gato puede ser consecuencia no tanto de su necesidad puntual de marcar el territorio que le es propio, sino resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o, peor aún, de que el animal sufre alguna patología más general y oculta que le obliga a orinar con más frecuencia de lo normal y en lugares inusuales.

Veamos a continuación, cuáles son algunas de esas causas anormales que dan origen a micciones excesivas de los gatos.

Una de las causas de micciones frecuentes en los gatos es la llamada infección felina del tracto urinario. Es una patología común, pero no por ello menos grave. Es más, la infección felina del tracto urinario puede estar producida por una urolitosis, que, como seguramente ha podido deducir por la combinación de palabras, es el equivalente a la reproducción de cálculos renales de las personas, pero en los gatos.

Un gato con infección en el tracto es un animal al que le duele miccionar, incluso llega a sangrar por el conducto urinario y a que haga algo inapropiado y a lo que nos hemos referido antes cuando hemos hablado de la conducta felina, a orinar en casa en lugares insospechados, siempre fuera de su arena.

Los gatos que lo padecen son animales dolientes que atraviesan lo que podríamos considerar un auténtico calvario. Los dolores atenazan sus músculos de la vejiga y orinan no donde quieren sino donde pueden.

Y si hablamos de esos músculos ingobernables en las vejigas urinarias de los gatos, podemos citar los casos precisamente de las vejigas inmaduras, en las que la musculatura no es capaz de cerrar con eficiencia la salida de los orines.

El resultado a ojos vista es un reguero de orines, por ejemplo, por toda la casa, que para un cuidador inexperto puede resultar fácil de explicar, el gato está maleducado, pero si sabemos que es la vejiga la que traiciona las continencias del animal, podremos darnos cuenta del error, de que no es así.

La vejiga débil es una afección más propia de la gatas que de los gatos y no tiene nada que ver con la comida o con los piensos que sirven de alimentación a los animales, sino con la naturaleza de una vejiga que puede haber sido afectada, por ejemplo, por embarazos anómalos.

Un motivo más para micciones sin control es la insuficiencia renal en los gatos, un mal funcionamiento de los riñones que puede provocar el envenenamiento progresivo de la mascota porque los riñones no son capaces de eliminar las toxinas que les llegan para ser purificadas.

Otro motivo que se deja sentir como fondo en la incontinencia urinaria de los gatos es la diabetes. Los gatos con diabetes orinan más. Recuerde que, como sucede en el caso de los seres humanos, la alerta de la diabetes llega con síntomas como los de beber agua en exceso o un aumento de peso.

Si ve que su gato acaba con el agua que se le pone en su comedero o que tiene sobrepeso sin que haya aumentado sus dosis de piensos, su comida y en general cualquier alimentación habitual, evalúe la posibilidad de que su mascota sufra diabetes.

Es importante que a la hora de comprar su mascota en una tienda de animales tenga en cuenta la circunstancia de si el animal orina en exceso. Los gatos jóvenes pueden no sufrir algunas de las patologías descritas aquí, pero sí es frecuente encontrar diabetes hereditaria en animales de todas las edades, mucho más si en las reproducciones ha existido algún tipo de consanguinidad. Téngalo en cuenta.

Rabia de los gatos, enfermedad de paso lento

La rabia en los gatos es una enfermedad que afecta al sistema nervioso central de los felinos. Un veterinario y hasta un profesional responsable y con experiencia de una tienda de animales sabrá identificar sin ningún problema sus tres etapas, las llamadas prodrómica, la furiosa y la paralítica.

Aunque la rabia no es una enfermedad común en los gatos, por prevención deberíamos vacunarlos

La rabia de los gatos la transmite la mordedura de un animal que ya ha sido infectado por la enfermedad. Por tanto, es muy importante que los gatos no frecuenten ambientes en los que otros gatos no estén controlados veterinariamente.

Otro dato a tener en cuenta es que los gatos inoculados con el virus de la rabia no presentan síntomas de manera inmediata. Pueden seguir su alimentación como si nada pasara por ellos, comer sus piensos, su comida y sus suplementos sin mostrar una falta de apetito apreciable.

Y es que la rabia de los gatos se activa con toda su sintomatología a partir de la segunda o quinta semana de que el animal haya sido infectado. Y los síntomas se extienden también por todo su cuerpo de manera progresiva.

Así, ¿cuáles son esos síntomas que nos pueden revelar la aparición de la rabia en los gatos?

Son muchos, pero los que pueden ayudarnos a detectarla a simple vista sólo con observar el comportamiento de los gatos pueden agruparse en torno a una decena de circunstancias. Vamos a verlas una a una.

– Maullidos. Los gatos que están contaminados por la rabia suelen alterar su vocalización, maullan de manera diferente. Un cuidador atento al comportamiento de sus gatos advertirá esos cambios al oído.

– Ojos. Los gatos que padecen de rabia también presentan ojos hinchados y rojos, o una sintomatología que podemos asociar con la de la conjuntivitis que no se diferencia a simple vista de la que padecemos los seres humanos y que usted seguro que sabrá reconocer.

– Babeo. Los gatos con rabia babean y lo hacen de manera constante y exagerada. No se confunda, si ocurre así, en exceso, no se trata de nada que tenga que ver con el reflejo de Paulov. Su gato no babea porque espera con ansiedad su comida o porque reconoce sus sacos de piensos que acaba de comprar en una tienda de animales.

– Irritabilidad. Los gatos que padecen la rabia se muestran irritables, no sólo con los otros gatos, sino con las personas, los cuidadores que los atienden dedicadamente en casa. Incluso se puede dar este comportamiento anómalo en momentos que sabemos que siempre han sido deseados por nuestros felinos, como cuando les ponemos su comida.

