Micciones imposibles, cuando los gatos orinan sin control

Los gatos, como cualquier mamífero de comportamiento social con hábitos marcadamente territoriales, utiliza la orina como señal olorosa para establecer los límites y cada una de las zonas de lo que podríamos considerar su espacio vital.

La incontinencia en la mascota suele ser resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o de alguna patología

A cualquier cuidador que tenga gatos machos en casa, los marcajes de orines les resultarán muy familiares, cuando no una fuente de problemas. Problemas para mantener limpios y aseados los rincones de la casa, y, por extensión para conseguir adaptar un comportamiento natural de los gatos que está absolutamente en contra con nuestros hábitos de higiene.

Sin embargo, más allá de la consideración de higiene, el exceso de micciones de un gato puede ser consecuencia no tanto de su necesidad puntual de marcar el territorio que le es propio, sino resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o, peor aún, de que el animal sufre alguna patología más general y oculta que le obliga a orinar con más frecuencia de lo normal y en lugares inusuales.

Veamos a continuación, cuáles son algunas de esas causas anormales que dan origen a micciones excesivas de los gatos.

Una de las causas de micciones frecuentes en los gatos es la llamada infección felina del tracto urinario. Es una patología común, pero no por ello menos grave. Es más, la infección felina del tracto urinario puede estar producida por una urolitosis, que, como seguramente ha podido deducir por la combinación de palabras, es el equivalente a la reproducción de cálculos renales de las personas, pero en los gatos.

Un gato con infección en el tracto es un animal al que le duele miccionar, incluso llega a sangrar por el conducto urinario y a que haga algo inapropiado y a lo que nos hemos referido antes cuando hemos hablado de la conducta felina, a orinar en casa en lugares insospechados, siempre fuera de su arena.

Los gatos que lo padecen son animales dolientes que atraviesan lo que podríamos considerar un auténtico calvario. Los dolores atenazan sus músculos de la vejiga y orinan no donde quieren sino donde pueden.

Y si hablamos de esos músculos ingobernables en las vejigas urinarias de los gatos, podemos citar los casos precisamente de las vejigas inmaduras, en las que la musculatura no es capaz de cerrar con eficiencia la salida de los orines.

El resultado a ojos vista es un reguero de orines, por ejemplo, por toda la casa, que para un cuidador inexperto puede resultar fácil de explicar, el gato está maleducado, pero si sabemos que es la vejiga la que traiciona las continencias del animal, podremos darnos cuenta del error, de que no es así.

La vejiga débil es una afección más propia de la gatas que de los gatos y no tiene nada que ver con la comida o con los piensos que sirven de alimentación a los animales, sino con la naturaleza de una vejiga que puede haber sido afectada, por ejemplo, por embarazos anómalos.

Un motivo más para micciones sin control es la insuficiencia renal en los gatos, un mal funcionamiento de los riñones que puede provocar el envenenamiento progresivo de la mascota porque los riñones no son capaces de eliminar las toxinas que les llegan para ser purificadas.

Otro motivo que se deja sentir como fondo en la incontinencia urinaria de los gatos es la diabetes. Los gatos con diabetes orinan más. Recuerde que, como sucede en el caso de los seres humanos, la alerta de la diabetes llega con síntomas como los de beber agua en exceso o un aumento de peso.

Si ve que su gato acaba con el agua que se le pone en su comedero o que tiene sobrepeso sin que haya aumentado sus dosis de piensos, su comida y en general cualquier alimentación habitual, evalúe la posibilidad de que su mascota sufra diabetes.

Es importante que a la hora de comprar su mascota en una tienda de animales tenga en cuenta la circunstancia de si el animal orina en exceso. Los gatos jóvenes pueden no sufrir algunas de las patologías descritas aquí, pero sí es frecuente encontrar diabetes hereditaria en animales de todas las edades, mucho más si en las reproducciones ha existido algún tipo de consanguinidad. Téngalo en cuenta.

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