Archive for 28 agosto 2012

Cáncer canino, observar y prevenir valen más que curar

Se suele hablar del cáncer como una enfermedad de nuestro tiempo. Hablamos del cáncer humano como una de las primeras causas de fallecimiento y solemos creer que se trata de un problema de salud humana.

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Si nuestra mascota está apática, sin jugar y comiendo poco, debemor acudir al veterinario para que lo examine. La prevención es importantísima.

Y sin embargo no es así, el cáncer es una enfermedad que también ataca y padecen otros mamíferos que comparten con nosotros genes, y, como veremos, similares problemas de salud. Es el caso de los perros.

Probablemente le resulte chocante, pero las cifras están ahí, el cáncer en los perros es una de las causas de muerte más comunes. Afecta nada menos que a la mitad de los perros que han pasado la barrera de los diez años.

Y no es algo que tenga que ver con su estilo de vida, con su alimentación, con la comida, con los piensos o los suplementos a los que tengan acceso, se trata, como sucede también en los humanos, de una cuestión genética. Hombres y perros son mamíferos y nuestra genética tiene muchas afinidades.

La detección precoz del cáncer en los perros resulta primordial para evitar el progreso de una enfermedad. Porque, llegado a un punto, suele no quedar otra opción que el sacrificio del animal porque hasta sus dueños puede que tampoco estén dispuestos a hacer grandes desembolsos para seguir tratamientos con los que revertir el progreso de las afecciones tumorales.

Así, la primera línea de defensa contra el cáncer que puede aparecer en los perros es algo tan simple como estar pendientes de la sintomatología de la mascota.

Estar atentos a su estado de salud, al aspecto físico que tiene el animal y a su comportamiento. Si sigue su alimentación con apetito, si ingiere sus piensos y si come su comida con ganas.

Recordar ante todo que la enfermedad del cáncer no es más que el resultado de una respuesta deficiente y dañina de las propias células del cuerpo.

La difusión de los tumores a través de la linfa y del torrente sanguíneo hace que aparezcan y broten en diferentes partes del cuerpo y que esa circunstancia sea una dificultad para las soluciones que puede aportar la veterinaria.

Puede consultar a cualquier responsable de una tienda de animales de confianza donde suela comprar los piensos de su perro y seguramente le ofrecerá una opinión profesional sobre el tema, cuando no argumentos verdaderamente útiles para saber detectar la enfermedad. Y a éso es a lo que vamos.

Así, ¿cómo podremos detectar un cáncer en los perros? A simple vista un perro con una afección cancerígena, tendrá dificultades para tragar su comida, para beber, sus pústulas o llagas en la boca tardarán más en recuperarse por una posible bajada de defensas de su organismo.

En el mismo sentido, una mascota afectada ni jugará, ni saltará, ni correrá detrás de los juguetes para perros que como artículos para mascotas se pueden comprar también en cualquier tienda de animales. Un perro con problemas de salud de ese calibre tendrá del mismo modo problemas para defecar o para orinar.

Los cánceres más frecuentes en los perros son los de piel, los de testículos en los machos, que suelen mostrarse con escrotos especialmente abultados.

También se detectan con cierta frecuencia los cánceres de boca, que dejan tras de sí problemas para comer y masticar su comida.

Asociado a los cánceres de boca, se suelen dar llagas de las que hablábamos en diferentes partes del interior, en las encías o en la lengua y un mal aliento persistente, que se mantiene independientemente de la alimentación de los perros.

Los cánceres de huesos, por su parte, se anuncian con cojeras que van incrementándose con el tiempo. Si el órgano afectado es el cerebro, los perros tendrán incontinencia urinaria y hasta problemas motores, no coordinarán bien sus movimientos.

Pero hay más. Los linfomas abultarán ostensiblemente los ganglios de los perros, sus bazos, así como otros órganos.

Si usted detecta cualquiera de estos síntomas en su perro, no dude en ponerse en contacto con un veterinario cualificado, porque el tiempo de reacción es importante para evitar que progrese la enfermedad como sucede también en los humanos.

En cualquier caso, tenga presente algo más, que cualquier bulto, cualquier caída del pelaje en la piel no tiene porqué ser parte del desarrollo de un cáncer, los motivos de esas afecciones pueden ser enormemente variados.

Y aún más, hay cánceres benignos que, como sucede también en el caso de los humanos, no tienen porqué comprometer la vida de nuestra mascota.

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Costumbres felinas, gatos en hora como relojes

Si usted es amante de los gatos, si los trata y los conoce bien, entonces habrá caído en la cuenta de lo sensibles que son estos felinos y conocerá de su estrecha relación con el entorno.

