Archive for 27 julio 2012

El punto de vista de los perros

¿Se ha preguntado alguna vez cómo ve su perro? Hay una idea muy extendida de que los perros no ven como los seres humanos, que ven en blanco y negro. Sin dejar de haber alguna verdad en ese argumento, hay que hablar de matices. Los perros no ven como los seres humanos, porque en su medio, como consecuencia de su evolución, no lo necesitan. Tan claro como éso.

MascotaSana: Todo para la alimentación y el cuidado de los perros

La imagen de la derecha podría ser la visión de los perros

Una de las características adaptadas de la visión de los perros es que pueden ver con intensidades de luz menores que los seres humanos, con luz más débil siguen viendo bien.

¿Por qué? pues porque en la zona central de su retina tienen una configuración diferente a la nuestra. Las partes sensibles a la luz se llaman bastones y los bastones del centro de la retina de los perros pueden leer formas y figuras en tonos de gris con mucha mejor facilidad.

Nosotros los seres humanos no tenemos en esa posición tantos bastones, sino otros elementos de la retina sensibles al color, los llamados conos. Vemos mejor los colores que los perros, pero necesitamos más luz, ambientes más iluminados y colores muy contrastados unos de otros para detectar su diferencia.

Por otro lado, los perros son capaces de distinguir el movimiento mejor que los humanos. Menos luz y mejor apreciación de la movilidad ¿Unas circunstancias que no le recuerdan a algo? Efectivamente, se trata de la serie de adaptaciones a las que nos referíamos al principio de este texto.

El perro en su medio natural antes de que el hombre lo domesticara perseguía presas, su comida, en la oscuridad o con poca luz, se emboscaba, y, por tanto, estaba atento al comportamiento activo de sus presas. Un sistema de visión que también resultaba muy valioso para defenderse de sus predadores en unión de un olfato y un oído privilegiado.

Pero los perros tienen un handicap, tienen menos agudeza visual que los seres humanos por la sencilla razón de que enfocan peor los objetos. Veamos un ejemplo.

Si observamos un objeto que está situado a veinte metros, por ejemplo, un saco de sus piensos, para un can esa imagen no estaría nítida a tanta distancia, a seis metros la vería como la apreciamos nosotros a esos veinte de los que hablamos. Una relación de agudeza visual de 20/75. 75 para nosotros evidentemente.

A los perros les costaría ver en una tienda de animales sus sacos de piensos, los olerían, téngalo por seguro, mucho antes de verlos y de que su dueño pudiera llegarlos a comprar.

Y algo que también ha hecho afianzarse esa idea popular de que los perros ven en blanco y negro. No es cierto. Por la disposición de las células fotosensibles en los ojos, ven con claridad los amarillos y los azules, pero no los rojos y verdes como nosotros, que para los perros serán tonos muy desvahídos.

Pero no todo va a ser perfecto en el perro, los canes no están capacitados para ver la televisión. Sí, como lo lee. El motivo no es otro que su incapacidad para ver la secuencia de imágenes parpadeantes que forman los barridos de las imágenes televisadas.

Si nosotros las vemos como secuencias perfectamente encadenadas y por supuesto que comprensibles, los perros, si tuvieran conciencia y nuestra inteligencia, se quedarían sin entender nada, porque para ellos las imágenes son sólo una sucesión de imágenes fijas que ven a saltos. Postales unas detrás de otras. Así, una película de perros no sería para perros.

Por último, una reflexión. Los perros tienen un arco de visión que se ajusta a su altura, a la forma en la que está dispuesta su cabeza, para mirar hacia el frente y hacia abajo.

Su mundo es lo que tienen delante y a quince, treinta, cuarenta centímetros del suelo. Decididamente, no ven como nosotros, aunque sólo sea por el hecho de dónde están situados sus puntos de vista.

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Gatos diabéticos en lo más estrecho de un vínculo personal

La diabetes es una enfermedad que afecta a los humanos que, por lo común, se ha instalado como una afección más en el conjunto de las dolencias asociadas al desarrollo de las sociedades occidentales modernas. Lo que no es común, o por lo menos no resulta fácil de imaginar, es que los gatos pueden padecerla.

