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La delicada línea que ata la salud de los perros

La columna vertebral es una estructura básica del esqueleto de los animales. Les proporciona una fijación necesaria para el armado óseo del cuerpo, pero también una flexibilidad suficiente para garantizar movimientos coordinados. Sin embargo, la columna vertebral es al mismo tiempo un sistema muy delicado. La columna vertebral de los mamíferos, y la de los perros, se compone de una larga serie de huesos conectados entre sí que cuentan con una serie de uniones que funcionan como amortiguadores naturales.

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Ejercicio perro

Son los discos intervertebrales. Se trata de puntos de unión almohadillados que facilitan una adecuada flexibilidad y todos los movimientos del cuerpo del animal. Pero la columna vertebral también funciona como un canal a través del que se conducen las terminaciones del sistema nervioso que circulan por su interior, por la llamada médula espinal.

Paquete nervioso Un paquete de nervios forrado y protegido por la columna vertebral que se conecta entre las vértebras para dar naturaleza a las funciones nerviosas. Los mismos nervios pasan por entre medio de los discos, lo cual es una ventaja, pero, como veremos, también un inconveniente cuando se produce una mala articulación del conjunto. Bajo este esquema en apariencia simple es como funciona el sistema nervioso asociado a la columna vertebral. Y es que, cuando los discos resultan dañados por la fricción o se hinchan por contactos inadecuados, se produce una calcificación paralela que ejerce, a su vez, una presión sobre los nervios que conectan y salen de las uniones de los discos.

Y toda presión de los discos inflamados o dañados sobre los nervios genera invariablemente un dolor. Si el daño es mayor, se puede producir incluso una parálisis motora porque los nervios que han de activar la movilidad local dejan de funcionar. Dejan de ser vectores de transmisión de impulsos nerviosos. Como si un cable dejara de conducir la electricidad con la que activar un motor que funcione con electricidad. Entonces es cuando se produce la temida parálisis que impide que los perros puedan, por ejemplo, moverse o sostener su propio peso. Un dolor más atenuado puede hacer que un perro rechace el ejercicio y que aparezcan otros problemas de salud asociados a una movilidad limitada.

El tratamiento más común en estos casos, como recordará cualquier responsable de una tienda de animales donde acudamos a comprar comida o suplementos para perros, pasa por administrar antiinflamatorios. Si la debilidad motora es el principal problema, entonces se puede recetar corticosteroides aunque, en casos más serios, lo recomendado es cirugía con la que se buscará una solución que pueda aliviar el problema. Observadores proactivos Si tu perro siente dolor o muestra debilidad en las patas traseras existe una gran probabilidad de que pueda tener algún disco vertebral dañado. No obstante, también es cierto que hay otras dolencias de los perros que se manifiestan con los mismos síntomas.

Por éso, ante la aparición de molestias, de dolores o de formas de caminar poco habituales en estas mascotas, la recomendación siempre es la misma, acudir al especialista veterinario que será el que descartará si se está ante un problema con los discos intervertebrales o no.

En este sentido, un ejemplo de problemas nerviosos que se suelen confundir con los asociados a los discos de la columna vertebral de los perros es el que tiene que ver con la rotura de los ligamentos de las rodillas que se dejan ver como una debilidad motora. Otro caso asociable a problemas en los discos vertebrales puede ser el de las luxaciones de ambas rótulas que ofrecen patrones de cojeras recurrentes similares.

Lo dicho, la mejor recomendación cuando hay sospechas de que la mascota tiene dolores en la columna es acudir a un veterinario de confianza. Es la mejor ayuda que podemos ofrecer a nuestra mascota en un primer momento.

La salud urinaria de los perros, síntomas y soluciones

Los problemas urinarios de los perros son relativamente fáciles de tratar cuando se realiza un diagnóstico adecuado. Para el cuidador más dedicado a su mascota, comprender los problemas de salud más comunes relacionados con los trastornos urinarios y su sintomatología puede ayudar a conectarlo con el padecimiento del animal. Con ello, el vínculo se hará más estrecho.

Con un análisis veterinario a nuestra mascota y  un tratamiento adecuado, se suele solucionar problema de forma sencilla

Con un análisis veterinario a nuestra mascota y un tratamiento adecuado, se suele solucionar problema de forma sencilla

Veamos algunos de esos problemas del sistema urinario, los más comunes, infección del tracto urinario de los perros, la incontinencia canina y el efecto de los cálculos que se desarrollan en la vejiga.

