El sobrepeso del perro o cómo cuidar la alimentación con sentido común

Uno de los males de la salud en las sociedades occidentales es la sobrealimentación, el sedentarismo y la consecuente obesidad que se traduce, a su vez, en enfermedades y complicaciones de todo tipo. Unos hábitos que, en muchas ocasiones trasladamos, sin darnos cuenta, a nuestras mascotas. Le damos a nuestro perro, la misma calidad de vida y las mismas rutinas que nos damos a nosotros, o les privamos de unos hábitos sanos como tampoco nos los proporcionamos a nosotros mismos.

Evita que tu mascota preferida sufra de sobrepeso alimentándola adecuadamente

Pero, ¿cómo saber si nuestro perro está sobrealimentado, si padece obesidad? Los humanos tenemos claro dónde encontrar la información, la báscula, los agujeros del cinturón o la ropa que ya no nos sirve, nos da la medida de nuestro sobrepeso. Vamos a abordar aquí algunas técnicas sencillas, que están al alcance de todos, que nos podrán dar la medida del peso relativo del perro. Vamos a hacerlo con claridad y sentido común.

Hay que recordar que la obesidad en los perros desencadena toda una serie de patologías, algunas de ellas verdaderamente nefastas para la salud del animal. Problemas de salud como los que ocasionan las dificultades en la respiración, el incremento del riesgo de infecciones, las dificultades en la reproducción, la hipersensibilización de la piel, de las vías respiratorias y del sistema cardiocirculatorio. La obesidad ocasiona en los perros, además, alguna variedad de diabetes, enfermedades del hígado, alteraciones articulares o una exposición y riesgo mayor a las infecciones de todo tipo, como las de los ojos.

La tarea más simple es la de palpar con las manos el pecho y el esternón del perro, de forma que veamos y notemos las costillas. Si no fuera así, estaríamos ante un perro con algo de peso o con mucha grasa. Pero sigamos, busquemos esa grasa en otros lugares. Por ejemplo, sobre las nalgas del perro, en la base de la cola, justo delante del punto donde arranca, podremos tocar para determinar la salud del animal. Si se percibe los huesos de la cadera, tendremos un animal extremadamente delgado, si no hay forma de tocar ningún hueso, tendremos un animal grueso. Lo normal es que la piel de esa parte esté plana, lisa y que la sintamos algo rellena, sólo éso. Las tiendas de animales, donde podemos comprar los piensos y los suplementos de la alimentación de nuestro perro, son un punto de apoyo para mejorar el conocimiento sobre la nutrición de nuestra mascota. Hay que tenerlo en cuenta.

También, si tomamos la columna vertebral y los hombros del perro como referencias y también los palpamos, deberemos notar unas masas de grasa mínimas alrededor de las vértebras, cuanta más grasa notemos, más avanzado estará el problema de la obesidad del perro. Y por contra, si sólo tocamos hueso, estaremos también ante un caso contrario, una falta de peso, palpable, nunca mejor dicho, al tiento y a simple vista.

Aplicando la simple observación de la figura del animal, visto desde su lomo, en conjunto; podremos tener nuevas pistas sobre su nivel de obesidad. Desde ese punto de vista, la cintura del perro ha de estar bien definida detrás de las costillas, si resulta demasiado curva hacia adentro, el perro tiene poco o muy poco peso, si la curvatura es hacia afuera, en mayor o menor medida, estaremos ante un caso de obesidad o sobrepeso. El caso extremo es cuando observamos a un perro desde arriba y lo vemos tan ancho que parece una mesa camilla. Indudablemente, este perro tiene un grave problema de sobrepeso. La visita al veterinario y una dieta adecuada son, desde luego, obligadas.

Hay que tener en cuenta que, si bien la alimentación de los perros cuando son cachorros, ha de ser rica, variada y, en su medida, abundante, para crear las condiciones favorables al crecimiento rápido; de adultos, los requerimientos nutricionales no son los mismos. Alimentar a un perro en exceso, como hemos comentado, es un riesgo para su salud, si, además, no va acompañado de un ejercicio físico regular y adaptado a su raza. No es lo mismo un collie que un bulldog, el primero tiene una figura estilizada por naturaleza, el segundo es rechoncho por la suya, su forma corporal es diferente como su capacidad para acumular o tolerar las grasas.

¿Qué se puede hacer para evitar el riesgo del sobrepeso? Pues, muchas cosas, por ejemplo, como nos sucede a los humanos, evitar el picoteo entre comida y comida. Reducir la cantidad de alimentos, el pienso de su comida, un 60%, siempre con indicación y control del profesional veterinario, puede hacer volver los niveles de grasa a la normalidad. Proporcionarle menos comida o porciones menores de comida en su alimentación, aunque con mayor frecuencia, puede ayudar también. Poner freno a la ingestión de grasas es otro punto a favor de la reducción del sobrepeso, siempre correspondido, como hemos comentado, con un ejercicio adecuado a la raza del perro. Los piensos balanceados y los suplementos que podemos comprar en cualquier tienda de animales, nos ayudarán a adecuar los niveles nutricionales de nuestra mascota.

La salud de nuestro perro es algo que no está en las manos exclusivas del veterinario, está en las nuestras, diariamente, cuando alimentamos a nuestra mascota de una forma racional y cuando le proporcionamos distracciones, ejercicios y actividad de manera consecuente. Con sentido común.

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