Hipotiroidismo en los perros, caso abierto

El hipotirodismo de los perros, como sucede en el caso de los humanos, es el resultado de una deficiencia hormonal producida por un mal funcionamiento de la glándula tiroides. También como en las personas, el tiroides está situado en la zona del cuello y es la responsable de activar y controlar el metabolismo de los perros, en lo fundamental, atiende la forma en la que se asimilan los nutrientes, los que llegan a la mascota con la comida, con sus piensos, con sus suplementos.

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El veterinario trata el hipertiroidismo con medicación que debemos de administrar a nuestra mascota.

El veterinario trata el hipertiroidismo con medicación que debemos de administrar a nuestra mascota.

Pero la actividad del tiroides en los perros no se comporta de la misma forma para todos ellos, las razas creadas por el hombre han convertido a algunos tipos de perros en más sensibles a deficiencias en el tiroides, al hipotiroidismo. Entre esas razas más expuestas, encontramos a los boxers, a los beagles, al cocker spaniels, dobermans, al galgo, al gran danés, al bulldog inglés, a los dachshunds y a los retrievers, tanto los golden como los labradores.

Por debajo de estas razas con menos riesgo de padecer del tiroides hay otras, que, sin bien es cierto que no están en primera fila de la dolencia, no deja de ser una realidad que registran tasas de incidencia algo por encima de la media. Entre esas razas podemos incluir los boyeros de Berna, los border collie, los dálmatas, los pastores alemanes, los mastines, los schnauzers, los rotweilers, los shar peis, los huskies siberianos, los terriers o los weimaraners.

En cualquier caso, en la valoración de la afección, hay que distinguir dos tipos básicos de hipotiroidismo, el denominado primario y el conocido como secundario.

El hipotiroidismo primario es el que no registra una causa desencadenante y puede ser hereditario, ese el caso prototípico de los schnauzers, sobre todo el de los gigantes, pero también son los casos del fox terrier y de los pastores alemanes. Los schanauzers y los boxers, que también se podrían incluir en este capítulo, tienen cierta tendencia a tener bajo el yodo.

En cuanto al hipotiroidismo secundario estaríamos hablando de la influencia de un tumor paralelo o del crecimiento acusado de la misma glándula tiroides con consecuencias que derivaran en un mal funcionamiento de la glándula. Se trata de circunstancias poco comunes, o nada habituales, que, en cualquier caso, se han detectado ocasionalmente en golden retrievers boxers y beagles.

¿Pero qué síntomas debería apreciar un cuidador de perros en sus mascotas que le alertara de un proceso de hipotiroidismo? Los síntomas son fáciles de apreciar a simple vista, apenas con seguir los comportamientos habituales de la mascota y con observarla detenidamente y con algo tan básico como palpar a los perros en lugares clave.

Síntomas de hipotiroidismo son piel escamosa, manchas oscuras sobre la piel, lo que se conoce como hiperpigmentación, también lo es un incremento o una pérdida de peso sin motivo aparente.

Pero hay más, la lista de perros candidatos al hipotiroidismo debe incluir hipotensión, una caída del pulso de los perros, estreñimiento ocasional, frío persistente que los perros delatan buscando refugio en lugares cálidos en tiempos no especialmente fríos, y por último, deshidratación, letargo, algún tipo variable de depresión. Todos, efectos, consecuencias, de procesos hormonales que no están proporcionando al animal las condiciones de salud naturales.

Los análisis de sangre de los perros revelan la deficiencia de la glándula tiroides, aunque el veterinario habrá de evaluar el ritmo cardíaco del perro y el funcionamiento de otros órganos para determinar que la insuficiencia no ha afectado a otros. El veterinario deberá descubrir asimismo si se está ante un hipotiroidismo primario o uno de naturaleza secundaria.

El hipotiroidismo primario y el secundario pueden controlarse con una medicación de administración diaria, la de la l-tiroxina, que sustituye a la que debería producir el organismo del perro. Sea como sea, este medicamento ha de ser seguido por el especialista veterinario en la medida en que la respuesta del organismo del perro puede obligar a subir o a bajar las dosis. En último caso, si la enfermedad del perro resulta grave, la opción más recomendada, y única, es la cirugía.

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