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Lo que nunca debes olvidar al mirar una etiqueta de comida para perros

La salud de los perros pende de un hilo cuando sus dueños no están a la altura, cuando no conocen, ni saben o, peor, no se preocupan de la calidad de la alimentación de las mascotas. Y es que, como en los humanos, los perros son también lo que comen.

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Perro comiendo

Perro comiendo

Para saber lo que comen los perros tampoco hay que ser un lince, sólo hay que leer las etiquetas de la comida o de los piensos con atención. Pero no las que aparecen en la parte más visible del empaquetado o del enlatado. Ya sabes, ‘todo natural’, ‘producto biológico’. Esas calificaciones no suelen ajustarse a la realidad, son interpretables, no son confiables y forman parte de la estrategia comercial de las marcas.

Para saber qué es lo que come tu perro, tienes que darle la vuelta al producto y ver su composición en la etiqueta más pequeña que suele estar situada detrás. En ese marcado, verás enumerados todos los ingredientes de mayor a menor.

Recuerda que los tres primeros componentes suelen representar el 75% del total de la comida. Es sobre los que hay que prestar más atención. Recuérdalo cuando vayas a comprar el pienso para tu mascota en tu tienda de animales de confianza.

En principio, tenemos que comprobar que al menos dos de los tres primeros ingredientes sean proteínas que han de ser denominadas por su nombre exacto. Fuentes muy aceptables de carne pueden ser el pescado, el pollo, el pavo, la carne de res, si no reconoces la fuente de carne por su nombre real, puede que te estén ofreciendo sucedáneos de baja calidad.

Porque no es lo mismo, ‘carne’, que ‘naturaleza cárnica’ o similares. Si es así, el fabricante puede estar utilizando carne indeterminada y de partes no muy deseables de los animales de las que provienen. Algo que para el fabricante resulta más fácil de colocar por su precio más bajo.

También es aceptable que en la composición figure algún tipo de harina basada en proteínas, que siempre serán mejores que otras vegetales que resultan muy difíciles de digerir para los perros. Así, es preferible encontrar harinas de pollo o de pavo que harinas de maíz. De las de maíz hay que huir sí o sí.

Frutas y vegetales

No olvides también que los perros son animales omnívoros, por tanto, también podrás encontrar algunas cantidades de frutas y de verduras en los listados de componentes. Siempre en porcentajes pequeños y por debajo de los tres primeros ingredientes principales que, como decíamos, deben ser proteínas en una gran proporción.

Entre las verduras que pueden especificarse en el etiquetado y que resultan también deseables, podemos encontrar patatas, zanahorias, brócoli, coliflor, judías verdes o batatas.

Con respecto a las frutas, su proporción dentro de la composición de la comida de los perros suele ser muchísimo menor. Pero no se descarta la presencia de plátano, de manzana, de arándanos y de otras bayas afines.

En cuanto a los granos, se trata de una parte de la composición de la alimentación no natural de los perros que siempre resulta controvertida, porque, como ya sabrás, los perros no comen granos. Si lo hacen es porque están en el estómago de la presa animal.

A decir verdad, la gran mayoría de los piensos para perros no incluye ningún tipo de grano. Éso no quiere decir que no haya alguna presencia de arroz, de las variedades que sí admite el sistema digestivo de los perros o incluso cebada o trigo integral.

Por último, recordar que algunos ingredientes causan alergias en los perros, como el citado maíz o su harina. También los conservantes y los colorantes son ingredientes a evitar por la misma razón.

Como ves, el tema de la comida de los perros da para mucho, para mucho observar y para mucho decidir. Para observar bien y para decidir mejor. Todo, por la salud de nuestras mascotas.

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La delicada línea que ata la salud de los perros

La columna vertebral es una estructura básica del esqueleto de los animales. Les proporciona una fijación necesaria para el armado óseo del cuerpo, pero también una flexibilidad suficiente para garantizar movimientos coordinados. Sin embargo, la columna vertebral es al mismo tiempo un sistema muy delicado. La columna vertebral de los mamíferos, y la de los perros, se compone de una larga serie de huesos conectados entre sí que cuentan con una serie de uniones que funcionan como amortiguadores naturales.

