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El lupus canino, una enfermedad rara y equívoca

El lupus canino es una enfermedad que afecta al sistema inmunitario que puede resultar mortal para los perros. Se trata de una dolencia rara que también tiene incidencia en los humanos. Los lupus caninos más frecuentes en los perros son el lupus eritematoso sistémico, que afecta a todo el cuerpo del animal, y el lupus discoide, que incide sobre la piel, centrándose en la cara del animal y en el hocico.

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Perro amoroso

Perro amoroso

Casi la mitad de los perros con lupus mueren en el primer año de enfermedad. Algunas razas de perros son más propensas a contraer esta enfermedad que ataca a los órganos internos de las mascotas con una actividad violenta que actúa como si el sistema inmunológico tratara de defenderse de agentes patógenos dañinos localizados en los órganos sanos del cuerpo del animal. Causas del lupus Las causas del lupus canino no se han podido determinar, pero parece que se trata de una enfermedad de tipo congénito que puede ser desencadenada por diversos motivos ambientales como la exposición al sol o a ciertos agentes químicos. Los síntomas del lupus canino son muy variados y diferentes entre sí. En los perros se pueden producir fiebres repentinas, erupciones, anemias, ausencia de apetito, falta de actividad en los perros de todas las edades, una negativa continuada a participar en actividades, pero también lesiones en la piel, pérdidas de pigmentación en la zona del hocico, alrededor de las fosas nasales y en la cara de las mascotas e hipersensibilidad a la acción del sol. La enfermedad se manifiesta por un ataque a los órganos internos. El cuerpo del animal, como reacción anómala, activa anticuerpos que atacan a los riñones, al corazón, a la piel o a las articulaciones que se percibirán como las principales zonas afectadas durante el avance de la enfermedad.

Diagnóstico

Dado que los síntomas del lupus pueden ser reconocidos como correspondientes a otras enfermedades, los veterinarios necesitan de análisis de sangre más completos para diagnosticar la enfermedad.

El tratamiento contra el lupus canino debe centrarse en recuperar el debilitamiento del sistema inmunológico de los perros y detener la inmunodeficiencia. Sin embargo, esta intervención hará que los perros sean más suceptibles a otras enfermedades que pueden tener desenlaces fatales.

Se suele administrar corticosteroides en dosis altas, prednisona o prednisolona. Esta medicación tiene efectos secundarios que incluyen un aumento de peso, cambios en el comportamiento de los animales y problemas de riñón.

Las infecciones secundarias que se producen en perros con lupus canino deben ser atendidas inmediatamente. Los problemas renales y la artritis suelen ser algunas de las enfermedades secundarias más comunes como consecuencia de la aparición del lupus canino.

También se suele recomendar el uso de vitaminas y suplementos para prevenir otras infecciones. El objetivo es combatir las infecciones secundarias al tiempo que se aplican medicaciones que no interfieran con los medicamentos prescritos para el lupus.

Casi la mitad de los perros afectados por lupus mueren en el primer año de enfermedad. Pero, lo curioso es que estas muertes las producen las dolencias secundarias. No el lupus en sí.

También hay que tener en cuenta que los perros con lupus no deben tener descendencia porque, como se ha comentado, la transmiten genéticamente. Una perra preñada y afectada de lupus puede tener incluso un aborto espontáneo. El lupus es una enfermedad rara en los perros que, convenientemente tratada, puede resultar manejable con medicación adecuada y atención dedicada.

Para adelantarse a los desenlaces, es conveniente observar los comportamientos de los perros, como por ejemplo, no hacer su comida o renunciar a los piensos que les gustan. En ese caso, hay que ponerse inmediatamente en contacto con el veterinario de confianza para estudiar el caso.

La salud urinaria de los perros, síntomas y soluciones

Los problemas urinarios de los perros son relativamente fáciles de tratar cuando se realiza un diagnóstico adecuado. Para el cuidador más dedicado a su mascota, comprender los problemas de salud más comunes relacionados con los trastornos urinarios y su sintomatología puede ayudar a conectarlo con el padecimiento del animal. Con ello, el vínculo se hará más estrecho.

