Archive for 16 diciembre 2013

Una fascinación canina que brota de sus singularidades

Los perros son animales que nos resultan extraordinariamente cercanos como mascotas. En ocasiones, pensar en mascotas es imaginar a un perro como prototipo de un animal doméstico que no tiene nada que ver con granjas y pastoreo.

¡Esta mascota sí que es singular!

¡Esta mascota sí que es singular!

Pero esa cercanía no quita que desconozcamos algunos detalles de su anatomía o de su comportamiento que, revelados, pueden resultar sorprendentes. Algo, que para los verdaderos amantes de los perros, puede ser una invitación para verlos de otra manera.
En estas líneas, queremos descubrirle algunas facetas poco conocidas de los perros que esperamos que le sorprendan.

-Dientes y muelas. Los seres humanos tenemos treinta y dos dientes y muelas en nuestra etapa adulta que nos resultan más o menos imprescindibles para a lo que nos obliga una dieta tan completa y compleja como la nuestra ¿Pero cuántos dientes y muelas tienen los perros, adaptados como están a una alimentación básicamente carnívora? Pues, 42, diez piezas más que nosotros y todas utilizables, y no como nosotros, que vamos camino de condenar las muelas del juicio que son vestigios de nuestro pasado depredador y absolutamente carnívoro que paradójicamente nos une al de los perros.

-Perros zurdos. Los perros comparten con los seres humanos un rasgo peculiar, como nosotros pueden ser diestros o zurdos. Examine a su mascota, propóngale jugar con esos juegos típicos de perros que puede encontrar y comprar en una tienda de animales. Fíjese cómo mueve sus extremidades, eso le dará una pista.

-Velocidad punta. Si un perro corriente es capaz de alcanzar una velocidad punta de 32 kilómetros por hora, los humanos más veloces rozan los 40 kilómetros por hora. Pero, hay más, el más rápido de todos los canes, el galgo, casi dobla la velocidad del velocista olímpico más laureado con sus 70 kilómetros por hora.

-El macho de la pata más alta. Un perro que orina sobre una superficie vertical como la de una farola o la de un árbol para marcar su territorio también estará dejando una señal sobre su envergadura y tamaño. Una marca de orines más alta indicará al resto de canes que el perro en cuestión tiene más alzada. Curioso ¿no cree?.

-Perros prolíficos. En una situación ideal, los perros tienen una tasa de reproducción altísima, sin mecanismos de control, en esa situación ideal de supervivencia total, una camada de perros podría tener al cabo de seis años la friolera de 66.000 descendientes.
-Oído espectacular. El oído del perro tiene una finura que se ha calculado como diez veces más agudo que el humano. Por ese motivo, son capaces de oír perfectamente los ruidos de las tormentas que apenas se perciben en un lugar cuando están a muchos kilómetros de distancia. En ocasiones, los comportamientos de los perros nos resultan difíciles de comprender, pero el motivo de su conducta extraña puede estar en lo que oyen y que temen y que los humanos no somos capaces de advertir.

-Sudar o no sudar perruno. Dicen que los perros no sudan, y es cierto, pero a medias, o con una excepción, sus únicas glándulas sudoríparas están situadas en las patas y pisan sobre ellas. Sudan por las patas.

-Olfateadores privilegiados. Algunos estudios en curso creen haber descubierto una capacidad inédita en los perros, la de ser capaces de oler las enfermedades humanas, en especial los olores que producen las células cancerígenas. La búsqueda de los especialistas se centra en interpretar correctamente esas sensaciones de los perros y una posible colaboración entre etología, la ciencia que estudia el comportamiento de los animales y la medicina.

-Peso inicial y peso final. Un perro recién nacido de raza pequeña puede alcanzar de adulto un tamaño veinte veces mayor al inicial, un perro grande, nada menos que hasta cien veces. Esto es válido para los dogos o los sambernardos.

Las curiosidades de los perros no acaban en esta lista, ni mucho menos, sólo comienzan y lo hacen si hemos conseguido estimularle su fascinación por encontrar otras tan originales de unos animales únicos.

