Archive for 30 marzo 2011

La salud de los gatos cogida por los pelos

El pelaje de un gato da la medida de su estado de salud. Un gato sano es el que mantiene un pelaje lustroso, hasta brillante, con el pelo flexible y repartido por igual, sin llegar a formar calvas o masas espesas y revueltas.

Los gatos se lavan sólos, no hay que ayudarles...

El pelo de los gatos, la salud de su pelaje, nos indica si el animal tiene una buena alimentación, o por el contrario, si la comida que se le suministra le reporta algún tipo de carencias. El pelaje es una extensión de la piel sobre la que se asienta el pelo y es igualmente un indicador de una epidermis sana.

Todos hemos visto, seguro que muchísimas veces, esa actividad, siempre constante de los gatos, la de acicalarse, una y otra vez, con la lengua. Los gatos se pasan horas frotándose el pelaje con la lengua. Una lengua áspera que arrastra o arranca el pelo viejo para dar paso al nuevo, una fórmula que el gato emplea como medio eficaz para regenerar el pelaje.

Se puede decir que los gatos son animales muy limpios, a pesar de que muchas personas no lo tienen tan claro, porque se asocian el baño con agua a la forma más evidente de limpieza. Y los gatos, si pueden no se mojan. La limpieza que hace el gato con su lengua y su saliva, visto bajo la perspectiva de una higiene humana a base de agua y jabón, no resulta para esas personas ninguna forma de limpieza, todo lo contrario.

Un pelaje lustroso y la salud que conlleva se consigue en el gato con una alimentación balanceada, con la incorporación a su dieta de piensos secos o comida húmeda o semihúmeda, como la que podemos comprar en las tiendas de animales. Una alimentación pensada para que el gato obtenga con su comida todos los nutrientes que necesita.

Sin embargo, la alimentación con pienso no es sólo la única ayuda que podemos dar a nuestro gato para que se críe sano. Podemos colaborar en la eliminación de lo pelos muertos con el cepillado regular de su pelaje. Cepillos especiales para gatos que, como productos para mascotas, podemos comprar también las tiendas de animales.

En esas tiendas de animales de confianza, esas que están a la vuelta de la esquina, cerca de casa, podemos comprar otros productos para mascotas más refinados para la limpieza de los gatos, como gamuzas o guantes de terciopelo y seda que los cuidadores suelen utilizar después del cepillado.

El uso de guantes de tejidos finos está recomendado para igualar el pelo después del cepillado, para estimular la piel y el tacto del animal, a fin de cuentas la acción puede verse como un masaje; y para provocar la secreción de las grasas naturales de la piel del gato, las que les dan al pelo su brillo y su tersura características.

El objetivo del cepillado es ayudar al gato a disminuir la concentración de pelos que se lleva a la boca y que se traga cada vez que se acicala con la lengua. La acumulación de pelos en el circuito digestivo de los gatos puede presentar un problema añadido para su salud y desencadenar dolencias que pueden poner en riesgo la vida del animal.

Pensemos que algunas variedades de gato desarrollan cantidades de pelo increíbles, a veces con longitudes extremadamente grandes, que, si bien forman parte de la belleza de esos felinos, también pueden ser otra fuente de problemas. Hay que recordar que, de la misma manera que se ingieren pelos, con ellos también se introducen agentes patógenos en ellos. Microbios, bacterias o parásitos que habitan los pelos viejos que pueden infectarles y afectarles sus órganos.

Los expertos suelen aconsejar que se cepille a los gatos de pelo corto una vez por semana, a los de pelo que podríamos llamar mediano, dos o tres veces por semana, a los de pelo largo, como los gatos persas, obligatoriamente una vez al día y con el frotamiento de todas las partes de su cuerpo.

La labor de cepillado puede resultar gratificante y muy entretenida para los cuidadores de gatos a los que este trato cercano les permite interactuar con sus mascotas y estimular su confianza, pero también es una forma de escudriñar su pelaje para descubrir el estado de la piel, la presencia de heridas, nódulos o quistes, y detectar la presencia de parásitos.

Si somos capaces de reducir la presencia de esas bolas de pelo en el esófago, en el estómago o en los intestinos de nuestro gato, habremos hecho mucho por su salud.