Gato sediento

La ingestión de líquido mucho más alta de lo habitual, podría ser síntoma de diabetes

Pues sí, los gatos domésticos están expuestos a la diabetes y conocer su alcance, las bases en las que se mueve esa enfermedad, sus soluciones y remedios paliativos debe formar parte, por lo menos, de la información básica de un amante de los gatos comprometido con el bienestar de su mascota.

Pero ¿qué es la diabetes? La enfermedad es un trastorno que afecta a cómo procesa el cuerpo la glucosa, el azúcar en sangre. Lo normal es que el sistema digestivo descomponga los alimentos en varias sustancias, entre las que se incluye la glucosa.

La glucosa entra en la circulación sanguínea como un elemento más para ser absorbida por las células que la utilizarán como combustible para las funciones básicas del organismo.

La insulina sería la hormona que activa el proceso. Cuando la insulina no funciona como es debido la gluocosa no se puede procesar y deviene un desigual o nulo aprovechamiento de la energía que podría estar disponible. Así, funciona, en las personas y en los gatos.

La alimentación, los piensos, los suplementos, todo lo que forma parte de la dieta de los gatos constituye la base de una primera y elemental estrategia para mantener a raya a la diabetes.

Así, estudios recientes han demostrado que una alimentación alta de proteínas, como las que necesitan los gatos, pero baja en carbohidratos, resulta más adecuada para evitar la aparición de la diabetes.

Los gatos son eminentemente carnívoros y su organismo no tiene enzimas adecuadas para digerir las proteínas de origen vegetal, por lo que deberían reducirse las cantidades de vegetales como fuentes primarias de proteínas. Si no fuera así, estaríamos tentando a la suerte con la salud de nuestro gato.

La opción más adecuada para regular esa proporción es acudir a un veterinario para que oriente sobre la alimentación de los gatos y acudir a una tienda de animales para comprar los piensos más convenientes para de la mascota.

Pero, para hacerlo con la lección bien aprendida. Para localizar en la composición de la comida que aparece en las etiquetas, aquellas proteínas que son de origen no animal y que deberemos, si no desterrar, sí mantener en un nivel reducido, para, como hemos comentado, no trastocar el equilibrio de la producción de glucosa de la mascota.

Si la alimentación por sí sola, y bajo recomendación de veterinario, no fuera suficiente, su gato necesitaría de un medicamento que podría ser la misma insulina o bien un derivado para la glicemia en pastillas para un tratamiento oral.

En cualquier caso, tenga presente que diferentes investigaciones clínicas han mostrado que ese tipo de tratamientos tarda en ofrecer una respuesta positiva hasta cuatro meses después de haberse iniciado.

Valore si la salud de su gato es tan precaria como para no resistir ese lapso de tiempo tan dilatado.

Otro inconveniente es que una parte importante de los gatos estudiados no parecieron responder al tratamiento de la diabetes con pastillas, por esa razón, la insulina inyectada es probalemente la mejor opción cuando la comida ha dejado de ser el recurso más fácil.

Por otro lado, no deje de asesorarse bien sobre el efecto final de la insulina inyectada porque es conocido que también genera respuestas desiguales de unos gatos a otros, algo que también tiene que valorar con su veterinario.

Por último, un consejo. Mantener los cuidados de un gato que padece diabetes es cosa de rutinas se parece mucho al tratamiento que reciben las personas que la padecen.

Si su veterinario le aconseja que el gato está en condiciones de tenerlo en casa, sepa que habrá de mantenerlo bajo un control, pinchándolo con insulina cuando precise y controlando su sangre con un glucómetro, o, en su caso, con muestras de orina vertidas en tiras especiales.

Independientemente de las condiciones de salud de su gato, su enfermedad pondrá a prueba su vínculo, dedicación y entrega para con su animal. No le quepa duda.