Gatos no movidos, epilépticamente agitados

Los gatos son los reyes de la agilidad, los ases de los movimientos arriesgados pero medidos, ultracoordinados. Parecen que bailan cuando caminan o van al paso. Todos los hemos visto correr por cornisas o reposar en balcones abocados al abismo y con caída libre asegurada.

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La epilepsia tambien afecta a los gatos.

La epilepsia tambien afecta a los gatos.

Su sistema nervioso, el que rige esa destreza de movimientos parece infalible. Y exactamente es así, parece. Porque, como sucede con todos los mamíferos su sistema nervioso central está sometido a todo tipo de afecciones que disminuyen o, en el peor de los casos, anulan esas funciones. Su capacidad motora y sus condiciones naturales para coordinar los movimientos.

Probablemente no conciba un gato afectado de epilepsia, pero es una dolencia que, sin ser muy frecuente, está dentro de sus padecimientos de su sistema nervioso. A continuación, vamos a ofrecerle una imagen de lo que hace esta enfermedad en los gatos, de sus causas, de los comportamientos indicativos de la afección, de sus consecuencias y, para cerrar, algo sobre su tratamiento.

Para empezar, decir que la epilepsia en los gatos no tiene cura y es una afección crónica. Cuando aparecen los primeros síntomas, suelen comenzar hacia los dos o tres años de vida. Lo más sorprendente es que los veterinarios no se ponen de acuerdo sobre el origen de la enfermedad, pero, por el contrario si pueden controlarla con algunos medicamentos específicos.
Los ataques epilépticos en los gatos se suelen clasificar como de tres tipos, según su intensidad, pequeña dolencia, gran enfermedad o estados epilépticos. Las de pequeña y mediana intensidad no tienen por qué comprometer la vida de los gatos, a menos que la mascota sufra una crisis en un lugar inseguro en el que pueda golpearse o del que pueda caerse con riesgo.
Los gatos que sufren pequeños estados epilépticos agitan alguna de sus patas, hacen ruidos no provocados por el animal o parecen quedar absortos con la mirada perdida sin atender a su entorno. Este tipo de ataque suele ser breve, apenas dura un minuto.
Los medianos estados epilépticos, los de duración intermedia, ofrecen convulsiones más generalizadas y suelen tener asociados movimientos parecidos a los de remar o nadar, emisiones de baba o espuma por el hocico o más comúnmente maullidos de naturaleza inconexa. Estos episodios pueden durar cinco minutos o menos.

Y llegamos a los casos más serios, los estados epilépticos, que constituyen un verdadero peligro para la mascota. Puede durar horas y afectar a algunos órganos y provocar la muerte del animal. Bien puede manifestarse como una convulsión muy larga o diferentes ataques que se suceden unos a otros.
La mejor recomendación en estos casos es poner el caso en manos de un veterinario si el episodio epiléptico dura más de cinco minutos. Hablamos de una atención de emergencia.
Pero ¿qué hacer en el caso de verse ante uno de estos casos? Pues lo primero es mantener la calma, su calma. Será de poca utilidad, si usted no es capaz de ayudar a su mascota.
Así ¿cómo se le puede ayudar en ese estado? Pues casi de la misma forma que cuando tenemos que intervenir en una epilepsia humana. Retire rápidamente todo lo que encuentre alrededor del animal que le pueda dañar en cada convulsión, no lo apriete para evitar que se mueva, déjelo suelto, y no introduzca nada en el hocico para evitar que se muerda y mucho menos un dedo o la mano puede dañarse. La lengua de los gatos, a diferencia de la de los humanos, en principio, no es un riesgo para asfixiar al animal cayendo hacia atrás durante el episodio de las convulsiones.

Anote la duración del ataque de epilepsia, recuerde el tipo de convulsiones con todo detalle y transcríbalo también y luego traslade al animal con rapidez a la consulta de un veterinario. Como le comentamos, si el episodio se prolonga durante más de cinco minutos.
Tras el ataque, consuele a su gato, experimentará una gran fatiga física, se sentirá desorientado y probablemente muestre cambios en su conducta habitual que se prolongarán hasta 48 horas después de la crisis.
El tratamiento más común contra la epilepsia es el que se acompaña de un medicamento denominado fenobarbital que tiene un poder anticonvulsivo y se centra en sedar el sistema nervioso y las membranas del cerebro del gato colaborando en la prevención de las agitaciones epilépticas. Este medicamento se suele recetar si el animal tiene al menos un episodio mensual y no está disponible, no se puede comprar en las tiendas de animales.
Ni que decir tiene que los cruces con gatos epilépticos representan un riesgo para las camadas y para la salud de los animales que se conveniente advertir y considerar.

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