La alimentación humana de los gatos sólo satisface los gustos de sus cuidadores

Cada país tiene sus propios gustos culinarios, que curiosamente están relacionados con la alimentación que se emplea para dar de comer incorrectamente a los animales domésticos. En Japón, por ejemplo, el pescado ocupa un lugar destacado en la alimentación de las personas y esta preferencia se traslada a la comida que se sirve a los gatos japoneses que, con mucha frecuencia, también se alimentan de almejas y hasta de calamares.

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Solemos aplicar nuestras costumbres de alimentación a la comida de nuestra mascota. ¡Pobrecillos!

Aunque la creencia popular asegura que los gatos adoran por instinto la comida a base de pescado, sin embargo, la realidad contradice muchas veces esta idea prefijada, los peces no están en el primer lugar de los alimentos preferidos por los gatos. Los gatos son animales muy exquisitos que necesitan de mucha limpieza donde hacen sus comidas y también bastante variedad en su alimentación. Y la que más se ajusta a este ideal es la preparada, su pienso o sus latas de comida para gatos que se pueden comprar el cualquier tienda de animales.

Si los gatos pueden elegir, no preferirán comer directamente pescado. Por ejemplo, los gatos japoneses lo comen porque están educados para comer peces, porque muchos de ellos no conocen otra forma de alimentación que la de sus cuidadores. En Japón, siempre pescado. De la misma manera, que los gatos experimentales de laboratorio desarrollan un gusto especial por la comida a base de patatas con un ligero sabor a queso, porque son alimentados exclusivamente de esa manera.

En algunos países europeos, a los gatos se les da a probar una comida basada en la carne de conejo o de pato, según esos mismos gustos humanos nacionales. En Méjico, los gatos tienen una alimentación como la de las personas a base de picantes.

En España, es costumbre dar sabor a la carne con pimiento picado, muy propio de la dieta mediterránea. En Estados Unidos, los gatos comen carne de hamburguesa, en un país en el que hay toda una cultura de la carne, pero en el que la de cordero no figura en ninguna de las recetas de comida para gatos.

La mejor comida para gatos es la adaptada a sus gustos. La que ha sido testada y estudiada en los centros y laboratorios de nutrición de las marcas de comida para gatos y que podemos comprar en cualquier tienda de animales. Se trata de una comida seca o húmeda, muy bien balanceada, que busca adaptarse a las necesidades de nutrición de estos animales.

La alimentación humana, la alimentación propia de la cultura de cada uno de los países, satisface los gustos de sus ciudadanos. Un gusto desarrollado sobre la base de la disponibilidad de alimentos y de formas de preparación históricas, pero que no tienen que ver en absoluto con las necesidades animales, como nos podrán recordar cualquiera de las personas que están al frente de las tiendas de animales especializadas en comida para gatos.

Desde luego, un gato no es una persona y no come como un ser humano. Sus variables nutricionales se mueven en otros parámetros. La digestiblidad de su comida, la proporción de vitaminas y minerales, la manera en que mastican los alimentos o la manera en la que asimilan los nutrientes es diferente, importante, si no lo más importante. Los gatos son carnívoros, y como tal, deben comer carne a diario.

Un gato de dos a cuatro meses de edad, precisa comida en lata para gatitos, entre 300 y 500 gramos y en tres o cuatro comidas diarias. Un gato pequeño de cinco a seis meses, entre 500 y los 800 gramos, en cuatro comidas al día. Un gato de entre seis y doce meses, en cambio, no se alimentará más que una o dos veces al día, entre 700 y 800 gramos de carne enlatada.

Los gatos adultos, de más de un año, entran en una etapa diferente de su alimentación. Su comida se vuelve más variada con la alimentación de comida semiseca, entre 60 y 120 gramos en una o dos comidas diarias, y una alimentación de comida seca mezclada con la que se le proporciona en lata, siempre una o dos veces por semana.

La alimentación de una gata embarazada en lata tendrá que ser aproximadamente un tercio de lo que normalmente se le daría para su edad, éso sí, dos o cuatro veces al día. La comida en lata, durante el periodo de lactancia de una gata, es de tres veces la cantidad de comida habitual, también con una frecuencia de dos a cuatro veces al día. Los gatos viejos, comida en lata, una o dos veces al día en raciones menores si el animal tiene un comportamiento inactivo.

Los alimentos y condimentos nacionales están muy bien para las personas forman parte de su cultura, pero nada tienen que ver con la alimentación de los gatos, que tienen unas necesidades y unos gustos totalmente diferentes a los de los seres humanos.

Que coman pescado o carne con picante o con cualquier aditivo que haga las delicias de las personas, no significa que sean totalmente de su agrado. Lo comen, porque no han conocido otra forma de alimentación y porque no tienen a sus disposición ninguna otra. Los gatos son gatos y comen como gatos.

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