Archive for 27 diciembre 2010

Las emociones de los perros, instintos básicos sin conciencia

El perro es un animal que se relaciona con el hombre desde la noche de los tiempos. Una relación de conveniencia en el que el hombre siempre aprovechó la fidelidad del animal, su olfato y su capacidad para cooperar con los grupos humanos en la caza primitivos. Para el perro, el hombre supuso la inestimable ventaja de obtener su comida sin cazar, aprovechando las sobras de las capturas humanas. Una relación de interés mutuo, y, por qué no, también de cooperación.

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¡El mejor y más fiel amigo del hombre!

El hombre cazaba, el perro tenía su comida. Una convivencia estrecha en la que el hombre desarrolló afectos hacia un animal muy cercano e integrado en su sociedad primitiva que colmaba sus emociones. Pero ¿y el perro? ¿cómo ha sentido y siente esa relación un perro? ¿Realmente tiene sentimientos como creen muchos cuidadores apegados a sus amigos?

No faltan detalles de esa afectividad de los perros, que cualquier amante de estos animales es capaz de confirmar en infinidad de anécdotas. Pero ¿qué dicen los especialistas en el comportamiento de los animales, los etólogos que han estudiado y comparado el comportamiento de los perros en su entorno?

Los perros tienen sentimientos, porque sienten, aunque de una forma muy diferente a como lo hacemos las personas. Los sentimientos del perro son siempre primarios. Las situaciones positivas les provocan bienestar y las negativas, malestar, así de simple.

Las reacciones corporales que les provocan esas situaciones son las que nosotros identificamos con claridad como referencias emocionales. Las emociones básicas de un perro son tristeza, sorpresa, aversión, alegría, miedo e ira.

El perro ladra de diferente forma, muestra sus dientes, lame o se vuelve zalamero moviendo el rabo como reacción a esas situaciones, a su entorno. El lenguaje emocional de los perros es gestual, corporal. El hombre ha aprendido a entender esos detalles del comportamiento del perro, reacciones básicas que todavía reconocemos de nuestro pasado también animal. Comprendemos a otros animales, porque lo éramos y, en muchos sentidos, aún los somos.

Si las reacciones emocionales primarias son evidentes, las secundarias, en cambio, no se han conseguido identificar en los perros. Las reacciones secundarias son las más cercanas a nuestro sentido humano de los sentimientos e implican una conciencia de la propia mente que piensa y de la existencia misma. Este nivel de conciencia está presente, por supuesto, en los seres humanos, y en los primates, los chimpancés, los gorilas o los orangutanes, pero, como comentamos, no en otras especies de animales como el perro.

Emociones secundarias son el odio, la venganza, la culpabilidad o la conmiseración. Cualquier cuidador podrá decir que su perro se siente culpable cuando ha roto algo de valor en la casa familiar en la que convive con humanos y más si se le ha hecho entender que esos objetos no forman parte de sus objetos de juego, un tabú para él. Objetos muy diferentes a los suyos que se pueden comprar en las tiendas de animales, como los mismos productos para mascotas.

Sin embargo, la reacción del animal que identificamos como culpabilidad tal vez sea su miedo a ser castigado. Una acción negativa guardada en el recuerdo que asocia a otra situación similar. Muchos cuidadores hablan por ejemplo de los celos. El comportamiento del perro que se vuelve agresivo cuando una persona extraña se acerca a su amo o cuando otro perro se aproxima a la persona que es su referencia.

En estos casos, habría que hablar de instinto protector, una sensación básica del perro, no una emoción secundaria elaborada. Los celos son un sentimiento que puede asociarse a ciertas reacciones en los humanos, pero que está muy lejos de las motivaciones del perro. Simplemente, no tiene conciencia de ella.

Los perros dan respuestas emocionales a sus acciones, que es lo que identifican sus cuidadores, pero lo que no se conoce es que nivel de conciencia tienen sobre ellas. Los perros no hablan, su lenguaje no nos resulta comprensible, y, por lo tanto, somos ajenos a las sensaciones que les provocan sus propias acciones o las del entorno en el que interactúan.

Las emociones de los perros, instintos básicos sin conciencia.

