Perros a la pata coja

Los perros que cojean no tienen forzosamente porqué padecer los achaques de los años. La cojera en los perros puede ser debida a traumatismos o a condiciones de salud que se han cronificado. Aún más, una leve cojera puede esconder un tumor maligno en el peor del peor de los casos.

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Ante una cojera de nuestra mascota, lo mejor es acudir al veterinario. Nos aseguramos de que está en buenas manos.

Ante una cojera de nuestra mascota, lo mejor es acudir al veterinario. Nos aseguramos de que está en buenas manos.

Las cojeras en los perros tienen infinidad e inabarcables motivos, como sucede con los humanos, pero con la intención de resumir y remitirnos a las causas más comunes, nos animamos a centrarnos en diez principales que obligan a los perros a ponerse a la pata coja. Sin quererlo.

-Lesiones en los tejidos blandos. Se trata, aunque pueda parecerle extraño, de la causa más común de cojera en los perros. Las lesiones pueden ir desde esguinces, a tirones musculares, pasando por traumatismos menores del mismo tipo. En principio, no se trata de problemas graves y pueden ser tratados con éxito en unos días, con descanso y analgésicos suaves de acuerdo con el peso y la raza de la mascota en cuestión.

-Artritis. Tome nota. Si su perro tiene cada vez mayor dificultad para levantarse después de permanecer acostado o sentado durante cierto tiempo, o ve que tiene problemas para subir escaleras o para entrar o salir de su caseta o de su cubil, probablemente esté ante un caso de artritis canina.
Es más, si su perro es grande, tal vez esté ante una displasia de cadera como seguramente le recordará con su experiencia un responsable de una tienda de animales donde suela comprar la comida y los suplementos de su mascota.

-Cortes en las almohadillas. Las almohadillas que sirven de apoyo en el extremo final de las patas pueden haberse herido con astillas de madera, con espinas de pescado o con piedras afiladas.
Recuerde que en las zonas extremadamente cálidas con suelos ardientes, las almohadillas sufren un castigo extra, literalmente, a cada paso. Compruébelas, y, de paso también, acostúmbrese a revisar con detalle esa parte de la anatomía de su perro. Por su salud.

-Fracturas cerradas. Se trata de lesiones de huesos con roturas muy pequeñas que no quedan a la vista y que son difíciles de ver si no se palpa la piel en la zona. Ni siquiera puede distinguirse una deformación del miembro o un torcimiento acusado.

-Fracturas a ojos vista. Y todo lo contrario, las fracturas desgarradas son motivo de cojera en los perros, pero también de infección con complicaciones si están abiertas. Ojo con éso.

Fracturas epifisarias. Las fracturas llamadas epifisarias por lo general se producen al final de los huesos largos, normalmente en el fémur o en el húmero, especialmente en cachorros y perros jóvenes con huesos finos aún sin consolidar que se someten a tensión en sus juegos habituales.

-Panosteitis. Se trata de un tipo de cojera recurrente en perros jóvenes, que, por lo general, no necesita de tratamiento.

-Lesiones de ligamentos. Los ligamentos son bandas de tejido muscular que se entrelazan en los huesos comprometidos en las articulaciones. Cuando los ligamentos están ‘tocados’ por algún golpe, la cojera de los perros sólo puede empeorar si no se recibe un tratamiento adecuado.

-Tumores. La cojera asociada a los tumores es una causa de primer orden en este tipo de males caninos. Tanto por los tumores que se reproducen en las articulaciones, como los que tienen su origen en el cerebro y que comprometen las funciones del sistema nervioso central, entre ellas, la movilidad del animal.
Los perros con este tipo de afecciones sufren mareos, se desorientan. Si detecta cualquier bulto extraño en las articulaciones de su mascota o percibe un tipo de caminar errante, póngase en contacto inmediatamente con su veterinario de confianza y háblele de su inquietud. Los tumores son de rápida evolución y un tratamiento a tiempo puede marcar la diferencia.

-Luxación en la rótula. La rodilla de los perros puede adoptar movimientos extraños con recorridos laterales, bien por motivo de traumatismos, bien por infecciones no detectadas.

El resultado es que la rodilla se desliza fuera de su alineamiento natural generando una apreciable cojera en la mascota. Esto es especialmente complicado en el caso de los perros en los que la cortedad de las extremidades hace menos visibles esas faltas de alineamiento.

Como resumen final, la misma recomendación que le hacíamos al principio y que solemos recoger en otras entradas de este blog. Nunca se canse de observar detenidamente a su mascota, sí, para recrearse en ella, pero también para descubrir aquellos cambios en su condición de salud que nos pueden alertar de que algo no va bien.

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