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6 ventajas y alguna desventaja sobre la esterilización de los perros

La esterilización es un método de contracepción para perros hembras que consiste en la extirpación quirúrgica del útero y de los ovarios. Las razones para la esterilización de un perro son múltiples, en unos casos, puede estar motivada por el hecho de evitar embarazos no deseados; en otros casos, puede ser un medio para acabar con un comportamiento que podría calificarse como inapropiado y hasta destructivo en el animal.

Si tenemos dudas, es conveniente consultarlas con el veterinario

Si tenemos dudas, es conveniente consultarlas con el veterinario

Esterilización es un término que suele aplicarse a las intervenciones en hembras y machos de perros, pero se prefiere hablar de castración de manera específica en el caso de los machos. Los motivos para la estirilización se pueden resumir básicamente en seis argumentos principales. Veamos y valoremos cada uno de ellos:

– Evitar el nacimiento de nuevos cachorros. Los perros tienen la facultad de entrar en celo dos veces al año. Así, los mismos números nos pueden dar una idea de la responsabilidad que supone esa circunstancia, y más aún alrededor de perros que pueden vivir en casa como mascotas y en el reducido espacio de un hogar familiar. Dos celos anuales, tres o cuatro cachorros por cada uno de los embarazos subsiguientes pueden suponer de siete a nueve perros, mínimo. Una madre y seis- ocho cachorros.

– Fin de los marcajes. Los perros tienen el hábito de marcar su territorio, incluso la zona que les resulta familiar y donde toman sus piensos, su comida. Eso significa olores y suciedades con las que no estamos dispuestos a convivir. Volvemos a lo mismo, en muchos casos en espacios demasiado pequeños como para que no se conviertan en una incomodidad. Un dato revelador sobre la ventaja de la intervención para esterilizar más del 90% de los perros intervenidos dejan de poner su huella de marcaje sobre los lugares no deseados. Además, si el marcaje se produce por infección urinaria o por el estrés que pueda sufrir la mascota, que también puede ser, habremos eliminado dos riesgos más para la salud del animal.

– Prevención del comportamiento agresivo. Los perros esterilizados resultan más tranquilos. Una perra esterilizada no tendrá cambios de comportamiento resultado de sus ciclos hormonales que, como saben muchos responsables de cualquier tienda de animales, pueden ser realmente repentinos.

Los perros esterilizados suelen ser más cariñosos y su comportamiento se volverá más estable. En todo caso, hay algo negativo, los perros que han recibido este tipo de cirugía se vuelven menos activos y les toca de lleno la obesidad. La solución para este efecto no deseado es, como habrá sacado conclusión, hacer más ejercicio.

Un dato más, los perros castrados dejan de competir con otros machos en el tiempo del celo y, en consecuencia, no sufren heridas, ni les afectan los virus que ocasionalmente puedan llegar a ellos como consecuencia del contacto en las peleas.

– Prevención del comportamiento dominante. La esterilización hará a los perros más obedientes. Sin embargo, la esterilización por sí sola no puede resolver el problema por completo, por lo que también se recomienda un entrenamiento para la obediencia.

– Riesgos en los embarazos. El embarazo de una perra puede tener algunos riesgos para la salud como la eclampsia. Dar a luz también puede poner en peligro la vida de los perros. Una perra esterilizada no puede quedar embarazada, por lo que no estará expuesta a esos riesgos específicos de su salud.

– Enfermedades sexuales. Una perra que no tenga ovarios y útero tampoco estará expuesta al desarrollo de quistes ováricos, a infecciones uterinas o cánceres del aparato reproductor. Por otro lado, las perras esterilizados serán menos propensas al cáncer de mama.

La época más recomendable para la esterilización debería ser antes de que el perro hembra tuviera su primer ciclo. Si la cirugía se realiza cuando la perra es joven, será menos complicado, puede presentar menos riesgos o complicaciones.

Sin embargo, nada impide que la intervención se puede realizar en cualquier momento, incluso después de que la perra tenga sus cachorros.