-Infecciones del tracto urinario de los perros.
Lo primero que hay que decir es que se trata de afecciones muy comunes. Hay diferentes tipos de bacterias que trabajan en contra de la salud de los perros, como pueden corroborar cualquier responsable de una tienda de animales donde se suela comprar los piensos, la comida y los suplementos de estas mascotas.
Los síntomas de que algo no va bien con el tracto urinario canino van desde micciones frecuentes, a notables esfuerzos para orinar, cuando no también molestias y dolores que un cuidador conocedor de su perro es capaz de detectar.
Así, ¿cómo se combaten las infecciones del tracto urinario? Pues con antibióticos bajo receta del veterinario. Estas infecciones son fáciles de diagnosticar, pero si se dilata la intervención del problema, el resultado puede ser una infección de los riñones, y, en el peor de los casos, una lesión más seria de este órgano. Ojo con eso.

-Incontinencia canina.
La incontinencia urinaria afecta de manera generalizada a todas las razas de perros, los problemas, por tanto, son circunstanciales. Entre ellos, se puede señalar al estrés del animal, también un irregular funcionamiento del sistema hormonal o una mala adaptación del esfínter uretral. En otros casos, la incontinencia en los perros viene derivada de una intervención realizada para esterilizar o castrar.
Las soluciones a la incontinencia canina son tan variadas como sus orígenes, en algunos casos, se hará necesaria la cirugía, o algo más simple, añadir una hormona a la alimentación de los perros que sufren este trastorno, especialmente en el caso de las hembras.
También sucede que la incontinencia urinaria está presente en los casos de diabetes canina y la solución pase por controlarla con insulina.

-Cálculos en las vejigas caninas.
Aunque popularmente se conoce al problema como cálculos en la vejiga canina, el término apropiado es urolitiasis. Esas concreciones se pueden desarrollar, además de en las vejigas, en los riñones y hasta en la uretra, aunque, según las estadísticas, es cierto, la gran mayoría, hasta un 85%, se detectan en la vejiga de los perros.
Existen varios tipos de cálculos que desarrollan los perros. Hay cálculos de estruvita, que se producen a partir del fosfato de magnesio y de amonio debido a infecciones bacterianas. Otras piedras surgen a partir de concentraciones de oxalato de calcio, de apatita también de calcio, de cistina o de urato amónico.
Estos tipos de piedras se desarrollan cuando un tipo de mineral se desprende de la orina y le siguen en la misma secuencia otros por afinidad hasta formar cristales. En situaciones avanzadas o extremas, los perros se ven imposibilitados de vaciar su vejiga al ver bloqueado el conducto de la uretra. En estos casos, la cirugía contra la litiasis vesical es la única opción.
Superado el problema de las piedras, los perros deben seguir una alimentación que no genere nuevas concreciones.
Los síntomas asociados a la formación de cálculos en la vejiga o la uretra son los ya comentados, problemas para orinar, molestias o dolores, pero, como consecuencia de todo ello, los perros pueden dejar de comer o, incluso, verse obligados a vomitar.

La recuperación de la salud de los perros afectados comienza a dar un cambio con un primer paso, la realización de un análisis veterinario, a la que sigue un diagnóstico y, por último, la aplicación de un tratamiento recuperador. Al final, la deseada sanación.

Estrategias para la hidratación de los perros, jugando y comiendo y ambas cosas

Seguramente estará familiarizado con la deshidratación, la falta de agua por una ingesta inapropiada, menor a la recomendada. Y lo estará porque seguro que ha sufrido sus efectos. Pero ¿se ha parado a pensar cuáles pueden ser en los perros? ¿cómo la sobrellevan y qué estrategias pueden resultar más adecuadas para mitigar sus efectos o su aparición?

