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Descubre como evitar que tu perro haga un circo de la casa

A algunas personas el comportamiento saltarín de un perro les parece totalmente inapropiado para la convivencia en un hogar. Les resulta molesto. A otras, incluso, lo entienden como algo aterrador e insufrible.

Hay saludos realmente aplastantes ;)

Hay saludos realmente aplastantes 😉

Los perros inquietos que saltan sin motivo aparente pueden ser un riesgo para los niños y hasta para las personas mayores más desvalidas.

Te aseguramos que esos saltos que tanto descomponen no son un comportamiento natural de los perros, no forma parte de su instinto, y tal vez todo haya nacido del estímulo que recibieron esos mismos perros en sus tiempos de cachorro para saltar a los regazos. Las recompensas afectivas fueron el estímulo de esos comportamientos inadaptados. Y, como suele decirse, de aquellos barros son estos lodos.

Pero hay remedio para evitar que los perros ya adultos sigan haciendo de nuestro salón su circo particular. Ese comportamiento saltarín puede modificarse con unas sencillas recetas que hay que saber concretar y que, por supuesto, hay que mantener en el tiempo. Veamos los detalles de esas técnicas:

– No hagas caso cuando tu perro salta. De lo que se trata es de ignorar la acción. Prestarle atención o interactuar negativamente con un grito, empujándolo o sujétándolo con fuerza paradójicamente puede estimularlo. Recuerda que los perros buscan en ese momento tu interacción, casi la que sea, y que hasta mirarlos, un simple contacto visual, puede ser parte de su aprobación. Ya lo sabes ignorar, ignorar.

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Ya verás como, después de un tiempo, estos perros acaban por frustarse y cansarse, desistiendo de este comportamiento atlético. Si, al cabo de un tiempo, ves que cambia positivamente de actitud, llámalo y salúdalo afectuosamente. Si ves que vuelve a las andadas, vuelve a ignorarlo. Repite el ciclo con frecuencia hasta hacer desaparecer ese comportamiento inadaptado.

– Premia el buen comportamiento. Mantén cerca el recipiente que contiene las golosinas de tu perro, sí, ese en el que están esos piensos compacto que suele comprar en su tienda de animales. Si ves que tu perro se sienta y se está quieto, prémialo con una de esas chucherías que le gustan. También puedes premiarle con algún accesorio como Puller, que además te permitirá hacer ejercicios e interactuar con tu perro.

Y ahora una receta para subir de nivel en la modifiación del comportamiento.

Fíjate, los saltos se suelen asociar también a la alegría con la que los perros reciben a los invitados de la casa con los que se encuentran muy a gusto. Esa alegría se puede traducir del mismo modo en saltos descontrolados.

Y para evitarlos, invita a las visitas a tomar algunas piezas de esos piensos prensados de las chucherías de tu mascota que podrán encontrar en la entrada de la casa donde las habrás dejado previamente.

Si tu mascota se sienta adecuadamente pide a tus invitados que le den alguna de esas chucherías al animal, si salta descontroladamente, haz que devuelvan el premio a su lugar y que ignoren a la mascota como ya sabes. Y que no acaricien o saluden al perro, porque eso se consideraría un premio.

– Rutina de ejercicios. Los saltos sin control de los perros pueden ser una búsqueda institntiva de atención. En este sentido, el ejercicio físico puede comportarse como un modulador de la energía desbordante de estos animales.

Derívala hacia una rutina de paseos y carreras en lugares abiertos y seguros. Se trata de un estímulo positivo que no sólo te permitirá mantener sano y saludable a tu mascota, sino que podrá mejorar tu vínculo con el animal en cada actividad y en cada salida de la rutina.

Sé paciente y busca esas opciones que te permitirán también a ti salir de tu rutina y hacer lo mismo, compartir un sano y beneficioso ejercicio con tu animal preferido.

Correas extensibles para perros, la libertad canina sale a pasear

Las correas para perros son el medio más básico para mantener el control y el cuidado de estas mascotas en exteriores, especialmente en los paseos. Los cuidadores de perros pueden tener cerca a su mascota y al mismo tiempo ofrecerle cierta libertad que los animales agradecen cuando están fuera de casa.

