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Claves, inconvenientes y beneficios de la hierba para los gatos

La hierba para los gatos, la llamada hierba gatera, ha demostrado ofrecer notables beneficios nutricionales para estas mascotas. A pesar de que los gatos son animales carnívoros, también disfrutan comiendo hierba. Para asegurarse de que la hierba de gatos está libre de agentes químicos y de que no resulta tóxica para su mascota, acuda siempre a comprar esta comida a una tienda de animales de confianza.

Hierba gatera

Hierba gatera

La hierba gatera es beneficiosa para los gatos por motivos como éstos:
– Estimula la digestión y el flujo sanguíneo. Los gatos con una alimentación rica en proteínas pueden tener dificultades en la digestión. La hierba para gatos contiene fibra y aminoácidos que mejoran el tracto intestinal y previenen la diarrea y el estreñimiento. Además, las hierba gatera presenta moléculas de clorofila que son similares a las moléculas de la hemoglobina y que ayudan a estimular el flujo sanguíneo y, lo mismo, la digestión. Desintoxicación y vómitos
– Desintoxicación naturalizada. La hierba para gatos, en especial la de trigo, representa un beneficioso desintoxicante. La hierba ayuda a evacuar las toxinas que se acumulan en los órganos del cuerpo de los gatos de manera natural.
– Un vomitivo muy eficaz. Los gatos suelen comer hierba cuando quieren provocarse el vómito. Si la hierba no se mastica correctamente, su textura puede irritar el interior del estómago e incitar al vómito. El vómito puede resultar útil también si el gato ha ingerido algún tóxico o si busca regurgitar una bola de pelo.

Las bolas de pelo se acumulan en el estómago de los gatos debido a que estos animales suelen acicalarse con la lengua arrancando pelos e ingiriéndolos de forma involuntaria. Las bolas de pelo se suelen eliminar de manera natural, aunque la hierba gatera puede ayudar bastante.

– Fuente de vitamina E. La hierba gatera contiene una gran cantidad de vitamina E, de las más importantes de entre las liposolubles antioxidantes. Se trata de un componente natural que ayuda a regenerar las células del cuerpo. La hierba de trigo para gatos contiene una gran cantidad de vitamina E. Los antioxidantes reducen el riesgo de enfermedades del corazón y el cáncer y mejoran las condiciones de inmunidad del organismo.

– Fuente de vitamina B. La hierba de los gatos contiene también una gran cantidad de vitamina del grupo B. La niacina, o B3, o la vitamina B12. La vitamina B acelera el metabolismo, mantiene la salud de la piel y del pelo del animal, fortalece el sistema inmunológico, previene la anemia, reduce el riesgo de cáncer de páncreas y estimula el sistema nervioso.

Algunas precauciones

Los gatos que consumen hierba pueden también estar en peligro por el riesgo de comer algunas plantas verdes que pueden resultar tóxicas para su organismo. Algunas de estas plantas o frutos que los gatos no deberían comer son el aloe vera, el muérdago, los narcisos, los higos, el rododendro o las plantas de las cebollas.

Otro riesgo asociado a comer plantas de manera libre es el de la ingesta de pesticidas y fertilizantes que pueden desencadenar una reacción alérgica o incluso envenenar a los gatos.

Si quiere estar seguro de que su gato no come las hierbas que no debe, evite que salga al jardín o se acerque a zonas con vegetales potencialmente peligrosos. Aún más, si tiene la oportunidad, plante usted mismo semillas de hierbas de trigo. Será uno de los platos especiales de su gato. Una cosecha casera muy, pero que muy saludable. ¿qué le parece la idea?. Hierba gatera.

Tras las huellas olorosas más temidas de los gatos

Un animal no deja de ser un animal por muy socializado que esté y por muy bien educado que llegue a considerarlo su amante cuidador. Esta sentencia es válida para todo lo que tiene que ver con los olores corporales de los gatos, los que son producto de sus micciones, los que tienen que ver con sus fluidos naturales.

Nuestras mascotas marcan sus territorios y uno de sus preferidos suele ser nuestro (su) sofá.

