Las emociones de los perros, instintos básicos sin conciencia

El perro es un animal que se relaciona con el hombre desde la noche de los tiempos. Una relación de conveniencia en el que el hombre siempre aprovechó la fidelidad del animal, su olfato y su capacidad para cooperar con los grupos humanos en la caza primitivos. Para el perro, el hombre supuso la inestimable ventaja de obtener su comida sin cazar, aprovechando las sobras de las capturas humanas. Una relación de interés mutuo, y, por qué no, también de cooperación.

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El hombre cazaba, el perro tenía su comida. Una convivencia estrecha en la que el hombre desarrolló afectos hacia un animal muy cercano e integrado en su sociedad primitiva que colmaba sus emociones. Pero ¿y el perro? ¿cómo ha sentido y siente esa relación un perro? ¿Realmente tiene sentimientos como creen muchos cuidadores apegados a sus amigos?

No faltan detalles de esa afectividad de los perros, que cualquier amante de estos animales es capaz de confirmar en infinidad de anécdotas. Pero ¿qué dicen los especialistas en el comportamiento de los animales, los etólogos que han estudiado y comparado el comportamiento de los perros en su entorno?

Los perros tienen sentimientos, porque sienten, aunque de una forma muy diferente a como lo hacemos las personas. Los sentimientos del perro son siempre primarios. Las situaciones positivas les provocan bienestar y las negativas, malestar, así de simple.

Las reacciones corporales que les provocan esas situaciones son las que nosotros identificamos con claridad como referencias emocionales. Las emociones básicas de un perro son tristeza, sorpresa, aversión, alegría, miedo e ira.

El perro ladra de diferente forma, muestra sus dientes, lame o se vuelve zalamero moviendo el rabo como reacción a esas situaciones, a su entorno. El lenguaje emocional de los perros es gestual, corporal. El hombre ha aprendido a entender esos detalles del comportamiento del perro, reacciones básicas que todavía reconocemos de nuestro pasado también animal. Comprendemos a otros animales, porque lo éramos y, en muchos sentidos, aún los somos.

Si las reacciones emocionales primarias son evidentes, las secundarias, en cambio, no se han conseguido identificar en los perros. Las reacciones secundarias son las más cercanas a nuestro sentido humano de los sentimientos e implican una conciencia de la propia mente que piensa y de la existencia misma. Este nivel de conciencia está presente, por supuesto, en los seres humanos, y en los primates, los chimpancés, los gorilas o los orangutanes, pero, como comentamos, no en otras especies de animales como el perro.

Emociones secundarias son el odio, la venganza, la culpabilidad o la conmiseración. Cualquier cuidador podrá decir que su perro se siente culpable cuando ha roto algo de valor en la casa familiar en la que convive con humanos y más si se le ha hecho entender que esos objetos no forman parte de sus objetos de juego, un tabú para él. Objetos muy diferentes a los suyos que se pueden comprar en las tiendas de animales, como los mismos productos para mascotas.

Sin embargo, la reacción del animal que identificamos como culpabilidad tal vez sea su miedo a ser castigado. Una acción negativa guardada en el recuerdo que asocia a otra situación similar. Muchos cuidadores hablan por ejemplo de los celos. El comportamiento del perro que se vuelve agresivo cuando una persona extraña se acerca a su amo o cuando otro perro se aproxima a la persona que es su referencia.

En estos casos, habría que hablar de instinto protector, una sensación básica del perro, no una emoción secundaria elaborada. Los celos son un sentimiento que puede asociarse a ciertas reacciones en los humanos, pero que está muy lejos de las motivaciones del perro. Simplemente, no tiene conciencia de ella.

Los perros dan respuestas emocionales a sus acciones, que es lo que identifican sus cuidadores, pero lo que no se conoce es que nivel de conciencia tienen sobre ellas. Los perros no hablan, su lenguaje no nos resulta comprensible, y, por lo tanto, somos ajenos a las sensaciones que les provocan sus propias acciones o las del entorno en el que interactúan.

Las emociones de los perros, instintos básicos sin conciencia.

One response to this post.

  1. Posted by karlos on junio 19, 2014 at 4:58 am

    Interesante!!

    Responder

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