Gato Feliz

La rutina les ayuda a ser felices

Esa es parte de sus habilidades como cazadores al acecho, herencia de su pasado salvaje, pero también es un atributo que se puede volver contra ellos. Y es que los gatos tan sensibles llegan a sufrir estrés ante los cambios imprevistos. Grandes dosis de estrés continuado pueden llegar incluso a afectarles seriamente a la salud. Si usted ama a los gatos, si desea lo mejor para su mascota, le convendría saber qué es lo que puede hacer en su entorno doméstico para minimizar el impacto del estrés en su pequeño felino.

A fin de cuentas, para mejorar el bienestar del animal, pero también para hacer posible la convivencia de todos en casa. Porque un gato estresado creará problemas por su comportamiento en casa. Antes que nada ¿cómo podremos detectar el estrés en nuestro gato? En principio resulta simple de diagnosticar, no hay que ser un experto para percibirlo. La conducta estresada de un gato se puede asociar de alguna manera a cómo vemos el nerviosismo humano.

Podemos afirmar que cuando los gatos se muestran anormalmente irascibles, agresivos en circunstancias corrientes, de improviso, podemos estar ante un cuadro típico de estrés, descartando otros desencadenantes, por supuesto.

También cuando tras una acción que lo inquieta, su respuesta resulta nerviosa, agresiva o huidiza y se prolonga en el tiempo. Por otro lado, cuando los gatos hacen sus necesidades fuera de la caja de arena que nos apuntamos a comprar en la tienda de animales, pueden también estar calificándose como animales estresados. Igualmente cuando pierden el apetito, cuando no comen su comida, cuando se desentienden de sus piensos y no llevan una alimentación a regla, probablemente estemos también ante un cuadro de estrés.

Sabemos ahora cómo reconocer el nerviosismo en los gatos ¿pero qué es lo que puede desencadenar ese comportamiento? Los motivos pueden ser muchos y muy variados, algunos realmente incompresibles para los humanos, que, por supuesto, piensan en clave humana. Algunas de esas circunstancias pueden ser, por ejemplo, la pérdida de otra mascota, puede ser por el llanto de un bebé, puede ser consecuencia de unas celebraciones ruidosas en casa. O, tal vez, por las obras de construcción en la vivienda de al lado o por algo tan poco lógico -para nosotros- como un cambio de rutina en la comida, en sus piensos, como una modificación de su entorno, un simple cambio en la colocación de un sofá familiar.

Ya habíamos comentado que los gatos son sensibles. Muy sensibles. ¿Qué hacer entonces para reducirles el impacto de esa ansiedad? Pues la respuesta más obvia es evitar todo lo que hemos señalado que le produce ese estado nervioso a los gatos. Vamos a hacerlo sencillo, vamos a dar tres pautas fáciles de aplicar. Unas normas. Norma número uno contra el estrés de los gatos. No realizar cambios de entrono drásticos. ¿Se imagina usted qué sentiría si cuándo al volver a casa descubriera que su coche no está y qué se lo han robado? Algo así es lo que ‘sienten’ los gatos, un susto, un vacío una pérdida, porque un elemento de su entorno, de su entorno -los gatos son muy posesivos y territoriales- de pronto se ha volatilizado.
Tal vez los cambios menos asimilables son los de las apariciones de cosas nuevas en su ambiente, como es el caso de muebles grandes, con formas y olores desconocidos. Si ha de hacer cambios, busque que sean paulatinos, que los pueda ver la mascota. Segundo consejo contra el estrés de los gatos. Cree un espacio libre de estrés en el que el animal se encuentre a su aire de forma independiente.

Una zona insonorizada, un lugar con un ambiente estable y controlado. Sí, esa puede ser una solución. Como ayuda tiene algunos productos que se venden como feromonas envasadas y que aportan aromas que al gato le resultan familiares y los tranquiliza. Puede ser un refuerzo. Recuerde que los tiene a su disposición y que los puede comprar en las tiendas de animales más cercana, junto a sus piensos, a su comida y a sus suplementos. Pídalos por su nombre. Tercera norma contra el estrés de los gatos. En tres palabras, rutina, rutina y rutina. Rutina con mayúsculas, los gatos la necesitan y si usted la tiene en cuenta le aportará un gran beneficio para su mascota.

Pero ¿qué es rutina para un gato? Algo tan simple como comer su comida, sus piensos a su hora, que sus entradas y sus salidas de casa sean previsibles para el felino, un régimen de sueño y de vigilia adaptado a las necesidades del gato no a las suyas, que determinados ruidos antecedan y estén relacionados con ciertos acontecimientos. Puede ser un reto, pero los beneficios para la salud de su mascota se lo merecen. Costumbres felinas, gatos como relojes.