Por último, la esterilización no es más que una pequeña incisión en la zona pélvica cuyo proceso de recuperación concluye en dos semanas. La intervención apenas dura una hora.

En cambio, si para concluir y resumir tuviéramos que subrayar destacar las desventajas de la esterilización en los perros, volveríamos sobre la idea comentada arriba, problemas de obesidad, cierta exposición a enfermedades relacionadas con la glándula tiroides, además de incontinencia urinaria y determinadas dificultades en las articulaciones como causas derivadas principales.

Sea como sea, la decisión de esterilizar a los perros tiene un lado personal, el que define el cuidador, y un perfil profesional, el que define el veterinario sobre la idoneidad de la intervención.

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Correas extensibles para perros, la libertad canina sale a pasear

Las correas para perros son el medio más básico para mantener el control y el cuidado de estas mascotas en exteriores, especialmente en los paseos. Los cuidadores de perros pueden tener cerca a su mascota y al mismo tiempo ofrecerle cierta libertad que los animales agradecen cuando están fuera de casa.

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La imagen habla por si sola...

La imagen habla por si sola…

Sin embargo, como sabrá, hay muchos tipos de correas de perros, las hay más finas y resistentes, más gruesas para perros de peso y mucha fuerza, las hay que se combinan a la perfección con collares y otros elementos que en los últimos años han ido apareciendo en cualquier tienda de animales y que han empezado a formar parte de lo que podría considerarse algo a medio camino entre el ajuar básico de los perros y su ‘juguetería’ de artículos y artilugios para ejercitarse y jugar.

Una de las correas para perros de más éxito es la extensible, seguro que sabe de las que hablamos. Sí, son esas que se pueden comprar también en una tienda de animales y de la que hay un surtido número de variaciones.

Se trata de una empuñadura ancha que guarda en su interior una cuerda larga que se libera y se recoge a voluntad con un pulsador y gracias a un mecanismo de resorte. Al perro, como decíamos al comienzo de esta entrada, se le da una libertad de movimientos controlada.

Pero ¿exactamente cuáles podemos considerar que son los beneficios de estas correas extensibles? ¿Son tan útiles como parecen? ¿Se adecuan realmente a las necesidades físicas y fisiológicas de los perros? Veamos algunos aspectos destacables de su uso y de sus ventajas.

-Olfatear. Ventajas, todas. Se le permite a los perros deambular con libertad para hacer lo que necesitan como olfatear aquí y allá. Tiene, como decíamos, esa posibilidad de recoger cuerda, y, en el caso de una urgencia, hasta de halar con eficacia para retirar al perro del lugar que puede comprometido.

-Longitudes variables. Una de las virtudes de estas cuerdas retráctiles para perros es que vienen en diferentes largos. No hay que ajustar la longitud cada vez que cambiemos de entorno, ni, como se suele hacer, enredar el largo de la correa varias veces para conseguir ajustar las distancias.

Uno puede elegir de antemano cual será el tope de distancia hasta la que quiere ver retirada a su mascota. Ello dependerá de nuestra fuerza, del espacio disponible para los paseos y por supuesto de nuestras prioridades en cuestión de seguridad, la nuestra y la de la mascota.

-Comodidad. Los diseños de las correas extensibles incluyen ese mango que está fabricado de manera ergonómica, para encajar movimientos en diferentes direcciones e incluso tirones sin que afecte mucho a nuestra tolerancia para los gestos de la mano y el brazo. Usted podrá incluso quedarse en casa y dejar salir a su perro para acudir a su lugar habitual a hacer sus necesidades especialmente en los casos de correas extensibles muy largas.

-Seguro. Las correas extensibles presentan como decíamos una posición de seguridad que le permitirá mantener la misma distancia entre el animal y usted como si se tratara de una correa de longitud fija. Por otro lado, en algunos casos, llevan a su vez una pequeña correa que sirve a modo de asa y que impide que, en un tirón inesperado, los perros se lleven la correa extensible por sorpresa.

