6 plantas que plantan la vida de los gatos

Los dueños de gatos domésticos suelen ser personas sensibles que admiran a estos felinos por sus cualidades únicas. Sí, son como animales salvajes que viven a su aire en casa. Si de ellos dependiera -y muchas veces es así- irían a donde quieren y cuando quieren. Las mismas personas que aman a los gatos también suelen tener la misma sensibilidad hacia las plantas, las flores y todo aquello que les devuelve ese mismo sentido de naturaleza que buscan en sus mascotas felinas.

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¿Qué plantas son tócicas para nuestra mascota?

¿Qué plantas son tócicas para nuestra mascota?

Dicho ésto ¿pueden vivir en un mismo hogar plantas y gatos? Si al animal se le enseña a respetarlas y se les retira de su entorno inmediato, desde luego que sí. Otra cosa es la convivencia de los gatos con plantas que pueden resultarles dañinas y a las que ellos se acercan con su afamada naturalidad para investigar.

Ya sabe, los gatos son muy curiosos, pero en este caso puede hacerse muy cierto aquello de que ‘la curiosidad mató al gato’. Para evitar éso, le vamos a proponer una lista de las plantas que son potencialmente perjudiciales para su mascota. En su decisión queda cómo gestionar esa incompatiblidad. Vamos por partes. Comencemos por la humilde planta de la patata.

-Planta de la patata. Se trata de una especie con un potencial tóxico fabuloso para los gatos. El motivo no es la planta en sí, o sí, sino un componente químico, una toxina que desarrolla la misma solanácea para su defensa y que se encuentra concentrada en tallos y hojas. Una defensa pasiva que podríamos considerar química. Esa sustancia es la Glycoalkanoid Solamine. Pero ojo, también la podrá encontrar en cantidades variables en berenjenas, pimientos, tomates e incluso en un condimento muy común, el pimentón.

-Lirio tigre. Cuidado también, se trata de una de las plantas más venenosas con las que se puede topar un gato. Las consecuencias para su salud pueden ser fatales, mortales. Les produce insuficiencia renal a la que antecede un cambio radical en su conducta: Incremento inesperado de la sed, ausencia de apetito, vómitos más o menos fuertes y apatía, su gato parecerá somnoliento después de la ingesta de un pedazo de lirio tigre. Caso de no tratarse -como muy bien le recordará un experimentado responsable de una tienda de animales donde suela comprar los piensos de su mascota- la muerte de los gatos sobreviene en el corto espacio de 24 ó 72 horas como máximo.

-La hiedra. Más que la hiedra, habría que decir las hiedras, en muchas de sus variedades, no todas, pero sí en las que resultan más atractivas en jardinería y embellecimiento paisajístico. Es venenosa, y ante la duda, no las deje crecer en el entorno en el que conviven gatos. Especialmente si salen al aire libre donde crecen las hiedras.

-Crisantemo. El crisantemo, seguro que lo sabe es una planta con flor ornamental, muy cultivada en Oriente por su significado filosófico y religioso. Pero los crisantemos son un mal potencial también para los gatos. Son un veneno. Fíjese bien, no sólo porque su ingesta resulte dañina, sino incluso el simple roce de este vegetal con la piel de la mascota es suficiente para desecandenarle reacciones alérgicas que puedan afectar a la salud del animal ¿Se imagina una reacción alérgica en los ojos del gato? Tenga mucho cuidado con plantar crisantemos o incluso cuando reciba ramos de esta planta como regalo.

Muérdago. Se puede decir del muérdago prácticamente lo mismo que de la hiedra. Es un veneno potencial para los gatos que por su olor puede considerarlo una suculenta comida. La parte más tóxica del muérdago es la baya. Ya se imagina porqué en algunas zonas agrícolas y propiedades de campo con insectos perjudiciales y conejos y ganado no deseado se suele encintar con setos de muérdago todo los perímetros.

-Las cebollas. Si le gusta cultivar verduras y frutas en su huerta, sea cuidadoso con las que elige. Elija con la vista puesta en su ocio y en su consumo familiar, desde luego, pero por lo que más quiera no plante cebollas si tiene gatos. Su aroma penetrante los atraerá, pero su toxicidad tendrá también el potencial de acabar con la vida de su mascota.

Pero ¿por qué? Como le hemos contado con la patata, una sustancia, un tóxico contenido en la cebolla, es el culpable de sus cualidades ‘antigatos’. Se trata del disulfuro de N-propilo. El disulfuro no matará a su gato de manera rápida, sino lentamente si no lo advierte. Y es que produce anemina. Y apunte otro dato, el ajo es, en este sentido, igual de dañino que la cebolla. Los efectos a la larga, los mismos.

Ya ve que no es difícil ponerse en guardia contra las plantas de huerto y jardín que resultan dañinas contra los gatos, conociendo al enemigo podremos luchar de una manera muy simple evitándolo. No plantando las variedades que comprometen la salud de nuestra mascota. Tan fácil como éso.

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