Archive for 29 septiembre 2011

Higiene anal de los perros, limpieza posterior pero principal

La limpieza de la zona anal en los perros es con toda seguridad una de las acciones del aseo de la mascota que todos en casa quieren evitar. Bañar al perro sí, pero frotar en una zona donde la suciedad está asegurada, no es lo mismo.

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Una limpieza regular ayuda a conservar el estado salud de tu mascota

Independientemente del gusto de cada cuidador, la zona del ano de los perros es de los puntos de su organismo que están más expuestos a las infecciones y a las heridas. También es uno de los lugares de su anatomía donde se puede detectar la presencia de parásitos no deseados que también darán cuenta del nivel de salud de nuestra mascota.

Limpiarla de forma regular y estar pendientes de su estado es la mejor colaboración que podemos prestarle a nuestra mascota para conservar su estado de bienestar.

La limpieza de la zona posterior del animal, por donde evacua sus heces, tiene que ser constante, sin llegar a ser excesivamente frecuente. No se trata de limpiar todos los días, pero sí hacerlo de una manera regular, cada dos o tres días, por ejemplo.

Aunque la frecuencia siempre dependerá del estado en el que se encuentre esa parte del cuerpo del perro. Aunque reducir la frecuencia del aseo no significa echar un vistazo al estado del perro. Algo que siempre hay que procurar, no dejar de observar el comportamiento y el estado físico de la mascota. También como hábito.

Algo que hay que evitar, en cualquier caso, es que se llegue a formar una costra de heces secas o de pelo que dificulte no sólo la evacuación de los excrementos nuevos, sino que esa situación contribuya a introducir en el conducto terminal de su sistema digestivo, en el perineo, cualquier tipo de agente microbiano que ocasione el desarrollo de una infección o de una enfermedad.

Una ayuda para evitar la concentración de heces mezclada con pelos a su salida es recortar esa zona del perro. Hacer algo parecido a una tonsura del punto de contacto entre el pelo y la abertura anal.

Hay razas de perros con pelos muy largos en todo su cuerpo, o con pelajes excesivamente ensortijados en mechones que ofrecen todas las oportunidades para que parte de las heces se queden formando placas secas sobre la parte posterior de la grupa del perro.

Razas de perros lanudos expuestos a esa situación son los golden retriever, los border collie, los cocker spaniel americanos, el chow chow y distintas razas de perros de aguas como la española o la americana.

En las tiendas de animales, se pueden comprar, junto a su comida, diferentes modelos de tijeras adaptadas para recortar el pelo del ano del perro.

Se trata de instrumentos que están concebidos para no causar daño a los perros durante el recorte del pelo sobrante. Esas tijeras pueden no causar daño, pero mal empleadas pueden pinchar y causar el mismo efecto y molestias en la piel de una de las zonas más sensibles del perro.

Y es que hay que tener mucho cuidado. Hay razas muy movidas que ofrecen mucha resistencia al rasurado, y, a veces, hasta permanecer quietos en un mismo lugar, inmóviles, es para ellas un calvario.

Otra cuestión a tener en cuenta es el tipo de alimentación que recibe el perro. Si se somete al perro a comer piensos secos, debemos esperar que las heces sean también más compactas y secas y el animal pueda evacuarlas con más facilidad y hasta que esas molestas placas de heces no lleguen a producirse.

Un consejo sobre su comida, probablemente quien está en el día a día de los perros por su profesión, un responsable de una tienda de animales donde solamos comprar sus piensos.

En cambio, una alimentación que de lugar a heces menos compactas obligará a los cuidadores a estar más encima de la limpieza de la zona anal.

Del mismo modo; la frecuencia con la que se alimenta el perro es un factor a tener también en cuenta y sus hábitos relacionados con la defecación. No mantener sus rincones limpios de excrementos también es una garantía de que el animal pueda ensuciarse con las heces que no han sido retiradas además de con las que evacua.

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Educación felina, los gatos van a clase

El gato es un animal muy independiente que siempre parece ir a su aire, siempre bajo un comportamiento arreglado a sus intereses y necesidades.

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Ojalá fuese así de fácil educar a los gatos... 😉

Muchos cuidadores encantados con este comportamiento tan característico de los gatos, tan exclusivo, los prefieren así, a su manera, sin reglas más que las suyas, aunque, en ocasiones, ese comportamiento felino desencadene incomodidades o incompatibilidades en el día a día de la limpieza de la casa o en el orden y cuidado del mobiliario o de la ropa de la familia.

También hay cuidadores de gatos que no sospechan que estos animales pueden ser educados para mejorar la convivencia con humanos. Y es que la educación felina sí es posible.

