Gatos en cuerpo y alma de felinos

La anatomía de los gatos resulta uno de los temas más interesantes del mundo de los felinos. Y lo es por sus condiciones físicas. Los gatos poseen una resistencia extrema y una agilidad proverbial para su tamaño. Los gatos tienen sentidos muy agudizados y una habilidad para establecer razonamiento básicos siguiendo su instinto que está en la base de su comportamiento. Su vista también se ha adaptado a su estilo de vida y su oído es fino en zonas amplias del espectro sonoro.

La agilidad de los gatos es bien conocida

La agilidad de los gatos es bien conocida

Sin embargo, esta naturaleza física compleja y una fisiología que le sigue a la misma altura, también representan un delicado equilibrio que un cuidador comprometido debe estimar y cuidar.
Así, efectivamente, los gatos son extremadamente resistentes, pero cuando su sistema inmunológico se ve afectados por las enfermedades y las infecciones, los desenlaces que derivan en deterioros físicos son siempre muy rápidos. Una primera conclusión es que los gatos son muy resistentes, pero esa capacidad para soportar duras condiciones se basa en una buena salud.

Recorreremos en estas líneas algunas de las características físicas y fisiológicas que definen a los gatos para demostrar cuan frágiles son en el fondo y cómo la elección de estos felinos como mascotas representa un gran compromiso y dedicación para mantener su salud.

Empecemos por la anatomía. La anatomía de los gatos tiene mucho en común con la de otros mamíferos con los que están o no emparentados. Pero los gatos tienen algunos huesos más. Y una curiosidad, la clavícula de estos felinos están despegadas de otras estructuras óseas y su composición y distribución muscular están diseñadas para proporcionar agilidad al animal. Algo que le permite saltar, botar, girar y correr con habilidad, eficiencia, pero también con gracia, para deleite de sus cuidadores ¿A quién no le ha seducido el comportamiento ‘gimnástico’ de un gato cuando su dueño se ha acercado a comprar su mascota a una tienda de animales?

Pero sigamos con su anatomía. Los gatos tienen treinta dientes y garras, que le ayudan a cazar, las usan como herramientas para sujetar y recolectar, pero, del mismo modo, para mantener el equilibrio, y, para algo fundamental, para rascarse.

Hablemos del sistema digestivo. El sistema digestivo de los gatos es especial. En la naturaleza, sólo se alimenta de carne y, por tanto, su organismo debe ser capaz de generar los ácidos y las enzimas imprescindibles para digerir los trozos de carne y acabar con las bacterias que estén presentes en el proceso. Los dientes del gato son armas fabulosas, para defenderse sí, pero también para preparar su comida antes de ingerirla. Los dientes ayudan a trocear las piezas gruesas y duras de su alimentación. Un proceso que convierte a las garras en otras herramientas igualmente eficaces.

Pasemos al sistema nervioso. Se trata de una parte sobresaliente de su condición física. Los gatos nacen sordos y ciegos y esos sentidos no se desarrollan hasta las dos semanas de vida, sin embargo, el sistema nervioso del pequeño gato sí que está plenamente desarrollado cuando nace.
El responsable del sistema nervioso central es el cerebro. El sistema nervioso periférico afecta a los músculos y al movimiento, y el sistema nervioso autónomo controla las funciones involuntarias del cuerpo.

Sistema reproductor. El sistema reproductivo es la parte de la anatomía felina que es la responsable de apareamiento, de la cópula, del embarazo y del parto. Las gatas pueden entrar en celo dos veces por año y dar a luz varias crías por embarazo. Las gatas no suelen entrar en celo en los meses de invierno y la estirilización o castración no sólo evita el nacimiento de camadas de gatos, pero también hacer que la mascota permanezca en casa más tranquila y relajada.

Por último, una mirada al comportamiento felino que es también el resultado de sus condiciones físicas y fisiológicas naturales. La conducta de los gatos nos lleva a creer que se trata de un animal muy inteligente. Expresan estados emocionales con las posturas de sus cuerpos y con vocalizaciones que creemos ser capaces de interpretar.

El temperamento de los gatos es muy variable y puede oscilar desde estados de docilidad y absoluta indolencia a actitudes realmente agresivas en el mismo animal.

En cualquier caso, cualquier cambio brusco en la actitud, su actitud de ocultación o el desarrollo de un comportamiento agresivo pueden esconder problemas de salud que hay que derivar a un veterinario de confianza. Y es que los gatos no reaccionan lo que se dice muy bien bajo condiciones de estres. Un examen detallado nos dará la medida de su estado de salud. Gatos en cuerpo y alma de felinos.

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