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¡Hidrata y refresca a la vez! ;)

¡Hidrata y refresca a la vez! 😉

Pues de todo eso vamos a hablar en estas líneas, de la deshidratación en los perros y de caminos sencillos para generar el hábito de beber agua y rehidratar a su mascota?
De entrada piense en esta cifra, si en las personas la cantidad de agua que corresponde al peso corporal es de un 75-78%, en el caso de los perros hablaríamos de un 90% ¿Sorprendente, no? El agua es aún más importante en la constitución física y en la salud de estos animales.
También por esa misma razón, cuando los perros no beben agua el riesgo de muerte es una preocupación importante. Un perro severamente deshidratado puede morir en cuestión de unos pocos días.
Para que esto no ocurra, para que usted tome el control sobre la hidratación regular de un animal que puede no mostrarse colaborativo para tomar agua, le proponemos unas sencillas estrategias para lograrlo. Cinco argumentos para conseguir que los perros beban agua utilizando la comida, los piensos que podemos comprar en su tienda de animales. Todo como motivación.

-Olor y sabor desagradables. Los perros no beben en vasos como los humanos, limpios y pulcros. Se les suele poner un cuenco en el suelo como el de su comida, el que se llena con piensos, e, independientemente de cómo esté el agua a lo largo de uno o dos días, se le hace beber ahí sin pensar cuan agradable o desagradable puede ser esta tarea básica para el animal.
Los perros que comen y beben agua en cuencos diferenciados pero cercanos, acaban dando sabor y con el tiempo olor al agua que toman. Y, en algunos casos, ese sabor u olor desagradables son suficientes para que el animal rechace beber. Si el agua no se limpia y la rechazan muy a menudo, el resultado puede ser una deshidratación que no advertiremos. Ojo con éso. Cambie el agua de los cuencos una o dos veces al día.

-Cuencos de plástico. Otro dato. Los cuencos de plástico que se venden en tiendas comunes que no son especializadas para animales no ofrecen garantías. Se suelen deformar con el calor o la presión, y, peor aún, adoptar sabores extraños. Apúntese a comprar cuencos para perros en tiendas de animales que le ofrezcan garantías de calidad.

-Agua congelada. Si los perros no beben agua, pruebe a jugar con ellos con trozos de hielo grandes. A algunos les gusta lamer el hielo durante horas. Pero retíreselo cuando el trozo de hielo, de tanto lamer, se haya convertido en un peligro para el animal de forma que se pueda asfixiar.

-Alimentación enlatada. La comida enlatada suele tener una proporción mayor de agua que la seca, los piensos secos. Aunque ya sabe que algunos piensos deshidratados necesitan de agua para alcanzar su punto ideal. Consulte en su tienda de animales de confianza donde acuda a comprar comida y suplementos.

-Diarreas y vómitos. Seguramente se lo recomendará su veterinario, pero no está de más recordar que a los perros les sucede como a las personas, con vómitos y diarreas, con las pérdidas de líquidos, de fluidos, por esas evacuaciones persistentes es necesario tomar la estrategia de recuperar el nivel de hidratación de su organismo. Un perro con vómitos o diarrea, o ambas cosas, debe tomar agua sí o sí.

El agua es vital para un perro, asúmalo, pero haga algo más, busque acomodar algunos de estos consejos para mejorar la hidratación de su mascota de forma natural, unas veces jugando, otras comiendo, las más de las veces jugando y comiendo. ¿Quiere intentarlo?

Perros que son lo que comen

¿Sabe cómo alimentar a su perro? ¿sabe cuáles son sus necesidades nutricionales básicas? ¿su comportamiento relacionado con la comida? Como se suele decir de los humanos, los perros son también lo que comen. Si sigue estas líneas, obtendrá algunas respuestas a estas cuestiones. Argumentos para mejorar y mantener la salud de su mascota ¿Nos sigue?

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Nuestra mascota también tiene que cuidar su línea ;)

Nuestra mascota también tiene que cuidar su línea 😉

Para empezar, no se debe alimentar a los perros, ni por exceso, ni por defecto. La sobrealimentación les vuelve perezosos y puede acarrearles enfermedades y hasta impotencia. El déficit de alimentación les vuelve indiferentes y apáticos, y también puede ser causa de enfermedades.

De todas formas, es mejor no sobrealimentarlos demasiado, porque nunca será tan perjudicial si comen poco, pero suficiente, como si comen con exceso.

Y sobre los cachorros, deben crecer de una forma paulatina y constante, y nunca demasiado rápida. No deben comer todo lo que quieren, es mejor dejarlos un poco hambrientos. Su comida, en cualquier caso, debe ser frecuente, pero no abundante.

