Archive for 30 enero 2012

Dolencia hepática en los perros, la enfermedad silenciosa

Las enfermedades relacionadas con el hígado en el perro son de las de diagnóstico más difícil, porque los primeros signos de la dolencia son inespecíficos, podrían relacionarse con cualquier otro tipo de enfermedad. Hablamos de que un perro con una dolencia hepática puede presentar apenas un cuadro de vómitos, de diarrea, infección de orina y beber agua más de lo habitual.

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Acude cuanto antes al veterinario si observas cualquier anomalía

En cualquier caso, las primeras fases de cualquier enfermedad hepática llevan consigo una hinchazón, un agrandamiento del hígado. Pero, a medida de que la enfermedad, avanza, las células del órgano van muriendo mientras son sustituidas por tejido cicatrizado. Es la cirrosis, una enfermedad irreversible que convierte al hígado en un paquete de aspecto gomoso y rígido.

No obstante, antes de llegar a esa fase final irreversible, el hígado del perro, como el de una persona, puede paliar sus daños y recuperarse. Recuperarse si el tratamiento es adecuado y se interviene a tiempo, como decimos, antes de que la dolencia avance y degenere el órgano.

Piense que para que el hígado del perro comience a fallar realmente han de haberse destruido hasta un 80% de sus células hepáticas, lo que es decir bastante. Se trata de un órgano, en cualquier caso, duro y resistente.

Los signos de insuficiencia hepática en un perro, como también en los humanos, son la ictericia, la encefalopatía hepática, la ascitis, las hemorragias recurrentes, que suelen estar acompañadas de hinchazones en las patas traseras del perro.

La insuficiencia hepática lleva aparejada una acumulación de la bilis en la sangre y en los tejidos, la piel del animal se vuelve sensiblemente amarilla. Es frecuente ver en los perros afectados cómo se amarillea también la mucosas de las encías y de la lengua, el interior de las orejas y cómo los orines de los perros se vuelven amarronados, como si fuera agua con óxido.

Circunstancias que los veterinarios observan en las revisiones periódicas de los perros y una sintomatología que tampoco pasa desapercibida para los responsables de las tiendas de animales donde solemos comprar la comida, el pienso y los suplementos de los perros.

Y si hablamos de los síntomas de la ictericia, tenemos que referirnos a otra circunstancia particular que sucede en el organismo del perro, la de la descomposición, más o menos rápida, de los glóbulos rojos, como consecuencia de la obstrucción de la circulación biliar. Se trata de una manifestación de las dolencias hepáticas muy dañina para los perros.

Por lo que se refiere a la encefalopatía hepática que comentábamos más arriba, se trata de una disfunción cerebral motivada por la presencia elevada de amoniaco y otras toxinas en el flujo sanguíneo. Hay que recordar que el amoniaco es un subproducto presente en el organismo del perro creado en el proceso de metabolización de las proteínas.

Un amoniaco que elimina el hígado de un perro sano, pero que se acumula invariablemente cuando el animal tiene su órgano dañado. Ese amoniaco ejerce de contaminante para las funciones habituales el cerebro de la mascota.

Un perro afectado de encelopatía hepática tendrá falta de coordinación, debilidad pasajera, desorientación, cambios de comportamiento, babeo, miedo y embotamiento mental. Estos síntomas descritos aparecen y desaparecen sin motivo aparente y pueden estar acompañados de convulsiones.

Se trata, en todo caso, de síntomas que deberemos observar en los animales que podemos estar dispuestos a comprar en una tienda de animales y que son muy fáciles de detectar a simple vista. Téngalo en cuenta.

La otra enfermedad hepática que comentábamos en la introducción es la ascitis que no es más que la acumulación de líquido en el abdomen del perro y que los cuidadores menos experimentados pueden confundir con un empacho de comida, del pienso habitual del perro.

Y es que un perro con ascitis tiene una apariencia hinchada. El origen es un descenso de las proteínas en la sangre y un aumento de la presión en las venas que llevan el fluido sanguíneo al hígado.

La prueba de la presencia de la ascitis en el animal es ese vientre aumentado que al golpearse producirá un ruido sordo, como bien saben los veterinarios y los mejores profesionales de las tiendas de animales especializados en perros.

El último de los síntomas relacionados con las dolencias hepáticas que podemos detectar en los perros son esos sangrados espontáneos a los que también nos referíamos antes. Las zonas en las que se verifican los sangrados inadvertidos son el estómago, los intestinos y el tracto urinario.

La sangre suele acompañar al vómito, a las heces, pero también a la orina. Y, si estamos atentos, también las podremos ver en las encías, donde la sangre se mostrará como puntitos bien definidos no más grandes que la cabeza de un alfiler.