Con un análisis veterinario a nuestra mascota y  un tratamiento adecuado, se suele solucionar problema de forma sencilla

Con un análisis veterinario a nuestra mascota y un tratamiento adecuado, se suele solucionar problema de forma sencilla

Veamos algunos de esos problemas del sistema urinario, los más comunes, infección del tracto urinario de los perros, la incontinencia canina y el efecto de los cálculos que se desarrollan en la vejiga.

-Infecciones del tracto urinario de los perros.
Lo primero que hay que decir es que se trata de afecciones muy comunes. Hay diferentes tipos de bacterias que trabajan en contra de la salud de los perros, como pueden corroborar cualquier responsable de una tienda de animales donde se suela comprar los piensos, la comida y los suplementos de estas mascotas.
Los síntomas de que algo no va bien con el tracto urinario canino van desde micciones frecuentes, a notables esfuerzos para orinar, cuando no también molestias y dolores que un cuidador conocedor de su perro es capaz de detectar.
Así, ¿cómo se combaten las infecciones del tracto urinario? Pues con antibióticos bajo receta del veterinario. Estas infecciones son fáciles de diagnosticar, pero si se dilata la intervención del problema, el resultado puede ser una infección de los riñones, y, en el peor de los casos, una lesión más seria de este órgano. Ojo con eso.

-Incontinencia canina.
La incontinencia urinaria afecta de manera generalizada a todas las razas de perros, los problemas, por tanto, son circunstanciales. Entre ellos, se puede señalar al estrés del animal, también un irregular funcionamiento del sistema hormonal o una mala adaptación del esfínter uretral. En otros casos, la incontinencia en los perros viene derivada de una intervención realizada para esterilizar o castrar.
Las soluciones a la incontinencia canina son tan variadas como sus orígenes, en algunos casos, se hará necesaria la cirugía, o algo más simple, añadir una hormona a la alimentación de los perros que sufren este trastorno, especialmente en el caso de las hembras.
También sucede que la incontinencia urinaria está presente en los casos de diabetes canina y la solución pase por controlarla con insulina.

-Cálculos en las vejigas caninas.
Aunque popularmente se conoce al problema como cálculos en la vejiga canina, el término apropiado es urolitiasis. Esas concreciones se pueden desarrollar, además de en las vejigas, en los riñones y hasta en la uretra, aunque, según las estadísticas, es cierto, la gran mayoría, hasta un 85%, se detectan en la vejiga de los perros.
Existen varios tipos de cálculos que desarrollan los perros. Hay cálculos de estruvita, que se producen a partir del fosfato de magnesio y de amonio debido a infecciones bacterianas. Otras piedras surgen a partir de concentraciones de oxalato de calcio, de apatita también de calcio, de cistina o de urato amónico.
Estos tipos de piedras se desarrollan cuando un tipo de mineral se desprende de la orina y le siguen en la misma secuencia otros por afinidad hasta formar cristales. En situaciones avanzadas o extremas, los perros se ven imposibilitados de vaciar su vejiga al ver bloqueado el conducto de la uretra. En estos casos, la cirugía contra la litiasis vesical es la única opción.
Superado el problema de las piedras, los perros deben seguir una alimentación que no genere nuevas concreciones.
Los síntomas asociados a la formación de cálculos en la vejiga o la uretra son los ya comentados, problemas para orinar, molestias o dolores, pero, como consecuencia de todo ello, los perros pueden dejar de comer o, incluso, verse obligados a vomitar.

La recuperación de la salud de los perros afectados comienza a dar un cambio con un primer paso, la realización de un análisis veterinario, a la que sigue un diagnóstico y, por último, la aplicación de un tratamiento recuperador. Al final, la deseada sanación.

