Archive for 29 enero 2014

Hipotiroidismo en los perros, caso abierto

El hipotirodismo de los perros, como sucede en el caso de los humanos, es el resultado de una deficiencia hormonal producida por un mal funcionamiento de la glándula tiroides. También como en las personas, el tiroides está situado en la zona del cuello y es la responsable de activar y controlar el metabolismo de los perros, en lo fundamental, atiende la forma en la que se asimilan los nutrientes, los que llegan a la mascota con la comida, con sus piensos, con sus suplementos.

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El veterinario trata el hipertiroidismo con medicación que debemos de administrar a nuestra mascota.

El veterinario trata el hipertiroidismo con medicación que debemos de administrar a nuestra mascota.

Pero la actividad del tiroides en los perros no se comporta de la misma forma para todos ellos, las razas creadas por el hombre han convertido a algunos tipos de perros en más sensibles a deficiencias en el tiroides, al hipotiroidismo. Entre esas razas más expuestas, encontramos a los boxers, a los beagles, al cocker spaniels, dobermans, al galgo, al gran danés, al bulldog inglés, a los dachshunds y a los retrievers, tanto los golden como los labradores.

Por debajo de estas razas con menos riesgo de padecer del tiroides hay otras, que, sin bien es cierto que no están en primera fila de la dolencia, no deja de ser una realidad que registran tasas de incidencia algo por encima de la media. Entre esas razas podemos incluir los boyeros de Berna, los border collie, los dálmatas, los pastores alemanes, los mastines, los schnauzers, los rotweilers, los shar peis, los huskies siberianos, los terriers o los weimaraners.

En cualquier caso, en la valoración de la afección, hay que distinguir dos tipos básicos de hipotiroidismo, el denominado primario y el conocido como secundario.

El hipotiroidismo primario es el que no registra una causa desencadenante y puede ser hereditario, ese el caso prototípico de los schnauzers, sobre todo el de los gigantes, pero también son los casos del fox terrier y de los pastores alemanes. Los schanauzers y los boxers, que también se podrían incluir en este capítulo, tienen cierta tendencia a tener bajo el yodo.

En cuanto al hipotiroidismo secundario estaríamos hablando de la influencia de un tumor paralelo o del crecimiento acusado de la misma glándula tiroides con consecuencias que derivaran en un mal funcionamiento de la glándula. Se trata de circunstancias poco comunes, o nada habituales, que, en cualquier caso, se han detectado ocasionalmente en golden retrievers boxers y beagles.

¿Pero qué síntomas debería apreciar un cuidador de perros en sus mascotas que le alertara de un proceso de hipotiroidismo? Los síntomas son fáciles de apreciar a simple vista, apenas con seguir los comportamientos habituales de la mascota y con observarla detenidamente y con algo tan básico como palpar a los perros en lugares clave.

Síntomas de hipotiroidismo son piel escamosa, manchas oscuras sobre la piel, lo que se conoce como hiperpigmentación, también lo es un incremento o una pérdida de peso sin motivo aparente.

Pero hay más, la lista de perros candidatos al hipotiroidismo debe incluir hipotensión, una caída del pulso de los perros, estreñimiento ocasional, frío persistente que los perros delatan buscando refugio en lugares cálidos en tiempos no especialmente fríos, y por último, deshidratación, letargo, algún tipo variable de depresión. Todos, efectos, consecuencias, de procesos hormonales que no están proporcionando al animal las condiciones de salud naturales.

Los análisis de sangre de los perros revelan la deficiencia de la glándula tiroides, aunque el veterinario habrá de evaluar el ritmo cardíaco del perro y el funcionamiento de otros órganos para determinar que la insuficiencia no ha afectado a otros. El veterinario deberá descubrir asimismo si se está ante un hipotiroidismo primario o uno de naturaleza secundaria.

El hipotiroidismo primario y el secundario pueden controlarse con una medicación de administración diaria, la de la l-tiroxina, que sustituye a la que debería producir el organismo del perro. Sea como sea, este medicamento ha de ser seguido por el especialista veterinario en la medida en que la respuesta del organismo del perro puede obligar a subir o a bajar las dosis. En último caso, si la enfermedad del perro resulta grave, la opción más recomendada, y única, es la cirugía.

Recetas para cuidadores de gatitos madres de alquiler

Los gatos pequeños necesitan estar con sus madres durante las primeras ocho semanas de vida, sin embargo, si esto no es posible, usted tendrá que hacer las veces de madre de alquiler ¿Se atreve? La vida de su pequeña mascota, es tan dependiente, y, por tanto, tan frágil que se trata de una cuestión vital ¿Cómo no se va a atrever?

