Archive for 28 diciembre 2015

8 motivos por los que tu perro está perdiendo peso

Los perros que pierden peso, como sucede con los humanos, lo hacen por una razón muy simple, queman más calorías de las que consumen. Si un cuidador advierte que su perro ha perdido más de un 10% de su peso corporal y no hay motivos aparentes, es hora de preocuparse.

MascotaSana: Alimentos sanos para perros

Perro excesivamente delgado.

Perro excesivamente delgado.

Las pérdidas de peso no suficientemente explicables en los perros pueden ocultar problemas de salud serios, enfermedades o patologías latentes, en las que la pérdida de peso es una señal de alerta. Veamos cuáles son las causas más comunes de pérdidas inesperadas de masa muscular en los perros. Tal vez encuentre una explicación para el caso de su perro:

– Diabetes. La diabetes, seguro que lo sabe, está causada por déficit de insulina o por la incapacidad del organismo para absorber el azúcar de la sangre. La diabetes hace que el perro aumente su apetito, pero, a pesar de éso, el perro pierde peso. Los perros mayores y con sobrepeso son más propensos a desarrollar algún tipo de diabetes. Recuerde que la diabetes es una enfermedad genética.

– Tenia. Un perro con parásitos en su organismo es un candidato a perder peso. Los perros con tenias están particularmente expuestos a las pérdidas de peso. Las tenias son organismos vivos que viven en el intestino de los perros y se alimenta de los nutrientes consumidos por los perros. Sí, es un parásito. Es como si comieran dos animales del mismo recipiente de mascotas.

– Enfermedad hepática. El hígado procesa los carbohidratos y los azúcares que necesita el cuerpo de los perros. Si el hígado está enfermo, el órgano no será capaz de proporcionar esos nutrientes. Trastornos abdominales En consecuencia, el cuerpo del animal se verá obligado a consumir los depósitos de grasa y los tejidos musculares para mantenerse con vida. Síntomas que aparecen en este tipo de dolencias son los dolores abdominales, la ictericia, la aparición de heces muy claras, la orina de color oscuro y las micciones frecuentes. En los casos de problemas hepáticos, cambiar la dieta es imprescindible. Si la enfermedad está causada por toxinas, lo más importante es retirarlas de la alimentación del perro. Los veterinarios también pueden prescribir medicamentos o suplementos adicionales para mejorar las opciones de lucha contra esta enfermedad.

– Enfermedad de Addison. Se trata de una insuficiencia suprarrenal. El perro que la sufre tiene un déficit de hormonas esteroideas y se suele detectar por la persistencia de los vómitos, de fatigas, por la presión arterial baja, por diarreas y por la aparición de fiebre. En casos de enfermedad de Addison, también se producen pérdidas acusadas de peso.

– Problemas con el tiroides. Los problemas con el tiroides pueden llevar a un desequilibrio hormonal y a una aceleración de los procesos metabólicos. Con ello, el perro perderá peso.

– Lesiones bucales. Si el perro tiene dolencias en su hocico, la alimentación se volverá dolorosa, por lo que comer será un problema. Si tiene sospechas de que su perro puede tener problemas en la boca, acuda al veterinario y permita que le explore dentro de la boca y en la garganta. Saldrá de dudas.

– Problemas dentales. Lo mismo, si hay molares cariados, si supuran las encías, si existen hinchazones junto a las piezas, el animal no hará mucho por comer. La solución pasa porque el veterinario administre al perro unos oportunos antibióticos y, en su caso, eliminará la pieza o las piezas afectadas.

– Embarazo. Una perra puede perder peso en las primeras etapas del embarazo, deja de tener apetito como consecuencia de las náuseas. Ésto no tiene porqué ser motivo de alarma. El animal, en condiciones normales, recuperará su peso normal a las pocas semanas.

Pero también tenemos pérdidas de peso como consecuencia de estados de ansiedad, enfermedades de corazón, cánceres, malas digestiones o dolencias neuromusculares. Si observa que su perro que pierde peso se muestra menos activo, tiene vómitos, su piel está seca o no coordina bien sus movimientos, preocúpese. Acuda al veterinario cuanto antes. Por la salud de su mascota.