No debe darse a los perros comida adaptada a sus necesidades, ni demasiado caliente, ni demasiado fría. La alimentación que contenga fritos o especias está fuera de la dieta de los perros. Por supuesto que también la comida que no lo es, dulces, caramelos o chuches de cualquier tipo.
Un cuidador no debe basarse nunca en el apetito de los perros para saber la cantidad de alimento que necesitan. Muchos perros comen demasiado si se les presenta la ocasión. A veces rechazan el alimento que les conviene, los piensos que son ideales como nutrición pero de la que ya están cansados.

Una estrategia para vencer este problema, si persisten en no querer comer, es dejarlos en ayunas un día o dos, sin dejar de darles agua, y pasado ese tiempo, seguro que comerán gustosamente.
En cualquier caso, no obligue a comer a su perro si un día no parece tener ganas de hacerlo. Es algo que puede sucederles a animales con una salud excelente. Los perros adultos deben comer ligeramente por la mañana y hacer una comida importante por la tarde o por la noche. Sin embargo, un perro con actividad física sí que deberá hacer la comida más importante del día en horas de la mañana.

Un dato añadido a este comentario. Los elementos, los utensilios empleados para la alimentación de los perros han de estar en perfecto estado de limpieza. En las tiendas de animales, se pueden comprar kits de limpieza que resultarán muy útiles para esta tarea.

En cuanto a otras cuestiones relacionadas con su alimentación, habrá que vigilar las alergias. Un cuidador dedicado observará atentamente las reacciones de sus perros después de sus comidas. Piense que lo que a un perro le produce una reacción alérgica, no tiene por qué hacerlo con otro, incluso comiendo al mismo tiempo y de los mismos piensos.

Tenga cuidado con dar alimento a su perro que esté en su preparación final demasiado líquida, pero también las que resulten demasiado espesas. Las comidas espesas están especialmente contraindicadas para mascotas que hacen mucho esfuerzo físico, para los cachorros y para las hembras preñadas.
Téngalo en cuenta.
Lea con atención las fórmulas de preparación que aconsejan los fabricantes o consulte a los profesionales de una tienda de animales donde suela comprar los piensos de los canes. Su experiencia le orientará sobre las preparaciones de cada marca, pienso, comida, alimentación y producto.

Más cosas. Si su perro tiene parásitos intestinales, probablemente perderá peso de manera inadvertida, y todo, a pesar de comer con apetito y hacerlo con regularidad.

Y relacionado también con la alimentación de los perros, una cuestión sobre la salud, el ejercicio físico. Saque a pasear a su perro, al menos una vez al día, y tenga en cuenta que si lleva a caminar a su mascota, usted también lo hará con ella. Un ejercicio de que se beneficiarán mutuamente cuidador y animal.

Pero tenga en cuenta otra cosa. Nunca dé de comer a su perro inmediatamente antes o después de hacer ejercicio. Siempre es aconsejable dejar una media hora antes de su alimentación o después de comer para facilitar la digestión. Todo irá bien, si su perro tiene un pelaje brillante, unos ojos igualmente resplandecientes y suficiente energía para hacérselo notar.

Cuando la vejez de los perros llama a la puerta, los cuidados y los mimos abren la puerta

Nuestras mascotas envejecen, es inevitable, y adaptarnos a las condiciones que se derivan de su senilidad también forma parte de nuestros cuidados más dedicados. Los perros viejos muestran cambios en sus cualidades físicas, en su conducta, y se encuentran más expuestos a padecer ciertas enfermedades propias de la edad.

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Nuestro fiel el intemporal amigo....

Nuestro fiel el intemporal amigo….

Estar atentos a los cuidados apropiados, a su alimentación, a las condiciones de su estilo de vida y a todo lo que les rodea en nuestro entorno humano es parte de esa vigilancia activa que acompaña al amor a nuestra mascota.

Pero ¿cuáles son esos síntomas de envejecimiento naturales? Esos detalles visibles pueden ser la aparición de canas, pelos blancos que antes no existían sobre el pelaje del animal, un dolor que los perros demuestran en sus articulaciones, la reducción de su actividad física, la falta de apetito, o, dicho de un modo simple, la tristeza del perro, su falta de vitalidad y de alegría para jugar.

Un perro con siete u ocho años, podemos decir que ya está en ese periodo de vejez que no se corresponde cronológicamente con la edad, con los años de los humanos. Es más, en algunos perros, en algunas razas, la barrera de los cinco años puede ser la del abandono de la madurez para entrar en el principio de la senectud.