Decida lo que decida sobre su modelo de correa extensible, cuando la estrene dese un poco de tiempo, déselo a usted y a su mascota para adaptarse a esa fórmula de pasear con correa dinámica.

Sólo es cuestión de tiempo que le coja el punto a un elemento para los paseos caninos que por derecho propio a conseguido conectar con el gusto de cuidadores de todo el mundo para convertirse en una forma de pasear en sí misma.

Perros que son lo que comen

¿Sabe cómo alimentar a su perro? ¿sabe cuáles son sus necesidades nutricionales básicas? ¿su comportamiento relacionado con la comida? Como se suele decir de los humanos, los perros son también lo que comen. Si sigue estas líneas, obtendrá algunas respuestas a estas cuestiones. Argumentos para mejorar y mantener la salud de su mascota ¿Nos sigue?

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Nuestra mascota también tiene que cuidar su línea ;)

Nuestra mascota también tiene que cuidar su línea 😉

Para empezar, no se debe alimentar a los perros, ni por exceso, ni por defecto. La sobrealimentación les vuelve perezosos y puede acarrearles enfermedades y hasta impotencia. El déficit de alimentación les vuelve indiferentes y apáticos, y también puede ser causa de enfermedades.

De todas formas, es mejor no sobrealimentarlos demasiado, porque nunca será tan perjudicial si comen poco, pero suficiente, como si comen con exceso.

Y sobre los cachorros, deben crecer de una forma paulatina y constante, y nunca demasiado rápida. No deben comer todo lo que quieren, es mejor dejarlos un poco hambrientos. Su comida, en cualquier caso, debe ser frecuente, pero no abundante.

No debe darse a los perros comida adaptada a sus necesidades, ni demasiado caliente, ni demasiado fría. La alimentación que contenga fritos o especias está fuera de la dieta de los perros. Por supuesto que también la comida que no lo es, dulces, caramelos o chuches de cualquier tipo.
Un cuidador no debe basarse nunca en el apetito de los perros para saber la cantidad de alimento que necesitan. Muchos perros comen demasiado si se les presenta la ocasión. A veces rechazan el alimento que les conviene, los piensos que son ideales como nutrición pero de la que ya están cansados.

Una estrategia para vencer este problema, si persisten en no querer comer, es dejarlos en ayunas un día o dos, sin dejar de darles agua, y pasado ese tiempo, seguro que comerán gustosamente.
En cualquier caso, no obligue a comer a su perro si un día no parece tener ganas de hacerlo. Es algo que puede sucederles a animales con una salud excelente. Los perros adultos deben comer ligeramente por la mañana y hacer una comida importante por la tarde o por la noche. Sin embargo, un perro con actividad física sí que deberá hacer la comida más importante del día en horas de la mañana.

Un dato añadido a este comentario. Los elementos, los utensilios empleados para la alimentación de los perros han de estar en perfecto estado de limpieza. En las tiendas de animales, se pueden comprar kits de limpieza que resultarán muy útiles para esta tarea.

En cuanto a otras cuestiones relacionadas con su alimentación, habrá que vigilar las alergias. Un cuidador dedicado observará atentamente las reacciones de sus perros después de sus comidas. Piense que lo que a un perro le produce una reacción alérgica, no tiene por qué hacerlo con otro, incluso comiendo al mismo tiempo y de los mismos piensos.

Tenga cuidado con dar alimento a su perro que esté en su preparación final demasiado líquida, pero también las que resulten demasiado espesas. Las comidas espesas están especialmente contraindicadas para mascotas que hacen mucho esfuerzo físico, para los cachorros y para las hembras preñadas.
Téngalo en cuenta.
Lea con atención las fórmulas de preparación que aconsejan los fabricantes o consulte a los profesionales de una tienda de animales donde suela comprar los piensos de los canes. Su experiencia le orientará sobre las preparaciones de cada marca, pienso, comida, alimentación y producto.