Estrategias para la hidratación de los perros, jugando y comiendo y ambas cosas

Seguramente estará familiarizado con la deshidratación, la falta de agua por una ingesta inapropiada, menor a la recomendada. Y lo estará porque seguro que ha sufrido sus efectos. Pero ¿se ha parado a pensar cuáles pueden ser en los perros? ¿cómo la sobrellevan y qué estrategias pueden resultar más adecuadas para mitigar sus efectos o su aparición?

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¡Hidrata y refresca a la vez! ;)

¡Hidrata y refresca a la vez! 😉

Pues de todo eso vamos a hablar en estas líneas, de la deshidratación en los perros y de caminos sencillos para generar el hábito de beber agua y rehidratar a su mascota?
De entrada piense en esta cifra, si en las personas la cantidad de agua que corresponde al peso corporal es de un 75-78%, en el caso de los perros hablaríamos de un 90% ¿Sorprendente, no? El agua es aún más importante en la constitución física y en la salud de estos animales.
También por esa misma razón, cuando los perros no beben agua el riesgo de muerte es una preocupación importante. Un perro severamente deshidratado puede morir en cuestión de unos pocos días.
Para que esto no ocurra, para que usted tome el control sobre la hidratación regular de un animal que puede no mostrarse colaborativo para tomar agua, le proponemos unas sencillas estrategias para lograrlo. Cinco argumentos para conseguir que los perros beban agua utilizando la comida, los piensos que podemos comprar en su tienda de animales. Todo como motivación.

-Olor y sabor desagradables. Los perros no beben en vasos como los humanos, limpios y pulcros. Se les suele poner un cuenco en el suelo como el de su comida, el que se llena con piensos, e, independientemente de cómo esté el agua a lo largo de uno o dos días, se le hace beber ahí sin pensar cuan agradable o desagradable puede ser esta tarea básica para el animal.
Los perros que comen y beben agua en cuencos diferenciados pero cercanos, acaban dando sabor y con el tiempo olor al agua que toman. Y, en algunos casos, ese sabor u olor desagradables son suficientes para que el animal rechace beber. Si el agua no se limpia y la rechazan muy a menudo, el resultado puede ser una deshidratación que no advertiremos. Ojo con éso. Cambie el agua de los cuencos una o dos veces al día.

-Cuencos de plástico. Otro dato. Los cuencos de plástico que se venden en tiendas comunes que no son especializadas para animales no ofrecen garantías. Se suelen deformar con el calor o la presión, y, peor aún, adoptar sabores extraños. Apúntese a comprar cuencos para perros en tiendas de animales que le ofrezcan garantías de calidad.

-Agua congelada. Si los perros no beben agua, pruebe a jugar con ellos con trozos de hielo grandes. A algunos les gusta lamer el hielo durante horas. Pero retíreselo cuando el trozo de hielo, de tanto lamer, se haya convertido en un peligro para el animal de forma que se pueda asfixiar.

-Alimentación enlatada. La comida enlatada suele tener una proporción mayor de agua que la seca, los piensos secos. Aunque ya sabe que algunos piensos deshidratados necesitan de agua para alcanzar su punto ideal. Consulte en su tienda de animales de confianza donde acuda a comprar comida y suplementos.

-Diarreas y vómitos. Seguramente se lo recomendará su veterinario, pero no está de más recordar que a los perros les sucede como a las personas, con vómitos y diarreas, con las pérdidas de líquidos, de fluidos, por esas evacuaciones persistentes es necesario tomar la estrategia de recuperar el nivel de hidratación de su organismo. Un perro con vómitos o diarrea, o ambas cosas, debe tomar agua sí o sí.

El agua es vital para un perro, asúmalo, pero haga algo más, busque acomodar algunos de estos consejos para mejorar la hidratación de su mascota de forma natural, unas veces jugando, otras comiendo, las más de las veces jugando y comiendo. ¿Quiere intentarlo?

Las pulgas juegan a la ruleta rusa en la piel de los perros

Las pulgas son esos diminutos insectos que tanto tememos ver sobre nuestros perros, porque son una muestra de insalubridad con la que no queremos tener nada que ver, pero también porque molestan al propio animal, porque lo hacen rascarse y rascarse, pero por algo más, seguro que sabe de qué se trata. Sí, porque el animal que las cría puede pasárnoslas a nosotros, a otros animales del hogar y a los que más queremos, a los más pequeños de la casa.

