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¿Por qué tu gato vomita un líquido amarillo?

En principio, si tu gato vomita líquido amarillo no debería causarte alarma. Por regla general, ese fluido amarillento es bilis mezclado con ácidos del estómago. Lo más probable es que el gato vomitara con el estómago vacío. Y a menos de que el gato regurgite repetidamente líquido con esa misma apariencia o de que sospechemos que ha podido ingerir algo venenoso; hay que dejarlo estar. Lo mejor que puedes hacer en estos casos, es tener a la mascota en observación un día completo para comprobar que no vuelve a suceder.

El gato vomita bilis: ¿Cuándo hay que acudir al veterinario?

El gato vomita bilis: ¿Cuándo hay que acudir al veterinario?

Por lo general, la comida ingerida permanece en el organismo del gato durante unas ocho horas. Si un gato vomita después de comer, es fácil que entre los restos de su alimentación se deje ver algo de mucosa. Si el gato vomita líquido amarillento, es obvio que el animal ha regurgitado con el estómago vacío y lo que ves es bilis.

Hay muchas razones para explicar porqué los gatos vomitan repetidamente. Por ejemplo, puede haber ingerido algo que no pueda digerir y que lo que sea esté en su estómago o en su esófago provocándole arcadas.

Enfermedades

Algunas enfermedades serias producen vómitos repetidos en los gatos, como el cáncer, las dolencias hepáticas, los problemas con el tiroides o el llamado gusano del corazón.

Cuando el gato vomita bilis, es porque, como decimos, el estómago del animal está vacío. El ácido biliar irrita la mucosa estómacalis y desencadena los vómitos. Algo que suele ser común entre los gatos a los que se le juntan las comidas.

Si tu gato vomita bilis, cambia el régimen alimenticio. Haz que coma cuatro o cinco veces al día pero con cantidades más pequeñas. O, todo lo contrario, ofrécele comida abundante por la mañana y no le pongas durante el resto del día.

Para algunos cuidadores de gatos, esta es la fórmula que les resulta más adecuada para alimentar a una mascota cuando trabajan fuera y no se está en casa para volver a ponerle comida.

Si este es tu caso, hay sistemas de alimentación temporizada que liberan una cantidad programada de pienso. Un tipo de dispositivo que podrás encontrar y comprar en cualquier tienda de animales especializada.

En el caso de que el gato simplemente tenga un malestar estomacal, muchos veterinarios recomiendan darle de beber a la mascota una taza de té de menta fuerte. Hay que dárselo a beber frío con un gotero. La menta alivia el estómago y reduce las náuseas.

Los alimentos a base de carne en gatos jóvenes pueden ser también agentes provocadores de náuseas. En ese caso, asegúrate de que la carne es un puré y no contiene trozos. También evita los alimentos ricos en sodio, sí en sal, y los que tengan condimentos añadidos.

Algo más. Si encuentras que en los vómitos, además de la bilis, hay sangre, lleva a tu gato con urgencia a un veterinario de confianza, porque podemos estar ante una herida interna, una úlcera o un tumor no detectado.

Si el vómito persiste dos días, también debes preocuparte, y si huele muy mal y lo percibes con materia fecal o tu gato no ha bebido agua en mucho tiempo. La deshidratación es un problema serio en gatos que vomitan de manera muy seguida.

Alértate de igual modo si tu gato vomita pero también muestra otros síntomas, como problemas respiratorios, diarreas, fiebre, apatía, hinchazón abdominal o pérdida de peso.

Por último, cuando lleves el gato al veterinario, no dejes de llevar una muestra de los vómitos para que pueda hacerse una idea de a qué se problema de salud se está enfrentando tu gato. El especialista veterinario podría detectar, en su caso, la presencia de toxinas o la existencia de algún parásito.

Medios, modos y maneras de mantener a raya el sarro de los gatos

La higiene dental en los gatos es muy importante para mantener la salud de estas mascotas. Lo es, sobre todo, para prevenir el mal aliento y los daños en las piezas dentales y en las encías.