Causas de la pérdida de pelo en los gatos

Algo que preocupa a los propietarios de gatos es la pérdida de pelo sin motivo aparente. Los gatos suelen tener un atractivo especial para sus cuidadores por la abundancia y por las características de su pelo y cuando cae y se dejan ver incluso calvas irregulares por todo su cuerpo, sus dueños se inquietan con toda la razón, porque su sentido común les lleva a entender que algo ocurre con la salud del felino. Y es cierto.

En nuestas mascotas hay que cuidar de su alimentación desde el principio

Vamos a ir por partes y a descubrir, a mostrar, las causas más comunes que están asociadas a la pérdida de pelo en los gatos, algo que conoce muy bien un veterinario especializado y los responsables de una tienda de animales que con su experiencia conocen el comportamiento y las variables de salud de los gatos.

Una de las condiciones de salud que propician la caída del pelo en los gatos puede ser una alergia. Una alergia a un determinado alimento, a una parte de los componentes de la comida, que podemos comprar en cualquier tienda de animales, como pienso, como comida seca o como alimentación húmeda, y que a estos animales les hace disparar unas condiciones en su organismo que se traducen en la caída del pelo. Lo más sensato es acudir a un veterinario y consultarlo con él, apenas descubierta la pérdida de pelo.

La dieta es muy importante, si se produce una caída del pelo, tal vez el motivo sea una deficiente alimentación o una comida inadecuada. Hay que elegir bien la comida del gato, debe contener cantidades importantes de proteínas, en la que el primer ingrediente puede ser el salmón o el pavo. Otras carnes, como carne de vaca o la de pollo, no son tan adecuadas, porque no aportan al gato los nutrientes necesarios para su organismo.

Los mejores alimentos son aquellos que pueden ser digeridos y sintetizados por el organismo del gato, aquellos alimentos que comería en la naturaleza sin la intervención humana, los que ofrecen más y mejores proteínas digeribles para los felinos, como nos recordarán los responsables de una tienda de animales donde podemos comprar el pienso o la comida húmeda de nuestro gato.

Algunos veterinarios advierten que las comidas para gatos a base de pescado pueden dar lugar a la aparición de hipertiroidismo una atrofia del tiroides. Para contrarrestarlo se suele recomendar que se aumente la dieta del gato con suplementos de vitamina E y vitamina B. Y con ello, reducir también el riesgo de la pérdida de pelo consecuente en los gatos, por este motivo.

Otros síntomas de hipertiroidismo son la pérdida de peso, la sed o la orina excesivas. Por suerte, en la mayoría de los casos, el hipertiroidismo puede ser controlado fácilmente con medicamentos o con una medicación adecuada a base de yodo.

Si usted permite que sus gatos disfruten del medio ambiente, asegúrese siempre de que estén al día con todas sus vacunas. El contacto con un entorno en el que pululan agentes contaminantes puede ser el desencadenante de una enfermedad que se traduzca en una pérdida de pelo. Aún más, las vacunas también contribuyen a evitar algo mucho más grave, cualquier enfermedad que en los gatos, unos animales tan delicados, pueden ser mortales.

Si su gato frecuenta los espacios abiertos, tenga en cuenta que además corre el riesgo de ser atacado por parásitos que contribuyan a desarrollar enfermedades como la tiña o la sarna de los gatos, que suponen igualmente la pérdida anormal del pelo. Insectos parásitos como las pulgas, los gusanos del corazón, o las garrapatas.

Recuerde que estos animales le producen picazones muy intensas a los gatos y que en casos extremos pueden hacer que éstos se arranquen trozos de piel para mitigar su desesperación y con la piel el pelo que crece sobre ella.

Así, podemos hablar de piodermia, una infección bacteriana que generalmente se establece cuando la piel está traumatizada por el efecto intenso de la acción de arañar y morder. La infección produce la pérdida localizada de pelo localizada, así como una acumulación de pus en las costras que aparecen sobre las lesiones.

En algunos casos, pérdida de pelo del gato puede ser provocados por otras causas menos conocidas, como por la acción de los notoedres. Se trata de un parásito que causa calvas en los felinos.

La pérdida aparece en las orejas, el cuello, los párpados y otras regiones del cuerpo, además de en su lomo. Aunque la mayoría de la gente nunca ha oído hablar del notoedres, es el segundo parásito más común en la mayoría de los gatos.

Sea cual sea el origen de la pérdida del pelo en su gato, la mejor solución pasa por el asesoramiento y de quienes más conocen a nuestras mascotas, además de nosotros, el experto veterinario. Su consejo es salud.