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Ejercicio perro

Son los discos intervertebrales. Se trata de puntos de unión almohadillados que facilitan una adecuada flexibilidad y todos los movimientos del cuerpo del animal. Pero la columna vertebral también funciona como un canal a través del que se conducen las terminaciones del sistema nervioso que circulan por su interior, por la llamada médula espinal.

Paquete nervioso Un paquete de nervios forrado y protegido por la columna vertebral que se conecta entre las vértebras para dar naturaleza a las funciones nerviosas. Los mismos nervios pasan por entre medio de los discos, lo cual es una ventaja, pero, como veremos, también un inconveniente cuando se produce una mala articulación del conjunto. Bajo este esquema en apariencia simple es como funciona el sistema nervioso asociado a la columna vertebral. Y es que, cuando los discos resultan dañados por la fricción o se hinchan por contactos inadecuados, se produce una calcificación paralela que ejerce, a su vez, una presión sobre los nervios que conectan y salen de las uniones de los discos.

Y toda presión de los discos inflamados o dañados sobre los nervios genera invariablemente un dolor. Si el daño es mayor, se puede producir incluso una parálisis motora porque los nervios que han de activar la movilidad local dejan de funcionar. Dejan de ser vectores de transmisión de impulsos nerviosos. Como si un cable dejara de conducir la electricidad con la que activar un motor que funcione con electricidad. Entonces es cuando se produce la temida parálisis que impide que los perros puedan, por ejemplo, moverse o sostener su propio peso. Un dolor más atenuado puede hacer que un perro rechace el ejercicio y que aparezcan otros problemas de salud asociados a una movilidad limitada.

El tratamiento más común en estos casos, como recordará cualquier responsable de una tienda de animales donde acudamos a comprar comida o suplementos para perros, pasa por administrar antiinflamatorios. Si la debilidad motora es el principal problema, entonces se puede recetar corticosteroides aunque, en casos más serios, lo recomendado es cirugía con la que se buscará una solución que pueda aliviar el problema. Observadores proactivos Si tu perro siente dolor o muestra debilidad en las patas traseras existe una gran probabilidad de que pueda tener algún disco vertebral dañado. No obstante, también es cierto que hay otras dolencias de los perros que se manifiestan con los mismos síntomas.

Por éso, ante la aparición de molestias, de dolores o de formas de caminar poco habituales en estas mascotas, la recomendación siempre es la misma, acudir al especialista veterinario que será el que descartará si se está ante un problema con los discos intervertebrales o no.

En este sentido, un ejemplo de problemas nerviosos que se suelen confundir con los asociados a los discos de la columna vertebral de los perros es el que tiene que ver con la rotura de los ligamentos de las rodillas que se dejan ver como una debilidad motora. Otro caso asociable a problemas en los discos vertebrales puede ser el de las luxaciones de ambas rótulas que ofrecen patrones de cojeras recurrentes similares.

Lo dicho, la mejor recomendación cuando hay sospechas de que la mascota tiene dolores en la columna es acudir a un veterinario de confianza. Es la mejor ayuda que podemos ofrecer a nuestra mascota en un primer momento.

Perros a la pata coja

Los perros que cojean no tienen forzosamente porqué padecer los achaques de los años. La cojera en los perros puede ser debida a traumatismos o a condiciones de salud que se han cronificado. Aún más, una leve cojera puede esconder un tumor maligno en el peor del peor de los casos.

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Ante una cojera de nuestra mascota, lo mejor es acudir al veterinario. Nos aseguramos de que está en buenas manos.

Ante una cojera de nuestra mascota, lo mejor es acudir al veterinario. Nos aseguramos de que está en buenas manos.

Las cojeras en los perros tienen infinidad e inabarcables motivos, como sucede con los humanos, pero con la intención de resumir y remitirnos a las causas más comunes, nos animamos a centrarnos en diez principales que obligan a los perros a ponerse a la pata coja. Sin quererlo.

