Archive for 28 noviembre 2012

Dobermans, perros guardianes de nuestro cariño

Los perros doberman son una raza de mascotas que, a pesar de su apariencia fiera y nerviosa, resultan ser animales muy leales si se les sabe educar con corrección. Nacieron como raza gracias al esfuerzo de un experto y cuidador de perros alemán a finales del siglo XIX, de apellido precisamente Doberman.

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Los dobermans son perros sensibles que necesitan de firmeza por instinto y ser dominados

Hoy, la búsqueda del perro ideal de Doberman ha convertido a esta raza de perros en un éxito que perpetúa cada generación.

El doberman resulta ser una raza de perros muy, muy inteligente a la que hay que aplicarle una buena mano firme, que en modo alguno quiere decir dura. De lo que se trata es de adaptar el trato que hay que dar al animal, pulir sus hábitos de socialización y los que son parte de su instinto animal.

Sin embargo, fuera de la firmeza con la que hay que acompañar su educación, los perros doberman acaban dejándose ver en la proximidad de sus cuidadores y en el ambiente familiar en el convivan como animales sensibles, atentos, siempre dispuestos, juguetones a su manera y sobre todo cariñosos.

Hay que inculcarles que sean disciplinados con su comida, que esperen su turno para comer sus piensos, que adopten una postura de espera antes de iniciar su alimentación.

Los perros doberman pueden mostrarse amables y hacer mucho por compartir la casa familiar de quienes los han acogido y seleccionado entre muchos otros perros en una tienda de animales.

Suele ocurrir que cuando se acude a comprar un cachorro de doberman a una tienda de animales se produzca un flechazo y que el animal acabe haciendo las delicias de los más pequeños en casa si resulta bien educado. Un valor que destacan sus cuidadores es su vivacidad.

Los perros doberman tienen instinto protector para con su grupo en el que se incluyen a los cuidadores y a toda la gente de la casa, incluso se da el caso de que conviven en armonía hasta con gatos con los que se han criado y que no ven como rivales. Son perros guardianes por excelencia y siempre están alerta.

Pero los perros doberman son del mismo modo muy activos, como hemos insinuado, se aburren si no cuentan con ese punto de movimiento físico que los estimula. Es más, si se les deja solos, se buscarán la vida para entretenerse.

Y entretenerse para los perros doberman puede ser corretear por la casa y hacer todo tipo de saltos y carreras por pasillos y habitaciones, cuando no tomarla con las cortinas o con el sofá.

Por esa razón es importante educarlos y proporcionarles estímulos como nos recordará un veterinario que trate a estos perros o un responsable de una tienda de animales en los que se suela comprar piensos enriquecidos y suplementos para perros grandes.

Si su doberman se ha de quedar solo, pruebe a dejar su comida oculta, sus juguetes y productos para mascotas escondidos pero a su alcance de forma que tenga que buscarse la vida para alcanzarlos. Esos son unos tipos de estímulos que dan buen resultado con los perros doberman.

Sobre la educación y los hábitos de estos perros, dos notas más. La primera es que deben ser premiados con tal vez algo más de frecuencia que otros animales para que no pierdan el interés. Los tonos de voz son importantes.

Premios con gestos y estímulos verbales y vocalizaciones cortas y secas para que no pierda ese mismo interés y mantenga la atención sobre las instrucciones. Los castigos de voz se han de evitar porque generan bloqueo y un nerviosismo sin sentido en los perros doberman. Téngalo también en cuenta.

El segundo dato es que hay que ‘moverlos’ con mucha frecuencia, pasearlos para darles esa actividad que necesitan. Si es posible con espacios para correr, mejor que mejor.

Los dobermans son perros sensibles que necesitan de firmeza por instinto y ser dominados y que, a cambio, nos entregan una lealtad que forma parte de su encanto natural.

Micciones imposibles, cuando los gatos orinan sin control

Los gatos, como cualquier mamífero de comportamiento social con hábitos marcadamente territoriales, utiliza la orina como señal olorosa para establecer los límites y cada una de las zonas de lo que podríamos considerar su espacio vital.