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La imagen habla por si sola...

La imagen habla por si sola…

Sin embargo, como sabrá, hay muchos tipos de correas de perros, las hay más finas y resistentes, más gruesas para perros de peso y mucha fuerza, las hay que se combinan a la perfección con collares y otros elementos que en los últimos años han ido apareciendo en cualquier tienda de animales y que han empezado a formar parte de lo que podría considerarse algo a medio camino entre el ajuar básico de los perros y su ‘juguetería’ de artículos y artilugios para ejercitarse y jugar.

Una de las correas para perros de más éxito es la extensible, seguro que sabe de las que hablamos. Sí, son esas que se pueden comprar también en una tienda de animales y de la que hay un surtido número de variaciones.

Se trata de una empuñadura ancha que guarda en su interior una cuerda larga que se libera y se recoge a voluntad con un pulsador y gracias a un mecanismo de resorte. Al perro, como decíamos al comienzo de esta entrada, se le da una libertad de movimientos controlada.

Pero ¿exactamente cuáles podemos considerar que son los beneficios de estas correas extensibles? ¿Son tan útiles como parecen? ¿Se adecuan realmente a las necesidades físicas y fisiológicas de los perros? Veamos algunos aspectos destacables de su uso y de sus ventajas.

-Olfatear. Ventajas, todas. Se le permite a los perros deambular con libertad para hacer lo que necesitan como olfatear aquí y allá. Tiene, como decíamos, esa posibilidad de recoger cuerda, y, en el caso de una urgencia, hasta de halar con eficacia para retirar al perro del lugar que puede comprometido.

-Longitudes variables. Una de las virtudes de estas cuerdas retráctiles para perros es que vienen en diferentes largos. No hay que ajustar la longitud cada vez que cambiemos de entorno, ni, como se suele hacer, enredar el largo de la correa varias veces para conseguir ajustar las distancias.

Uno puede elegir de antemano cual será el tope de distancia hasta la que quiere ver retirada a su mascota. Ello dependerá de nuestra fuerza, del espacio disponible para los paseos y por supuesto de nuestras prioridades en cuestión de seguridad, la nuestra y la de la mascota.

-Comodidad. Los diseños de las correas extensibles incluyen ese mango que está fabricado de manera ergonómica, para encajar movimientos en diferentes direcciones e incluso tirones sin que afecte mucho a nuestra tolerancia para los gestos de la mano y el brazo. Usted podrá incluso quedarse en casa y dejar salir a su perro para acudir a su lugar habitual a hacer sus necesidades especialmente en los casos de correas extensibles muy largas.

-Seguro. Las correas extensibles presentan como decíamos una posición de seguridad que le permitirá mantener la misma distancia entre el animal y usted como si se tratara de una correa de longitud fija. Por otro lado, en algunos casos, llevan a su vez una pequeña correa que sirve a modo de asa y que impide que, en un tirón inesperado, los perros se lleven la correa extensible por sorpresa.

Decida lo que decida sobre su modelo de correa extensible, cuando la estrene dese un poco de tiempo, déselo a usted y a su mascota para adaptarse a esa fórmula de pasear con correa dinámica.

Sólo es cuestión de tiempo que le coja el punto a un elemento para los paseos caninos que por derecho propio a conseguido conectar con el gusto de cuidadores de todo el mundo para convertirse en una forma de pasear en sí misma.

Los gatos educados no muerden ¿por qué lo hace el suyo?

Un gato que muerda representa un problema más o menos serio para sus cuidadores. A veces, se trata de parte de una conducta relacionada con el juego, en otras, una deficiente educación que puede esconder temores no resueltos en el animal.

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Que nuestra mascota nos muerda puede tener varias y distintas razones

Que nuestra mascota nos muerda puede tener varias y distintas razones

Pero sea cual sea su origen, se trata de un comportamiento inaceptable para un animal que vive en familia y que ha de estar bien socializado con los humanos para favorecer la convivencia. Vamos a aportarle en estas líneas algunas claves para controlar ese hábito no deseado de los gatos y con el que su fuerza se les va, literalmente, por la boca o por el hocico.