-Lesiones en los tejidos blandos. Se trata, aunque pueda parecerle extraño, de la causa más común de cojera en los perros. Las lesiones pueden ir desde esguinces, a tirones musculares, pasando por traumatismos menores del mismo tipo. En principio, no se trata de problemas graves y pueden ser tratados con éxito en unos días, con descanso y analgésicos suaves de acuerdo con el peso y la raza de la mascota en cuestión.

-Artritis. Tome nota. Si su perro tiene cada vez mayor dificultad para levantarse después de permanecer acostado o sentado durante cierto tiempo, o ve que tiene problemas para subir escaleras o para entrar o salir de su caseta o de su cubil, probablemente esté ante un caso de artritis canina.
Es más, si su perro es grande, tal vez esté ante una displasia de cadera como seguramente le recordará con su experiencia un responsable de una tienda de animales donde suela comprar la comida y los suplementos de su mascota.

-Cortes en las almohadillas. Las almohadillas que sirven de apoyo en el extremo final de las patas pueden haberse herido con astillas de madera, con espinas de pescado o con piedras afiladas.
Recuerde que en las zonas extremadamente cálidas con suelos ardientes, las almohadillas sufren un castigo extra, literalmente, a cada paso. Compruébelas, y, de paso también, acostúmbrese a revisar con detalle esa parte de la anatomía de su perro. Por su salud.

-Fracturas cerradas. Se trata de lesiones de huesos con roturas muy pequeñas que no quedan a la vista y que son difíciles de ver si no se palpa la piel en la zona. Ni siquiera puede distinguirse una deformación del miembro o un torcimiento acusado.

-Fracturas a ojos vista. Y todo lo contrario, las fracturas desgarradas son motivo de cojera en los perros, pero también de infección con complicaciones si están abiertas. Ojo con éso.

Fracturas epifisarias. Las fracturas llamadas epifisarias por lo general se producen al final de los huesos largos, normalmente en el fémur o en el húmero, especialmente en cachorros y perros jóvenes con huesos finos aún sin consolidar que se someten a tensión en sus juegos habituales.

-Panosteitis. Se trata de un tipo de cojera recurrente en perros jóvenes, que, por lo general, no necesita de tratamiento.

-Lesiones de ligamentos. Los ligamentos son bandas de tejido muscular que se entrelazan en los huesos comprometidos en las articulaciones. Cuando los ligamentos están ‘tocados’ por algún golpe, la cojera de los perros sólo puede empeorar si no se recibe un tratamiento adecuado.

-Tumores. La cojera asociada a los tumores es una causa de primer orden en este tipo de males caninos. Tanto por los tumores que se reproducen en las articulaciones, como los que tienen su origen en el cerebro y que comprometen las funciones del sistema nervioso central, entre ellas, la movilidad del animal.
Los perros con este tipo de afecciones sufren mareos, se desorientan. Si detecta cualquier bulto extraño en las articulaciones de su mascota o percibe un tipo de caminar errante, póngase en contacto inmediatamente con su veterinario de confianza y háblele de su inquietud. Los tumores son de rápida evolución y un tratamiento a tiempo puede marcar la diferencia.

-Luxación en la rótula. La rodilla de los perros puede adoptar movimientos extraños con recorridos laterales, bien por motivo de traumatismos, bien por infecciones no detectadas.

El resultado es que la rodilla se desliza fuera de su alineamiento natural generando una apreciable cojera en la mascota. Esto es especialmente complicado en el caso de los perros en los que la cortedad de las extremidades hace menos visibles esas faltas de alineamiento.

Como resumen final, la misma recomendación que le hacíamos al principio y que solemos recoger en otras entradas de este blog. Nunca se canse de observar detenidamente a su mascota, sí, para recrearse en ella, pero también para descubrir aquellos cambios en su condición de salud que nos pueden alertar de que algo no va bien.