Aún más, del mismo modo, se pueden detectar morados en la piel y en los labios del hocico del perro. Si bien el sangrado espontáneo es poco habitual, caso de estar presente en el cuadro de dolencia hepática, es obiligatoria la cirugía, especialmente si las hemorragias competen a zonas muy internas como los intestinos.

Recuerde todos estos síntomas, pero lo más importante, no deje de observar detenidamente a su perro, mientras lo baña, mientra juega con él, es probablemente la forma más sencilla de controlar su salud y adelantarse a sus deficiencias.

Gatos ¿para qué os quiero?

En el Egipto antiguo los gatos eran adorados como deidades y sus artistas los representaban con ojos diseñados con gemas talladas para resaltar la trascendencia de su figura y la importancia de un animal en el elenco inmortal de los cielos.

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Los gatos son mascotas divertidos y juguetones

Sin esa reputación inmortal, nuestros gatos de hoy, los mismos que podemos ver saltar como cachorros y comprar en una tienda de animales, mantienen un aura misterioso con movimientos y comportamientos que no vemos en otros animales más que en los felinos. Ese es parte de su encanto.

Pero ¿qué otros atributos del gato pueden hacernos decidir por acogerlos como mascotas? Si aún no los ha descubierto, le vamos a proponer que interprete si alguno de nuestros argumentos en su favor le resultan concluyentes como para adoptar uno.

Un primer argumento en favor del gato es que es un animal que cuida de sí mismo. ¿Cuántas mascotas conoce de una tienda de animales que sea tan independiente? Sólo hay que ver al gato como se acicala antes y después de cada comida, cómo cuida de su pelaje, para caer en la cuenta de que el gato sigue su propio ritmo de vida.

A su gato nunca tendrá que bañarlo, y no por ello tendrá menos salud. Algo que no podrá decir de otros animales. Es más, su gato, si se le da la oportunidad, se buscará su propia comida.

Si un gato ha aprendido a cazar, no le será fácil seguir ese instinto por mucho que usted le indique que en casa siempre le estará esperando su alimentación, su pienso, su comida adaptada. Y es que la independencia del gato forma parte también de su misterio, se puede saber cuando sale de casa, pero no donde ha estado en el tiempo en el que ha desaparecido de nuestra vista.

Otra razón es que los gatos son divertidos y graciosos. ¿Qué no? Haga la prueba, con los que conozca de sus amistades o los que tengan otros familiares en casa. Juegue con ellos, rételos a lo que más les gusta a las acciones parecidas a cazar, a saltar y verá por sí mismo de lo que estamos hablando.

Y si no, eche un vistazo en una tienda de animales a la gran cantidad de juguetes que los fabricantes ofrecen para comprar en todos los colores, en todas las formas posibles, porque su gusto por el movimiento, por los sonidos y por las texturas forma parte de su idiosincracia animal.

En el mismo sentido, podemos decir que los gatos son animosos para el trato con las personas, se puede decir que serán nuestros mejores amigos en casa. Todo, teniendo en cuenta que un gato nunca se comportará como un perro, que su relación con nosotros a veces girará de acuerdo a su convenciencia en la búsqueda de alimento, calor y, a fin de cuentas, de confort. Pero, se trata de un gato y ese es su comportamiento de socialización con los humanos.

Un dato que nos puede ayudar a comprender hasta qué punto el animal se puede sentir a gusto en nuestra casa es su afición a traernos ‘trofeos’, a compartir con nosotros su cacería nocturna. A los cuidadores de gatos novatos esa actividad les parecerá simplemente asquerosa y será, sin duda, motivo de castigo para el animal. Sin embargo, lo que nos cuentan esas actividades es, aunque pueda ser increíble, que el gato nos acepta como su igual. Nada menos. ¿Agradecimiento gatuno?, probablemente. Pero a su manera.

Otro argumento a favor de los gatos es que tienen siete vidas. Bueno, dicho así, resulta de fábula y hasta infantil, pero lo que se esconde detrás de ese argumento afortunado es una realidad y es la gran resistencia de un animal que, a simple vista, parece frágil.

Sin embargo, mirando bien al gato, observando su comportamiento, sus movimientos y la estructura de su cuerpo no es difícil descubrir el éxito de su diseño natural como animal.

Un diseño que se orienta en la dirección de convertirlo en un animal precavido, flexible hasta la elasticidad y cuidadoso con lo que come. Sin duda, argumentos que pueden garantizar su longevidad y su buen estado de salud sin apenas la intervención de los cuidadores.

Si estos argumentos le han sido útiles, al menos para llamar su atención sobre los valores naturales de estos felinos con los que compartimos cuevas y viviendas desde hace 8.000 años, tal vez sea el momento de que los conozca en persona. Su dirección: La tienda de animales más cercana, probablemente a la vuelta de la esquina de su casa.