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El parto de las gatas vivido en familia

La maternidad de los gatos después del nacimiento de su camada puede ser una experiencia imborrable y una manera excelente de estrechar lazos con nuestra mascota. Las gatas se entregan a la maternidad de una manera sentidamente instintiva con costumbres que nos pueden sorprender, con comportamientos que algunos cuidadores de gatos llegan a experimentar como una transformación muy significativa de sus hábitos.

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Compartir el alumbramiento estrecha los lazos con nuestra mascota

Compartir el alumbramiento estrecha los lazos con nuestra mascota

No pocos cuidadores de gatos disfrutan con ese cambio inesperado en el que su gata hace de madre y se pone las pilas. Los gatos hembras suelen tener dos comportamientos diametralmente diferentes en el momento final de la gestación, cuando el parto es inminente. O bien, desaparecen de la escena y se van a un lugar aislado, y, si acaso, sólo vienen a por sus piensos; o bien, hacen todo lo contrario, se acaramelan alrededor de su cuidador con la instintiva intención de gatos de que colabore en el nacimiento que siente cercano. Ahí es nada. A escasos segundos de producirse el alumbramiento de su camada de gatos pequeños, las madres se aprestan a lamer con insistencia el hocico de las crías con la intención de limpiar los conductos nasales de ocasionales costras que les impidan respirar.

Y en el mismo momento, se verá a esa misma diligente gata comiéndose la placenta de sus crías, previo corte a mordiscos del cordón umbilical de cada gatito, algo que suele confundir a los amantes de los gatos menos experimentados. Sobre todo, si no han podido ver la secuencia completa de esa alimentación oportunista –porque lo es en beneficio de la recuperación de las gatas después del parto- y todo lo que aciertan a ver es un reguero de sangre y restos, desperdicios de carne que no saben explicar. No hay nada de extraño en ese comportamiento, es, como decimos, absolutamente natural. Para los días que han de venir quedan más tareas dedicadas de madre gato. Una de ellas es la limpieza también a lametones de la zona anal de cada cría. Y lo hace por dos motivos, para garantizar que no haya obstrucciones y para estimular la defecación y la acción de orinar.

El primer amamantamiento puede resultar toda una experiencia, especialmente para los niños de la casa. La gata se tumba de lado frente a las crías, adoptando una forma como de media luna y extiende sus patas delanteras para ponerlas en contacto con la piel de sus crías.
Es una de las dos formas que tienen los gatos para atraer a sus gatitos al primer amamantamiento; el otro gesto es un ronroneo pausado, rítmico, agradable que es también una invitación para hacer la primera comida. Por supuesto que los gatos pequeños también entran en el juego del recital de maullidos melosos. Luego, lo demás, el resto de la alimentación de los pequeños será consecuencia de un hábito acompañado de una delicada predisposición de la gata. Algo que ha de tener en cuenta es el instinto protector de las gatas, celosas de la seguridad de su nueva prole. Si en algún momento se siente amenazada por extraños, puede que se enfrente de manera agresiva a esa persona.

Lo más dulce de la nueva situación, la de tener en casa una gata con una camada de gatitos es que, en el caso de que el animal no perciba la presencia de sus cuidadores como una amenaza, el simple hecho de estar junto a la prole mientras les da su comida, resulta un gesto de notable aceptación.

Como muy bien saben los profesionales dedicados de cualquier tienda de animales donde solemos comprar todo lo que necesitamos para los gatos. Vivir la maternidad y el nacimiento de unos cachorros de gato en casa en sintonía y con la aceptación física de nuestra mascota puede representar uno de los recuerdos más imborrables de la relación con nuestro animal de compañía felino.

La salud de los gatos a simple vista

Algunas de las complicaciones de la salud de los gatos más comunes son las enfermedades relacionadas con la visión. Los ojos de los gatos suelen verse afectados por un número importante de agentes que les causan infecciones o procesos degenerativos que perjudican la agudeza visual de estas mascotas, y, por tanto, su seguridad y comportamientos básicos habituales. Afecciones que pueden llevar desde los simples problemas de visión meramente funcionales, a la pérdida de la capacidad para ver.