– Utilice una botella de spray. Sí, como lo lee. Una de las técnicas más comunes para modificar el comportamiento de un gato peligrosamente mordedor es utilizar una botella pulverizadora de agua. Cada vez que el gato muerda, aplíquele una descarga de agua en su hocico, sólo agua con una presión mínima, de tal forma que asocie su conducta mordedora con ese pequeño castigo corrector.
Dos cosas más sobre este método, una es que no debe tardar en aplicar el ejercicio corrector de rociarlo con agua, para que el gato no olvide a qué es debido y al final se afiance en la rutina de dejar de morder para evitar ser sorprendido por el agua que le molesta.
Lo segundo es introducir una cantidad de vinagre mínima, mínima en el agua lo suficientemente tenue para que no le afecte a sus ojos ni a las mucosas, pero con la suficiente presencia de ácido acético y su olor característico para crear un reflejo condicionado.
Un reflejo condicionado sobre la acción de castigo para que el animal asocie al olor con el que quedará impregnado durante un tiempo y que, como comprenderá, tampoco no le resultará agradable. Ya verá cómo se lame y relame para quitarse la pátina del vinagre.
Pero ojo, no oriente el agua con vinagre hacia sus oídos porque creará las condiciones adecuadas para el desarrollo de una colonia de bacterias en el peor lugar posible y, con ella, una infección complicada de detectar a simple vista que pude comprometer uno de los sentidos más necesarios de los gatos.

– Ignore las mordeduras. Si las mordeduras son leves, tal vez su gato lo que está intentando hacer es llamar su atención. Para que le den su comida, para conseguir sus piensos fuera de hora, como muy bien le recordará un responsable de una tienda de animales especializada en gatos donde suela acudir a comprar sus suplementos y hasta sus chucherías gatunas.
También puede ocurrir que los gatos buscan que les dejen en paz con sus mordeduras, es una manera evidente de hacerlo notar. Si es así, déjelo en paz, ya sabe que los gatos son muy especiales en esto de dejar que se acerquen cuando no quieren.

– Sea el gato dominante en su casa. Si su gato le muerde, hágase valer, levántele la voz para advertir de la incorrección de su acción y hágale notar que no está de acuerdo. Impóngase, si es persistente, conseguirá que su mascota le reconozca su liderazgo. Nunca olvide que por muy socializados que estén los gatos, no dejan de ser animales y comportarse como lo que son.

– Fomente el buen comportamiento. Pase tiempo jugando con su gato, háblele, mejore el vínculo físico con su mascota, dele golosinas que sean parte de su alimentación, atráigalo con juguetes que pueda comprar en una tienda de animales. Su gato lo verá como uno más y confiará en usted de tal modo que lo de morder comenzará a sobrar o dejará de estar en su lugar.

¡Ah! y no se olvide de alabar su comportamiento, de acariciarlo y hacerle saber de su conformidad con su buen comportamiento. Si, en cambio, ve que se porta mal, que hace el gesto de morder, ignórelo o dele una voz de desaprobación como comentamos más arriba. Y aún más, si los gatos son pequeños y aún han de aprender a convivir con humanos. Ya tiene sus estrategias contra las mordeduras indeseables de los gatos.

Doctorando gatos en la academia de casa

El adiestramiento de los gatos nunca ha tenido la atención mediática de la que ha gozado el de los perros, sin embargo, educar a un gato es perfectamente posible, mejor, deseable, para mejorar la interacción en casa, para integrar a la mascota en la convivencia en el hogar.

Como los gatos son jugetones puedes premiarlos con juguetes o jugando con ellos.

Como los gatos son jugetones puedes premiarlos con juguetes o jugando con ellos.