Téngalo muy en cuenta, y no dude en informarse sobre este punto en su clínica de veterinaria de referencia o, en su caso, en la tienda de animales donde acostumbre a comprar los piensos, la comida de su perro. Esa cronología le ayudará, por ejemplo, a anticiparse a las patologías de las que hablaremos a continuación en estas líneas.

Y si hablamos de las enfermedades propia de la vejez de los perros tendremos que referirnos a toda una serie de patologías. Entre las más comunes:

Caries. Las caries son un problema de salud en la boca de los perros con idénticas manifestaciones que en los humanos. Sus primeros síntomas pueden aparecer incluso a los tres años de edad de los perros. Se dejan ver en la boca de las mascotas como encías rojas, sarro o mal aliento.

La caries, y los posibles dolores que la acompañan, pueden hacer que los perros ingieran menos comida, que su alimentación se reduzca y que se priven de la necesaria nutrición.

La caries, las infecciones en la boca pueden trasladarles al sistema digestivo toda clase de bacterias que, en un organismo debilitado por una alimentación irregular, pueden hacer avanzar otras enfermedades de origen infeccioso y carenciales.

Si de lo que se trata es de que los perros traguen la comida sin masticar, el problema digestivo adquiere otro perfil cuando se fuerza a su organismo a tratar alimentos enteros o casi sin trocear.

Una solución para acabar con este riesgo es el cepillado regular con cepillos y con cremas que podrá encontrar y comprar en una tienda de animales. Si el avance del sarro es importante, tal vez de lo que se trata es de evaluar también una limpieza con un veterinario competente y, en el peor de los casos, sopesar la extracción de las piezas comprometidas e irrecuperables.

Cáncer. Otra de las enfermedades propias de la edad de los perros es el cáncer o, para ser más exactos, los distintos tipos de cánceres que resultan comunes entre las diferentes razas de perros domésticos.

La observación regular de la piel, palparla a la búsqueda de irregularidades o malformaciones bajo el pelaje, la observación del comportamiento del perro o los chequeos regulares son buenas estrategias para adelantarse a las consecuencias de la aparición de los tumores. En los casos de cáncer en perros, como también sucede a los humanos, el descubrimiento de la enfermedad en fases tempranas de su desarrollo es muy importante para una recuperación exitosa del animal.

Artritis. La artritis es una enfermedad de las articulaciones degenerativa y que no es curable. Si ése fuera el caso de su perro ya mayor, la solución paliativa es la de proporcionar algún tipo de calmantes con los que aliviar el malestar de fondo del animal, siempre con supervisión del veterinario, por supuesto. O, en su caso, limitar la actividad física de la mascota para evitarle esas mismas condiciones de sufrimiento.

Por último, una nota al margen en relación con la ancianidad de los perros que no deja de ser un punto a tener en cuenta, independientemente de las condiciones de salud del animal, y es la vigilancia de la dieta, de la alimentación.

Así, en líneas generales, resulta más beneficiosa una dieta húmeda, comida no seca, para los perros ya mayores, porque resulta más fácil de digerir para reducir la aparición de enfermedades hepáticas o renales. También es conveniente que se informe con su veterinario sobre la oportunidad de administrar antioxidantes a su mascota, de cómo contribuir con su alimentación para evitar cualquier tipo de obesidad. Suplementos para mejorar su sistema nervioso, su actividad cerebral.

Por lo demás, vigilancia, atenciones, cepillados regulares y cariño, mucho cariño para un animal que necesita probablemente más atenciones que nunca, que usted, seguro, que sabrá convertir en mimos.

Perros, con el calor, no hay color

Los días de calor son un riesgo potencial para los perros, en la medida en que un aumento de las temperaturas, una mala regulación o del calor corporal y el efecto peligroso de las deshidrataciones pueden llevar a cualquier mascota a correr serios riesgos de salud. O peor, a una muerte súbita.. Y es que con el calor intenso, no hay color. Hay que actuar.

Cuando hace calor tenemos que acordarnos de dale de beber a nuestra mascota para evitar su deshidratación

Cuando hace calor tenemos que acordarnos de dale de beber a nuestra mascota para evitar su deshidratación

En estas líneas, vamos a recoger algunos datos, comentarios, advertencias y consejos que le ayudarán a detectar esos riesgos y a poner remedios adecuados para garantizar el bienestar del animal.