La salud urinaria de los perros, síntomas y soluciones

Los problemas urinarios de los perros son relativamente fáciles de tratar cuando se realiza un diagnóstico adecuado. Para el cuidador más dedicado a su mascota, comprender los problemas de salud más comunes relacionados con los trastornos urinarios y su sintomatología puede ayudar a conectarlo con el padecimiento del animal. Con ello, el vínculo se hará más estrecho.

Con un análisis veterinario a nuestra mascota y  un tratamiento adecuado, se suele solucionar problema de forma sencilla

Con un análisis veterinario a nuestra mascota y un tratamiento adecuado, se suele solucionar problema de forma sencilla

Veamos algunos de esos problemas del sistema urinario, los más comunes, infección del tracto urinario de los perros, la incontinencia canina y el efecto de los cálculos que se desarrollan en la vejiga.

-Infecciones del tracto urinario de los perros.
Lo primero que hay que decir es que se trata de afecciones muy comunes. Hay diferentes tipos de bacterias que trabajan en contra de la salud de los perros, como pueden corroborar cualquier responsable de una tienda de animales donde se suela comprar los piensos, la comida y los suplementos de estas mascotas.
Los síntomas de que algo no va bien con el tracto urinario canino van desde micciones frecuentes, a notables esfuerzos para orinar, cuando no también molestias y dolores que un cuidador conocedor de su perro es capaz de detectar.
Así, ¿cómo se combaten las infecciones del tracto urinario? Pues con antibióticos bajo receta del veterinario. Estas infecciones son fáciles de diagnosticar, pero si se dilata la intervención del problema, el resultado puede ser una infección de los riñones, y, en el peor de los casos, una lesión más seria de este órgano. Ojo con eso.

-Incontinencia canina.
La incontinencia urinaria afecta de manera generalizada a todas las razas de perros, los problemas, por tanto, son circunstanciales. Entre ellos, se puede señalar al estrés del animal, también un irregular funcionamiento del sistema hormonal o una mala adaptación del esfínter uretral. En otros casos, la incontinencia en los perros viene derivada de una intervención realizada para esterilizar o castrar.
Las soluciones a la incontinencia canina son tan variadas como sus orígenes, en algunos casos, se hará necesaria la cirugía, o algo más simple, añadir una hormona a la alimentación de los perros que sufren este trastorno, especialmente en el caso de las hembras.
También sucede que la incontinencia urinaria está presente en los casos de diabetes canina y la solución pase por controlarla con insulina.

-Cálculos en las vejigas caninas.
Aunque popularmente se conoce al problema como cálculos en la vejiga canina, el término apropiado es urolitiasis. Esas concreciones se pueden desarrollar, además de en las vejigas, en los riñones y hasta en la uretra, aunque, según las estadísticas, es cierto, la gran mayoría, hasta un 85%, se detectan en la vejiga de los perros.
Existen varios tipos de cálculos que desarrollan los perros. Hay cálculos de estruvita, que se producen a partir del fosfato de magnesio y de amonio debido a infecciones bacterianas. Otras piedras surgen a partir de concentraciones de oxalato de calcio, de apatita también de calcio, de cistina o de urato amónico.
Estos tipos de piedras se desarrollan cuando un tipo de mineral se desprende de la orina y le siguen en la misma secuencia otros por afinidad hasta formar cristales. En situaciones avanzadas o extremas, los perros se ven imposibilitados de vaciar su vejiga al ver bloqueado el conducto de la uretra. En estos casos, la cirugía contra la litiasis vesical es la única opción.
Superado el problema de las piedras, los perros deben seguir una alimentación que no genere nuevas concreciones.
Los síntomas asociados a la formación de cálculos en la vejiga o la uretra son los ya comentados, problemas para orinar, molestias o dolores, pero, como consecuencia de todo ello, los perros pueden dejar de comer o, incluso, verse obligados a vomitar.

La recuperación de la salud de los perros afectados comienza a dar un cambio con un primer paso, la realización de un análisis veterinario, a la que sigue un diagnóstico y, por último, la aplicación de un tratamiento recuperador. Al final, la deseada sanación.