Más cosas. Si su perro tiene parásitos intestinales, probablemente perderá peso de manera inadvertida, y todo, a pesar de comer con apetito y hacerlo con regularidad.

Y relacionado también con la alimentación de los perros, una cuestión sobre la salud, el ejercicio físico. Saque a pasear a su perro, al menos una vez al día, y tenga en cuenta que si lleva a caminar a su mascota, usted también lo hará con ella. Un ejercicio de que se beneficiarán mutuamente cuidador y animal.

Pero tenga en cuenta otra cosa. Nunca dé de comer a su perro inmediatamente antes o después de hacer ejercicio. Siempre es aconsejable dejar una media hora antes de su alimentación o después de comer para facilitar la digestión. Todo irá bien, si su perro tiene un pelaje brillante, unos ojos igualmente resplandecientes y suficiente energía para hacérselo notar.

Cuando la vejez de los perros llama a la puerta, los cuidados y los mimos abren la puerta

Nuestras mascotas envejecen, es inevitable, y adaptarnos a las condiciones que se derivan de su senilidad también forma parte de nuestros cuidados más dedicados. Los perros viejos muestran cambios en sus cualidades físicas, en su conducta, y se encuentran más expuestos a padecer ciertas enfermedades propias de la edad.

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Nuestro fiel el intemporal amigo....

Nuestro fiel el intemporal amigo….

Estar atentos a los cuidados apropiados, a su alimentación, a las condiciones de su estilo de vida y a todo lo que les rodea en nuestro entorno humano es parte de esa vigilancia activa que acompaña al amor a nuestra mascota.

Pero ¿cuáles son esos síntomas de envejecimiento naturales? Esos detalles visibles pueden ser la aparición de canas, pelos blancos que antes no existían sobre el pelaje del animal, un dolor que los perros demuestran en sus articulaciones, la reducción de su actividad física, la falta de apetito, o, dicho de un modo simple, la tristeza del perro, su falta de vitalidad y de alegría para jugar.

Un perro con siete u ocho años, podemos decir que ya está en ese periodo de vejez que no se corresponde cronológicamente con la edad, con los años de los humanos. Es más, en algunos perros, en algunas razas, la barrera de los cinco años puede ser la del abandono de la madurez para entrar en el principio de la senectud.

Téngalo muy en cuenta, y no dude en informarse sobre este punto en su clínica de veterinaria de referencia o, en su caso, en la tienda de animales donde acostumbre a comprar los piensos, la comida de su perro. Esa cronología le ayudará, por ejemplo, a anticiparse a las patologías de las que hablaremos a continuación en estas líneas.

Y si hablamos de las enfermedades propia de la vejez de los perros tendremos que referirnos a toda una serie de patologías. Entre las más comunes:

Caries. Las caries son un problema de salud en la boca de los perros con idénticas manifestaciones que en los humanos. Sus primeros síntomas pueden aparecer incluso a los tres años de edad de los perros. Se dejan ver en la boca de las mascotas como encías rojas, sarro o mal aliento.

La caries, y los posibles dolores que la acompañan, pueden hacer que los perros ingieran menos comida, que su alimentación se reduzca y que se priven de la necesaria nutrición.

La caries, las infecciones en la boca pueden trasladarles al sistema digestivo toda clase de bacterias que, en un organismo debilitado por una alimentación irregular, pueden hacer avanzar otras enfermedades de origen infeccioso y carenciales.

Si de lo que se trata es de que los perros traguen la comida sin masticar, el problema digestivo adquiere otro perfil cuando se fuerza a su organismo a tratar alimentos enteros o casi sin trocear.

Una solución para acabar con este riesgo es el cepillado regular con cepillos y con cremas que podrá encontrar y comprar en una tienda de animales. Si el avance del sarro es importante, tal vez de lo que se trata es de evaluar también una limpieza con un veterinario competente y, en el peor de los casos, sopesar la extracción de las piezas comprometidas e irrecuperables.

