Archive for 28 julio 2014

La anatomía de los gatos, de parte a parte

La anatomía de los gatos es un tema interesante. De alguna manera, su arquitectura ósea y las funciones de sus órganos resultan únicas en el reino animal. Los gatos, por ejemplo, tienen mucha fuerza y una reconocida agilidad para su tamaño, además de unos sentidos muy desarrollados y especializados y una buena habilidad para interpretar y adaptarse a su entorno.

Anatomía del gato

Anatomía del gato

Los ojos de los gatos le proporcionan una vista muy aguda y su oído es capaz de escuchar en un espectro de longitud de onda tan amplio que resulta una garantía y una de sus ventajas para percibir y adelantar acontecimientos ¿Quién no ha visto a un gato sobresaltarse antes de que nos diéramos cuenta de que sucede algo?

Los gatos son muy resistentes, sus sentidos son únicos, pero su salud siempre está expuesta a un delicado equilibrio. Cuando su sistema inmunológico falla, las infecciones y las enfermedades compromenten su salud con finales muchas veces irreversibles.

Pero vayamos por partes, diseccionemos a los gatos, descubramos en su naturaleza interna aquello que los hace diferentes, unas veces para ser resistentes y otras para acabar siendo extraordinariamente vulnerables.

Básicamente, los gatos son mamíferos como los seres humanos. Éso es innegable. Los gatos es cierto, tienen más huesos que los seres humanos, pero los que tienen son como los de las personas.

Bueno, todos no, la clavícula, no. La clavícula de los gatos no está unida a otras partes óseas y su estructura muscular está diseñada por y para crear condiciones de agilidad. Eso le permite al gato, saltar, girar y caer con gran control.

Por otro lado, sus 30 dientes y sus garras, no sólo le ayudan a cazar y a buscar alimento, sino que contribuyen precisamente a mantener ese equilibrio y a algo tan básico, pero necesario, como rascarse para mantener su piel en orden.

Avancemos. Veamos las características diferenciadas del sistema digestivo de los gatos. Los gatos en su medio natural tienen una alimentación basada en la carne. Su sistema digestivo es capaz de crear ácidos y enzimas lo suficientemente adecuadas para esa dieta y para algo más, para destruir las bacterias contenidas en su comida. Tal y como nos recordará un responsable de una tienda de animales de confianza donde solamos comprar sus piensos.

Los dientes de los gatos juegan un papel importante en la alimentación y en su digestión, al favorecer los desgarros de carne en la forma más adecuada para la asimiliación de nutrientes y para la liberación de sustancias que ayudan a la digestión.

Como sucede con otras especies, las glándulas salivales, el esófago, el estómago, los intestinos, el hígado y los riñones trabajan como una máquina bien engrasada para ayudar a procesar los alimentos tal y como los pueden asimilar los gatos.

Vamos con el sistema nervioso. El sistema nervioso es uno de los aspectos más peculiares de la anatomía de los gatos. Los gatos nacen ciegos y sordos y los sentidos de la vista y del oído no se desarrollan hasta que los cachorros no alcanzan las dos semanas de edad

El sistema nervioso se desarrolla paulatinamente con la madurez de los gatos pequeños, salvo que ocurra algún traumatismo o una infección que pudiera acabar con ese proceso.

El sistema nervioso central es responsable de la actividad del cerebro y de los mensajes que se envían a la médula espinal. El sistema nervioso periférico es el que activa los músculos y el que genera el movimiento coordinado. El sistema nervioso autónomo, por su parte, controla las funciones involuntarias del cuerpo.

Como es obvio. El sistema reproductivo es la parte de la anatomía de los gatos que es la responsable del apareamiento, de la cópula, del embarazo y del parto. Las gatas pueden parir de dos a tres veces por año y en cada parto pueden alumbrar varias crías.

Los gatos, por regla general, no pueden entrar en celo en los meses de invierno. La esterilización o la castración no sólo evitará el nacimiento de nuevas camadas, sino que puede evitar más animales salvajes en la calle, pero también disponer de una mascota más tranquila y más relajada en casa.

Por lo que se refiere al comportamiento de los gatos, sus posturas físicas y sus maullidos son la evidencia más palpable de su compleja comunicación. La forma tan elaborada en la que desarrollan su conducta nos hace caer en la cuenta de que se trata de un animal muy inteligente.

Los gatos tienen cierta capacidad de razonamiento y expresan su malestar con posturas, movimientos y sonidos particulares. El temperamento de los gatos es muy variable y puede ir desde una actitud dócil y relajada a otra agresiva, incluso en un mismo gato.

Esos cambios acusados y hasta extremos nos puede dar la pista de un animal con problemas, como nos lo corrobará la experiencia de un responsable de una tienda de animales con experiencia. Y es que, entre otras cosas, los gatos no reaccionan bien a las condiciones de estress. Una visita al veterinario puede ser lo más recomendable en estos casos.

Ya ve que la anatomía de los gatos es de todo menos simple. Si tiene un gato en casa como mascota ya lo sabe tiene a un miembro del reino animal, por muchas razones, excepcional.