Nuestras mascotas marcan sus territorios y uno de sus preferidos suele ser nuestro (su) sofá.

Y es que los gatos mejor educados no están libres de dejar manchas de orina en el lugar en el que a usted le horroriza verlas. En estas líneas, vamos a compartir con usted algunas sencillas estrategias para minimizar el alcance de esos malos olores con la intención de facilitar la integración y la convivencia de los gatos. Y, de paso, crear un buen ambiente familiar, empezando por los aromas.

-Limpie las manchas dejadas por su mascota con rapidez y eficacia.
Seguro que alguna vez lo ha experimentado, su gato subido a un sofá o recostado sobre la alfombra deja su ‘huella’ con olor a orines. La solución más eficaz es limpiar cuanto antes porque la micción de los gatos deja un olor duradero. Si se seca la orina, será más difícil de retirar y olerá peor.
La orina fresca se ha de retirar primero con un papel absorbente, por ejemplo, con una servilleta de gruesa, pero también valen periódicos o incluso toallas. La idea es que se retire la mayor cantidad de líquido. A continuación, ha de enjuagar la mancha con agua fría. Puede hacerlo apoyándose en la capacidad de absorción de una esponja bien mojada.
Una vez retirado el charco y diluida la proporción de orines, ayúdese de un neutralizador de olores de mascotas, lo podrá encontrar y comprar en una tienda de animales, los hay para perros y para gatos. Son sustancias que tienen en cuenta la densidad química de la micción de los gatos, su acidez y su pH.
Pero vamos a más. Si la mancha de orines ha empapado el relleno que hay debajo de la alfombra, dele la vuelta y trabaje sobre él de la manera descrita. En el caso, de los cojines de los sillones, la estrategia es el lavado a mano o en lavadora, según sea el caso, pero también podemos hacer una limpieza como le hemos propuesto para una alfombra. Saque el forro de los cojines, mire cómo ha quedado el relleno y actúe.
Y algo más que ha de tener en cuenta, utilice productos testados y que no introduzcan ninguna química tóxica. Su gato intentará volver a colocarse sobre el lugar en el que se encuentra cómodo y en el que ha orinado.
No resulta difícil entender cómo unos lametones sobre la zona tóxica, como lo haría sobre su comida o sus piensos, pueden resultar potencialmente fatales para la mascota. Téngalo en cuenta.

-Manténgase al día con la limpieza para evitar los malos olores
A los gatos hay que limpiarlos, hay infinidad de productos para su higiene que usted puede comprar en una tienda de animales. Si usted limpia a su gato con la frecuencia adecuada y con los medios que le hemos sugerido, disfrutará de una mascota sana y que no le dará problemas con los olores. Eso incluye olores corporales y mal aliento ¿Cómo? con una conveniente higiene bucal, con cepillado y con productos adecuados.
Una solución alternativa. Limpie la boca de su gato con bicarbonato sódico y agua, utilice bastoncillos para la higiene de los oídos y del pabellón auditivo ¿Un producto natural y casero? vinagre blanco, alcohol muy rebajado y agua.
Hablemos ahora de humedades. Uno de los problemas de la higiene de los gatos es la humedad que puede quedar retenida en su cubierta de pelo y que no se retira adecuadamente.
Estamos hablando de que, bajo determinadas condiciones, puede convertirse en hongos y ellos son la puerta para el desarrollo de toda una serie de patologías relacionadas con los problemas de la piel ¿Solución? Secar el pelaje con un secador de pelo con baja intensidad de calor y, para la finura de los gatos, de los de poco ruido.

Y ahora, usted tiene la palabra, contra esa huella olorosa que no desea de los gatos.

Gatos en cuerpo y alma de felinos

La anatomía de los gatos resulta uno de los temas más interesantes del mundo de los felinos. Y lo es por sus condiciones físicas. Los gatos poseen una resistencia extrema y una agilidad proverbial para su tamaño. Los gatos tienen sentidos muy agudizados y una habilidad para establecer razonamiento básicos siguiendo su instinto que está en la base de su comportamiento. Su vista también se ha adaptado a su estilo de vida y su oído es fino en zonas amplias del espectro sonoro.