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Los gatos educados no muerden ¿por qué lo hace el suyo?

Un gato que muerda representa un problema más o menos serio para sus cuidadores. A veces, se trata de parte de una conducta relacionada con el juego, en otras, una deficiente educación que puede esconder temores no resueltos en el animal.

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Que nuestra mascota nos muerda puede tener varias y distintas razones

Que nuestra mascota nos muerda puede tener varias y distintas razones

Pero sea cual sea su origen, se trata de un comportamiento inaceptable para un animal que vive en familia y que ha de estar bien socializado con los humanos para favorecer la convivencia. Vamos a aportarle en estas líneas algunas claves para controlar ese hábito no deseado de los gatos y con el que su fuerza se les va, literalmente, por la boca o por el hocico.

– Utilice una botella de spray. Sí, como lo lee. Una de las técnicas más comunes para modificar el comportamiento de un gato peligrosamente mordedor es utilizar una botella pulverizadora de agua. Cada vez que el gato muerda, aplíquele una descarga de agua en su hocico, sólo agua con una presión mínima, de tal forma que asocie su conducta mordedora con ese pequeño castigo corrector.
Dos cosas más sobre este método, una es que no debe tardar en aplicar el ejercicio corrector de rociarlo con agua, para que el gato no olvide a qué es debido y al final se afiance en la rutina de dejar de morder para evitar ser sorprendido por el agua que le molesta.
Lo segundo es introducir una cantidad de vinagre mínima, mínima en el agua lo suficientemente tenue para que no le afecte a sus ojos ni a las mucosas, pero con la suficiente presencia de ácido acético y su olor característico para crear un reflejo condicionado.
Un reflejo condicionado sobre la acción de castigo para que el animal asocie al olor con el que quedará impregnado durante un tiempo y que, como comprenderá, tampoco no le resultará agradable. Ya verá cómo se lame y relame para quitarse la pátina del vinagre.
Pero ojo, no oriente el agua con vinagre hacia sus oídos porque creará las condiciones adecuadas para el desarrollo de una colonia de bacterias en el peor lugar posible y, con ella, una infección complicada de detectar a simple vista que pude comprometer uno de los sentidos más necesarios de los gatos.

– Ignore las mordeduras. Si las mordeduras son leves, tal vez su gato lo que está intentando hacer es llamar su atención. Para que le den su comida, para conseguir sus piensos fuera de hora, como muy bien le recordará un responsable de una tienda de animales especializada en gatos donde suela acudir a comprar sus suplementos y hasta sus chucherías gatunas.
También puede ocurrir que los gatos buscan que les dejen en paz con sus mordeduras, es una manera evidente de hacerlo notar. Si es así, déjelo en paz, ya sabe que los gatos son muy especiales en esto de dejar que se acerquen cuando no quieren.

– Sea el gato dominante en su casa. Si su gato le muerde, hágase valer, levántele la voz para advertir de la incorrección de su acción y hágale notar que no está de acuerdo. Impóngase, si es persistente, conseguirá que su mascota le reconozca su liderazgo. Nunca olvide que por muy socializados que estén los gatos, no dejan de ser animales y comportarse como lo que son.

– Fomente el buen comportamiento. Pase tiempo jugando con su gato, háblele, mejore el vínculo físico con su mascota, dele golosinas que sean parte de su alimentación, atráigalo con juguetes que pueda comprar en una tienda de animales. Su gato lo verá como uno más y confiará en usted de tal modo que lo de morder comenzará a sobrar o dejará de estar en su lugar.

¡Ah! y no se olvide de alabar su comportamiento, de acariciarlo y hacerle saber de su conformidad con su buen comportamiento. Si, en cambio, ve que se porta mal, que hace el gesto de morder, ignórelo o dele una voz de desaprobación como comentamos más arriba. Y aún más, si los gatos son pequeños y aún han de aprender a convivir con humanos. Ya tiene sus estrategias contra las mordeduras indeseables de los gatos.