Cuando la gata rechaza a sus crías, los dueños tiene que crialas como madres adoptivas.

Cuando la gata rechaza a sus crías, los dueños tiene que crialas como madres adoptivas.

En las líneas que siguen le vamos a indicar cómo ejercer de madre gato durante el periodo más crítico, las tres primeras semanas de vida de los gatos pequeños.

Para empezar usted necesitará de algunos elementos que créalo son indispensables. Pasémosles revista en una lista improvisada:

-Una canasta o cesto pequeño en el que dormir. Como les ocurre a los seres humanos, a los bebés, los gatos pequeños pasan la mayor parte del tiempo durmiendo en sus primeras semanas.
De lo que se trata es de crear un entorno pequeño, acogedor, confortable, con la capacidad de mantener una temperatura estable en el pequeño animal. Mantas y toallas usadas, pero limpias, pueden ayudar a este fin. Tampoco se olvide de evitar corrientes de aire y de reservar la habitación más protegida, más cálida y acogedora de casa para su pequeña mascota. Se trata de huir de la hipotermia.

-Diversión para gatos. Más cosas, más elementos que sin duda encontrará y podrá comprar en una tienda de animales: Juguetes para gatos pequeños, o algo con lo que hacerlos usted mismo, por ejemplo, trozos de papel grandes y secos, como los de envolver, aunque debe cuidar que no tengan tinta o piezas o partes pequeñas que se puedan desprender y que hagan daño a los gatos pequeños.

-Recipiente para la comida. Más cosas que encontrar y comprar en una tienda de animales, un comedero para su alimentación, para su leche, y para el agua. Y para que vaya practicando con la higiene personal, un espacio donde poner la arena de gatos para sus necesidades.

-Gatos a examen. Los gatos pequeños deben pasar un examen veterinario para garantizar su salud, para comprobar que no tienen ni malformaciones, ni dolencias no detectadas, además de parásitos. Por supuesto. Otra cosa que ha de tener en cuenta, no precisamente ahora, pero sí para algo más adelante, los gatos pequeños reciben sus primeras vacunas contra enfermedades y dolencias básicas hacia las ocho o nueve semanas. Téngalo en cuenta.

-Primeras comidas. Usted no podrá amamantar a su gatito si es madre sustituta, pero tendrá que hacer las veces de ella. Piense que hasta los diez días después de haber nacido el gatito no abre los ojos, en el caso de su alimentación, usted tendrá que proporcionarle su leche recomendada y de una tienda de animales, directamente con una jeringa.

Atienda las instrucciones del fabricante de la leche, teniendo en cuenta en las dosificaciones el peso del animalito. Tenga muy en cuenta que un gato pequeño jamás tendrá las mismas necesidades que un gato adulto, fundamentalmente en lo que se refiere a grasas y proteínas, que es más alta para los pequeños que han de asimilar estos suplementos para formar sus huesos y sus órganos aún inmaduros.

La comida de los gatos pequeños ha de ser húmeda y altamente digerible, las comidas secas no llegarán a su dieta hasta la octava semana de vida. Por otro lado, los gatos pequeños deben ser alimentados de diez a doce veces cada veinticuatro horas o lo que es lo mismo, cada dos horas.

Otro dato, no alimente a su gatito con leche de vaca, porque le puede producir diarreas o una fuerte indigestión, su organismo no está adaptado para procesar la lactosa de ese tipo de leche.

Hacia las dos semanas, los gatos pequeños no comienzan a desarrollar su dentición, y, a partir de la tercera semana, debería ya servir la comida en un plato para acostumbrarlo a él para cuando comience la comida sólida.

Los gatos pequeños no pueden defecar sin ayuda. La madre gato suele ayudar a los gatitos a hacerlo lamiendo su recto. Su forma de hacerlo será utilizar un paño húmedo y limpio para masajear el abdomen del gato y su orificio rectal con la intención de estimular su tracto intestinal y ayudarlo a defecar.

A esa edad, el gato aún no puede usar la caja de la arena de forma apropiada, por lo que usted deberá estar al quite para limpiar después de que haga sus necesidades

-Juegos personalizados. Las primeras semanas son esenciales para determinar el comportamiento de su gato. Si el gatito está con su madre y sus hermanos, aprenderá cómo jugar con seguridad y estará en condiciones de socializarse. Sin embargo, si su gato permanece solo, tendrá que abrazarlo y jugar con él para desarrollar una relación similar a la de sus congéneres.