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Escuece y pica: Hora de comprobar si nuestra macota tiene parásitos

En este punto, vamos a darle una mala noticia, un factor más para preocuparse. Hablando sólo de cómo puede afectar a los perros, las pulgas más que un incordio que les obliga a rascarse una y otra vez, representan un riesgo que puede ser serio o muy serio para la misma salud del animal.

Las pulgas son parásitos que viven a costa de los perros, pero también son portadoras de enfermedades que pueden ser letales si no se descubren a tiempo.

De eso vamos a hablar en estas líneas del mal papel que pueden hacer las pulgas sobre la piel y el pelaje de los perros. Literalmente, las pulgas juegan a la ruleta rusa con los perros cada vez que los toman como base para sus colonias.

Fíjese bien, las pulgas están presentes, como factor desencadenante de enfermedades, con la ayuda lamentablemente también inestimable de bacterias de nombres difíciles de pronunciar y más aún de recordar.

Las pulgas son responsables de lo que se llama dermatitis parasitarias. La dermatitis parasitaria no es otra cosa que una reacción sobre la piel del animal producto de una extramada sensiblidad hacia algunos jugos que fluyen nada menos que en la saliva de la pulgas.

Los perros reaccionan ante esa dermatitis parasitaria rascándose. Cuando la agresión se mantiene durante mucho tiempo, llegado a un punto, quizá lo de menos sea la dermatitis, porque, a base de rascar en los mismos lugares, los perros llegan a perder pelo, pelaje y piel e infectándose las heridas.

En cualquier caso, lo que tenemos que intentar descubrir antes de que los perros se hagan daño rascándose, para saber que las pulgas están actuando, son una serie de pústulas, localizables allí donde se radican las colonias de pulgas.

Pero sigamos. Hay dos patologías que son también el resultado de la acción de otras tantas bacterias que llegan a la piel de los perros con la ayuda de las pulgas, esos microorganismos patógenos son la bartonella y las rickettsias. Ambas se transmiten por la picadura de estos insectos, y, especialmente la primera resulta ser la más dañina.

La bartonella es capaz de afectar a los perros, pero también a los gatos, a roedores caseros, a animales caseros como el hamster, al conejo o al hurón que son frecuentes tenerlos en casa también como mascotas. Pero más dañinos, porque la bartonella puede dañar la salud de las personas.

En el caso de la rickettsias no es así, pero a los perros afectados hay que tratarlos con antibióticos. En cualquier caso, todo tratamiento dependerá de que un análisis clínico pueda determinar la cepa de la que se trata y la variedad de bacteria que hay que combatir.

La última de las estrellas invitadas al circo de pulgas en que puede convertirse la salud de un perro es la tenia. Un gusano plano de aspecto poco agradable a la vista que puede llegar al sistema digestivo de los perros y hacer estragos con la ayuda también de estos insectos.

No se trata tanto de vigilar la comida, los piensos de los perros, porque la presencia de la tenia es indetectable al ojo humano, sino estudiar las deposiciones de los perros. En ellas, podemos ver, eso sí, a simple vista, y si el animal está afectado; la presencia de proglótidos, los segmentos del cuerpo de las tenias después de que éstas se han reproducido.

Existen vacunas para prevenir el efecto de las enfermedades transmitidas por las pulgas, pero la opción más viable, menos agresiva para los perros es la prevención. Prevención con lociones o un simple collar antipulgas que podemos comprar en una tienda de animales.

Tan sencillo como hacer un seguimiento de la salud, de los hábitos, de la forma en la que consume nuestro perro sus piensos y su comida o la manera en la que muestran sus deposiciones.