Dentadura sana

Dentadura sana

Las estadísticas dicen que siete de cada diez gatos adultos padecen caries o algún tipo de daño en las encías como consecuencia de una mala higiene dental. Y el sarro está a la cabeza de las condiciones que arruinan la salud de la boca de estos animales de compañía. Pero ¿qué es el sarro?. El sarro es una pequeña película de color amarrillo o marrón que se deja ver sobre los dientes de los gatos y en la piel que forma las encías. El sarro se forma con el tiempo y por una limpieza inadecuada de la boca.
Sí, exactamente como sucede en el caso de las personas. En este sentido, no hay ninguna diferencia. La superficie de sarro se forma con los restos de la comida. Si esta película no se retira en el plazo de dos o tres días con una limpieza adecuada, acaba colonizada por bacterias. En un proceso avanzado, la mineralización que aporta la saliva calcifica el sarro formando depósitos duros que con el tiempo se convierten en placas. El sarro produce mal aliento o halitosis, el sangrado de las encías, infecciones, abscesos, diferentes enfermedades como la gingivitis y, en casos extremos, se puede llegar a perder piezas dentales. Algunas razas de gatos están más expuestas a los problemas dentales derivados del sarro por su genética o por su estructura maxilofacial.

Protección

Pero hay muchas formas de mantener el sarro bajo control en los gatos. Con una dieta adecuada, con el uso de juguetes especiales para gatos y hasta con un cepillado regular. Vamos a explicar cada uno de estos supuestos.

Masticar alimentos con texturas duras ayuda, y mucho, a arrancar los depósitos de placas en los que se convierten las zonas con sarro en la boca de los gatos. Hay no pocas dietas recomendadas para mejorar la higiene bucal de los gatos. Ahí están las croquetas para gatos adaptadas para este tipo de higiene. Suelen ser más grandes que las croquetas normales y se las puede encontrar y comprar en cualquier tienda de animales corriente. Estas croquetas grandes para gatos obligan a las mascotas a masticar más.

Fibras

También hay dietas en las que abundan piensos con una gran cantidad de fibras naturales que se convierten también oportunos agentes limpiadores.

Si tu gato padece alguna enfermedad renal y sólo puede consumir una alimentación seca, aún hay otros medios para la eliminación del sarro y de la placa. Lo más recomendable en estos casos es comentarlo con el veterinario de confianza que sabrá aplicar el procedimiento más adecuado para un caso tan específico. Normalmente, proporcionando esa alimentación como chuchería.

Aunque la ida de cepillar los dientes a los gatos parece un poco exagerada, has de saber que tu gato necesita de un cepillado de la boca diario para evitar la acumulación de sarro. Y es que el sarro puede ser eliminado por las croquetas grandes pero en modo alguno la placa.

Hay infinidad de golosinas para gatos masticables que son muy beneficiosas para la salud bucal de estas mascotas. Lo mismo, consulta a tu veterinario y recuerda que hay una gran variedad de golosinas para gatos que evitarán que tu mascota caiga en la monotonía de sabores. Ya sabes cómo son los gatos. Algunas golosinas tienen sabor a carne, otras, en cambio, están trufadas con saborizantes de menta y así.

Las golosinas dentales son muy importantes para los gatos que tienen una dieta húmeda y no se puede sustituir por una alimentación para el control del sarro por razones veterinarias.

Los gatos necesitan de juguetes para orientar su gran actividad física y para mantenerlos ocupados en el desarrollo de sus actividades. En cualquier tienda de animales hay todo tipo de juguetes para gatos con los que estimular la actividad de estas mascotas al tiempo que son medios perfectos para mantener el sarro a raya. Piensa en todas estas opciones.

La delicada salud de los gatos persas: todo lo que debes saber

Los gatos persas son animales con algunos problemas de salud que sólo son propios de sus dos razas, la de los persas comunes y la de los llamados ultra persas. Si estás pensando en compar un gato persa en una tienda de animales, debes, al menos, estar al tanto de con qué afecciones te encontrarás a lo largo de la vida de la mascota. Porque, te lo adelantamos, son animales con una salud potencialmente delicada. Así, ¿cuáles son esas dolencias de los gatos persas?.

Gato persa - una de las razas más antiguas

Gato persa – una de las razas más antiguas

Pues, te digo. Los gatos persas suelen tener problemas respiratorios, problemas en los senos paranasales, especialmente la variedad ultra persa. El gato ultra persa tiene un cráneo marcadamente braquicéfalo, o, lo que es lo mismo, presenta una cabeza corta. Es como si el gato tuviera la cara rota.

