Archive for 30 agosto 2010

El stress en los gatos más allá de su curiosidad innata

El organismo de los animales, como los de las personas, está adaptado para enfrentar situaciones estresantes de manera transitoria. Sin embargo, cuando las condiciones que desencadenan el stress se mantienen durante más tiempo, o de forma asincrónica, empiezan a desarrollarse una serie de efectos en el organismo que se traducen, a nuestra vista, como alteraciones en el comportamiento de las mascotas.

Este gato seguro que no está estresado 🙂

Algunas de estas modificaciones guardan relación con una desestabilización emocional ocasionada por una inadecuación en su organismo que da lugar a una patología que, como en los humanos, también puede denominarse como una forma de ansiedad.

Entendemos como comportamiento, el empleo de los recursos propios del animal para adaptarse al medio en el que  vive. Cando se producen cambios que no le permiten su adaptación y se instalan de forma prolongada en su entorno, se desencadenan reacciones emocionales que generan, a su vez, conflictos y que producen un aumento de la ansiedad, con una desaparición de sensaciones físicas, sensoriales o de conducta social apropiadas.

Así, es habitual que se desencadenen comportamientos de ansiedad en gatos que durante mucho tiempo han vivido hábitos muy concretos y marcados. Cuando se sustituye esa rutina por otra que genera una alteración de la conducta, se produce el brote de la ansiedad. ¿Qué puede desencadenar stress en los gatos?, pues cosas tan banales para nosotros como juguetes muy agresivos que los inadaptan o que temen.

Juguetes que podemos comprar en jugueterías y pensados para niños pequeños que no tienen nada que ver con los que se pueden comprar en las tiendas de animales, pensados exclusivamente para los gatos. Los mismos comercios donde se puede comprar la comida, los suplementos y toda la alimentación de los gatos.
Los signos externos de la conducta de los gatos que delatan un comportamiento desestructurado pueden ser los maullidos de queja excesivos, la misma hiperactividad, la persistencia en el lamido de los objetos de su entorno, el chupado de telas, incluso la automutilación, con el arranque de uñas o dientes. Los casos más extremos de gatos stresados los tenemos en los desarreglos menos frecuentes de su conducta, como las estereotipias, o lo que es lo mismo, caminar de un lado para otro sin sentido.

Otro elemento que puede estar presente en los animales con un comportamiento hipernervioso es la ausencia de contacto con otros individuos de su misma especie, su nula relación con otros gatos, incluso del sexo contrario en época de celo. La falta de juego o la escasa reacción o nula reacción a los estímulos externos son otros signos análogos.

Aunque cada caso es muy particular, y ha de estudiarse el entorno de estos animales para comprender el origen de la anomalía de su comportamiento, se pude luchar contra el stress enriqueciendo el ambiente con la colocación de estantes, encimeras, repisas, cajones, donde el gato pueda esconderse a voluntad. Donde pueda encontrar una estimulación.

Nuestro entorno doméstico está preparado para satisfacer las necesidades de los humanos, pero los gatos necesitan de espacios que les ofrezcan estímulos para su curiosidad, entornos que les faciliten sus cualidades innatas para la caza, la emboscada, el merodeo y la ocultación, de forma que nuestra casa se parezca lo más posible a sus zonas de caza naturales. Ése es un verdadero plus para el gato.

Estos objetos los podemos comprar en las tiendas de animales, donde sus responsables sabrán orientarnos sobre la  calidad de la interacción de cada uno de los juegos.

Algunos medicamentos pueden ayudar a combatir el stress, aunque siempre tendrán que administrarse bajo prescripción de quien conoce la bondad de esas ayudas, los veterinarios. Él será quién haga una primera evaluación de la situación que afecta a nuestro gato, y quien considerará como tratar el trastorno de comportamiento de nuestra mascota.

Anuncios

El cuidado de las uñas del perro comienza con un buen corte

Las uñas son una parte muy sensible de la anatomía del perro, un elemento de su físico que juega un importante papel en sus, podríamos llamar, relaciones con el medio, pero también en su autonomía y en su sociabilidad, en la búsqueda de alimento y como no, en el juego.