El punto de vista de los perros

¿Se ha preguntado alguna vez cómo ve su perro? Hay una idea muy extendida de que los perros no ven como los seres humanos, que ven en blanco y negro. Sin dejar de haber alguna verdad en ese argumento, hay que hablar de matices. Los perros no ven como los seres humanos, porque en su medio, como consecuencia de su evolución, no lo necesitan. Tan claro como éso.

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La imagen de la derecha podría ser la visión de los perros

Una de las características adaptadas de la visión de los perros es que pueden ver con intensidades de luz menores que los seres humanos, con luz más débil siguen viendo bien.

¿Por qué? pues porque en la zona central de su retina tienen una configuración diferente a la nuestra. Las partes sensibles a la luz se llaman bastones y los bastones del centro de la retina de los perros pueden leer formas y figuras en tonos de gris con mucha mejor facilidad.

Nosotros los seres humanos no tenemos en esa posición tantos bastones, sino otros elementos de la retina sensibles al color, los llamados conos. Vemos mejor los colores que los perros, pero necesitamos más luz, ambientes más iluminados y colores muy contrastados unos de otros para detectar su diferencia.

Por otro lado, los perros son capaces de distinguir el movimiento mejor que los humanos. Menos luz y mejor apreciación de la movilidad ¿Unas circunstancias que no le recuerdan a algo? Efectivamente, se trata de la serie de adaptaciones a las que nos referíamos al principio de este texto.

El perro en su medio natural antes de que el hombre lo domesticara perseguía presas, su comida, en la oscuridad o con poca luz, se emboscaba, y, por tanto, estaba atento al comportamiento activo de sus presas. Un sistema de visión que también resultaba muy valioso para defenderse de sus predadores en unión de un olfato y un oído privilegiado.

Pero los perros tienen un handicap, tienen menos agudeza visual que los seres humanos por la sencilla razón de que enfocan peor los objetos. Veamos un ejemplo.

Si observamos un objeto que está situado a veinte metros, por ejemplo, un saco de sus piensos, para un can esa imagen no estaría nítida a tanta distancia, a seis metros la vería como la apreciamos nosotros a esos veinte de los que hablamos. Una relación de agudeza visual de 20/75. 75 para nosotros evidentemente.

A los perros les costaría ver en una tienda de animales sus sacos de piensos, los olerían, téngalo por seguro, mucho antes de verlos y de que su dueño pudiera llegarlos a comprar.

Y algo que también ha hecho afianzarse esa idea popular de que los perros ven en blanco y negro. No es cierto. Por la disposición de las células fotosensibles en los ojos, ven con claridad los amarillos y los azules, pero no los rojos y verdes como nosotros, que para los perros serán tonos muy desvahídos.

Pero no todo va a ser perfecto en el perro, los canes no están capacitados para ver la televisión. Sí, como lo lee. El motivo no es otro que su incapacidad para ver la secuencia de imágenes parpadeantes que forman los barridos de las imágenes televisadas.

Si nosotros las vemos como secuencias perfectamente encadenadas y por supuesto que comprensibles, los perros, si tuvieran conciencia y nuestra inteligencia, se quedarían sin entender nada, porque para ellos las imágenes son sólo una sucesión de imágenes fijas que ven a saltos. Postales unas detrás de otras. Así, una película de perros no sería para perros.

Por último, una reflexión. Los perros tienen un arco de visión que se ajusta a su altura, a la forma en la que está dispuesta su cabeza, para mirar hacia el frente y hacia abajo.

Su mundo es lo que tienen delante y a quince, treinta, cuarenta centímetros del suelo. Decididamente, no ven como nosotros, aunque sólo sea por el hecho de dónde están situados sus puntos de vista.

Educar perros con tres argumentos: Paciencia, paciencia y paciencia

Nos acercamos a comprar un cachorro de perro que nos gusta en una tienda de animales, nos lo llevamos a casa y lo alimentamos y lo criamos con cariño, sentido común y pendientes de sus necesidades, de su alimentación, de su comida, de los suplementos que necesita. Dicho así, el planteamiento suena correcto.