Esa configuración craneal le da a estos gatos una mirada muy característica que los hace muy atractivos y llamativos, pero también que su respiración nasal sea entrecortada. Por contra, los gatos persas tradicionales, con un cráneo igual al de todos los gatos comunes, no tienen ningún problema para respirar. Narinas estetónicas Los gatos ultra persas tienen narinas estetónicas que quiere decir fosas nasales más pequeñas de lo normal. Ésto hace que esta variedad de gatos tengan esa respiración entrecortada de la que hablábamos, pero también una propensión a desarrollar congestiones nasales e irritaciones de nariz. Pero el gato persa común también tiene sus achaques. Uno de los más evidentes es desarrollar entropión, que ocurre cuando el párpado del gato irrita el ojo por girarse hacia adentro de manera natural. A la larga, esta disposición anómala del párpado le provoca infecciones en los ojos a los gatos persas comunes. Algunos criadores de gatos que saben de esta malformación, se esfuerzan en cruzar a las mascotas de tal forma que las crías no hereden la tara.

Pero seguimos, porque los problemas de salud de los gatos persas no acaban aquí. Hablemos de la epífora, también localizada en los ojos del animal y que se deja sentir como un desgarro crónico en los ojos. Es un rasgo que también se hereda. Sí, también por la formación de una estructura ósea inusual sobre la cara.

Con esa configuración craneal, los ojos se desplazan más hacia atrás de su posición normal en la cabeza, lo que provoca, a su vez, un intenso y continuado lagrimeo. En la mayoría de los casos, todo hay que decirlo, la epífora sólo provoca una irritación leve en los ojos de los gatos. Molesta sí, pero se trata de una afección leve. Circunstancia que puede ser tratada con éxito con antibióticos de aplicación local.

Más rasgos heredados por los gatos persas y más dolencias en los ojos: la atrofia progresiva de la retina. Aunque el gen portador de la enfermedad es recesivo, es frecuente verlo aún entre los gatos de esta raza.

Con la atrofia progresiva de la retina, los fotoreceptores de los ojos, las células que se aplican en la visión para absorber la luz, envían señales nerviosas equívocas al cerebro para ser interpretadas, y, a la larga, acaba desencadenando la ceguera en el animal.

Pieles sensibles

Pero pasemos de los ojos a la piel de los gatos persas y sus especificidades. La piel de estas mascota es gruesa y necesita de un cuidado constante para mantener su bienestar y su salud. Su piel es extremadamente sensible, tanto, que puede provocárseles reacciones alérgicas cuyos orígenes pueden ser difíciles de rastrear. En unos casos, puede ser el suavizante que se ha aplicado en el lavado de la pieza de tela que sirve de cama al gato; en otros, la reacción a un medicamento lo que hace que el animal pierda pelo.

Y para cerrar este capítulo sobre la delicada salud de los gatos persas, refirámonos a su corazón. También suelen desarrollar afecciones cardíacas cuando los gatos alcanzan cierta edad, pero igualmente puede haber una predisposición para dolencias de este tipo de naturaleza genética.

Una de las más habituales es la cardiomiopatía hipertrófica que se puede definir como el engrosamiento de los músculos del corazón con la consecuente inflamación de esta parte tan vital del organismo. Todo ésto hace que la sangre tenga complicado el bombeo de salida del corazón y el abastecimiento de fluido vital de manera equilibrada en todo el cuerpo del animal. Circunstancia que obliga al corazón a sobreesforzarse para mantener la irrigación.

Si bien esta dolencia suele ser mortal, también hay tratamientos con los que poder sobrellevarla y, con ello, prolongar la vida de la mascota. Éso sí, hay que detectar a tiempo la dolencia para actuar en las primeras etapas de la vida del gato. Por éso, lo que siempre recomendamos, estar atentos al comportamiento de los gatosy ser sensibles a sus estados de salud y apostar por los chequeos regulares. Apostando por la salud de nuestros pequeños amigos de casa.

6 plantas que plantan la vida de los gatos

Los dueños de gatos domésticos suelen ser personas sensibles que admiran a estos felinos por sus cualidades únicas. Sí, son como animales salvajes que viven a su aire en casa. Si de ellos dependiera -y muchas veces es así- irían a donde quieren y cuando quieren. Las mismas personas que aman a los gatos también suelen tener la misma sensibilidad hacia las plantas, las flores y todo aquello que les devuelve ese mismo sentido de naturaleza que buscan en sus mascotas felinas.