Cáncer. Otra de las enfermedades propias de la edad de los perros es el cáncer o, para ser más exactos, los distintos tipos de cánceres que resultan comunes entre las diferentes razas de perros domésticos.

La observación regular de la piel, palparla a la búsqueda de irregularidades o malformaciones bajo el pelaje, la observación del comportamiento del perro o los chequeos regulares son buenas estrategias para adelantarse a las consecuencias de la aparición de los tumores. En los casos de cáncer en perros, como también sucede a los humanos, el descubrimiento de la enfermedad en fases tempranas de su desarrollo es muy importante para una recuperación exitosa del animal.

Artritis. La artritis es una enfermedad de las articulaciones degenerativa y que no es curable. Si ése fuera el caso de su perro ya mayor, la solución paliativa es la de proporcionar algún tipo de calmantes con los que aliviar el malestar de fondo del animal, siempre con supervisión del veterinario, por supuesto. O, en su caso, limitar la actividad física de la mascota para evitarle esas mismas condiciones de sufrimiento.

Por último, una nota al margen en relación con la ancianidad de los perros que no deja de ser un punto a tener en cuenta, independientemente de las condiciones de salud del animal, y es la vigilancia de la dieta, de la alimentación.

Así, en líneas generales, resulta más beneficiosa una dieta húmeda, comida no seca, para los perros ya mayores, porque resulta más fácil de digerir para reducir la aparición de enfermedades hepáticas o renales. También es conveniente que se informe con su veterinario sobre la oportunidad de administrar antioxidantes a su mascota, de cómo contribuir con su alimentación para evitar cualquier tipo de obesidad. Suplementos para mejorar su sistema nervioso, su actividad cerebral.

Por lo demás, vigilancia, atenciones, cepillados regulares y cariño, mucho cariño para un animal que necesita probablemente más atenciones que nunca, que usted, seguro, que sabrá convertir en mimos.

Evenenamiento en los perros, cómo ganar tiempo a la absorción

Los perros son animales extraordinariamente curiosos. Lamen, huelen, husmean por donde pasan, todo lo que tocan, todo lo que puede ser su comida, su alimentación, desde sus piensos a la vegetación de su alrededor. Es un comportamiento que forma parte de su conducta natural.

Aunque en caso de envenenamiento los primeros auxílios los podamos dar nosotros, habrá que acudir rápidamente al veterinario

Pero, también se trata de una forma de andarse por el mundo a cuatro patas que puede acarrearles graves consecuencias, la de resultar envenenados, bien por lo que huelen, bien por lo que creen que es comida y se llevan al hocico.

Prevenirse sobre lo que ha de hacer en el caso de que su perro resulte intoxicado por envenenamiento, es una forma de cuidar de su mascota con conocimiento de causa. En las líneas que siguen, vamos a proponerle dos maneras de tratar ese tipo de accidentes.

Una norma de prevención básica es mantener alejado del entorno de los perros todas aquellas sustancias que son potencialmente nocivas para su salud.

Entre ellas, todas las que guardamos a su altura y que pueden ser artículos para la limpieza del hogar, pero también plantas que crecen en su alrededor y que son potencialmente nocivas, para su sistema digestivo y recuérdelo también para sus vías respiratorias, para su piel, para el pelaje o para los ojos.

Tenga en cuenta también que los perros no tienen que oler o comer las sustancias nocivas, basta que las pise y que más tarde se frote con ellas con la que se ha quedado pegada en sus patas o en su piel. Téngalo muy en cuenta.

Si detecta que su perro ha sido envenenado o simplemente lo sospecha, los minutos cuentan, acuda inmediatamente a un veterinario. Pero en sus manos está el salvarle la vida si consigue retrasar la absorción de la sustancia venenosa ¿Cómo?

Con una tableta de carbón activado por cada kilo de peso del perro y, al menos, un litro de agua. Necesitará, en función del tamaño del perro, de un tubo estomacal para garantizar que la solución llegue al estómago del perro a tiempo.