Así, ¿cuándo podemos detectar que nuestros perros acusan el calor? Pues sólo tiene que fijarse en dos aspectos que se ven a simple vista. Una, los perros que acusan un calor excesivo jadean ostensiblemente, y, por otro lado, verá que sus movimientos se muestran lentos, cansinos, y hasta dejará de prestar atención a lo que le gusta, por ejemplo, sus juegos o su comida preferida, sus piensos habituales.

De la misma manera que las personas, ven reducida su vitalidad en los casos de deshidratación, a los perros, como mamíferos que son, les ocurre exactamente lo mismo. Vistas esas dos condiciones, el jadeo acusado y la atonía de los perros, lo primero que hay que hacer es hidratar al animal, y agradecerá beber agua limpia y fresca mucho más que la misma alimentación.

En casos extremos, el acuse de las altas temperaturas deriva en un golpe de calor, una lipotimia, que tendrá que ser tratada inmediatamente por un veterinario. Hablamos de un desvanecimiento del animal. Circunstancia que se ve acusada en aquellos perros de grueso pelaje expuestos a condiciones insoportables de temperatura ambiente.

Con estos comentarios, no resulta muy difícil imaginarse qué condiciones son las que hay que evitar para no exponer a los perros a los efectos nocivos del calor intenso.

Ante todo, debe retirarlos del calor, al aire libre, o de las fuentes que emiten altas temperaturas como calefacciones o calderas o hasta ambientes interiores con temperaturas medias, pero con altas tasas de humedad que aceleran la sensación de calor ambiental.

Por supuesto que hemos de referirnos a esos casos en los que se atan a los perros en el exterior sin tener en cuenta dónde incide el sol durante parte del día o aquellas en los que se deja a los animales en el interior de los coches semicerrados para ir a comprar algo, sin ir más lejos, a una tienda de animales.

Si, se hace para evitar que los perros desaten el caos en la tienda al ver a otros, pero contribuimos, por contra, a afectar a su bienestar. Evítelo, por favor.

Otro detalle que ha de tener en cuenta es que exponer a los perros a correr en días de calor también contribuirá a su deshidratación si no advertimos que tenemos que darles agua para recuperar los fluidos perdidos.

El color de los perros, además del grosor de su pelaje, también puede jugar a favor o en contra de sus condiciones naturales de hidratación. De ese modo, los perros oscuros suelen estar más expuestos que los de color muy claro.

También los de hocicos cortos corren más riesgos en igualdad de condiciones que los que lo tienen largo. El motivo es consecuencia de la particular aireación que experimentan unos perros y otros en función de la longitud de la parte frontal de su cráneo donde se sitúan las aberturas por las que accede el aire a los pulmones.

Por cierto, los perros más grandes regulan peor su calor corporal que, si los comparamos con los pequeños, como nos recordará con su experiencia un veterinario o un responsable de una tienda de animales especializada en perros.

¿Soluciones inteligentes para los días de calor? Pues algo tan simple como llevar a los perros a nadar, al contacto con el agua. Un momento ideal también para rociarlos con mangeras o rociadores, algo que, de seguro, que les encantará.

Sea como sea, el mejor consejo que podemos darle es el de que aplique su sentido común en la línea de comprender que los perros son mamíferos, como usted, y que sus necesidades y padecimientos en realidad no se diferencian mucho, en lo que se refiere al calor, de los que usted mismo conoce en su propia piel.

Dolencia hepática en los perros, la enfermedad silenciosa

Las enfermedades relacionadas con el hígado en el perro son de las de diagnóstico más difícil, porque los primeros signos de la dolencia son inespecíficos, podrían relacionarse con cualquier otro tipo de enfermedad. Hablamos de que un perro con una dolencia hepática puede presentar apenas un cuadro de vómitos, de diarrea, infección de orina y beber agua más de lo habitual.

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Acude cuanto antes al veterinario si observas cualquier anomalía

En cualquier caso, las primeras fases de cualquier enfermedad hepática llevan consigo una hinchazón, un agrandamiento del hígado. Pero, a medida de que la enfermedad, avanza, las células del órgano van muriendo mientras son sustituidas por tejido cicatrizado. Es la cirrosis, una enfermedad irreversible que convierte al hígado en un paquete de aspecto gomoso y rígido.