La agilidad de los gatos es bien conocida

La agilidad de los gatos es bien conocida

Sin embargo, esta naturaleza física compleja y una fisiología que le sigue a la misma altura, también representan un delicado equilibrio que un cuidador comprometido debe estimar y cuidar.
Así, efectivamente, los gatos son extremadamente resistentes, pero cuando su sistema inmunológico se ve afectados por las enfermedades y las infecciones, los desenlaces que derivan en deterioros físicos son siempre muy rápidos. Una primera conclusión es que los gatos son muy resistentes, pero esa capacidad para soportar duras condiciones se basa en una buena salud.

Recorreremos en estas líneas algunas de las características físicas y fisiológicas que definen a los gatos para demostrar cuan frágiles son en el fondo y cómo la elección de estos felinos como mascotas representa un gran compromiso y dedicación para mantener su salud.

Empecemos por la anatomía. La anatomía de los gatos tiene mucho en común con la de otros mamíferos con los que están o no emparentados. Pero los gatos tienen algunos huesos más. Y una curiosidad, la clavícula de estos felinos están despegadas de otras estructuras óseas y su composición y distribución muscular están diseñadas para proporcionar agilidad al animal. Algo que le permite saltar, botar, girar y correr con habilidad, eficiencia, pero también con gracia, para deleite de sus cuidadores ¿A quién no le ha seducido el comportamiento ‘gimnástico’ de un gato cuando su dueño se ha acercado a comprar su mascota a una tienda de animales?

Pero sigamos con su anatomía. Los gatos tienen treinta dientes y garras, que le ayudan a cazar, las usan como herramientas para sujetar y recolectar, pero, del mismo modo, para mantener el equilibrio, y, para algo fundamental, para rascarse.

Hablemos del sistema digestivo. El sistema digestivo de los gatos es especial. En la naturaleza, sólo se alimenta de carne y, por tanto, su organismo debe ser capaz de generar los ácidos y las enzimas imprescindibles para digerir los trozos de carne y acabar con las bacterias que estén presentes en el proceso. Los dientes del gato son armas fabulosas, para defenderse sí, pero también para preparar su comida antes de ingerirla. Los dientes ayudan a trocear las piezas gruesas y duras de su alimentación. Un proceso que convierte a las garras en otras herramientas igualmente eficaces.

Pasemos al sistema nervioso. Se trata de una parte sobresaliente de su condición física. Los gatos nacen sordos y ciegos y esos sentidos no se desarrollan hasta las dos semanas de vida, sin embargo, el sistema nervioso del pequeño gato sí que está plenamente desarrollado cuando nace.
El responsable del sistema nervioso central es el cerebro. El sistema nervioso periférico afecta a los músculos y al movimiento, y el sistema nervioso autónomo controla las funciones involuntarias del cuerpo.

Sistema reproductor. El sistema reproductivo es la parte de la anatomía felina que es la responsable de apareamiento, de la cópula, del embarazo y del parto. Las gatas pueden entrar en celo dos veces por año y dar a luz varias crías por embarazo. Las gatas no suelen entrar en celo en los meses de invierno y la estirilización o castración no sólo evita el nacimiento de camadas de gatos, pero también hacer que la mascota permanezca en casa más tranquila y relajada.

Por último, una mirada al comportamiento felino que es también el resultado de sus condiciones físicas y fisiológicas naturales. La conducta de los gatos nos lleva a creer que se trata de un animal muy inteligente. Expresan estados emocionales con las posturas de sus cuerpos y con vocalizaciones que creemos ser capaces de interpretar.

El temperamento de los gatos es muy variable y puede oscilar desde estados de docilidad y absoluta indolencia a actitudes realmente agresivas en el mismo animal.

En cualquier caso, cualquier cambio brusco en la actitud, su actitud de ocultación o el desarrollo de un comportamiento agresivo pueden esconder problemas de salud que hay que derivar a un veterinario de confianza. Y es que los gatos no reaccionan lo que se dice muy bien bajo condiciones de estres. Un examen detallado nos dará la medida de su estado de salud. Gatos en cuerpo y alma de felinos.