Gatos no movidos, epilépticamente agitados

Los gatos son los reyes de la agilidad, los ases de los movimientos arriesgados pero medidos, ultracoordinados. Parecen que bailan cuando caminan o van al paso. Todos los hemos visto correr por cornisas o reposar en balcones abocados al abismo y con caída libre asegurada.

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La epilepsia tambien afecta a los gatos.

La epilepsia tambien afecta a los gatos.

Su sistema nervioso, el que rige esa destreza de movimientos parece infalible. Y exactamente es así, parece. Porque, como sucede con todos los mamíferos su sistema nervioso central está sometido a todo tipo de afecciones que disminuyen o, en el peor de los casos, anulan esas funciones. Su capacidad motora y sus condiciones naturales para coordinar los movimientos.

Probablemente no conciba un gato afectado de epilepsia, pero es una dolencia que, sin ser muy frecuente, está dentro de sus padecimientos de su sistema nervioso. A continuación, vamos a ofrecerle una imagen de lo que hace esta enfermedad en los gatos, de sus causas, de los comportamientos indicativos de la afección, de sus consecuencias y, para cerrar, algo sobre su tratamiento.

Para empezar, decir que la epilepsia en los gatos no tiene cura y es una afección crónica. Cuando aparecen los primeros síntomas, suelen comenzar hacia los dos o tres años de vida. Lo más sorprendente es que los veterinarios no se ponen de acuerdo sobre el origen de la enfermedad, pero, por el contrario si pueden controlarla con algunos medicamentos específicos.
Los ataques epilépticos en los gatos se suelen clasificar como de tres tipos, según su intensidad, pequeña dolencia, gran enfermedad o estados epilépticos. Las de pequeña y mediana intensidad no tienen por qué comprometer la vida de los gatos, a menos que la mascota sufra una crisis en un lugar inseguro en el que pueda golpearse o del que pueda caerse con riesgo.
Los gatos que sufren pequeños estados epilépticos agitan alguna de sus patas, hacen ruidos no provocados por el animal o parecen quedar absortos con la mirada perdida sin atender a su entorno. Este tipo de ataque suele ser breve, apenas dura un minuto.
Los medianos estados epilépticos, los de duración intermedia, ofrecen convulsiones más generalizadas y suelen tener asociados movimientos parecidos a los de remar o nadar, emisiones de baba o espuma por el hocico o más comúnmente maullidos de naturaleza inconexa. Estos episodios pueden durar cinco minutos o menos.

Y llegamos a los casos más serios, los estados epilépticos, que constituyen un verdadero peligro para la mascota. Puede durar horas y afectar a algunos órganos y provocar la muerte del animal. Bien puede manifestarse como una convulsión muy larga o diferentes ataques que se suceden unos a otros.
La mejor recomendación en estos casos es poner el caso en manos de un veterinario si el episodio epiléptico dura más de cinco minutos. Hablamos de una atención de emergencia.
Pero ¿qué hacer en el caso de verse ante uno de estos casos? Pues lo primero es mantener la calma, su calma. Será de poca utilidad, si usted no es capaz de ayudar a su mascota.
Así ¿cómo se le puede ayudar en ese estado? Pues casi de la misma forma que cuando tenemos que intervenir en una epilepsia humana. Retire rápidamente todo lo que encuentre alrededor del animal que le pueda dañar en cada convulsión, no lo apriete para evitar que se mueva, déjelo suelto, y no introduzca nada en el hocico para evitar que se muerda y mucho menos un dedo o la mano puede dañarse. La lengua de los gatos, a diferencia de la de los humanos, en principio, no es un riesgo para asfixiar al animal cayendo hacia atrás durante el episodio de las convulsiones.

Anote la duración del ataque de epilepsia, recuerde el tipo de convulsiones con todo detalle y transcríbalo también y luego traslade al animal con rapidez a la consulta de un veterinario. Como le comentamos, si el episodio se prolonga durante más de cinco minutos.
Tras el ataque, consuele a su gato, experimentará una gran fatiga física, se sentirá desorientado y probablemente muestre cambios en su conducta habitual que se prolongarán hasta 48 horas después de la crisis.
El tratamiento más común contra la epilepsia es el que se acompaña de un medicamento denominado fenobarbital que tiene un poder anticonvulsivo y se centra en sedar el sistema nervioso y las membranas del cerebro del gato colaborando en la prevención de las agitaciones epilépticas. Este medicamento se suele recetar si el animal tiene al menos un episodio mensual y no está disponible, no se puede comprar en las tiendas de animales.
Ni que decir tiene que los cruces con gatos epilépticos representan un riesgo para las camadas y para la salud de los animales que se conveniente advertir y considerar.