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Las afecciones más comunes en los gatos se encuentran en los ojos y por ello hay que obeservarlos

Las afecciones más comunes de los gatos se encuentran en los ojos y por ello hay que obeservarlos

Conocer las causas que desencadenan problemas de visión en los gatos, puede ayudar a prevenir las patologías o intervenir en los primeros momentos de las afecciones cuando aún hay margen para solucionarlos. La simple observación regular de los ojos de los gatos aun por personas no expertas puede detectar conjuntivitis, el principio de un glaucoma o la aparición de cataratas, sí, como en los humanos.

De entrada, la simple observación de los ojos de los gatos, puede revelarnos por ejemplo un bizqueo persistente, enrojecimientos en diferentes partes del ojo, párpados caídos o algunos tipos de fluidos no habituales en los alrededores de los ojos que representan las señas que habremos de advertir y que están detrás de problemas oculares más serios que el tiempo sólo hará empeorar.

Pero ¿cuáles son esas afecciones comunes en los gatos? Ya nos hemos referido someramente a ellas, pero vamos con ellas con un poco más de detalle, una a una:

– Glaucoma: El glaucoma es una de las causas principales de la ceguera de los gatos. Por diferentes motivos, la presión sobre el globo ocular de las mascotas crea una distorsión de la imagen que percibe el animal en su campo de visión.

El glaucoma debe ser tratado en las primeras etapas de su desarrollo, y cualquier criador de gatos lo puede detectar por ejemplo, cuando advierte que su mascota no tiene la misma agudeza visual, sin ir más lejos, cuando toma su comida, cuando se acerca a sus piensos.

Un criador puede comprobar que en ocasiones el animal parece dudar sobre la posición de las pequeñas porciones de piensos, aun de las más grandes que podemos comprar en las tiendas de animales.

– Cataratas. Las cataratas, como decíamos que ocurre en las personas, se presenta como algo parecido a una sombra o neblina en la visión. Y como sucede también en los humanos, se corrige con una sencilla intervención en la retina.

– Ojo seco. La queraconjuntivitis u ojo seco es una patología igualmente bastante común en los gatos. Se manifiesta con irritación o hinchazón en la zona de los párpados. Si no se trata, con el tiempo, el ojo se ulcera y el animal puede también perder la visión como consecuencia del avance de la patología. Es fácil de detectar, en cualquier caso, la prevención llega con un preparado en gotitas que humedecen el ojo, recomendado por los veterinarios y que también se puede comprar en la tienda de animales habitual.

– Conjuntivitis. La conjuntivitis es la estrella de las afecciones en los ojos de los gatos, si nos está permitido decirlo. La conjuntivitis se produce de muchas maneras diferentes, por ejemplo, por una exposición al viento, por una pestaña encarnada o por la presencia de productos químicos o de polvo en el área de los ojos. Si su gato es sensible a padecerlo, una solución preventiva es limitar su acceso a las zonas, a los lugares con esos agentes que le causan el problema de conjuntivitis. Tan sencillo como éso.

Acciones de prevención pueden ser también las de aislar a los gatos cuando hacemos limpieza, cuando planeamos trabajar en interiores cuando completamos obras de albañilería. Como quiera que sea, lavar el ojo del gato con agua limpia en estos y en otros casos señalados puede formar parte de las condiciones que contribuyen a mantener la salud de nuestra mascota.

– Diabetes y enfermedades renales. El último de los grandes causantes de los problemas de visión en los gatos nos llega de la mano de la diabetes y de las enfermedades renales. En el caso de la diabetes, para prevenirla, lo mejor, controlar el peso, la ingesta de piensos, de su comida habitual, para evitar ese sobrepeso y la hipertensión que conduce a una dilatación constante de las pupilas de sus ojos, con el riesgo que ello conlleva.

Como en los humanos, una dieta baja en sodio, es parte de la solución en lo que se refiere a corregir la alimentación inadecuada.

Como habrá podido comprobar en este breve recorrido que hemos completado por las afecciones más comunes en los ojos de los gatos, de lo que se trata, a fin de cuentas, es de mirar, mirar a los ojos de los felinos para estar atentos a su salud, para verlos saludables. Nunca mejor dicho.