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¿Qué plantas son tócicas para nuestra mascota?

¿Qué plantas son tócicas para nuestra mascota?

Dicho ésto ¿pueden vivir en un mismo hogar plantas y gatos? Si al animal se le enseña a respetarlas y se les retira de su entorno inmediato, desde luego que sí. Otra cosa es la convivencia de los gatos con plantas que pueden resultarles dañinas y a las que ellos se acercan con su afamada naturalidad para investigar.

Ya sabe, los gatos son muy curiosos, pero en este caso puede hacerse muy cierto aquello de que ‘la curiosidad mató al gato’. Para evitar éso, le vamos a proponer una lista de las plantas que son potencialmente perjudiciales para su mascota. En su decisión queda cómo gestionar esa incompatiblidad. Vamos por partes. Comencemos por la humilde planta de la patata.

-Planta de la patata. Se trata de una especie con un potencial tóxico fabuloso para los gatos. El motivo no es la planta en sí, o sí, sino un componente químico, una toxina que desarrolla la misma solanácea para su defensa y que se encuentra concentrada en tallos y hojas. Una defensa pasiva que podríamos considerar química. Esa sustancia es la Glycoalkanoid Solamine. Pero ojo, también la podrá encontrar en cantidades variables en berenjenas, pimientos, tomates e incluso en un condimento muy común, el pimentón.

-Lirio tigre. Cuidado también, se trata de una de las plantas más venenosas con las que se puede topar un gato. Las consecuencias para su salud pueden ser fatales, mortales. Les produce insuficiencia renal a la que antecede un cambio radical en su conducta: Incremento inesperado de la sed, ausencia de apetito, vómitos más o menos fuertes y apatía, su gato parecerá somnoliento después de la ingesta de un pedazo de lirio tigre. Caso de no tratarse -como muy bien le recordará un experimentado responsable de una tienda de animales donde suela comprar los piensos de su mascota- la muerte de los gatos sobreviene en el corto espacio de 24 ó 72 horas como máximo.

-La hiedra. Más que la hiedra, habría que decir las hiedras, en muchas de sus variedades, no todas, pero sí en las que resultan más atractivas en jardinería y embellecimiento paisajístico. Es venenosa, y ante la duda, no las deje crecer en el entorno en el que conviven gatos. Especialmente si salen al aire libre donde crecen las hiedras.

-Crisantemo. El crisantemo, seguro que lo sabe es una planta con flor ornamental, muy cultivada en Oriente por su significado filosófico y religioso. Pero los crisantemos son un mal potencial también para los gatos. Son un veneno. Fíjese bien, no sólo porque su ingesta resulte dañina, sino incluso el simple roce de este vegetal con la piel de la mascota es suficiente para desecandenarle reacciones alérgicas que puedan afectar a la salud del animal ¿Se imagina una reacción alérgica en los ojos del gato? Tenga mucho cuidado con plantar crisantemos o incluso cuando reciba ramos de esta planta como regalo.

Muérdago. Se puede decir del muérdago prácticamente lo mismo que de la hiedra. Es un veneno potencial para los gatos que por su olor puede considerarlo una suculenta comida. La parte más tóxica del muérdago es la baya. Ya se imagina porqué en algunas zonas agrícolas y propiedades de campo con insectos perjudiciales y conejos y ganado no deseado se suele encintar con setos de muérdago todo los perímetros.

-Las cebollas. Si le gusta cultivar verduras y frutas en su huerta, sea cuidadoso con las que elige. Elija con la vista puesta en su ocio y en su consumo familiar, desde luego, pero por lo que más quiera no plante cebollas si tiene gatos. Su aroma penetrante los atraerá, pero su toxicidad tendrá también el potencial de acabar con la vida de su mascota.

Pero ¿por qué? Como le hemos contado con la patata, una sustancia, un tóxico contenido en la cebolla, es el culpable de sus cualidades ‘antigatos’. Se trata del disulfuro de N-propilo. El disulfuro no matará a su gato de manera rápida, sino lentamente si no lo advierte. Y es que produce anemina. Y apunte otro dato, el ajo es, en este sentido, igual de dañino que la cebolla. Los efectos a la larga, los mismos.