No obstante, antes de llegar a esa fase final irreversible, el hígado del perro, como el de una persona, puede paliar sus daños y recuperarse. Recuperarse si el tratamiento es adecuado y se interviene a tiempo, como decimos, antes de que la dolencia avance y degenere el órgano.

Piense que para que el hígado del perro comience a fallar realmente han de haberse destruido hasta un 80% de sus células hepáticas, lo que es decir bastante. Se trata de un órgano, en cualquier caso, duro y resistente.

Los signos de insuficiencia hepática en un perro, como también en los humanos, son la ictericia, la encefalopatía hepática, la ascitis, las hemorragias recurrentes, que suelen estar acompañadas de hinchazones en las patas traseras del perro.

La insuficiencia hepática lleva aparejada una acumulación de la bilis en la sangre y en los tejidos, la piel del animal se vuelve sensiblemente amarilla. Es frecuente ver en los perros afectados cómo se amarillea también la mucosas de las encías y de la lengua, el interior de las orejas y cómo los orines de los perros se vuelven amarronados, como si fuera agua con óxido.

Circunstancias que los veterinarios observan en las revisiones periódicas de los perros y una sintomatología que tampoco pasa desapercibida para los responsables de las tiendas de animales donde solemos comprar la comida, el pienso y los suplementos de los perros.

Y si hablamos de los síntomas de la ictericia, tenemos que referirnos a otra circunstancia particular que sucede en el organismo del perro, la de la descomposición, más o menos rápida, de los glóbulos rojos, como consecuencia de la obstrucción de la circulación biliar. Se trata de una manifestación de las dolencias hepáticas muy dañina para los perros.

Por lo que se refiere a la encefalopatía hepática que comentábamos más arriba, se trata de una disfunción cerebral motivada por la presencia elevada de amoniaco y otras toxinas en el flujo sanguíneo. Hay que recordar que el amoniaco es un subproducto presente en el organismo del perro creado en el proceso de metabolización de las proteínas.

Un amoniaco que elimina el hígado de un perro sano, pero que se acumula invariablemente cuando el animal tiene su órgano dañado. Ese amoniaco ejerce de contaminante para las funciones habituales el cerebro de la mascota.

Un perro afectado de encelopatía hepática tendrá falta de coordinación, debilidad pasajera, desorientación, cambios de comportamiento, babeo, miedo y embotamiento mental. Estos síntomas descritos aparecen y desaparecen sin motivo aparente y pueden estar acompañados de convulsiones.

Se trata, en todo caso, de síntomas que deberemos observar en los animales que podemos estar dispuestos a comprar en una tienda de animales y que son muy fáciles de detectar a simple vista. Téngalo en cuenta.

La otra enfermedad hepática que comentábamos en la introducción es la ascitis que no es más que la acumulación de líquido en el abdomen del perro y que los cuidadores menos experimentados pueden confundir con un empacho de comida, del pienso habitual del perro.

Y es que un perro con ascitis tiene una apariencia hinchada. El origen es un descenso de las proteínas en la sangre y un aumento de la presión en las venas que llevan el fluido sanguíneo al hígado.

La prueba de la presencia de la ascitis en el animal es ese vientre aumentado que al golpearse producirá un ruido sordo, como bien saben los veterinarios y los mejores profesionales de las tiendas de animales especializados en perros.

El último de los síntomas relacionados con las dolencias hepáticas que podemos detectar en los perros son esos sangrados espontáneos a los que también nos referíamos antes. Las zonas en las que se verifican los sangrados inadvertidos son el estómago, los intestinos y el tracto urinario.

La sangre suele acompañar al vómito, a las heces, pero también a la orina. Y, si estamos atentos, también las podremos ver en las encías, donde la sangre se mostrará como puntitos bien definidos no más grandes que la cabeza de un alfiler.

Aún más, del mismo modo, se pueden detectar morados en la piel y en los labios del hocico del perro. Si bien el sangrado espontáneo es poco habitual, caso de estar presente en el cuadro de dolencia hepática, es obiligatoria la cirugía, especialmente si las hemorragias competen a zonas muy internas como los intestinos.

Recuerde todos estos síntomas, pero lo más importante, no deje de observar detenidamente a su perro, mientras lo baña, mientra juega con él, es probablemente la forma más sencilla de controlar su salud y adelantarse a sus deficiencias.