Perros que son lo que comen

¿Sabe cómo alimentar a su perro? ¿sabe cuáles son sus necesidades nutricionales básicas? ¿su comportamiento relacionado con la comida? Como se suele decir de los humanos, los perros son también lo que comen. Si sigue estas líneas, obtendrá algunas respuestas a estas cuestiones. Argumentos para mejorar y mantener la salud de su mascota ¿Nos sigue?

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Nuestra mascota también tiene que cuidar su línea ;)

Nuestra mascota también tiene que cuidar su línea 😉

Para empezar, no se debe alimentar a los perros, ni por exceso, ni por defecto. La sobrealimentación les vuelve perezosos y puede acarrearles enfermedades y hasta impotencia. El déficit de alimentación les vuelve indiferentes y apáticos, y también puede ser causa de enfermedades.

De todas formas, es mejor no sobrealimentarlos demasiado, porque nunca será tan perjudicial si comen poco, pero suficiente, como si comen con exceso.

Y sobre los cachorros, deben crecer de una forma paulatina y constante, y nunca demasiado rápida. No deben comer todo lo que quieren, es mejor dejarlos un poco hambrientos. Su comida, en cualquier caso, debe ser frecuente, pero no abundante.

No debe darse a los perros comida adaptada a sus necesidades, ni demasiado caliente, ni demasiado fría. La alimentación que contenga fritos o especias está fuera de la dieta de los perros. Por supuesto que también la comida que no lo es, dulces, caramelos o chuches de cualquier tipo.
Un cuidador no debe basarse nunca en el apetito de los perros para saber la cantidad de alimento que necesitan. Muchos perros comen demasiado si se les presenta la ocasión. A veces rechazan el alimento que les conviene, los piensos que son ideales como nutrición pero de la que ya están cansados.

Una estrategia para vencer este problema, si persisten en no querer comer, es dejarlos en ayunas un día o dos, sin dejar de darles agua, y pasado ese tiempo, seguro que comerán gustosamente.
En cualquier caso, no obligue a comer a su perro si un día no parece tener ganas de hacerlo. Es algo que puede sucederles a animales con una salud excelente. Los perros adultos deben comer ligeramente por la mañana y hacer una comida importante por la tarde o por la noche. Sin embargo, un perro con actividad física sí que deberá hacer la comida más importante del día en horas de la mañana.

Un dato añadido a este comentario. Los elementos, los utensilios empleados para la alimentación de los perros han de estar en perfecto estado de limpieza. En las tiendas de animales, se pueden comprar kits de limpieza que resultarán muy útiles para esta tarea.

En cuanto a otras cuestiones relacionadas con su alimentación, habrá que vigilar las alergias. Un cuidador dedicado observará atentamente las reacciones de sus perros después de sus comidas. Piense que lo que a un perro le produce una reacción alérgica, no tiene por qué hacerlo con otro, incluso comiendo al mismo tiempo y de los mismos piensos.

Tenga cuidado con dar alimento a su perro que esté en su preparación final demasiado líquida, pero también las que resulten demasiado espesas. Las comidas espesas están especialmente contraindicadas para mascotas que hacen mucho esfuerzo físico, para los cachorros y para las hembras preñadas.
Téngalo en cuenta.
Lea con atención las fórmulas de preparación que aconsejan los fabricantes o consulte a los profesionales de una tienda de animales donde suela comprar los piensos de los canes. Su experiencia le orientará sobre las preparaciones de cada marca, pienso, comida, alimentación y producto.

Más cosas. Si su perro tiene parásitos intestinales, probablemente perderá peso de manera inadvertida, y todo, a pesar de comer con apetito y hacerlo con regularidad.

Y relacionado también con la alimentación de los perros, una cuestión sobre la salud, el ejercicio físico. Saque a pasear a su perro, al menos una vez al día, y tenga en cuenta que si lleva a caminar a su mascota, usted también lo hará con ella. Un ejercicio de que se beneficiarán mutuamente cuidador y animal.