Se trata de una cánula larga de plástico rígido que se introduce por el hocico de los perros y que podrá comprar en una tienda de animales especializada en perros. Treinta minutos después de haberle hecho ingerir al perro las tabletas de carbón activado, hay que proporcionarles un cucharada de sulfato de sodio por cada diez kilos de peso del perro.

Si no tiene el sulfato de sodio a mano, puede utilizar la leche, claras de huevo o incluso aceite vegetal, los mismos que usted suele comprar para usted, para su casa, y que tiene en la halacena o en el frigorífico.

Y es que el objetivo es proteger el estómago de la agresión del carbón activado. Por esa razón, también se utiliza la cánula, para evitar que la solución agresiva descienda y literalmente le queme el esófago a los perros.

Y vamos con la segunda fórmula de acción contra el evenenamiento de los perros. Si se trata de productos corrosivos como pueden ser lo de limpieza de los que hablábamos al principio del texto, por nada del mundo le provoque el vómito a su mascota.

Regurgitar los agentes químicos puede ser tan letal como la consecuencia de perforar el estómago de la mascota.

Si el veneno es ácido, dele una o dos cucharadas pequeñas de leche de magnesia, de hidróxido de magnesio, por cada dos kilos de peso corporal. Si, en cambio, el veneno es alcalino haga una solución de emergencia con tres partes de agua y una de vinagre o de limón exprimido. Ambas soluciones son un remedio paliativo y en modo alguno una solución que podamos considerar definitiva para responder a una crisis por envenenamiento o por intoxicación.

Haga lo que le recomendamos al principio de este comentario, vaya volando a su veterinario de urgencia. Habrá hecho lo más importante, evitar esa tan temida absorción del agente nocivo. Habrá ganado tiempo para la vida de su mascota que es lo importante.

Adiestramiento del perro, la doma de los instintos naturales

La tendencia de cualquier perro no educado es la de guiar su comportamiento en función de sus instintos, en la de sus necesidades. Un comportamiento que podríamos denominar natural que tiene que chocar por fuerza con otras necesidades, con las prioridades de sus cuidadores.

El aprendizaje puede resultar agotador....

En términos muy simples, se podría decir que en el hogar familiar un perro no puede comportarse como un animal salvaje. Si fuera así, la convivencia del perro con sus amigos los humanos sería poco menos que imposible. Por esa razón, es necesaria una educación, educar al perro. Socializar su comportamiento en el entorno de los humanos.

El objetivo de toda enseñanza para la obediencia del perro es facilitar precisamente su adaptación a un entorno, nuestra casa, que no es precisamente el natural del perro y en el que sus comportamientos instintivos apenas tienen sentido.

Por esa razón, nuestra obligación es que el perro adapte su comportamiento a unas reglas, las nuestras, las de sus cuidadores. Algo que, bien llevado con una enseñanza basada fundamentalmente en la constancia, se acabará revelando como la única estrategia posible para garantizar una vida en común entre ‘mamíferos’ tan dispares.

La primera idea que todo cuidador debe tener presente es que cuanto antes se inicie el proceso de enseñanza del perro será mejor para él, para nosotros y para la eficacia del aprendizaje. Se trata de empezar a enseñarlo desde pequeños desde que son cachorros y desde el momento en que entran en casa.

Por mucho que nos duela -y en eso debemos ser firmes- cada una de las enseñanzas deben ser repetidas hasta que la hayan completado correctamente, si no el perro no tendrá claro cual es la norma y la tarea que ha de asimilar. Los errores de desobediencia no se pueden consentir y, como comentábamos, ser constantes en cada ejercicio es primordial.

Otro dato, cada acción deberá llevar aparejada una orden que ha de ser un término vocalizado de una sola sílaba y que tendrá que ser distinto, sonoramente diferente, de una acción a otra.