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Gatos callejeros, vida salvaje de barrio

Los gatos que puedes ver sin dueño en tu barrio, en parques, casas y terrenos abandonados nos ofrecen una imagen desvalida a la que, en muchas ocasiones, no podemos sustraernos. Así, no es difícil que busquemos un hueco en nuestro tiempo, en la ruta que tomamos para ir y venir del trabajo, para acercarles un poco de bebida y comida a estos gatos callejeros que forman parte de nuestro paisaje urbano.

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Sin ánimo de menospreciar una acción humanitaria, hay que tener presente una serie de condiciones que son parte de la salud y del comportamiento de estos gatos. Son animales salvajes que siguen su propio instinto, entender que tienen algo que ver con mascotas caseras es parte de un error natural de apreciación.

En estas líneas, nos proponemos explicarte cuales son los riesgos del contacto con estos gatos callejeros. Vamos por partes, vamos con sus enfermedades.

-Los gatos de la calle pueden tener rabia. Los gatos callejeros pueden transmitir la enfermedad de la rabia a través de la saliva y de cualquier mordedura. La rabia, es cierto, es rara entre los humanos, pero sus consecuencias son fatales, el 90% de las personas que se infectan con ella fallecen.

Algunas organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan como protectoras de animales suelen vacunar a los gatos callejeros para reducir este problema al mínimo. Sin embargo, estos programas voluntaristas no están muy extendidos en nuestro país y dependen de cuotas de afiliados, de subvenciones públicas y, en menos ocasiones todavía, de campañas publicitarias.

-Otras enfermedades zoonóticas. Los gatos callejeros pueden transmitir aún otras enfermedades a los humanos menos letales. Un listado breve de las más comunes nos puede dar una idea de los riesgos:

-Clamidosis.Una infección de las vías respiratorias. -Psoriasis. Irritaciones en la piel que pueden dejar marcas duraderas. -Conjuntivitis. Afecciones en los ojos. -Enfermedad de Lyme. La causa principal es la picadura de un tipo de garrapata común en los gatos. -Salmonelosis. Afección que desencadena diarrea y deshidratación como consecuencia de la acción de una bacteria transmitida por los gatos. -Toxoplasmosis. Enfermedad típica de los gatos que puede estar presente en los domésticos y que es muy peligrosa en el caso de mujeres embarazadas. -Infecciones. Consecuencia de arañazos con las uñas de los gatos. -Criptosporidiosis y campilobacteriosis. Dos enfermedades bacterianas que producen diarreas también con mayor o menor virulencia.

Los gatos callejeros están mucho más expuestos a virus, bacterias y a diferentes enfermedades por la sencilla razón de que entran en contacto con otros animales salvajes que les inoculan sus patologías a diferencia de los gatos caseros que viven razonablemente aislados del entorno.

Por otro lado, los gatos callejeros suelen verse involucrados en peleas con otros gatos, lo que aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades y de lesiones, potenciales nidos de cultivo de algunas de las patologías comentadas. Ni que decir tiene que los gatos de la calle suelen tener su sistema inmunológico más tocado que el de las mascotas caseras.

Lo mismo, las enfermedades zoonóticas pueden ser transmitidas a través de mordeduras o arañazos, por lo que en el caso de que tu mascota se vea afectada por alguna de ellas, lo más conveniente es limpiar la herida y acudir a un veterinario que sabrá determinar el alcance de las lesiones y recetar los medicamentos más convenientes para evitar cualquier riesgo para la salud de su animal de compañía.

-Los parásitos. Los parásitos son un tercer gran cuadro de riesgos para con los gatos callejeros. Uno de ellos, los anquilostomas, pueden ser transmitidos a los seres humanos también. Transmitidos a través de la saliva y de las heces. Así que asegúrate de que se lava bien las manos después de cualquier contacto con un animal de la calle.

Otro parásito al que hay que tenerle el mismo respeto es la lombriz intestinal. Incluso a algunos tipos de hongos, y, aún más, las pulgas. No tanto por ellas mismas, sino porque pueden llevar en su interior huevos de otro parásito, la tenia, que puede afectar a los humanos.

-Comportamiento impredecible. Como hemos comentado, los gatos callejeros pueden estar infectados con la rabia u otras enfermedades que causan mucho dolor y, en consecuencia, pueden hacer que los gatos se vuelvan más agresivos.

Los gatos asilvestrados siempre están a la defensiva en tanto que han de luchar por su comida. Y eso se puede traducir en un comportamiento inesperado como el de saltar sobre la persona que le da su pienso, morder o arañar.

Si no alimentas a los gatos callejeros, evitarás esas complicaciones. Y por si no lo sabías, los gatos de la calle suelen tener dietas de fortuna, y hasta los piensos que se pueden comprar en una tienda de animales resultan nocivos para su salud por la sencilla razón de que su sistema digestivo no está habituado a ellos. Ya ves que incluso darles comida de gatos puede no ser una opción razonable y saludable para estas mascotas.