Para que nuestra mascota siga las pautas para la socialización con los humanos, hacer falta mucha paciencia

Sin embargo, hay más, los perros no son objetos que se puedan colocar en casa sin más. Siempre será un animal que obedecerá a sus instintos animales.

Algo que hará que la convivencia pueda irse al traste, si no seguimos unas pautas. Unas pautas que nos lleven a la educación del perro para alcanzar un grado de socialización con los humanos, con las personas viven en la casa, que ayude a integrar al animal en la familia. Por éso, no se trata de comprar perros en una tienda de animales y criarlo. Hay algo más, mucho más que hacer.

Resulta vital para socializar y educar a los perros, comprar el animal cuando es todavía un cachorro, destetado, pero todavía pequeño.

Una perra que haya tenido cachorros los amamantará hasta alrededor de las cinco semanas, o tal vez un poco menos, a partir de la quinta semana, la mamá de los perros ya comenzará a gruñir a sus cachorros para conseguir que se busquen su comida solos y sean independientes.

A las siete semanas de vida de los perros pequeños, su madre dejará de darles leche, simplemente porque le desaparecerá. El momento más conveniente para adoptar a una cría de perro y traerla a casa debería entre esas cuatro, cinco, seis o siete semanas de vida, tal vez hasta la octava.

¿Y por qué es importante educar a los perros, tomarse la molestia de educarlos? Una buena respuesta es una batería de ejemplos, es obvio, pero usted comprenderá porqué.

Nos vale el ejemplo de preguntarle cómo se sentiría si al volver del trabajo se encontrara las esquinas de su salón llenas de los orines de su mascota, roídas sus babuchas de dormir o algunas de sus pertenencias fuera de lugar y arratradas por toda la casa.

Llegar a éso es llegar por una mala o nula educación de los perros. Por situaciones como esas, es necesario socializar y educar al animal desde pequeño.

Una de las claves de la educación de los perros es confinar al animal en un área determinada, que será su lugar de referencia. Un lugar que puede ser un cuarto pequeño o su perrera.

Si acostumbra al animal a hacer de toda la casa su espacio de juego y que pueda deambular por ella a su antojo, luego le resultará prácticamente imposible reubicarlo en un sitio más pequeño.

En ese lugar, que es su lugar, será más fácil controlar sus micciones. Conducirlos desde pequeños al área donde harán sus deposiciones, les ayudará a regular sus esfínteres, a normalizarlos, a pautarlos, pero también a respetar el resto de lugares de la casa donde éso no está permitido.

Lo mismo se puede decir de lo que ha de morder y lo que no ha de roer. Será de gran ayuda, colocarle cerca objetos que puedan masticar, y estimularlos a ello, como muchos de los productos para mascotas que se pueden comprar en una tienda de animales como juguetes para perros.

Aplíquese. Nada más llegar a casa, los perros deben saber quién da las órdenes y qué hábitos son los tolerados y cuáles son los que no lo son.

Nunca deje de sacionar con el acompañamiento de una voz bien firme sobre lo que el perro ha hecho mal, Bastará con un sonoro ‘no’ señalando indicativamente qué es lo que ha resultado incorrecto.

También es conveniente que le compense cuando hace las cosas bien, con caricias y con alguna chuchería de vez en cuando, de esas que se pueden comprar también como productos para mascotas junto a sus piensos en la tienda de animales.

Y, muy importante, muy importante, las voces en el momento en el que se produce, para que el perro asocie la conducta equivocada, con su gesto de desaprobación y su tono reafirmando el mal comportamiento.

Dependiendo de la raza de los perros, la conducta correcta puede asumirse con una reiteración en días consecutivos no llegando a las docena de veces en el mejor de los casos o prolongándose al centenar en razas de perros que podríamos llamar poco colaborativos por naturaleza. Usted, en todos los casos, habrá de armarse de mucha paciencia.

Nunca se desanime si el perro vuelve a incidir en los mismos errores, ármese de esa paciencia y refrésquele la memoria volviendo a repetir sus mismos gestos con idéntica voz firme. El perro recordará y todo volverá a ser como siempre.