La incontinencia en la mascota suele ser resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o de alguna patología

A cualquier cuidador que tenga gatos machos en casa, los marcajes de orines les resultarán muy familiares, cuando no una fuente de problemas. Problemas para mantener limpios y aseados los rincones de la casa, y, por extensión para conseguir adaptar un comportamiento natural de los gatos que está absolutamente en contra con nuestros hábitos de higiene.

Sin embargo, más allá de la consideración de higiene, el exceso de micciones de un gato puede ser consecuencia no tanto de su necesidad puntual de marcar el territorio que le es propio, sino resultado de un mal funcionamiento de algunos de sus órganos o, peor aún, de que el animal sufre alguna patología más general y oculta que le obliga a orinar con más frecuencia de lo normal y en lugares inusuales.

Veamos a continuación, cuáles son algunas de esas causas anormales que dan origen a micciones excesivas de los gatos.

Una de las causas de micciones frecuentes en los gatos es la llamada infección felina del tracto urinario. Es una patología común, pero no por ello menos grave. Es más, la infección felina del tracto urinario puede estar producida por una urolitosis, que, como seguramente ha podido deducir por la combinación de palabras, es el equivalente a la reproducción de cálculos renales de las personas, pero en los gatos.

Un gato con infección en el tracto es un animal al que le duele miccionar, incluso llega a sangrar por el conducto urinario y a que haga algo inapropiado y a lo que nos hemos referido antes cuando hemos hablado de la conducta felina, a orinar en casa en lugares insospechados, siempre fuera de su arena.

Los gatos que lo padecen son animales dolientes que atraviesan lo que podríamos considerar un auténtico calvario. Los dolores atenazan sus músculos de la vejiga y orinan no donde quieren sino donde pueden.

Y si hablamos de esos músculos ingobernables en las vejigas urinarias de los gatos, podemos citar los casos precisamente de las vejigas inmaduras, en las que la musculatura no es capaz de cerrar con eficiencia la salida de los orines.

El resultado a ojos vista es un reguero de orines, por ejemplo, por toda la casa, que para un cuidador inexperto puede resultar fácil de explicar, el gato está maleducado, pero si sabemos que es la vejiga la que traiciona las continencias del animal, podremos darnos cuenta del error, de que no es así.

La vejiga débil es una afección más propia de la gatas que de los gatos y no tiene nada que ver con la comida o con los piensos que sirven de alimentación a los animales, sino con la naturaleza de una vejiga que puede haber sido afectada, por ejemplo, por embarazos anómalos.

Un motivo más para micciones sin control es la insuficiencia renal en los gatos, un mal funcionamiento de los riñones que puede provocar el envenenamiento progresivo de la mascota porque los riñones no son capaces de eliminar las toxinas que les llegan para ser purificadas.

Otro motivo que se deja sentir como fondo en la incontinencia urinaria de los gatos es la diabetes. Los gatos con diabetes orinan más. Recuerde que, como sucede en el caso de los seres humanos, la alerta de la diabetes llega con síntomas como los de beber agua en exceso o un aumento de peso.

Si ve que su gato acaba con el agua que se le pone en su comedero o que tiene sobrepeso sin que haya aumentado sus dosis de piensos, su comida y en general cualquier alimentación habitual, evalúe la posibilidad de que su mascota sufra diabetes.

Es importante que a la hora de comprar su mascota en una tienda de animales tenga en cuenta la circunstancia de si el animal orina en exceso. Los gatos jóvenes pueden no sufrir algunas de las patologías descritas aquí, pero sí es frecuente encontrar diabetes hereditaria en animales de todas las edades, mucho más si en las reproducciones ha existido algún tipo de consanguinidad. Téngalo en cuenta.