Micciones imposibles, cuando los gatos orinan sin control

Los gatos, como cualquier mamífero de comportamiento social con hábitos marcadamente territoriales, utiliza la orina como señal olorosa para establecer los límites y cada una de las zonas de lo que podríamos considerar su espacio vital.

La incontinencia en la mascota suele ser resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o de alguna patología

A cualquier cuidador que tenga gatos machos en casa, los marcajes de orines les resultarán muy familiares, cuando no una fuente de problemas. Problemas para mantener limpios y aseados los rincones de la casa, y, por extensión para conseguir adaptar un comportamiento natural de los gatos que está absolutamente en contra con nuestros hábitos de higiene.

Sin embargo, más allá de la consideración de higiene, el exceso de micciones de un gato puede ser consecuencia no tanto de su necesidad puntual de marcar el territorio que le es propio, sino resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o, peor aún, de que el animal sufre alguna patología más general y oculta que le obliga a orinar con más frecuencia de lo normal y en lugares inusuales.

Veamos a continuación, cuáles son algunas de esas causas anormales que dan origen a micciones excesivas de los gatos.

Una de las causas de micciones frecuentes en los gatos es la llamada infección felina del tracto urinario. Es una patología común, pero no por ello menos grave. Es más, la infección felina del tracto urinario puede estar producida por una urolitosis, que, como seguramente ha podido deducir por la combinación de palabras, es el equivalente a la reproducción de cálculos renales de las personas, pero en los gatos.

Un gato con infección en el tracto es un animal al que le duele miccionar, incluso llega a sangrar por el conducto urinario y a que haga algo inapropiado y a lo que nos hemos referido antes cuando hemos hablado de la conducta felina, a orinar en casa en lugares insospechados, siempre fuera de su arena.

Los gatos que lo padecen son animales dolientes que atraviesan lo que podríamos considerar un auténtico calvario. Los dolores atenazan sus músculos de la vejiga y orinan no donde quieren sino donde pueden.

Y si hablamos de esos músculos ingobernables en las vejigas urinarias de los gatos, podemos citar los casos precisamente de las vejigas inmaduras, en las que la musculatura no es capaz de cerrar con eficiencia la salida de los orines.

El resultado a ojos vista es un reguero de orines, por ejemplo, por toda la casa, que para un cuidador inexperto puede resultar fácil de explicar, el gato está maleducado, pero si sabemos que es la vejiga la que traiciona las continencias del animal, podremos darnos cuenta del error, de que no es así.

La vejiga débil es una afección más propia de la gatas que de los gatos y no tiene nada que ver con la comida o con los piensos que sirven de alimentación a los animales, sino con la naturaleza de una vejiga que puede haber sido afectada, por ejemplo, por embarazos anómalos.

Un motivo más para micciones sin control es la insuficiencia renal en los gatos, un mal funcionamiento de los riñones que puede provocar el envenenamiento progresivo de la mascota porque los riñones no son capaces de eliminar las toxinas que les llegan para ser purificadas.

Otro motivo que se deja sentir como fondo en la incontinencia urinaria de los gatos es la diabetes. Los gatos con diabetes orinan más. Recuerde que, como sucede en el caso de los seres humanos, la alerta de la diabetes llega con síntomas como los de beber agua en exceso o un aumento de peso.

Si ve que su gato acaba con el agua que se le pone en su comedero o que tiene sobrepeso sin que haya aumentado sus dosis de piensos, su comida y en general cualquier alimentación habitual, evalúe la posibilidad de que su mascota sufra diabetes.

Es importante que a la hora de comprar su mascota en una tienda de animales tenga en cuenta la circunstancia de si el animal orina en exceso. Los gatos jóvenes pueden no sufrir algunas de las patologías descritas aquí, pero sí es frecuente encontrar diabetes hereditaria en animales de todas las edades, mucho más si en las reproducciones ha existido algún tipo de consanguinidad. Téngalo en cuenta.

El embarazo de nuestra gata, alimentación y cuidados

Tenemos una gata en casa en edad de aparearse y corremos el riesgo de vernos envueltos en los cambios que para el animal y para nosotros puede significar la llegada de nuevos cachorros a casa. Si estamos preparados, si conocemos cómo actuar, qué es lo que tenemos que hacer o esperar que suceda, habremos dado un paso hacia delante y las sorpresas serán sólo ecos de nuestro entrenamiento.