Rabia de los gatos, enfermedad de paso lento

La rabia en los gatos es una enfermedad que afecta al sistema nervioso central de los felinos. Un veterinario y hasta un profesional responsable y con experiencia de una tienda de animales sabrá identificar sin ningún problema sus tres etapas, las llamadas prodrómica, la furiosa y la paralítica.

Aunque la rabia no es una enfermedad común en los gatos, por prevención deberíamos vacunarlos

La rabia de los gatos la transmite la mordedura de un animal que ya ha sido infectado por la enfermedad. Por tanto, es muy importante que los gatos no frecuenten ambientes en los que otros gatos no estén controlados veterinariamente.

Otro dato a tener en cuenta es que los gatos inoculados con el virus de la rabia no presentan síntomas de manera inmediata. Pueden seguir su alimentación como si nada pasara por ellos, comer sus piensos, su comida y sus suplementos sin mostrar una falta de apetito apreciable.

Y es que la rabia de los gatos se activa con toda su sintomatología a partir de la segunda o quinta semana de que el animal haya sido infectado. Y los síntomas se extienden también por todo su cuerpo de manera progresiva.

Así, ¿cuáles son esos síntomas que nos pueden revelar la aparición de la rabia en los gatos?

Son muchos, pero los que pueden ayudarnos a detectarla a simple vista sólo con observar el comportamiento de los gatos pueden agruparse en torno a una decena de circunstancias. Vamos a verlas una a una.

– Maullidos. Los gatos que están contaminados por la rabia suelen alterar su vocalización, maullan de manera diferente. Un cuidador atento al comportamiento de sus gatos advertirá esos cambios al oído.

– Ojos. Los gatos que padecen de rabia también presentan ojos hinchados y rojos, o una sintomatología que podemos asociar con la de la conjuntivitis que no se diferencia a simple vista de la que padecemos los seres humanos y que usted seguro que sabrá reconocer.

– Babeo. Los gatos con rabia babean y lo hacen de manera constante y exagerada. No se confunda, si ocurre así, en exceso, no se trata de nada que tenga que ver con el reflejo de Paulov. Su gato no babea porque espera con ansiedad su comida o porque reconoce sus sacos de piensos que acaba de comprar en una tienda de animales.

– Irritabilidad. Los gatos que padecen la rabia se muestran irritables, no sólo con los otros gatos, sino con las personas, los cuidadores que los atienden dedicadamente en casa. Incluso se puede dar este comportamiento anómalo en momentos que sabemos que siempre han sido deseados por nuestros felinos, como cuando les ponemos su comida.

– Fiebre. La rabia produce fiebre en los gatos que puede detectarse por el calor anormal que desprende su cabeza y por el comportamiento cansino que se asocia a esa circunstancia. Los gatos se mostrarán poco activos, en comparación con la que desarrollaban en el pasado.

– Comportamiento atípico. Los gatos que sufren rabia se enfrentarán a piedras como si fueran enemigos y se dejarán ver incluso comiendo piedras. Parece broma, pero es real. Los gatos sufren una dislocación de su conducta.

– Vómitos. Los gatos con rabia suelen vomitar, pero, como comentábamos, anteriormente también puede ser el resultado de otra sintomatología común como es la que opera cuando se desarrollan parásitos en su sistema digestivo.

– Pérdidas de peso y de apetito. Los gatos rabiosos dejan de comer y, como consecuencia, van perdiendo peso de manera paulatina. Vigile a su gato y compruebe qué es lo que ha comido de su alimentación habitual, qué ha dejado de sus piensos y si se trata de un comportamiento -dejar de comer toda su comida- que empieza a ser habitual.

– Parálisis. El comienzo de la última fase de la rabia de los gatos suele estar acompañada de dificultades para respirar. Sencillamente, los músculos que gobiernan la respiración dejan de operar adecuadamente. Si nota que su gato no respira adecuadamente o lo hace de manera insuficiente, acuda sin pérdida de tiempo al veterinario. El final de esta fase es irreversible, por esa razón es importante acudir a tiempo a un especialista.