Ya ve que no es difícil ponerse en guardia contra las plantas de huerto y jardín que resultan dañinas contra los gatos, conociendo al enemigo podremos luchar de una manera muy simple evitándolo. No plantando las variedades que comprometen la salud de nuestra mascota. Tan fácil como éso.

Gatos no movidos, epilépticamente agitados

Los gatos son los reyes de la agilidad, los ases de los movimientos arriesgados pero medidos, ultracoordinados. Parecen que bailan cuando caminan o van al paso. Todos los hemos visto correr por cornisas o reposar en balcones abocados al abismo y con caída libre asegurada.

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La epilepsia tambien afecta a los gatos.

La epilepsia tambien afecta a los gatos.

Su sistema nervioso, el que rige esa destreza de movimientos parece infalible. Y exactamente es así, parece. Porque, como sucede con todos los mamíferos su sistema nervioso central está sometido a todo tipo de afecciones que disminuyen o, en el peor de los casos, anulan esas funciones. Su capacidad motora y sus condiciones naturales para coordinar los movimientos.

Probablemente no conciba un gato afectado de epilepsia, pero es una dolencia que, sin ser muy frecuente, está dentro de sus padecimientos de su sistema nervioso. A continuación, vamos a ofrecerle una imagen de lo que hace esta enfermedad en los gatos, de sus causas, de los comportamientos indicativos de la afección, de sus consecuencias y, para cerrar, algo sobre su tratamiento.

Para empezar, decir que la epilepsia en los gatos no tiene cura y es una afección crónica. Cuando aparecen los primeros síntomas, suelen comenzar hacia los dos o tres años de vida. Lo más sorprendente es que los veterinarios no se ponen de acuerdo sobre el origen de la enfermedad, pero, por el contrario si pueden controlarla con algunos medicamentos específicos.
Los ataques epilépticos en los gatos se suelen clasificar como de tres tipos, según su intensidad, pequeña dolencia, gran enfermedad o estados epilépticos. Las de pequeña y mediana intensidad no tienen por qué comprometer la vida de los gatos, a menos que la mascota sufra una crisis en un lugar inseguro en el que pueda golpearse o del que pueda caerse con riesgo.
Los gatos que sufren pequeños estados epilépticos agitan alguna de sus patas, hacen ruidos no provocados por el animal o parecen quedar absortos con la mirada perdida sin atender a su entorno. Este tipo de ataque suele ser breve, apenas dura un minuto.
Los medianos estados epilépticos, los de duración intermedia, ofrecen convulsiones más generalizadas y suelen tener asociados movimientos parecidos a los de remar o nadar, emisiones de baba o espuma por el hocico o más comúnmente maullidos de naturaleza inconexa. Estos episodios pueden durar cinco minutos o menos.

Y llegamos a los casos más serios, los estados epilépticos, que constituyen un verdadero peligro para la mascota. Puede durar horas y afectar a algunos órganos y provocar la muerte del animal. Bien puede manifestarse como una convulsión muy larga o diferentes ataques que se suceden unos a otros.
La mejor recomendación en estos casos es poner el caso en manos de un veterinario si el episodio epiléptico dura más de cinco minutos. Hablamos de una atención de emergencia.
Pero ¿qué hacer en el caso de verse ante uno de estos casos? Pues lo primero es mantener la calma, su calma. Será de poca utilidad, si usted no es capaz de ayudar a su mascota.
Así ¿cómo se le puede ayudar en ese estado? Pues casi de la misma forma que cuando tenemos que intervenir en una epilepsia humana. Retire rápidamente todo lo que encuentre alrededor del animal que le pueda dañar en cada convulsión, no lo apriete para evitar que se mueva, déjelo suelto, y no introduzca nada en el hocico para evitar que se muerda y mucho menos un dedo o la mano puede dañarse. La lengua de los gatos, a diferencia de la de los humanos, en principio, no es un riesgo para asfixiar al animal cayendo hacia atrás durante el episodio de las convulsiones.