El embarazo de las gatas en sus indicios

Las gatas que están en celo y que entran en contacto con otros gatos tienen todos los números para quedarse embarazadas. Es una ley natural que gobierna tanto a animales salvajes como a domésticos.

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Uno de los primeros cambios físicos de la gata es el aumento del tamaño y volumen de los pezones

Los embarazos en los gatos suelen prolongarse por espacio de unas nueve semanas, que contadas en días vienen a ser entre sesenta mal contados y sesenta y siete, como máximo. Sin embargo, a las gatas, después de dos o tres semanas, ya se les nota que están preñadas.

No por la prominencia de su vientre, al que aún le quedan algunos días para empezar a sobresalir, sino por otros cambios físicos y de su conducta sobre los que un cuidador de gatos dedicado deberá prestar atención. Y a eso vamos, a contarle algunos detalles que le darán la pista sobre lo que revela un posible embarazo de su gata.

Uno de esos detalles que pueden anunciar que hay gatos en camino es el tamaño y volumen de los pezones de la gata que puede estar preñada. Los pezones se tornan más voluminosos, sobresalen más sobre el pelaje de los gatos y cambian su color a un rosado suave.

Aún más, los pezones se vuelven más sensibles. Si tiene dudas, acérquele la mano a su gata en el momento en el que está relajada, después de su comida, por ejemplo, y acariciéle suavemente esa zona, si su reacción es la de huir, protegerse, moverse con un acto reflejo o arañarle, ese será el indicativo de hipersensibilidad mamaria del que le estamos hablando.

Otro detalle que nos puede anunciar que la gata está embarazada es que está más atenta a su alimentación, que es más dependiente de sus piensos y de su comida, en definitiva, que come más. E incluso, hasta es posible que la gata pida más comida maullando insistentemente, algo que antes no hacía. Recuerde que si está embarazada, no es que empiece a comer por dos, pero casi.

Y en ese pedir comida maullando, también puede detectar un cambio. Las gatas embarazadas suelen volverse más zalameras, se rozarán contra su piernas, se vuelven en definitiva más cariñosas.

El motivo es fácil de comprender, el embarazo dispara, como en los humanos, un desarrollo hormonal que está en la base de esa conducta. Aunque es posible que usted mismo pueda no distinguir entre las zalamerías de una gata preñada del celo de los gatos y su conducta que es idéntica. Algo que le refrendará un veterinario o un responsable de una tienda de animales con experiencia.

Este comportamiento no tiene nada de extraordinario, los gatos comparten con nosotros los humanos muchos de sus hábitos sociales, no en vano son, somos, mamíferos.

Y en esa línea, los embarazos de los gatos también pueden estar acompañados de vómitos recurrentes, ocasionales, como los de una mujer embarazada. Ahí tiene otro detalle.

Comentábamos más arriba que los pezones de las gatas encintas se hinchaban, pero nos dejamos atrás otro dato similar y que es otra evidencia, el del abultamiento del abdomen.

Se trata de una hinchazón, no consecuencia del crecimiento de los gatitos, porque todavía es pronto para ello. El abultamiento del abdomen por la evolución del embarazo sólo se detecta hacia la cuarta o quinta semana. Si tiene alguna duda, pase suavemente la palma de la mano o sus dedos por el viente de la gata y evalúe el estado de su panza.

Si tiene alguna duda en este sentido, vea cómo lo hace un profesional de una tienda de animales donde solamos comprar los piensos de los gatos, ellos están acostumbrados a esas manipulaciones para conocer el estado de salud de sus mascotas.

Por último, un consejo final. Los gatos son animales muy independientes, ya lo sabe. Se valen por sí mismos. Un embarazo no tiene porqué obligarle a usted a preocuparse, dele a su gata sus piensos habituales, reforzados, sus suplementos especiales para gatas preñadas, mantenga a su mascota convenientemente hidratada y sitúela en un sitio tranquilo. Preocúpese, sólo si los vómitos son persistentes. Sólo de éso. Bueno, y también por hacer un hueco a los gatitos que vienen de camino.