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¿Qué sabes del calicivirus de los gatos?

El calicivirus de los gatos es una dolencia que afecta a la boca de los gatos, a los senos, a las fosas nasales y al tracto respiratorio felino. El calicivirus ofrece una larga lista de síntomas que incluyen secreciones nasales y oculares, fiebre, pérdidas de apetito, lesiones en la boca y úlceras corneales.

Boca sana, gato sano.

Boca sana, gato sano.

El calicivirus de los gatos se contagia a través del contacto con la nariz y con la secreción del ojo de un gato afectado. Sin embargo, hay toda una literatura veterinaria que demuestra que resulta también muy frecuente contraerlo cuando el animal entra en contacto con utensilios contaminado, con manos y textiles portadores del virus.

El periodo de incubación del calicivirus suele prolongarse entre uno y catorce días y su la enfermedad se manifiesta a la semana o las dos semanas de contraer el virus. La afección está acompañadas de secreciones oculares, de úlceras en la boca, de gingivitis crónicas, de neumonías, de dolores en las articulaciones y en los músculos, de úlceras en las patas de los gatos, de fiebre inconsistente, de estados de letargia leves y de pérdidas de apetito.

El calicivirus de los gatos puede sobrevivir fuera del huésped unos ocho o diez días. Para acabar con el calicivirus fuera del animal, donde se sabe que puede existir por secreciones o simples indicios; un recurso casero es aplicar en el lugar una solución a base de agua y lejía en proporción de 1:32, en favor del agua. A pesar de los tratamientos, los gatos pueden llevar al virus durante años.

Diagnóstico y tratamiento

Los diagnósticos veterinarios de esta enfermedad en los gatos se basan en las historias clínicas, en los indicios que revela el desarrollo del virus en los gatos. Pero, ojo, si la mascota sufre los síntomas durante más de dos semanas o enferma a pesar de estar vacunado, lo más probable es que el animal pueda estar afectado por un tipo de leucemia felina, la conocida como inmunodeficiencia felina, que muestra síntomas muy similares.

Un tratamiento muy común consiste en despejar las fosas nasales y limpiar los ojos con un descongestionador nasal y con un vaporizador. Los gatos que presentan congestiones nasales más severas deben ser alimentados a la fuerza. Y es que los gatos no comen cuando no pueden oler la comida.

Por otro lado, los gatos afectados por este virus deben permanecer en ambientes tranquilos y acogedores para favorecer su recuperación. Se pueden necesitar antibióticos orales para tratar las infecciones secundarias o pomadas para tratar las úlceras corneales.

Los gatos con calicivirus no tienen porqué ser sometidos a vigilancia en clínicas de animales, a menos de que el caso sea realmente grave. En esos casos más serios, se pueden necesitar incluso oxígeno y aplicar entubados para garantizar la alimentación del animal.

Prevención

La manera más natural de prevenir las infecciones de calicivirus felino es vacunar a los gatos. Existen varios tipos de vacunas, vacunas vivas modificadas e inyectables, vacunas intranasales y vacunas inyectables no vivas.

La primera es, por lo general, una vacuna combinada que también ayuda a proteger a los gatos de la rinotraqueitis y de la panleucopenia. Esta vacuna está especialmente recomendada para gatos mayores de doce semanas.

Para casos de calicivirus en gatos más jóvenes, se prefiere la vacuna intranasal, que proporciona protección con anticuerpos de dos a cuatro días después de haber sido administrada. Estas vacunas son recomendables también para los gatos que están muy expuestos al calicivirus felino.

La vacuna inyectable no viva es ideal para las gatas embarazadas y por lo general se presenta como un tipo de vacuna combinada. Del mismo modo, es recomendable para gatos muy pequeños y para animales con inmunodeficiencias. Bueno, esta ha sido una larga exposición sobre un tipo de virus específico de los gatos que los tiene en su punto de mira con más frecuencia de la que tal vez podía imaginar.