Las condiciones de las uñas de su perro dependen en gran medida de una alimentación equilibrada

Un buen cuidador de perros deberá estar atento a la calidad y condiciones de las uñas de su perro y a la alimentación, a la comida que ingiere el perro, porque de que esté lo suficientemente balanceada, que tenga los aportes, los suplementos vitamínicos y de minerales; dependerá la salud de sus uñas. Una comida que se puede encontrar fácilmente en la tienda de animales más cercana, siempre con el asesoramiento de quienes están al frente de esos comercios especializados.

Enlace patrocinado: Piensos naturales para perros de alta calidad

El cuidado de las uñas del perro es fundamental, hay que cortárselas, y para algunas razas, también recortárselas. Es fácil, pero hacerlo de forma correcta y con eficacia dependerá de algo más que de nuestras habilidades. Vamos a recoger aquí algunas de los detalles que nos ayudarán a completar un buen corte de uñas para nuestro perro. Por su salud.

Lo primero de todo es saber cuando nuestro perro necesita un corte de uñas. Es sencillo: Cuando veamos que resbala sobre superficies lisas, como el parket o el suelo de casa, será el momento. Las uñas habrán sobresalido tanto que las almohadillas de sus patas ya no tocan suelo porque lo hacen las uñas.

La necesidad de cortar las uñas en el perro significa más que mejorar su tracción. Unas uñas largas pueden significarle al animal la posibilidad de que se haga daño cuando se rasque o cuando juegue, mucho más en las razas que son más activas, que hacen del movimiento su patrón de comportamiento. Entre estos perros, que son más activos, suele ocurrir también que se parten las uñas cuando frecuentan superficies que son más ásperas de lo normal como el cemento o el mismo asfalto de la calle. Una buena idea es revisarle las uñas al perro para comprobar que no hay ninguna rota, si fuera así, lo más razonable es igualárselas.

Ya en la faena de cortar las uñas al perro, lo primero de lo primero es hacerse con unas tijeras, las hay, por supuesto, donde se puede comprar la comida de perros en las tiendas de aninales. En diferente formato, para perros pequeños con uñas pequeñas o perros grandes con uñas más duras y resistentes.
Cortar las uñas a los perros, no es tan difícil como parece, es más complicado cortárselas, por ejemplo, a los gatos. El momento adecuado para hacer la operación es cuando esté reposando o dormitando relajadamente en el suelo. Hay perros, incluso, que por su carácter o por la misma costumbre, llegan a colaborar en la tarea de cortarles las uñas.

Si el perro es grande, es más fácil que la tarea la puedan hacer mejor dos personas. Una agarra al perro y la otra, le corta las uñas sujetando las patas. El que sujeta al perro puede colaborar haciendo caricias al animal, de forma que la operación le resulte menos violenta al animal. Rascar la oreja o pasarle la mano por la zona abodminal para relajar al perro puede ayudar bastante.

Lo más importante del acto de cortar las uñas es hacerlo por su borde, por la punta y no seccionar la parte de atrás. Hay que tener en cuenta que hasta las uñas llegan innumerables terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos que aumentan de tamaño al ritmo con el que crecen las mismas uñas. Así, cortar tan atrás puede significar también lastimar, no sólo la misma uña, sino la pata de la mascota.

Otra cuestión, si la uña está muy larga, habrá que cortarla poco a poco, a lo mejor en varios días seguidos, no hacer un corte de golpe reducir el tamaño de la uña de una sola vez.
 
Las raíces de las uñas no suelen verse a simple vista, en especial en los perros que las tienen de color negro u  oscura. Si por un error de apreciación, se corta la uña más de la cuenta y la pata del perro sangra. Hay que aplicar antiséptico especial para perros que se puede comprar en cualquier tienda de animales. Aunque el perro, lama su herida no hay riesgo de intoxicación.

Un perro que ha pasado por el trance del corte de las uñas es un animal inquieto, desorientado o asustado, acariciarlo o darle una golosina en forma de comida es un buen premio para su ‘colaboración’. En las tiendas de animales, se puede comprar también estas golosinas que hacen las delicias de las mascotas más exigentes. Por la salud de tu perro, por su bienestar.