Archive for 28 octubre 2011

Personalidad felina, las distintas caras del gato

Los calificativos que definen la personalidad y los comportamientos de los gatos son tan curiosos como la misma actitud de los felinos hacia su entorno, hacia los humanos sus amigos y cuidadores.

Mascotasana: Piensos sanos y naturales para gatos

Que ricos están estos gatitos 😉

Los gatos son altivos, aristocráticos, curiosos, sorprendentes, astutos, recelosos, rabiosamente independientes, unos dormilones tan contumaces como ágiles en movimientos y en saltos.

La personalidad de los gatos es de la misma consistencia con la que calificamos a las personas que creemos que se conducen en la vida con su mismo vivir y sentir.

Pero, debajo de las palabras comunes hay muchas realidades relacionadas con los hábitos de los gatos que no resultan tan evidentes y que debería conocer quien quiera comprar un gato en una tienda de animales.

Ambos, cuidador y gato compartirán espacio no siempre siguiendo las reglas humanas, sino las del gato, y éso hay que saberlo de antemano para no llevarse sorpresas, como recordará cualquier responsable de una tienda de animales y, sobre todo, un veterinario conocedor de las familiaridades de estos animales. Los gatos son especiales, sí, pero con matices, con sus matices.

Para empezar los gatos se comportan con respecto a sus cuidadores, podríamos decir como los más íntimos de su entorno, los que les proporcionan atenciones y comida; como si fueran su madre.

El comportamiento del gato doméstico muy socializado es el propio de los cachorros. Lo veremos maullar para pedir comida y levantar su cola cuando pasa junto a su cuidador de la misma manera en que lo hacía con su madre.

Pero ese mismo gato, tan cercano, será capaz de ausentarse por las noches y darse largos paseos controlando su zona de caza, que, en el caso de los gatos machos, suele cubrir un área de aproximadamente un kilómetro cuadrado.

Para los seres humanos, ese comportamiento aparente ambivalente que en nada se parece al del perro, resulta muy chocante y hasta desconcertante. Y hay que estar preparado para ello, para esas reacciones del gato.

Independientemente de que haya un patrón común de comportamiento entre los gatos domésticos, también hay lo que podríamos considerar atributos propios de la personalidad de cada animal, que dependerán de muchos factores, entre ellos, su propia experiencia con humanos y el desarrollo o no de determinados instintos naturales en la fase inicial de su vida cuando eran cachorros.

Un gato que no ha aprendido a cazar de pequeño, no estará condicionado por el instinto de cazar para buscar comida. Dependiendo de cómo haya interiorizado ese instinto el gato puede dar la sensación de que juega cuando caza, el instinto en ese caso está latente, pero no se ha desarrollado.

En cualquier caso, como decimos, hay atributos personales distinguibles en cada gato, patrones de carácter, conductas recurrentes, y, aunque es impropio decirlo, una personalidad.

Así, hay gatos tímidos que recelan de la actitud de las personas, que se refugian en lugares protegidos esperando ver qué es lo que hacen los humanos.

Ganarse a estos gatos es una labor lenta, las caricias incluso deben ser iguales de pausadas porque el animal puede interpretarlo como una agresión. Una fórmula para conseguir un contacto más estrecho es darles sus piensos, su comida habitual y ganárnoslo con constancia y paciencia.

También existen gatos todo lo contrario, extrovertidos, lanzados incluso. Que se dejarán tocar, pero no manosear, que estarán a disposición de los humanos siempre y cuando ellos quieran, a su ritmo, con sus ganas. Recompensarlos con su comida, con su alimentación preferida, cuando la actitud es de acercamiento garantizará la sintonía.

Luego podemos encontrar a los gatos tranquilos, gatos impasibles, como los gatos de angora, confiados hasta cierto punto, que, en cualquier caso, tendrán un límite en los juegos violentos, con las estridencias y con la presencia de frío o de agua. Esos son sus límites, que también han de tenerse en cuenta.