– Fiebre. La rabia produce fiebre en los gatos que puede detectarse por el calor anormal que desprende su cabeza y por el comportamiento cansino que se asocia a esa circunstancia. Los gatos se mostrarán poco activos, en comparación con la que desarrollaban en el pasado.

– Comportamiento atípico. Los gatos que sufren rabia se enfrentarán a piedras como si fueran enemigos y se dejarán ver incluso comiendo piedras. Parece broma, pero es real. Los gatos sufren una dislocación de su conducta.

– Vómitos. Los gatos con rabia suelen vomitar, pero, como comentábamos, anteriormente también puede ser el resultado de otra sintomatología común como es la que opera cuando se desarrollan parásitos en su sistema digestivo.

– Pérdidas de peso y de apetito. Los gatos rabiosos dejan de comer y, como consecuencia, van perdiendo peso de manera paulatina. Vigile a su gato y compruebe qué es lo que ha comido de su alimentación habitual, qué ha dejado de sus piensos y si se trata de un comportamiento -dejar de comer toda su comida- que empieza a ser habitual.

– Parálisis. El comienzo de la última fase de la rabia de los gatos suele estar acompañada de dificultades para respirar. Sencillamente, los músculos que gobiernan la respiración dejan de operar adecuadamente. Si nota que su gato no respira adecuadamente o lo hace de manera insuficiente, acuda sin pérdida de tiempo al veterinario. El final de esta fase es irreversible, por esa razón es importante acudir a tiempo a un especialista.

La rabia no es una enfermedad común en los gatos, pero sus consecuencias son demoledoras para los felinos, por éso, hay que poner al animal en manos de un especialista cuando notemos alteraciones en su salud, en su conducta, o en ambas.

Cuando el gato es gato y araña

Los gatos tienen un comportamiento, una forma de desenvolverse, bastante típica, muy suya. Parte de su atractivo es esa manera de ser imprevista, llena de independencia y de desapego o de apego interesado. Los gatos seducen por cómo son. Es su encanto natural.

¡Impone!

Sin embargo, hay un tipo de comportamiento que también resulta frecuente en los gatos y que deja su encanto en entredicho y es el que se relaciona con su agresividad.

Animales, que, por motivos poco claros para los humanos, se ponen en guardia, que encrespan sus pelajes, que arquean sus cuerpos sobre las patas y que gesticulan de manera amenazante enseñando los dientes, cuando no saltan y dejan sentir uno de esos arañazos que nos recuerdan lo cerca que están de sus congéneres felinos de la sabana.

Unas conductas tipificadas y que cualquier veterinario o un responsable de una tienda de animales donde acudimos a comprar el pienso de los gatos nos ilustraría con todo tipo de detalles. ¿De qué detalles estamos hablando?

Pues, uno de ellos es que la conducta agresiva y continuada de los gatos puede estar directamente relacionada con el destete del animal cuando era cría. No es una regla, pero puede considerarse una tendencia. Los gatos aprenden a ser gatos entre los dos meses y los seis meses.

Es el tiempo, en el que la madre los amamanta, les proporciona su alimentación, pero también los hábitos sociales propios del gato con sus congéneres.

Las madres gato les estimulan a cazar, los juegos de los gatos pequeños son un trasunto de la caza, de la sorpresa, del emboscamiento, que son parte de su fórmula para obtener comida de manera natural.

Cuando un gato muerde o juega de manera agresiva, su madre simplemente lo muerde o lo golpea para poner límites a sus impulsos puede resultarnos violento, pero es la forma en la que los gatos socializan y ponen esos límites a su comportamiento fuera de lo tolerable.

Algo que no es muy diferente, aunque en otros niveles, a lo que sucede con el aprendizaje de los humanos en la infancia.

Cuando los gatos pequeños son apartados de las madres, esas indicaciones sociales no son aprendidas. No queda en su impronta en su instinto.

De mayores, existen muchas posibilidades de que los gatos respondan de manera agresiva porque su socialización ha sido deficiente, nula o incompleta. Gatos que resultan asustadizos, temerosos de cualquier situación imprevista y que desarrollan una reacción instintiva de defensa muy marcada.

La recomendación obvia para evitar esa agresividad latente es no apartar a los gatos pequeños de lado de su madre hasta pasados esos seis meses.

Como comentábamos más arriba, no hay una relación causa efecto entre un gato destetado, privado de su alimentación antes de tiempo, y una agresividad manifiesta como adulto, pero es un factor a tener en cuenta.

Hay otros motivos mucho más complejos para explicar la agresividad anormal de estos animales, tal como han revelado diferentes estudios veterinarios. Casos que igualmente se pueden detectar en cualquier tienda de animales entre los gatos disponibles para comprar.

Nos referimos a la herencia, la herencia puede marcar la agresividad de los gatos. Felinos agresivos dan hijos y nietos de gatos -si se nos permiten las expresiones-, algo que se puede repetir entre las crías nacidas en las diferentes camadas. Gatos no agresivos junto a otros hermanos o hermanas, ‘conflictivos’.

Unas últimas condiciones detectadas como desencadenantes de la agresividad en los gatos son las enfermedades. Dolencias como las de origien vírico, como las infecciones del conducto urinario o del sistema nervioso, entre otras muchas.

De todo esto podemos deducir que sólo el destete correcto de los gatos, en tiempo, está en la mano de los cuidadores para evitar a animales problemáticos en casa.