Archive for 28 julio 2010

El sobrepeso del perro o cómo cuidar la alimentación con sentido común

Uno de los males de la salud en las sociedades occidentales es la sobrealimentación, el sedentarismo y la consecuente obesidad que se traduce, a su vez, en enfermedades y complicaciones de todo tipo. Unos hábitos que, en muchas ocasiones trasladamos, sin darnos cuenta, a nuestras mascotas. Le damos a nuestro perro, la misma calidad de vida y las mismas rutinas que nos damos a nosotros, o les privamos de unos hábitos sanos como tampoco nos los proporcionamos a nosotros mismos.

Evita que tu mascota preferida sufra de sobrepeso alimentándola adecuadamente

Pero, ¿cómo saber si nuestro perro está sobrealimentado, si padece obesidad? Los humanos tenemos claro dónde encontrar la información, la báscula, los agujeros del cinturón o la ropa que ya no nos sirve, nos da la medida de nuestro sobrepeso. Vamos a abordar aquí algunas técnicas sencillas, que están al alcance de todos, que nos podrán dar la medida del peso relativo del perro. Vamos a hacerlo con claridad y sentido común.

Hay que recordar que la obesidad en los perros desencadena toda una serie de patologías, algunas de ellas verdaderamente nefastas para la salud del animal. Problemas de salud como los que ocasionan las dificultades en la respiración, el incremento del riesgo de infecciones, las dificultades en la reproducción, la hipersensibilización de la piel, de las vías respiratorias y del sistema cardiocirculatorio. La obesidad ocasiona en los perros, además, alguna variedad de diabetes, enfermedades del hígado, alteraciones articulares o una exposición y riesgo mayor a las infecciones de todo tipo, como las de los ojos.

La tarea más simple es la de palpar con las manos el pecho y el esternón del perro, de forma que veamos y notemos las costillas. Si no fuera así, estaríamos ante un perro con algo de peso o con mucha grasa. Pero sigamos, busquemos esa grasa en otros lugares. Por ejemplo, sobre las nalgas del perro, en la base de la cola, justo delante del punto donde arranca, podremos tocar para determinar la salud del animal. Si se percibe los huesos de la cadera, tendremos un animal extremadamente delgado, si no hay forma de tocar ningún hueso, tendremos un animal grueso. Lo normal es que la piel de esa parte esté plana, lisa y que la sintamos algo rellena, sólo éso. Las tiendas de animales, donde podemos comprar los piensos y los suplementos de la alimentación de nuestro perro, son un punto de apoyo para mejorar el conocimiento sobre la nutrición de nuestra mascota. Hay que tenerlo en cuenta.

También, si tomamos la columna vertebral y los hombros del perro como referencias y también los palpamos, deberemos notar unas masas de grasa mínimas alrededor de las vértebras, cuanta más grasa notemos, más avanzado estará el problema de la obesidad del perro. Y por contra, si sólo tocamos hueso, estaremos también ante un caso contrario, una falta de peso, palpable, nunca mejor dicho, al tiento y a simple vista.

Aplicando la simple observación de la figura del animal, visto desde su lomo, en conjunto; podremos tener nuevas pistas sobre su nivel de obesidad. Desde ese punto de vista, la cintura del perro ha de estar bien definida detrás de las costillas, si resulta demasiado curva hacia adentro, el perro tiene poco o muy poco peso, si la curvatura es hacia afuera, en mayor o menor medida, estaremos ante un caso de obesidad o sobrepeso. El caso extremo es cuando observamos a un perro desde arriba y lo vemos tan ancho que parece una mesa camilla. Indudablemente, este perro tiene un grave problema de sobrepeso. La visita al veterinario y una dieta adecuada son, desde luego, obligadas.

Hay que tener en cuenta que, si bien la alimentación de los perros cuando son cachorros, ha de ser rica, variada y, en su medida, abundante, para crear las condiciones favorables al crecimiento rápido; de adultos, los requerimientos nutricionales no son los mismos. Alimentar a un perro en exceso, como hemos comentado, es un riesgo para su salud, si, además, no va acompañado de un ejercicio físico regular y adaptado a su raza. No es lo mismo un collie que un bulldog, el primero tiene una figura estilizada por naturaleza, el segundo es rechoncho por la suya, su forma corporal es diferente como su capacidad para acumular o tolerar las grasas.