Por último, en esta calificación de las tipologías del carácter genérico y particular de los gatos, también encontramos a los que son volubles, caprichosos diríamos en el lenguaje de los humanos.

Se trata de animales suceptibles, variables en su comportamiento que no harán buenas migas con cuidadores poco pacientes o metódicos, a los que probablemente les saque de quicio sus aparentes excentricidades.

Todas estas variables de comportamiento se pueden están presentes de forma destacada en determinadas razas de gatos y, por tanto, es importante conocerlas antes de comprar una mascota en una tienda de animales.

Anuncios

Cachorros de perro, un sí quiero inteligente

Resulta frecuente dejarse llevar por la gracia de un cachorro, su vivacidad y alegría o su aspecto entrañable a la hora de decidirse a comprar un perro en una tienda de animales. Sin embargo, el perro no será así siempre, superará la etapa de cachorro y crecerá. Su carácter se modificará de forma natural o inducida y, en su caso, aumentará su tamaño corporal.

Es conveniente informarse bien de las caracterísiticas del perro cuando sea adulto

Así, es inteligente tener en cuenta el carácter adulto habitual de la raza de perro de nuestra elección, considerar qué tamaño puede llegar a adquirir el animal con el tiempo y que demandas físicas va a tener en el futuro, en cuanto a su comida, en cuanto a sus cuidados veterinarios y sobre todo qué espacio necesitará para vivir con sus dueños de una forma confortable y segura.

La elección de la raza, sopesar las opciones, investigar en este en sentido con el apoyo de un profesional de una tienda de animales o un veterinario es un buen comienzo.

Se trata de tener presentes que el perro que compramos como mascota tiene probablemente todas las características de las crías. Resulta juguetón, es dócil y se adapta bien al entorno de los niños.

Sin embargo, ese perro crecerá y, dependiendo de su nivel de adaptación a la convivencia doméstica y familiar, de laactitud de sus cuidadores y hasta de su alimentación, irá cambiando, por decirlo de alguna manera, su personalidad, singularizándose incluso, para convertirse en un perro adulto y abandonar su etapa juvenil y sus gracias.

Hablamos de los ciclos de la madurez de un perro, de su socialización. Algo que hay que tener muy presente cuando nos acercamos a comprar un cachorro de perro a una tienda de animales.

Porque no es lo mismo un perro pequeño, una mascota casera con pocas necesidades y tranquila, como puede ser un chihuahua o en yorkshire terrier, todos con menos de cinco kilos de peso; que un perro grande, por poner un caso extremo, un gran danés, un mastín español, un dálmata o un sanbernardo.

Estos últimos, con tamaños, necesidades de piensos, suplementos, ejercicio y hasta pelajes que obligan a disponer de tiempo, de un clima conveniente y de espacio necesario para que el animal se adapte adecuadamente.

Hay que pensar en todo, en el futuro de la mascota cuyo comportamiento hace las delicias de los niños en la tienda de animales. Y si no, un dato, un mastín español puede pesar hasta 120 kilos, y un rottweiler, no sobrepasar los cincuenta kilos y tener la misma fuerza o más que el primero.

La pregunta es ¿cómo se podrá pasear a un perro con unas características físicas tan extremas y quién lo hará en casa, dos o tres veces al día, cuando tenga dos años, cuando disponga de toda su fuerza?

Otro dato, las variabilidades dentro de la raza y las particularidades de sus cuidados veterinarios y de cría. Es importante asesorarse también de la diferencia de comportamiento dentro de una misma raza de machos y de hembras , de sus costumbres en la cría, de los riesgos de enfermedades más comunes y las condiciones en las que se ha de proporcionar sus piensos, sus suplementos y las vitaminas que pudiera necesitar.

La recomendación probablemente ya haya quedado clara ante estas referencias, pero conviene ponerlas por escrito y como colofón. Así, es importante comprar una cría de perro en una tienda de animales con sentido común, con asesoramiento válido y pensando en el futuro del animal y el de la familia que está decidida a acogerlo. Se trata de una convivencia para lo bueno y para lo malo, y elegir bien es lo más importante