La rabia no es una enfermedad común en los gatos, pero sus consecuencias son demoledoras para los felinos, por éso, hay que poner al animal en manos de un especialista cuando notemos alteraciones en su salud, en su conducta, o en ambas.

Cuando el gato es gato y araña

Los gatos tienen un comportamiento, una forma de desenvolverse, bastante típica, muy suya. Parte de su atractivo es esa manera de ser imprevista, llena de independencia y de desapego o de apego interesado. Los gatos seducen por cómo son. Es su encanto natural.

¡Impone!

Sin embargo, hay un tipo de comportamiento que también resulta frecuente en los gatos y que deja su encanto en entredicho y es el que se relaciona con su agresividad.

Animales, que, por motivos poco claros para los humanos, se ponen en guardia, que encrespan sus pelajes, que arquean sus cuerpos sobre las patas y que gesticulan de manera amenazante enseñando los dientes, cuando no saltan y dejan sentir uno de esos arañazos que nos recuerdan lo cerca que están de sus congéneres felinos de la sabana.

Unas conductas tipificadas y que cualquier veterinario o un responsable de una tienda de animales donde acudimos a comprar el pienso de los gatos nos ilustraría con todo tipo de detalles. ¿De qué detalles estamos hablando?

Pues, uno de ellos es que la conducta agresiva y continuada de los gatos puede estar directamente relacionada con el destete del animal cuando era cría. No es una regla, pero puede considerarse una tendencia. Los gatos aprenden a ser gatos entre los dos meses y los seis meses.

Es el tiempo, en el que la madre los amamanta, les proporciona su alimentación, pero también los hábitos sociales propios del gato con sus congéneres.

Las madres gato les estimulan a cazar, los juegos de los gatos pequeños son un trasunto de la caza, de la sorpresa, del emboscamiento, que son parte de su fórmula para obtener comida de manera natural.

Cuando un gato muerde o juega de manera agresiva, su madre simplemente lo muerde o lo golpea para poner límites a sus impulsos puede resultarnos violento, pero es la forma en la que los gatos socializan y ponen esos límites a su comportamiento fuera de lo tolerable.

Algo que no es muy diferente, aunque en otros niveles, a lo que sucede con el aprendizaje de los humanos en la infancia.

Cuando los gatos pequeños son apartados de las madres, esas indicaciones sociales no son aprendidas. No queda en su impronta en su instinto.

De mayores, existen muchas posibilidades de que los gatos respondan de manera agresiva porque su socialización ha sido deficiente, nula o incompleta. Gatos que resultan asustadizos, temerosos de cualquier situación imprevista y que desarrollan una reacción instintiva de defensa muy marcada.

La recomendación obvia para evitar esa agresividad latente es no apartar a los gatos pequeños de lado de su madre hasta pasados esos seis meses.

Como comentábamos más arriba, no hay una relación causa efecto entre un gato destetado, privado de su alimentación antes de tiempo, y una agresividad manifiesta como adulto, pero es un factor a tener en cuenta.

Hay otros motivos mucho más complejos para explicar la agresividad anormal de estos animales, tal como han revelado diferentes estudios veterinarios. Casos que igualmente se pueden detectar en cualquier tienda de animales entre los gatos disponibles para comprar.

Nos referimos a la herencia, la herencia puede marcar la agresividad de los gatos. Felinos agresivos dan hijos y nietos de gatos -si se nos permiten las expresiones-, algo que se puede repetir entre las crías nacidas en las diferentes camadas. Gatos no agresivos junto a otros hermanos o hermanas, ‘conflictivos’.

Unas últimas condiciones detectadas como desencadenantes de la agresividad en los gatos son las enfermedades. Dolencias como las de origien vírico, como las infecciones del conducto urinario o del sistema nervioso, entre otras muchas.

De todo esto podemos deducir que sólo el destete correcto de los gatos, en tiempo, está en la mano de los cuidadores para evitar a animales problemáticos en casa.