Unos animales, los gatos, que por las peculiaridades de sus costumbres y caracteres, se someten menos a las disciplinas de los humanos. De todas formas, en cuestión de costumbres de gatos, le aseguramos que hay mucha idea preconcebida y mucha leyenda urbana.
Pero, pasemos a abordar el tema del adiestramiento, la educación activa de los gatos. A los gatitos, porque toda enseñanza que queramos que arraigue en los felinos ha de partir de un aprendizaje temprano.
Lo primero que podemos concretar es que los gatitos no pueden en absoluto recibir una educación como la de los cachorros de perro. Si lo intentáramos, fracasaríamos estrepitosamente, lo que funciona para un perro, no sirve para los gatos. Téngalo en cuenta.
La mayor diferencia entre la educación y el entrenamiento de los cachorros de perro y el de los gatitos es que ni siquiera lo que se les enseña puede ser equiparable si va en contra de sus instintos. Vamos con un ejemplo.
Usted puede enseñar a un perro a que no se suba al sillón, a su sillón, pero no podrá evitar que un gato arañe con sus uñas, porque esa actividad es natural, con ella marcan y con ella liman sus uñas.
Lo que sí puede hacer es variar el lugar donde pueden arañar sus gatos, cambiar las patas del sillón por una funda que cubra esas patas para que el animal no dañe el mueble. Eso representa una estrategia adaptativa por su parte al problema de la conservación de sus muebles conviviendo con una animal al que no podrá cambiar nunca sus instintos básicos.
En cambio, una cosa que funciona de maravilla con los gatos es darles una recompensa cuando han hecho algo que se ajusta a lo que usted desea o espera de ellos.
Recuerde dos cosas a este respecto, la recompensa ha de ser al momento, para que el animal la identifique, la relacione con la acción, y algo que tal vez no le agrade, los gatos son muchísimo más exigentes con sus recompensas que los perros.
Sus perros comerán sus galletas de perro como golosinas, los gatos le exigirán como recompensa sus buenas latas de atún, pero no cualquiera, las que les gustan, incluso las de la marca que más saborean. Bueno, son gatos, son así de suyos.
Su gato también puede ser recompensado con un rato de juego con sus juguetes preferidos, téngalo en cuenta, no todo va ser comida. Pruebe a premiarlo con juguetes en los que usted sea parte del juego, mejorará la interacción con el animal, y, al mismo tiempo, conseguirá un tipo de asociación que beneficiará su aceptación. Usted, sus juguetes y el juego tan divertido que le procura.
Caricias con las manos y palabras cariñosas y amables son parte de las recompensas que tampoco resulta comida y que pueden ser adictivas de otra manera, de la mejor manera ¿no cree?
¿Y qué nos dice de los masajes allí donde el felino los tolera? Por ejemplo, en el vientre, si consigue que se los deje dar ahí, le habrá aceptado, todo un triunfo, para el gato será una compensación agradabilísima.
Clicado. El clicado es un método muy útil para educar a los perros que puede funcionar muy bien con los gatos. Consiste en tocar una pieza de metal que usted podrá comprar en una tienda de animales y que funciona haciendo sonar un característico click.
Ese click se puede asociar a una orden y una recompensa. En el caso de los gatos, el trabajo del clicado resulta más laborioso por su individualidad y por el efecto recompensa, que, como comentábamos más arriba, es mucho más exclusivo.
-Sprays disuasorios. Aunque los aversivos a menudo no funcionan con los gatos, usted puede utilizar los aerosoles en sus muebles para enseñar a su gato a evitarlos. Los gatos tienen un fuerte sentido del olfato y comenzarán a evitar las áreas que han sido rociadas con estos aerosoles aversivos.
Recuerde que debe volver a aplicar periódicamente el efecto del aerosol y durante el entrenamiento para recordar a su gato donde debe evitar realizar su comportamiento no deseado, por ejemplo el afilado de las uñas que comentábamos más arriba.
El trabajo de entrenamiento de los gatos es altamente entretenido para los cuidadores y exige no pocas dosis de paciencia. Ser constantes, dejarse asesorar, leer mucho de la literatura publicada puede convertir el camino de la educación de su gato en toda una experiencia que puede merecer descubrir.