La letra pequeña de la comida de nuestro gato

Un aforismo popular dice que somos lo que comemos. Y todos, en la medida de nuestra experiencia, podemos decir que hay algo o mucho de verdad en esas palabras. Un argumento que también podemos validar para nuestras mascotas. Nuestra salud, la de nuestro gato depende, como no puede ser de otra manera, de lo que comemos, de lo que le damos de comer.

Recomendado: Comida para gatos sana y natural

¡Qué cara de susto! 🙂

Somos los responsables del bienestar de nuestro gato y de conocer qué es exactamente lo que le damos para comer en su comida enlatada, en su pienso que le sirve de alimentación y que nos aprestamos a comprar en las tienda de animales; es el primer paso para proteger y mejorar su salud.

Pero, ¿cómo podemos saber qué es lo que comen nuestros gatos, cómo podemos manejar esa información? Pues, podemos empezar por saber interpretar las etiquetas de su comida, las que contienen los sacos de pienso, su alimentación seca. El objetivo de conocer la composición de su alimentación es mejorar la elección de la comida del gato. En cualquier caso, es un comienzo, es un buen comienzo.

Las necesidades nutricionales de los gatos son las proteínas, la taurina, determinadas vitaminas, minerales, ácidos grasos y enzimas y, por supuesto, agua. Las proteínas han de estar derivadas de los propios animales, de vacuno, de pescado o de aves de corral, como el pollo o el pavo. Este aporte nutricional original es fundamental.

La taurina es un aminoácido que debe estar presente en la comida del gato, en su pienso, de alguna manera en su alimentación, porque representa un elemento decisivo para la asimilación de la comida, para la metabolización de su alimentación

Las vitaminas son las habituales, las podemos comprar fácilmente en las tiendas de animales, si no estamos seguros de que la comida que recibe el gato cubre sus necesidades en este aspecto, o nuestro veterinario nos ha recomendado suministrárselas como suplementos porque nuestro gato se encuentra en un estado de carencia o es una hembra que necesita un aporte mayor por estar en fase de amamantamiento o por estar preñada.

Hay que recordar que los gatos no necesitan hidratos de carbono, como ocurre con los alimentos básicos que están presentes en la dieta de los humanos. Sin embargo, el maíz, el trigo o el arroz, o ambos, se emplean en la comida industrial de los gatos para aumentar su volumen, tanto en la comida enlatada como en la seca en forma de pienso.

Hay que estar muy pendientes de las etiquetas de la comida de los gatos y detectar los aromatizantes, los aglutinantes, los colorantes y los saborizantes que por ley, deben aparecer en la relación de componentes de la comida que aparece en las etiquetas.

La polémica siempre está servida entre cuidadores responsables e industria sobre el sentido que tienen estos añadidos, que algunos cuidadores sensibles creen que se añaden para satisfacer, no tanto las necesidades nutricionales de los gatos, como para agradar a la estética de los consumidores humanos.

El razonamiento es que queremos darle a comer a nuestro gato lo que a nuestra vista resulta agradable. Leer el listado de suplementos que no forman parte en sí de los alimentos y sí de su presentación y conservación queda a nuestro criterio personal, como lo está el de ser responsable con la comida envasada que solemos comprar para nosotros mismos.

Y en la línea de seguir aportando información sobre la alimentación del gato, unos datos más. Muchos nutricionistas coinciden en que los gatos deben consumir una gran variedad de comida, de distinta procedencia, tanto en seco y en conserva.

Ésto es así, porque mientras le demos a nuestro gato su comida seca, le haremos abandonar la alimentación de fortuna que su instinto le obliga a obtener, también porque la comida enladata tiene agua y los gatos no beben líquido con la regularidad que debieran.

Por otro lado, asegurar una variedad importante de comida, hace que el animal se acerque al ideal correcto de nutrientes y al equilibrio nutricional, sin recurrir a los suplementos, como suele ser costumbre.

Además de conseguir reducir de forma natural las consecuencias de las alergias a ciertas alimentaciones, si se repite mucho la comida, el gato acabará aburriéndose de su alimentación y la buscará por otro sitio, con lo que significa como riesgo para su salud.