Pero tenga en cuenta otra cosa. Nunca dé de comer a su perro inmediatamente antes o después de hacer ejercicio. Siempre es aconsejable dejar una media hora antes de su alimentación o después de comer para facilitar la digestión. Todo irá bien, si su perro tiene un pelaje brillante, unos ojos igualmente resplandecientes y suficiente energía para hacérselo notar.

Perros, con el calor, no hay color

Los días de calor son un riesgo potencial para los perros, en la medida en que un aumento de las temperaturas, una mala regulación o del calor corporal y el efecto peligroso de las deshidrataciones pueden llevar a cualquier mascota a correr serios riesgos de salud. O peor, a una muerte súbita.. Y es que con el calor intenso, no hay color. Hay que actuar.

Cuando hace calor tenemos que acordarnos de dale de beber a nuestra mascota para evitar su deshidratación

Cuando hace calor tenemos que acordarnos de dale de beber a nuestra mascota para evitar su deshidratación

En estas líneas, vamos a recoger algunos datos, comentarios, advertencias y consejos que le ayudarán a detectar esos riesgos y a poner remedios adecuados para garantizar el bienestar del animal.

Así, ¿cuándo podemos detectar que nuestros perros acusan el calor? Pues sólo tiene que fijarse en dos aspectos que se ven a simple vista. Una, los perros que acusan un calor excesivo jadean ostensiblemente, y, por otro lado, verá que sus movimientos se muestran lentos, cansinos, y hasta dejará de prestar atención a lo que le gusta, por ejemplo, sus juegos o su comida preferida, sus piensos habituales.

De la misma manera que las personas, ven reducida su vitalidad en los casos de deshidratación, a los perros, como mamíferos que son, les ocurre exactamente lo mismo. Vistas esas dos condiciones, el jadeo acusado y la atonía de los perros, lo primero que hay que hacer es hidratar al animal, y agradecerá beber agua limpia y fresca mucho más que la misma alimentación.

En casos extremos, el acuse de las altas temperaturas deriva en un golpe de calor, una lipotimia, que tendrá que ser tratada inmediatamente por un veterinario. Hablamos de un desvanecimiento del animal. Circunstancia que se ve acusada en aquellos perros de grueso pelaje expuestos a condiciones insoportables de temperatura ambiente.

Con estos comentarios, no resulta muy difícil imaginarse qué condiciones son las que hay que evitar para no exponer a los perros a los efectos nocivos del calor intenso.

Ante todo, debe retirarlos del calor, al aire libre, o de las fuentes que emiten altas temperaturas como calefacciones o calderas o hasta ambientes interiores con temperaturas medias, pero con altas tasas de humedad que aceleran la sensación de calor ambiental.

Por supuesto que hemos de referirnos a esos casos en los que se atan a los perros en el exterior sin tener en cuenta dónde incide el sol durante parte del día o aquellas en los que se deja a los animales en el interior de los coches semicerrados para ir a comprar algo, sin ir más lejos, a una tienda de animales.

Si, se hace para evitar que los perros desaten el caos en la tienda al ver a otros, pero contribuimos, por contra, a afectar a su bienestar. Evítelo, por favor.

Otro detalle que ha de tener en cuenta es que exponer a los perros a correr en días de calor también contribuirá a su deshidratación si no advertimos que tenemos que darles agua para recuperar los fluidos perdidos.

El color de los perros, además del grosor de su pelaje, también puede jugar a favor o en contra de sus condiciones naturales de hidratación. De ese modo, los perros oscuros suelen estar más expuestos que los de color muy claro.

También los de hocicos cortos corren más riesgos en igualdad de condiciones que los que lo tienen largo. El motivo es consecuencia de la particular aireación que experimentan unos perros y otros en función de la longitud de la parte frontal de su cráneo donde se sitúan las aberturas por las que accede el aire a los pulmones.

Por cierto, los perros más grandes regulan peor su calor corporal que, si los comparamos con los pequeños, como nos recordará con su experiencia un veterinario o un responsable de una tienda de animales especializada en perros.

¿Soluciones inteligentes para los días de calor? Pues algo tan simple como llevar a los perros a nadar, al contacto con el agua. Un momento ideal también para rociarlos con mangeras o rociadores, algo que, de seguro, que les encantará.

