Eliminando los rastros de los gatos

Uno de los problemas comunes de la convivencia con gatos en lugares pequeños como pisos o apartamentos es lidiar con sus olores. Con sus malos aromas. Olores de machos no castrados que suelen dejar sus marcas en cualquier lugar de paso y visible, por ejemplo nuestros preciados muebles; pero que también se dejan sentir, u oler, en los rastros de orina persistentes en el caso de gatos no educados.

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Los gatos y los olores.

Los gatos y los olores.

Bien sea por una cuestión fortuita, digamos ‘por accidente’, o bien porque nuestros gatos aún no estén disciplinados sobre donde hacer sus necesidades, tal vez le convenga tener sus propias armas secretas para esos casos, fórmulas con las que hacer desaparecer ese desagradable olor que dejan los gatos.

-Orines accidentales. Todo hay que decirlo, incluso los gatos con mejor historial en el tema de la continencia urinaria tienen un borrón. Si su alfombra o su sofá se ha quedado con la marca de sus orines, límpielo rápidamente, porque, de no darse prisa, el olor puede hacerse desagradablemente persistente.

Puede usar papel papel o piezas textiles de algodón, ya sabe, periódicos, si la superficie es lisa y no tiene otra cosa a mano, pero lo más recomendable para quitar la mayor cantidad posible es hacer uso de una toalla limpia pero vieja a la que le hayamos dado de baja y que utilicemos como trapo para todo.

Tras eliminar la mayor cantidad de orina, enjuague la superficie manchada con agua fría. Luego aplique un producto de limpieza que tenga la propiedad de neutralizar los olores de los gatos. Los podrá comprar en su tienda de animales más cercana. Emplee, a ser posible, productos ecológicos de base mineral que no sean nocivos, tóxicos, para su mascota… ni para sus muebles, por supuesto.

Recuerde la costumbre que tienen los gatos de comer y de lamer y hasta de jugar en entornos textiles como las alfombras, las moquetas, las cortinas o las superficies de sofás que hemos comentado.

Una nota más sobre los procedimientos ‘de choque’, si la cantidad de orines es tal que se compromete el relleno del sofá, cámbielo para lavarlo aparte. El olor permanecerá ahí, independientemente de que limpie la superficie del mueble.

-Asee regularmente a su mascota. Una de las condiciones de propagación del mal olor de los gatos es que los mismos animales no están suficientemente limpios. Rastros de orines y de heces incrustados en su pelaje, o incluso de comida degradada, pueden extenderse por allí donde pasan o descansan.

La solución es el aseo de su mascota, con los productos de higiene neutros recomendados y que podrá comprar también en una tienda de animales de confianza.

Bañe a su gato, cepíllelo, pero no deje de secarlo después de lavarlo, suele ser frecuente que la humedad alimente una proliferación inadvertida de hongos que, a la larga, pueden también afectar a su piel. Y producir del mismo modo malos olores.

Ayúdese para ello de un secador de pelo pero aplicado para una temperatura lo más baja posible.

La higiene oral es importante en estos casos, un animal que tenga una mala boca, repartirá allí por donde pase su mal olor de hocico. La solución más sencilla y económica puede ser emplear el clásico bicarbonato sódico y agua limpia para mejorar su boca. Use una toalla limpia, un vaso de plástico como los que puede comprar en una tienda de animales y, por supuesto, un cepillo de dientes pequeño de cerdas no muy rígidas.

Otro problema común a los malos olores a la propagación en el entorno de los gatos se deriva de la mala higiene de sus orejas y oídos. Un remedio casero muy eficiente es usar bastoncillos de toda la vida e impregnarlos de una mezcla de vinagre blanco, alcohol desinfectante y agua para homogeneizar y reducir la agresividad potencial del alcohol y del ácido acético.

-No se fíe, lave la lencería del hogar regularmente. Los gatos son animales muy independientes y escrutadores que todo lo tocan. Los malos olores que llegan a portar pueden ir a parar a la ropa de la cama, a las toallas, a las cortinas, a las alfombras y, por decirlo de una manera gráfica, a todo a lo que lleguen los gatos saltando.

Hablamos de tomar la costumbre de eliminar restos de comida, de perjudiciales bacterias o de los temidos malos olores. Y eso incluye también una limpieza regular de los propios juguetes, los cuencos de comida y la caja de arena de los gatos.

-El contraataque aromático. Si lo cree conveniente, reparta aromas naturales por su hogar para contrarrestar esos malos olores potenciales. Por ejemplo, con el uso de un par de velas perfumadas encendidas y colocadas en lugares estratégicos de la casa y con el apoyo de las corrientes de aire. También puede emplear aromatizadores naturales o esa receta de la abuela que consiste en hervir en una olla palitos de canela, algo de cáscara de naranja y un poco de clavo.

Volverá a ser el dueño de su aire, le ayuden o no sus gatos.

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