Tras las huellas olorosas más temidas de los gatos

Un animal no deja de ser un animal por muy socializado que esté y por muy bien educado que llegue a considerarlo su amante cuidador. Esta sentencia es válida para todo lo que tiene que ver con los olores corporales de los gatos, los que son producto de sus micciones, los que tienen que ver con sus fluidos naturales.

Nuestras mascotas marcan sus territorios y uno de sus preferidos suele ser nuestro (su) sofá.

Nuestras mascotas marcan sus territorios y uno de sus preferidos suele ser nuestro (su) sofá.

Y es que los gatos mejor educados no están libres de dejar manchas de orina en el lugar en el que a usted le horroriza verlas. En estas líneas, vamos a compartir con usted algunas sencillas estrategias para minimizar el alcance de esos malos olores con la intención de facilitar la integración y la convivencia de los gatos. Y, de paso, crear un buen ambiente familiar, empezando por los aromas.

-Limpie las manchas dejadas por su mascota con rapidez y eficacia.
Seguro que alguna vez lo ha experimentado, su gato subido a un sofá o recostado sobre la alfombra deja su ‘huella’ con olor a orines. La solución más eficaz es limpiar cuanto antes porque la micción de los gatos deja un olor duradero. Si se seca la orina, será más difícil de retirar y olerá peor.
La orina fresca se ha de retirar primero con un papel absorbente, por ejemplo, con una servilleta de gruesa, pero también valen periódicos o incluso toallas. La idea es que se retire la mayor cantidad de líquido. A continuación, ha de enjuagar la mancha con agua fría. Puede hacerlo apoyándose en la capacidad de absorción de una esponja bien mojada.
Una vez retirado el charco y diluida la proporción de orines, ayúdese de un neutralizador de olores de mascotas, lo podrá encontrar y comprar en una tienda de animales, los hay para perros y para gatos. Son sustancias que tienen en cuenta la densidad química de la micción de los gatos, su acidez y su pH.
Pero vamos a más. Si la mancha de orines ha empapado el relleno que hay debajo de la alfombra, dele la vuelta y trabaje sobre él de la manera descrita. En el caso, de los cojines de los sillones, la estrategia es el lavado a mano o en lavadora, según sea el caso, pero también podemos hacer una limpieza como le hemos propuesto para una alfombra. Saque el forro de los cojines, mire cómo ha quedado el relleno y actúe.
Y algo más que ha de tener en cuenta, utilice productos testados y que no introduzcan ninguna química tóxica. Su gato intentará volver a colocarse sobre el lugar en el que se encuentra cómodo y en el que ha orinado.
No resulta difícil entender cómo unos lametones sobre la zona tóxica, como lo haría sobre su comida o sus piensos, pueden resultar potencialmente fatales para la mascota. Téngalo en cuenta.

-Manténgase al día con la limpieza para evitar los malos olores
A los gatos hay que limpiarlos, hay infinidad de productos para su higiene que usted puede comprar en una tienda de animales. Si usted limpia a su gato con la frecuencia adecuada y con los medios que le hemos sugerido, disfrutará de una mascota sana y que no le dará problemas con los olores. Eso incluye olores corporales y mal aliento ¿Cómo? con una conveniente higiene bucal, con cepillado y con productos adecuados.
Una solución alternativa. Limpie la boca de su gato con bicarbonato sódico y agua, utilice bastoncillos para la higiene de los oídos y del pabellón auditivo ¿Un producto natural y casero? vinagre blanco, alcohol muy rebajado y agua.
Hablemos ahora de humedades. Uno de los problemas de la higiene de los gatos es la humedad que puede quedar retenida en su cubierta de pelo y que no se retira adecuadamente.
Estamos hablando de que, bajo determinadas condiciones, puede convertirse en hongos y ellos son la puerta para el desarrollo de toda una serie de patologías relacionadas con los problemas de la piel ¿Solución? Secar el pelaje con un secador de pelo con baja intensidad de calor y, para la finura de los gatos, de los de poco ruido.

Y ahora, usted tiene la palabra, contra esa huella olorosa que no desea de los gatos.