Un primer argumento relacionado con la educación de los gatos es tienen en cuenta, muy en cuenta, que los gatos nunca serán perros, que lo que hemos visto que funciona con los canes, no tiene encaje ni aplicación con los gatos. Una referencia clarificadora. Los perros son animales de manadas, los gatos son más solitarios.

Un perro no exterioriza su agrado por una comida que le gusta con el ronroneo, éso es cosa de gatos, los perros mueven su cola, la agitan. La vocalización del agrado del gato es distinta.

Son sólo detalles, pero ponen en evidencia que la respuesta de ambas especies distintas y que la educación del gato no puede ir paralela a la del perro, ni aún cuando bajo un mismo techo convivan ambos animales en armonía.

De la misma forma que los gatos no se dejan pasear, y mucho menos con correa por la calle, éso es totalmente imposible siquiera para intentarlo; tampoco se pueden poner juntos a dos gatos machos adultos para que, si acaso, se desplacen libremente en un entorno cerrado o acotado. Acabarán enfrentándose. Algo que no tiene porqué suceder con los perros, por ejemplo.

Tampoco se preocupe si el gato tiene un comportamiento dentro del hogar y fuera de él. Se trata del mismo animal que cambia su rol para sobrevivir.

En casa, estará en su territorio, en la calle, en un lugar extraño donde los sonidos le ponen en alerta, estará a la defensiva y hasta arisco. Creer que ese cambio de actitud se debe regañar y es fruto del comportamiento inestable del gato es no estar centrado en la naturaleza de su instinto.

Importante, muy importante. El gato es por naturaleza desconfiado, y, así, proceder a enseñarle rutinas sobre la base del castigo-recompensa, darle sólo comida como se hace con los perros como gratificante a una conducta correcta, también es un error.

La clave es gratificar mediante la constancia y la persuasión y hacerlo con pequeños trozos de comida de su gusto, los que hayamos visto que son una delicia en su alimentación, pero no únicamente eso, también aportarle caricias y al mismo tiempo expresiones sonoras de agradecimiento, suaves, sin estridencias, que el gato pueda relacionar con el desarrollo de una tarea propia, apropiada y correcta.

Funciona muy bien el tono suave, amable y conciliador, van mal los gestos enérgicos y rápidos que el gato puede incluso tomar como acosos y agresiones. Recordemos que se trata de animales muy suceptibles.

Hay que recordar que todas las enseñanzas son más fáciles de implantar en la conducta del gato en su fase de cachorros y que hay que hacerlo con la misma constancia que recomendamos para cualquier situación que planteemos o se nos de en relación con la mascota.

Otro elemento a tener en cuenta. El gato no hará absolutamente ninguna acción si esa tarea no le reporta ningún beneficio. Por tanto, si queremos que no utilice un determinado entorno para sus correrías, lo más razonable es atraerlo a otro lugar con una recompensa, comida seleccionada, juego, con su juguete preferido ése que podemos comprar para ellos en una tienda de animales, y seducción mucha seducción, o mano izquierda, si lo preferimos así.

Pero ¿qué es lo que puede aprender un gato? Pues cuestiones sencillas, pero que pueden resultar útiles. Así, pueden reconocer su nombre, que se les llama. También reconocer los lugares donde hacer sus deposiciones, sus cajitas de la arena, como también saber cuales son sus accesos privilegiados a casa, las gateras.

Y muchas otras cosas valiosas en nuestro mundo, por ejemplo, que no se afilen las uñas en nuestros muebles, o no atisbar alrededor de la jaula del canario o en la colada recién salida de la lavadora.

Simplemente con un siseo temperado pero enérgico al mismo tiempo en el que se produce la tentativa de la acción incorrecta, puede comenzar a ser suficiente.

La compensación, sólo cuando el animal se ha retirado, puede ser como comentamos una voz amable de apoyo y recompensa seguida de una caricia y, por qué no, de una pieza de su comida preferida.

Se trata de aprovecharse de su memoria. Así también se le puede llamar por su nombre cuando se le sirva la comida, éso garantizará su atención cada vez que reclamemos al gato en el futuro por otro motivo.

Y para terminar, si tenía alguna duda del nivel de aprendizaje que puede desarrollar un gato y de su autonomía, escuche lo que pueden contarle los responsables de las tiendas de animales, un veterinario o un amigo que tenga un gato adulto, seguro que más de uno contará historias de gatos que abren puertas con las patas o con la cabeza para indicar que quieren que se les ayude a salir. En esos casos, ¿quién está educando a quién?