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La gripe de los gatos, prevención y cuidados

Nos alertamos cuando percibimos en nuestros hijos, parejas, familiares, amigos o compañeros trabajo los síntomas de la gripe, cuando los oímos estornudar, cuando los vemos congestionados, cuando notamos su ánimo decaído. Pero, qué pasa con nuestra mascota más querida, con el gato, ¿tiene procesos gripales?, ¿un gato enferma de gripe? Pues la respuesta es sí, enferma de la llamada gripe felina y podemos detectarla, simplemente con observar el comportamiento del gato, con comprobar su sintomatología, como nos recordará un veterinario o cualquier persona con experiencia al frente de una tienda de animales.

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Un gato deganado puede ser un gato con síntomas de gripe

Los gatos afectados por la gripe felina estornudan, sí, como nosotros. Si estornudan en repetidas ocasiones, es casi seguro que han cogido un resfriado o tienen la gripe de los gatos. La gripe de los gatos se muestra más virulenta en los meses frios del otoño y del invierno, cuando caen las temperaturas y cuando los días se vuelven más húmedos.

A pesar de que se trata de un proceso gripal, siempre hay que dejar claro que la gripe felina no es contagiosa para los seres humanos, ni tampoco para los perros, como recordará un veterinario o el mismo profesional que se encuentre al frente de una tienda de animales y que conoce la incidencia de las enfermedades de los gatos.

La gripe de los gatos se distingue a simple vista, porque, además de los estornudos, los ojos del gato se llenan de lágrimas, se vuelven más llorosos, y su nariz. También hay que estar atentos a su temperatura corporal, porque la gripe felina puede estar acompañada de fiebre, y de dificultades respiratorias y hasta de tos.

Como en los humanos, se trata de una afección vírica que puede producir conjuntivitis y una caída del tercer párpado hasta hacerse totalmente visible en la superficie del ojo. El tercer párpado es una tela transparente que baña y humedece el ojo del gato en un rapidísimo movimiento involuntario, tan fugaz que un observador humano tiene que estar muy pendiente para verlo en acción.  

La gripe felina no se contagia a los seres humanos, pero sí entre los mismos gatos, y como sucede con las personas, el recorrido de la afección puede ser de entre siete y diez días. En ocasiones, la sintomatología desaparece como ha llegado al animal. No obstante, en gatos viejos, en gatitos o en hembras que estén en fase de amamantamiento, y que, por tanto, puedan tener las defensas bajas, la enfermedad gripal puede ser algo muy delicado, que puede ser tan virulenta como para ocasionar la muerte del animal, como nos recordará también cualquier experimentado responsable de una tienda de animales. 

Una de las condiciones bajo las que se dan las gripes en los gatos es la carencia de algún nutriente en su alimentación, por ejemplo, en el pienso que podemos comprar en las mismas tiendas de animales, no porque los piensos no vengan suficientemente balanceados, sino porque la ingesta de comida se haga de forma poco adecuada o que no se provea al animal en momentos muy concretos los extras de suplementos que necesita. Por ejemplo, un gato necesita piensos balanceados y suplementos en la fase de cría de las hembras, en los tiempos fríos, cuando el gasto de energía es mayor, o cuando el animal presenta algún tipo de patología de base a la que hay que corresponder con una alimentación adecuada, como nos recordarán en los puntos de venta de los productos para mascotas. 

Los gatos afectados por la gripe tienen que recibir tratamientos adecuados que han de ser prescritos por veterinarios proque los felinos son muy sensibles a las medicinas, y en especial porque una gripe puede derivar en los gatos que no son atendidos correctamente en neumonías, anemias o faltas más o menos graves de hidratación que, en los animales afectados, como los cachorros, puede ocasionar incluso la muerte. 

Como también sucede con los humanos, el cuidado básico que hay que tener con un gato afectado por la gripe es proporcionarle un lugar tranquilo donde pueda reposar en un ambiente cálido y abrigado e hidratarlo con regularidad, para lo que nos ayudaremos de una cuchara para darle de beber a mano o de un dosificador cuentagotas, si el animal no colabora por su malestar o por su mismo carácter.

Un gato con gripe es un animal que puede estar desganado, que puede no tener muchas intenciones de tomar alimento, por esa razón, lo más sensato es estimular su apetito con una comida caliente que le lleve aromas y olores que estimulen su sentido del gusto y que le inciten a tomar su alimentación. Tampoco es mala idea darle de comer su alimentación preferida, tal vez trozos menudos de pollo humedecidos con caldo caliente para hacerlo más sabroso a su olfato.

Por último, algo que también tenemos que tener en cuenta es la limpieza de su mucosa. Se trata de limpiar la nariz que gotea, y en la que se pueden formar costras que le hagan difícil la respiración, con agua limpia y un algodón para frotar suavemente. Con los ojos afectados por la conjuntivitis, podemos emplear alguna solución para el cuidado oftalmológico que ayude a frenar o retrasar el efecto del malestar.

El gato es una animal muy delicado que exige a sus cuidadores cuidados especiales y una actitud activa en el control de su salud.

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