Alargar las expresiones, por muy contundente que parezcan, sólo conseguirá confundir al perro, como nos recordará con su experiencia, cualquier responsable de una tienda de animales, donde solamos comprar la comida, los piensos que sirven de alimentación al perro.

Una de las enseñanzas básicas es por ejemplo las de acudir a la llamada. Llamar al perro y que venga a nuestro encuentro cuando se lo ordenemos. Una llamada, un sonoro ¡ven!, puede ser suficiente, pero también es necesaria la recompensa que puede ser una caricia o dejar que mordisquee con una cuerda que le resulte familiar y que sea uno de sus juguetes preferidos.

El proceso de hacer que el perro venga hacia nosotros puede inciarse con el apoyo precisamente de una cuerda o una correa larga. Así, tendremos al perro controlado, asido y relativamente cerca como para que nos oiga y, sobre todo, para que preste atención a la orden.

Otra norma de comportamiento básico es hacer sus necesidades en la calle y en los lugares donde podamos recoger sus heces sin molestar a nadie.

Se trata de castigarlo cuando haya hecho sus necesidades en el lugar no deseado y premiarlo cuando lo haga en el sitio correcto. Es importante que el premio y el castigo se realicen en el mismo momento en el que se produce la acción, porque si se hace a destiempo, el perro no la asociará al acto en sí.

Hay que erradicar esa llamémosle enseñanza popular de restregar desagradablemente los excrementos dejados en el lugar inconveniente por el hocico del perro. Puede que el animal comprenda al final que de lo que se trata es de hacer sus necesidades y restregarse el hocico en las heces. Ese método es totalmente contraproducente para alcanzar los fines que deseamos.

Para hacer que se siente, hay que darle la orden al perro y empujarle al mismo tiempo los cuartos traseros hasta que los apoye. Cuando lo haga solo, podemos premiarlo con un pellizco de su comida preferida, un poco de pienso de su alimentación que hayamos podido comprar también en una tienda de animales.

Pararse a nuestro lado es tal vez lo más fácil de enseñar. Se trata de llevarlo atado con correa a nuestro lado, y si a la orden de pararse no obedece, hay que darle un ligero tirón de la correa. El premio puede ser, no tanto ese pellizco de su comida preferida, sino una caricia y unas palabras amables y elocuentes que expresen nuestro contento porque lo haya hecho bien.

Tumbarse o adoptar actitudes y posturas más complejas son parte de un adiestramiento más elaborado y específico, igualmente condicionado con premios y castigos. Pero que podrían estar al alcance de un cuidador motivado y comprometido con la enseñanza de su perro. Todo es cuestión de proponérselo y, sobre todo, de esa constancia de la que hemos estado hablando.

Dolencia hepática en los perros, la enfermedad silenciosa

Las enfermedades relacionadas con el hígado en el perro son de las de diagnóstico más difícil, porque los primeros signos de la dolencia son inespecíficos, podrían relacionarse con cualquier otro tipo de enfermedad. Hablamos de que un perro con una dolencia hepática puede presentar apenas un cuadro de vómitos, de diarrea, infección de orina y beber agua más de lo habitual.

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Acude cuanto antes al veterinario si observas cualquier anomalía

En cualquier caso, las primeras fases de cualquier enfermedad hepática llevan consigo una hinchazón, un agrandamiento del hígado. Pero, a medida de que la enfermedad, avanza, las células del órgano van muriendo mientras son sustituidas por tejido cicatrizado. Es la cirrosis, una enfermedad irreversible que convierte al hígado en un paquete de aspecto gomoso y rígido.

No obstante, antes de llegar a esa fase final irreversible, el hígado del perro, como el de una persona, puede paliar sus daños y recuperarse. Recuperarse si el tratamiento es adecuado y se interviene a tiempo, como decimos, antes de que la dolencia avance y degenere el órgano.

Piense que para que el hígado del perro comience a fallar realmente han de haberse destruido hasta un 80% de sus células hepáticas, lo que es decir bastante. Se trata de un órgano, en cualquier caso, duro y resistente.