Con el miedo de los perros no se juega

La frase hecha ‘salir con el rabo entre las piernas’ resulta muy gráfica para caer en la cuenta de lo perspicaces que somos cuando vemos un miedo latente en una mascota. Y es que estamos familiarizados con esa posición del rabo de los perros como un indicativo de su temor.

Nuestra mascota agredecerá poder superar sus miedos

Nuestra mascota agredecerá poder superar sus miedos

Pero ¿qué pasa si esa postura no es coyuntural, si el perro la adopta de manera corriente? Pues, tal vez, estemos ante un caso más serio de perros temerosos patológicos o animales que han desarrollado fobias.

Precisamente de ese grupo de perros que han hecho del miedo algo muy suyo vamos a hablar aquí. De síntomas, de circunstancias que los desencadenan y de consecuencias y remedios. Un argumento para reconocer ese comportamiento en el camino de acabar con el miedo congénito de los perros. Una de las primeras cosas que debemos determinar para saber a qué tienen miedo los perros es abandonar esa imagen de sambenito que nos devuelve a un perro temeroso como el que echa a correr o resulta huidizo y se aleja de todo trato. La verdad es que los perros temerosos se nos pueden mostrar como animales que están pegados a nosotros, que no se alejan nunca de nuestra presencia, pero también como los que ladran y se comportan agresivamente.

Pero, asómbrese, los perros más sociables, los que te dan la pata sí o sí, pueden también esconder temores de la misma forma en la que lo hacen las personas que temen respuestas negativas de su entorno por una conducta que imaginan inadecuada. Llegados a este punto, conocer a qué temen los perros es, probablemente de las cosas más difíciles de evaluar, como seguro reconocerán muchos responsables de cualquier tienda de animales a la que solamos acudir a comprar sus piensos, comida, su alimentación y suplementos. Así, en cualquier caso ¿qué ha de hacer si usted conoce el motivo de sus miedos o un veterinario se lo ha transmitido? Pues en unas pocas recetas básicas y prácticas, se trata de:

-Generar confianza. Un perro temeroso no necesita disciplina, castigo ni corrección continuos, bastante tiene con su miedo para que no nosotros se lo hagamos aún más grande. Apórteles cariño, afecto físico, caricias y tranquilidad.
-Juegos excesivos. La sobreestimulación puede llevar a derivar en estrés como cuando los entregamos a juegos físicos sin recompensa que acaban frustrándolos. Recuerde que los perros estresados, nerviosos, son extraordinariamente sensibles con todo lo que acontece a su alrededor. Cerrarles el desarrollo de sus juegos con impedimentos físicos, con nuestro cuerpo, por ejemplo, es lo más parecido a un acoso, algo que le producirá al animal un estado de temor a lo que no puede controlar.
-Aislarlo. No es una buena práctica dejar solos a los perros, aislarlos de alguna manera. Son animales extraordinariamente sociales y necesitan de ese contacto sensato con una familia de personas como probablemente es la suya en su casa, su hogar. Y entonces ¿qué hacer para mejorar su estado y hacerles olvidar su temor constante? Varias prácticas resultan muy recomendadas, unas más físicas que otras, pero al alcance de cualquier cuidador por menos experimentado que sea. Veámoslas también:
-Repeticiones. Las rutinas pueden ser parte de la forma en la que los perros pueden retomar su seguridad. Hablamos de horarios, por ejemplo.
-Pasear, lo justo. Si los perros lo necesitan, pasear es una actividad recomendable, pero si no quiere, es renuente, no colabora, también puede haber desplazamientos más cortos sólo para tomar aire. Téngalo en cuenta.
-Ofrezcámosles seguridad. Acercándonos a lo que les da miedo, les pondremos sobre aviso de que no hay temor que valga con esos objetos o situaciones. Ayudémosles también a ganar su partida.
-Calma y tranquilidad. Voces y gestos pausados pueden ser un buen tónico contra la hipersensiblidad de los perros temerosos. Sea amable, modere sus intenciones, y, en todo caso, siempre que esté a disgusto con un comportamiento de la mascota podrá emplear el método de contar hasta diez. Como con los humanos.