Anote la duración del ataque de epilepsia, recuerde el tipo de convulsiones con todo detalle y transcríbalo también y luego traslade al animal con rapidez a la consulta de un veterinario. Como le comentamos, si el episodio se prolonga durante más de cinco minutos.
Tras el ataque, consuele a su gato, experimentará una gran fatiga física, se sentirá desorientado y probablemente muestre cambios en su conducta habitual que se prolongarán hasta 48 horas después de la crisis.
El tratamiento más común contra la epilepsia es el que se acompaña de un medicamento denominado fenobarbital que tiene un poder anticonvulsivo y se centra en sedar el sistema nervioso y las membranas del cerebro del gato colaborando en la prevención de las agitaciones epilépticas. Este medicamento se suele recetar si el animal tiene al menos un episodio mensual y no está disponible, no se puede comprar en las tiendas de animales.
Ni que decir tiene que los cruces con gatos epilépticos representan un riesgo para las camadas y para la salud de los animales que se conveniente advertir y considerar.

Gatos y neumonía: Sintomatología, tratamientos y algo más

¿Gatos sensibles a las afecciones pulmonares, a la neumonía?, por supuesto que sí, como en los humanos ¿Por qué iba a ser diferente? Compartimos con ellos mucho de lo que nos une como mamíferos que somos.

El cuidado correcto es importantísimo para la recuperación de nuestra mascota

El cuidado correcto es importantísimo para la recuperación de nuestra mascota

Para los gatos, la neumonía es una enfermedad que puede poner en peligro sus vidas. Tanto como para merecer este comentario, y, si usted gusta, su atención. Veamos primero qué es la enfermedad y cómo obra en los gatos.

Sí, la neumonía es una infección pulmonar. Una afección que se inicia como una infección bacteriana que puede originar la más común de ellas, el calicivirus felino. Pero no es el único agente, algunos desencadenantes pueden ser tan marginales como la presencia de un cuerpo extraño, un objeto de pequeño tamaño que los gatos consigan aspirar por sus vías respiratorias.

Así, ¿Cuál es la sintomatología de la neumonía de los gatos? ¿Qué nos debería alertar en el estado del animal para caer en la cuenta que estamos ante un cuadro de este tipo? Veámosla:
-Fiebre.
-Dificultad para respirar.
-Cianosis. Lenguas y encías ligeramente azuladas.
Los gatos, a medida que evoluciona la enfermedad, pueden rechazar la comida y la bebida, con lo que al cuadro de la neumonía se puede sumar también la deshidratación y la desnutrición que empeorarán el estado general de la salud del animal.

¿Qué hacer si percibimos algunos de estos síntomas en los gatos? Pues lo más obvio, no perder el tiempo preguntando o buscando consejo en una tienda de animales, sino acudiendo directamente a un veterinario de confianza. La detección precoz de la enfermedad es una garantía para atajar la enfermedad en sus estadios iniciales.
Lo que hará el veterinario será tomar radiografías o ecografías de la zona pectoral y pulmonar del animal para determinar el estado, y, en su caso, el alcance de la dolencia. También tomará muestras de los fluidos presentes en los pulmones y en el sistema respiratorio para determinar qué tipo de bacteria es el que está afectando a la mascota.
Los tratamientos más comunes para este tipo de infecciones son los que se basan en los antibióticos, por ejemplo, enrofloxacina, penicilina o amoxicilina. Estos medicamentos se presentan en formatos líquidos, en tabletas, y, por regla general, han de tomar apenas una vez al día con su alimentación normal o reforzada, según los casos.
En situaciones realmente graves, en las que está comprometida la funcionalidad del aparato respiratorio, el veterinario puede aplicar oxígeno.
Los especialistas pueden prescribir también algún diurético, como los del tipo de la furosemida, con la finalidad de acelerar la eliminación del líquido retenido en los pulmones.
No olvide seguir aplicando el tratamiento aunque los síntomas hayan desaparecido, porque nos enfrentamos a una enfermedad basada en la proliferación de bacterias, que, en el caso de dejar de ser eliminadas sus colonias, pueden volver a quedar en condiciones de regenerarse reproduciendo la neumonía nuevamente. Las dosis son también muy importantes.