Los signos de insuficiencia hepática en un perro, como también en los humanos, son la ictericia, la encefalopatía hepática, la ascitis, las hemorragias recurrentes, que suelen estar acompañadas de hinchazones en las patas traseras del perro.

La insuficiencia hepática lleva aparejada una acumulación de la bilis en la sangre y en los tejidos, la piel del animal se vuelve sensiblemente amarilla. Es frecuente ver en los perros afectados cómo se amarillea también la mucosas de las encías y de la lengua, el interior de las orejas y cómo los orines de los perros se vuelven amarronados, como si fuera agua con óxido.

Circunstancias que los veterinarios observan en las revisiones periódicas de los perros y una sintomatología que tampoco pasa desapercibida para los responsables de las tiendas de animales donde solemos comprar la comida, el pienso y los suplementos de los perros.

Y si hablamos de los síntomas de la ictericia, tenemos que referirnos a otra circunstancia particular que sucede en el organismo del perro, la de la descomposición, más o menos rápida, de los glóbulos rojos, como consecuencia de la obstrucción de la circulación biliar. Se trata de una manifestación de las dolencias hepáticas muy dañina para los perros.

Por lo que se refiere a la encefalopatía hepática que comentábamos más arriba, se trata de una disfunción cerebral motivada por la presencia elevada de amoniaco y otras toxinas en el flujo sanguíneo. Hay que recordar que el amoniaco es un subproducto presente en el organismo del perro creado en el proceso de metabolización de las proteínas.

Un amoniaco que elimina el hígado de un perro sano, pero que se acumula invariablemente cuando el animal tiene su órgano dañado. Ese amoniaco ejerce de contaminante para las funciones habituales el cerebro de la mascota.

Un perro afectado de encelopatía hepática tendrá falta de coordinación, debilidad pasajera, desorientación, cambios de comportamiento, babeo, miedo y embotamiento mental. Estos síntomas descritos aparecen y desaparecen sin motivo aparente y pueden estar acompañados de convulsiones.

Se trata, en todo caso, de síntomas que deberemos observar en los animales que podemos estar dispuestos a comprar en una tienda de animales y que son muy fáciles de detectar a simple vista. Téngalo en cuenta.

La otra enfermedad hepática que comentábamos en la introducción es la ascitis que no es más que la acumulación de líquido en el abdomen del perro y que los cuidadores menos experimentados pueden confundir con un empacho de comida, del pienso habitual del perro.

Y es que un perro con ascitis tiene una apariencia hinchada. El origen es un descenso de las proteínas en la sangre y un aumento de la presión en las venas que llevan el fluido sanguíneo al hígado.

La prueba de la presencia de la ascitis en el animal es ese vientre aumentado que al golpearse producirá un ruido sordo, como bien saben los veterinarios y los mejores profesionales de las tiendas de animales especializados en perros.

El último de los síntomas relacionados con las dolencias hepáticas que podemos detectar en los perros son esos sangrados espontáneos a los que también nos referíamos antes. Las zonas en las que se verifican los sangrados inadvertidos son el estómago, los intestinos y el tracto urinario.

La sangre suele acompañar al vómito, a las heces, pero también a la orina. Y, si estamos atentos, también las podremos ver en las encías, donde la sangre se mostrará como puntitos bien definidos no más grandes que la cabeza de un alfiler.

Aún más, del mismo modo, se pueden detectar morados en la piel y en los labios del hocico del perro. Si bien el sangrado espontáneo es poco habitual, caso de estar presente en el cuadro de dolencia hepática, es obiligatoria la cirugía, especialmente si las hemorragias competen a zonas muy internas como los intestinos.

Recuerde todos estos síntomas, pero lo más importante, no deje de observar detenidamente a su perro, mientras lo baña, mientra juega con él, es probablemente la forma más sencilla de controlar su salud y adelantarse a sus deficiencias.