Los resfriados caninos se barruntan en los días de perros

¿Los perros se resfrían? Por supuesto que sí, su sistema respiratorio, sus mucosas, sus exposiciones y debilidades a los virus y la manera en la que sobrellevan la afección no se distinguen en mucho a la que padecemos y tenemos los humanos.

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Los mimos influyen en una pronta recuperación de nuestra mascota

Hay más de cien rinovirus que desencadenan la congestión en las personas, probablemente algunos de ellos estén presentes también en los cuadros catarrales de los perros.

Pero, si hubiera que buscar una diferencia con los resfriados de las personas, tal vez sería que los perros no se quejan, padecen sus congestiones en su silencio canino, con la carga de malestar y con una alteración de su comportamiento como consecuencia de la indisposición, pero nada más.

Hay perros muy resistentes de raza, genéticamente resistentes, que, en cualquier caso, acaban sucumbiendo también a las humedades, a los fríos intensos y constantes en los lugares donde están o por donde transitan.

Y hay otros perros, que no son de raza, cruzados, con sus taras características que son más propensos a padecer resfriados y a otras dolencias comunes y no tan comunes. ¿Debilididades hereditarias? Probablemente sí en muchos casos.

Pero, de la misma manera que en las personas existen cuidados para salir del resfriado, de la congestión, también existen argumentos para la prevención en los perros que un buen cuidador, un amante de estos animales debería considerar y observar para recuperar a su mascota y para evitar poner su salud en riesgo cuando llega el invierno y los fríos pasan a ser habituales.

Una dedicación como la que supone la atención a su comida, al pienso o a los suplementos de su perro.

¿Qué síntomas se pueden detectar en un perro que nos indique que el animal está resfriado? Pues, volvemos a lo mismo, los propios de una persona.

Se puede ver en los perros griposos y congestionados cierto abatimiento, dejan ser animales vivos, se suelen apartar de la gente, no juegan, no les seduce lo que les gusta, pierden el apetito y hasta se dejan caer sobre su cesto o se meten en su caseta.

Lo que tienen son dolores musculares, probablemente dolores de cabeza y lo que vemos a simple vista, además de ese comportamiento tan pasivo, es un moqueo característico, estornudos y tosidos, que quien esté acostumbrado escuchar a su perro, sabrá diferenciar de los ladridos y de cualquier otro tipo de vocalización canina común.

Un oído de cuidador que se educa en el contacto con el perro, sobre el que tampoco está de más consultar y contrastar con la experiencia de un veterinario o un responsable de una tienda de animales donde solamos acudir a comprar el pienso, la comida o los suplementos habituales de nuestro perro.

La idea es consultar, si no lo hemos percibido en el animal antes, por si lo que oímos es propio de un malestar, de esa congestión.

No hay receta mágica para curar a nuestro animal, como nos sucede a nosotros, sólo hacerles pasar el mal trago lo mejor posible, arropándolos, dejándolos tranquilos, no molestarlos, darles comida fácil de masticar y de digerir, hidratarlos bien.

Se les puede dar paracetamol, para aliviarlos, pero en las proporciones del peso y de las características físicas del animal. Sobre la comida más adecuada deberemos consultar también al veterinario o en la tienda de animales donde solamos acudir a comprar.

Sobre beber agua, hay tener en cuenta que la deshidratación que puede acompañar a cualquier tipo de congestión puede ser perjudicial. Si hay que dar de beber agua al perro con jeringuilla directamente en su boca, no dude, hágalo.

Y como prevención, evitarles lugares húmedos, aires fríos continuos, dejarlos mojados después del baño, acercarlos a otros animales que ya estén congestionados, exponerlos al aire libre a temperaturas inadecuadas, bajas, o sacarlos y meterlos de casa de forma que se expongan a un choque térmico.

Aunque pueda resultar simpático decirlo así, los perros, mejor, resguardados en los días de perros. Esos días no son para usted, ni tampoco para ellos. Téngalo siempre en cuenta.