Gatos y perros, esa extraña convivencia

Los gatos son animales rápidos, ágiles, pero esas habilidades físicas no pueden evitar en muchos casos que puedan ser dañados por los perros con los que tienen una rivalidad que nuestra cultura no se ha cansado de explotar con sus historias.

Y....¡Sí es posible! :)

Y….¡Sí es posible! 🙂

Y es que la persecución de los gatos, es parte del instinto cazador y territorial de los perros, y el control de ese instinto se convierte en una obligación cuando ambas especies están obligadas a convivir bajo un mismo techo o existe cierto riesgo de que ‘se vean las caras’ con frecuencia.

Los perros han estado persiguiendo a los gatos y a cualquier tipo de animal pequeño desde hace miles de años. En el pasado, los perros perseguían a animales más pequeños que ellos para cazarlos y aprovechar sus carnes como alimentos. Nuestros perros domésticos aún conservan esa impronta y a los gatos les toca ser la presa ocasional, huir, y, para los más atrevidos -o los más acorralados- la tesitura de presentar la cara pero también sus uñas afiladas.

Si su problema es una cuestión de mala convivencia, porque tiene a perros y a gatos en desigual convivencia. Le vamos a dar algunos consejos, sencillos, simples, sí, pero que le permitirán no ya resolver un conflicto natural, sino evitar que se produzcan los enfrentamientos que dañen sobre todo a la parte más débil, de ese dúo, a los gatos. Vamos con un primer argumento: El juego.

– El juego. Si perros y gatos viven bajo el mismo techo, empiece por controlar el juego entre ambos. Es muy probable que el perro, por su volumen, por su fuerza, dañe a sus gatos. Es más, la manera en la que los canes suelen jugar, mordiendo y arañando con las uñas de las patas, puede dejar a los gatos mal parados. Y eso, por no hablar del simple volumen físico del perro.

Los gatos, recuérdelo bien, tienen huesos más finos, más delgados, su esqueleto y su constitución son más frágiles. No deje de estar presente, de supervisar el juego de los perros. El juego a perseguir de un perro puede acabar con los gatos acorralados y con un fuerte mordisco instintivo, pero doloroso y hasta potencialmente peligroso para los órganos internos de los gatos.

– Puertas. Una fórmula sensata para prevenir los riesgos de accidentes sobre los gatos, es controlar los accesos de los perros con puertas. Una gatera, por la que sólo puedan acceder los gatos, será muy útil a los felinos para dejar la obsesiva persecución del perro. Recuerde que algunas de estas gateras de puertas abatibles para gatos, se pueden comprar en las tiendas de animales especializadas junto a los piensos, a los suplementos, a la alimentación, la comida más común de los gatos. Tienen un tamaño standard y son abatibles en las dos direcciones y se mueven sólo con empujar con la cabeza.

– Educación en común. Un dato relevante. Los perros y los gatos que se han criado juntos, que han crecido como cachorros bajo el mismo techo, se perciben los unos a los otros como animales de la misma especie. Junte a ambos animales mientras son cachorros, para que ninguno se sienta desplazado.
Éso representa una ventaja, porque hay muchas posibilidades de que el perro no persiga al gato como presa, sobre todo si su tamaño es similar. Sin embargo, volviendo a lo que comentábamos al inicio, los juegos son, también en este caso, de ‘educación conjunta’ uno de los riesgos más serios para la integridad de los gatos. No lo olvide.

– Delimitación de espacios. Separe a perros y a gatos físicamente. Póngales a ambos un lugar diferente donde realizar sus necesidades, en el que depositar sus piensos, para dormir. Hablamos de alfombras distintas para recostarse, mordedores como los que se pueden comprar también en una tienda de animales. Esa separación de sus ‘cosas’, será beneficiosa para la convivencia.

– Elección de la raza. Por último, un comentario sobre la elección de la raza. Si sabemos que vamos a hacer compartir un mismo espacio con perros y gatos, elijamos una raza de perros que no destaque por su tamaño, por su corpulencia, por su agresividad. Con ello, conseguiremos equiparar las fuerzas ¿no cree?