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El cuidado de la alimentación ayuda de forma sencilla a contribuir al desarrollo correcto del embarazo de nuestra mascota.

Antes que los cuidados específicos para una gata preñada, lo más sensato es ir, al inicio de todo, a la valoración de si el animal está embarazado o no. ¿Cuáles son los síntomas, todos esos detalles que nos ayudarán a saber si nuestra mascota, nuestra gata está preñada?

Una de los comportamientos que nos alertarán de que nuestra gata está preñada es la desaparición del celo, el súbito aumento del apetito, que aparece en forma de insistencia, de maullidos constantes con los que nuestra mascota nos reclamará alimentación o simplemente más cantidad de comida.

En la primera semana, apenas notaremos en su cuerpo nada que nos haga indicar que está encinta, es alrededor de la tercera semana, cuando podremos palpar su abdomen buscando cualquier resalte que nos indique el desarrollo de uno o varios fetos. Esta operación, lo de palpar el abdomen de la gata, habrá de hacerse con suavidad, no sólo para impedir que pueda haber un desprendimiento, sino también para que el animal, muy sensible como consecuencia de las alteraciones hormonales, no nos dañe o se dañe a sí mismo.

Alrededor de la quinta semana, ya podremos ver como nuestra gata sufre cambios morfológicos en su cuerpo, nos parecerá más grande, o si acaso, más ancha. Una visita al veterinario nos ayudará a confirmar su embarazo y a saber más sobre los cuidados especiales que debemos proporcionarle.

Si hay que saber como manejar a la gata en los momentos iniciales de su embarazo, las dos semanas últimas son vitales, como nos recordará un veterinario, pero también un responsable de cualquier tienda de animales, que conoce como pocos las necesidades de estas pequeñas mascotas.

Antes que nada, seguiremos dándole a nuestra gata la misma comida, exactamente la misma alimentación que le estábamos proporcionando hasta ahora. La que podemos comprar en la tienda de animales de nuestra confianza. A continuación, sí deberemos consultar con el veterinario sobre los cambios en la dieta que nos pueda prescribir, los tiempos que deberemos aguardar para pasar de una alimentación a otra, en su caso.

Hay que tener en cuenta que un pienso, una comida económica, elaborada con componentes baratos, nos aportará nutrientes que no compensarán las necesidades alimeniticias de nuestra gata, ni tampoco ayudarán a la formación adecudada de las crías que aún están por nacer.

En este caso, también es conveniente el consejo del veterinario para marcar las pautas sobre la alimentación de nuestra gata y sobre los suplementos que se pudieran recetar contribuir a la formación de huesos, sistema nervioso y demás órganos de los gatitos.

A título orientativo, señalaremos que si para una gata de cuatro kilos aproximadamente se le proporcionaba diariamente del orden de 60 gramos de su comida, para su nueva situación de embarazo, estaremos hablando de casi el doble, de 100 gramos.

Es más, también resulta aconsejable dividirle esas cantidades de comida en raciones o comidas independientes a lo largo del día, entre tres o cuatro diarias, para ayudar a repartir sus necesidades de gestante y las de sus pequeños en formación a lo largo de toda una jornada.

El cuerpo de nuestra gata, como sucede con el de las humanas encintas, le pide más. No comerá por dos, como se suele decir, se alimentará adecuadamente para dos (o más gatitos), que es diferente.

Y es que el embarazo de una gata se prolonga por espacio de nueve semanas, muy rápido para los cánones humanos, algo mas de dos meses, o sesenta y dos días por término medio, si vamos a ser exactos. Un tiempo fugaz en el que todo pasa deprisa.

Un dato al margen que no debemos descuidar, las bolsas o los paquetes de alimentos pueden tener dosificadores de comida, de pienso, o de su alimento semiseco o húmedo. Estos medidores pueden sufrir algunas variaciones en las escalas, o tener varias escalas, preparadas para que la comida se comercialice indistintamente en diferentes mercados con los mismos cacitos. A todo ésto deberemos estar atentos.

Tanto por exceso de comida, como por defecto. Comprobar que se mide en la escala adecuada es otra forma simple y sencilla de contribuir al correcto embarazo de nuestra gata de la familia.