Archive for 29 febrero 2012

Los resfriados caninos se barruntan en los días de perros

¿Los perros se resfrían? Por supuesto que sí, su sistema respiratorio, sus mucosas, sus exposiciones y debilidades a los virus y la manera en la que sobrellevan la afección no se distinguen en mucho a la que padecemos y tenemos los humanos.

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Los mimos influyen en una pronta recuperación de nuestra mascota

Hay más de cien rinovirus que desencadenan la congestión en las personas, probablemente algunos de ellos estén presentes también en los cuadros catarrales de los perros.

Pero, si hubiera que buscar una diferencia con los resfriados de las personas, tal vez sería que los perros no se quejan, padecen sus congestiones en su silencio canino, con la carga de malestar y con una alteración de su comportamiento como consecuencia de la indisposición, pero nada más.

Hay perros muy resistentes de raza, genéticamente resistentes, que, en cualquier caso, acaban sucumbiendo también a las humedades, a los fríos intensos y constantes en los lugares donde están o por donde transitan.

Y hay otros perros, que no son de raza, cruzados, con sus taras características que son más propensos a padecer resfriados y a otras dolencias comunes y no tan comunes. ¿Debilididades hereditarias? Probablemente sí en muchos casos.

Pero, de la misma manera que en las personas existen cuidados para salir del resfriado, de la congestión, también existen argumentos para la prevención en los perros que un buen cuidador, un amante de estos animales debería considerar y observar para recuperar a su mascota y para evitar poner su salud en riesgo cuando llega el invierno y los fríos pasan a ser habituales.

Una dedicación como la que supone la atención a su comida, al pienso o a los suplementos de su perro.

¿Qué síntomas se pueden detectar en un perro que nos indique que el animal está resfriado? Pues, volvemos a lo mismo, los propios de una persona.

Se puede ver en los perros griposos y congestionados cierto abatimiento, dejan ser animales vivos, se suelen apartar de la gente, no juegan, no les seduce lo que les gusta, pierden el apetito y hasta se dejan caer sobre su cesto o se meten en su caseta.

Lo que tienen son dolores musculares, probablemente dolores de cabeza y lo que vemos a simple vista, además de ese comportamiento tan pasivo, es un moqueo característico, estornudos y tosidos, que quien esté acostumbrado escuchar a su perro, sabrá diferenciar de los ladridos y de cualquier otro tipo de vocalización canina común.

Un oído de cuidador que se educa en el contacto con el perro, sobre el que tampoco está de más consultar y contrastar con la experiencia de un veterinario o un responsable de una tienda de animales donde solamos acudir a comprar el pienso, la comida o los suplementos habituales de nuestro perro.

La idea es consultar, si no lo hemos percibido en el animal antes, por si lo que oímos es propio de un malestar, de esa congestión.

No hay receta mágica para curar a nuestro animal, como nos sucede a nosotros, sólo hacerles pasar el mal trago lo mejor posible, arropándolos, dejándolos tranquilos, no molestarlos, darles comida fácil de masticar y de digerir, hidratarlos bien.

Se les puede dar paracetamol, para aliviarlos, pero en las proporciones del peso y de las características físicas del animal. Sobre la comida más adecuada deberemos consultar también al veterinario o en la tienda de animales donde solamos acudir a comprar.

Sobre beber agua, hay tener en cuenta que la deshidratación que puede acompañar a cualquier tipo de congestión puede ser perjudicial. Si hay que dar de beber agua al perro con jeringuilla directamente en su boca, no dude, hágalo.

Y como prevención, evitarles lugares húmedos, aires fríos continuos, dejarlos mojados después del baño, acercarlos a otros animales que ya estén congestionados, exponerlos al aire libre a temperaturas inadecuadas, bajas, o sacarlos y meterlos de casa de forma que se expongan a un choque térmico.

Aunque pueda resultar simpático decirlo así, los perros, mejor, resguardados en los días de perros. Esos días no son para usted, ni tampoco para ellos. Téngalo siempre en cuenta.

Remedios de andar por casa para las congestiones del gato

¿Los gatos tienen congestión nasal? Por supuesto que sí, su sistema respiratorio es básicamente igual que el de los humanos y las afecciones a las que se exponen estas mascotas exactamente idénticas.

¡Ha...ha..hatchís!

Por tanto, no ha de extrañarnos si sus fosas nasales se taponan, si los vemos con ese tipico moquillo que reconocemos también en nosotros, pero del mismo modo si percibimos que el animal pierde olfato.

En cualquier caso, la congestión nasal en los gatos puede tener un origen muy diverso, desde alergias, al efecto nocivo del polvo ambiental y a los virus asociados a los resfriados.

Se trata de condiciones que pueden afectar en mayor o menor medida y que, si se alargan en el tiempo, pueden desarrollar infecciones secundarias que en último término tendrán que tratarse con antibióticos, como nos recordará cualquier profesional de una tienda de animales en la que solamos comprar el pienso para nuestro gato.

Para las fases iniciales de la congestión nasal de los gatos hay toda una serie de remedios caseros que nos pueden ayudar a atajar a tiempo el problema de salud de nuestra mascota. Remedios que, en realidad, no son muy diferentes de los que aplicamos a nuestros catarros, sólo que con la salvedad de que hemos de administrarlos a un animal que, por su condición, no se va a mostrar muy colaborativo para seguir el tratamiento.

Uno de esos remedios caseros contra la congestión del gato es hacerle aspirar aire caliente. ¿Cómo? Pues de una forma ingeniosa, encerrándonos con el gato en el cuarto de baño y abriendo el grifo del agua caliente al máximo.

El objetivo es crear una atmósfera cálida y húmeda para hacer que el animal la respire y le ayude a descongestionar sus vías respiratorias. Con quince minutos por sesión bastará para aliviar la congestión del animal.

Otra opción. Prepare un suero salino con el que disolver el moco del gato. En una taza de agua templada de mediano tamaño, disuelva la sal que pueda contener una cucharadita de café. Aplique la solución salina con un gotero también pequeño, teniendo especial cuidado en la cantidad que se le traslada a la nariz del gato y en no llevar el líquido a sus ojos sensibles.

Se trata de una solución natural que forma parte de su cuerpo, que es biológicamente compatible y que no tiene efectos secundarios. Usted podrá aplicar la solución salina casera tantas veces como lo crea necesario para aliviar la nariz de su mascota.

Un consejo que no es un remedio casero, pero que debe tenerse muy en cuenta es el de alimentar e hidratar bien al gato durante el tiempo que dure su afección. Como nos sucede también a los humanos, cuando estamos congestionados, perdemos el apetito.

Proporciónele piensos hidratados que pueda comprar en su tienda de animales habitual y, en cualquier caso, agua con mucha regularidad. Piense además, que el lento goteo de saliva y de moco puede reducir la cantidad de agua en el organismo del gato y llevarlo a la deshidratación.

Y una última consideración. Los resfriados de los gatos tienen en muchas ocasiones un origen vírico, el mismo que, por ejemplo, desarrolla una variedad común de herpes en los gatos y que compromete sus defensas.

Téngalo en cuenta, porque hemos comentado algunos remedios caseros para ayudar a su gato a pasar su trance, pero en el caso de que su dolencia tenga un origen vírico, y que el cuadro persista o empeore, lo mejor es acudir a su veterinario de confanza para que observe al animal y determine cómo tratarlo.