Sea como sea, el mejor consejo que podemos darle es el de que aplique su sentido común en la línea de comprender que los perros son mamíferos, como usted, y que sus necesidades y padecimientos en realidad no se diferencian mucho, en lo que se refiere al calor, de los que usted mismo conoce en su propia piel.

El punto de vista de los perros

¿Se ha preguntado alguna vez cómo ve su perro? Hay una idea muy extendida de que los perros no ven como los seres humanos, que ven en blanco y negro. Sin dejar de haber alguna verdad en ese argumento, hay que hablar de matices. Los perros no ven como los seres humanos, porque en su medio, como consecuencia de su evolución, no lo necesitan. Tan claro como éso.

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La imagen de la derecha podría ser la visión de los perros

Una de las características adaptadas de la visión de los perros es que pueden ver con intensidades de luz menores que los seres humanos, con luz más débil siguen viendo bien.

¿Por qué? pues porque en la zona central de su retina tienen una configuración diferente a la nuestra. Las partes sensibles a la luz se llaman bastones y los bastones del centro de la retina de los perros pueden leer formas y figuras en tonos de gris con mucha mejor facilidad.

Nosotros los seres humanos no tenemos en esa posición tantos bastones, sino otros elementos de la retina sensibles al color, los llamados conos. Vemos mejor los colores que los perros, pero necesitamos más luz, ambientes más iluminados y colores muy contrastados unos de otros para detectar su diferencia.

Por otro lado, los perros son capaces de distinguir el movimiento mejor que los humanos. Menos luz y mejor apreciación de la movilidad ¿Unas circunstancias que no le recuerdan a algo? Efectivamente, se trata de la serie de adaptaciones a las que nos referíamos al principio de este texto.

El perro en su medio natural antes de que el hombre lo domesticara perseguía presas, su comida, en la oscuridad o con poca luz, se emboscaba, y, por tanto, estaba atento al comportamiento activo de sus presas. Un sistema de visión que también resultaba muy valioso para defenderse de sus predadores en unión de un olfato y un oído privilegiado.

Pero los perros tienen un handicap, tienen menos agudeza visual que los seres humanos por la sencilla razón de que enfocan peor los objetos. Veamos un ejemplo.

Si observamos un objeto que está situado a veinte metros, por ejemplo, un saco de sus piensos, para un can esa imagen no estaría nítida a tanta distancia, a seis metros la vería como la apreciamos nosotros a esos veinte de los que hablamos. Una relación de agudeza visual de 20/75. 75 para nosotros evidentemente.

A los perros les costaría ver en una tienda de animales sus sacos de piensos, los olerían, téngalo por seguro, mucho antes de verlos y de que su dueño pudiera llegarlos a comprar.

Y algo que también ha hecho afianzarse esa idea popular de que los perros ven en blanco y negro. No es cierto. Por la disposición de las células fotosensibles en los ojos, ven con claridad los amarillos y los azules, pero no los rojos y verdes como nosotros, que para los perros serán tonos muy desvahídos.

Pero no todo va a ser perfecto en el perro, los canes no están capacitados para ver la televisión. Sí, como lo lee. El motivo no es otro que su incapacidad para ver la secuencia de imágenes parpadeantes que forman los barridos de las imágenes televisadas.

Si nosotros las vemos como secuencias perfectamente encadenadas y por supuesto que comprensibles, los perros, si tuvieran conciencia y nuestra inteligencia, se quedarían sin entender nada, porque para ellos las imágenes son sólo una sucesión de imágenes fijas que ven a saltos. Postales unas detrás de otras. Así, una película de perros no sería para perros.

Por último, una reflexión. Los perros tienen un arco de visión que se ajusta a su altura, a la forma en la que está dispuesta su cabeza, para mirar hacia el frente y hacia abajo.

Su mundo es lo que tienen delante y a quince, treinta, cuarenta centímetros del suelo. Decididamente, no ven como nosotros, aunque sólo sea por el hecho de dónde están situados sus puntos de vista.