Por último, ¿qué hacer para mejorar la administración de los medicamentos? Veamos algunas técnicas para conseguirlo.
-Uso de arerosoles. Probablemente se lo recomiende el veterinario, es una forma muy sencilla de administrar la medicación a un animal con la sintomatología descrita.
-Vaporizador. Aplique un vaporizador en las fosas nasales del animal para ayudarle a liberarse de las mucosidades y mejorar su respiración natural.
-Masaje torácico. Los masajes sobre el pecho de los gatos con neumonía le ayudarán a expectorar algunos de los fluidos retenidos en los conductos respiratorios.
-Pera. Use esa típica pera de goma para extraer la mucosidad de las cavidades nasales. Las podrá comprar en una tienda de animales que atienda las necesidades de los gatos.
-Alimentación. Dé la comida a su gato con la mano, con su voluntad mermada y su apetito desaparecido, tal vez tenga que utilizar una jeringa para conseguir que se nutra.

Consulte, en cualquier caso, también con su veterinario.

Tras un rastro de sangre de gato

Encontrar sangre en las heces de los gatos es motivo de alarma común entre los amantes de estas mascotas, por cuanto se suele deducir que el animal puede sufrir un daño interno, con el agravante de que no puede verlo, para el que desconoce su origen, no sabe de su gravedad, y, sobre todo, no puede curarlo como haría con una herida sobre la piel.

La observación regular de la mascota permite adelantarse a cualquier complicación en su salud

La observación regular de la mascota permite adelantarse a cualquier complicación su salud

Los rastros de sangre en las heces de los gatos desatan la impotencia y la preocupación entre los cuidadores, especialmente cuando los afectados son gatos de corta edad.

Los motivos físicos que dan lugar a la aparición de sangre en las heces son muy variados. Vamos a comentar los más comunes, en la idea, simple, de desactivar cualquier preocupación y orientar sobre los orígenes y los tratamientos que se aconsejan en cada caso.

Parásitos intestinales. Los parásitos intestinales son relativamente frecuentes como desencadenantes de esos episodios de sangrado. Se suelen asociar a los síntomas de la coccidiosis, pero también a infecciones bacterianas protagonizadas por las llamadas bacterias campylobacter o las clostridium.

Estas últimas causan colitis que pueden llevar la sangre a las heces y al exterior para ser visibles. Un cultivo fecal pedido por el veterinario puede descartar un desarrollo de la salmonella y ayudará a centrar cualquier tratamiento.

– Irritación del tejido rectal. Algunos gatos obligan a una eversión de la mucosa rectal cuando se esfuerzan por defecar. El tejido de la mucosa rectal suele irritarse con mucha facilidad y quedar saliente en la abertura.

Un roce o una excesiva tirantez de la piel en esa zona tan sensible puede provocar la aparición de sangre que manchará las heces. El desencadenante de todo este proceso puede ser un excesivo consumo de piensos secos, de comidas con poca agua, alimentación muy deshidratada, que fuerza en exceso los músculos rectales de los gatos con las consecuencias descritas. Se trata de una alimentación que adolece de fibras

Un veterinario podrá ayudarle a elegir los piensos más adecuados para los gatos que tienen esta tendencia en su mucosa rectal que podrá comprar en cualquier tienda de animales de entre la variedad de piensos, calidades y composiciones disponibles para los gatos.

– Golpes. Los gatos son animales muy territoriales, en los que usted tendrá que reconocer también cierta vena acrobática. Tanto una cuestión como otra, puede llevarlos a sufrir daños internos que se dejen ver como rastros de sangre en sus heces.

Nos referimos a las riñas de los gatos entre sí, peleas por un entorno, por copular, por el liderazgo en un momento determinado y entre congéneres. Riñas que pueden dar lugar a golpes y a heridas internas que delata la sangre.

La otra causa potencial son los golpes generados por sus aventuras nocturnas, por los saltos y cabriolas que a los que están acostumbrados, que pueden dejar las mismas secuelas.

Parásitos, irritación rectal o golpes son sólo tres condiciones de mala salud que pueden dar lugar a la aparición de sangre en las heces de los gatos.

Aún hay otros motivos para los rastros de sangre de los gatos que también cuentan en la casuística y en las estadísticas de los veterinarios, pero para los que no hay un patrón, una explicación única.

Su parte del trato cuando se decidió a disfrutar de la compañía de su mascota es cuidarla y nada mejor que hacerlo con la observación regular del animal, incluidas sus heces, para adelantarse a cualquier complicación de salud en la que la sangre vertida en sus paquetes fecales puede ser una advertencia de que algo no anda bien.

Para el veterinario, lo que corresponde, encontrar el motivo de la aparición de la sangre.