¿Qué se puede hacer para evitar el riesgo del sobrepeso? Pues, muchas cosas, por ejemplo, como nos sucede a los humanos, evitar el picoteo entre comida y comida. Reducir la cantidad de alimentos, el pienso de su comida, un 60%, siempre con indicación y control del profesional veterinario, puede hacer volver los niveles de grasa a la normalidad. Proporcionarle menos comida o porciones menores de comida en su alimentación, aunque con mayor frecuencia, puede ayudar también. Poner freno a la ingestión de grasas es otro punto a favor de la reducción del sobrepeso, siempre correspondido, como hemos comentado, con un ejercicio adecuado a la raza del perro. Los piensos balanceados y los suplementos que podemos comprar en cualquier tienda de animales, nos ayudarán a adecuar los niveles nutricionales de nuestra mascota.

La salud de nuestro perro es algo que no está en las manos exclusivas del veterinario, está en las nuestras, diariamente, cuando alimentamos a nuestra mascota de una forma racional y cuando le proporcionamos distracciones, ejercicios y actividad de manera consecuente. Con sentido común.

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La sexualidad de los gatos y la buena alimentación

La comodidad y el bienestar que nuestros hogares les proporciona a los gatos es paradójicamente un inconveniente. Inconveniente para los humanos que tienen que soportar los hábitos derivados de su celo, especialmente en el caso de las hembras. Una gata que habita en nuestra latitud suele tener un periodo de celo que abarca desde los meses de septiembre a marzo. Sin embargo, una buena alimentación y el calor de los hogares extiende el periodo de celo de forma ininterrumpida, en muchos casos, a nada menos que todo el año.

La mama gato feliz! 🙂

Por esa razón, el bienestar y la comodidad de una vida regalada, puede derivar en un inconveniente, porque una gata en celo está en disposición de quedar preñada en cualquier momento, algo que deberemos tener en cuenta si convivimos con gatos de los dos sexos o nuestra gata frecuenta lo que podríamos llamar ‘el mundo exterior’, fuera de la jaula de nuestros, sus, cómodos hogares.

Los piensos para gatos, que podemos comprar en cualquier tienda de animales, son la alimentación ideal de unos animales, los gatos, que alcanzan un confort físico que se traduce en una actividad sexual ‘extendida’, difícil de sobrellevar en el reducido espacio de nuestros hogares modernos.

La madurez sexual de las gatas arranca entre los seis meses y los nueve o diez de edad, y se manifiesta de una forma muy característica con una modificación de su comportamiento. A las gatas que entran en celo, se las ve ronronear de forma muy intensa, se vuelven más receptivas, se las puede ver frotándose contra personas y objetos que les son afines, algunas hasta se las puede ver haciendo movimientos acrobáticos y maullando con sonidos que podríamos calificar de lastimeros. Además, sus orines se vuelven de un olor más fuerte, algo que sirve para atraer el interés de los machos de la zona, pero que, en casa, es un incordio más.

Algo parecido le sucede a los machos, su actividad territorial y sexual les lleva a a rociar con orines, como un spray, cada una de las esquinas de su entorno, un espacio que puede ser nada menos que nuestra casa. Un inconveniente en favor de la castración. La madurez sexual de los gatos machos se produce a los nueve u once meses de vida, aunque siempre hay que esperar al año para considerarlos aptos como sementales para la reproducción.

El periodo en el que las gatas permiten a los gatos que las cubran suele durar entre tres y nueve días. Hay que tener en cuenta que la ovulación de la gata es siempre inducida, es el coito lo que le provoca la ovulación. Para aparear a los gatos, lo más razonable es dejar que todo siga su curso en una habitación apartada y tranquila. Si la gata cede, no habrá problemas, si el gato es inexperto, y no se consigue el apareamiento, habrá que dejarlo hasta otro periodo de celo. Hay que tener en cuenta también, que la forma del pene del macho, con unas particulares escamas, le produce dolor a la hembra en la vagina cuando es retirado el miembro masculino. Algo que puede provocarle irritación a la gata en sus genitales.

Así, visto todo ésto, la castración de los gatos es una opción adecuada para mejorar esa convivencia con los humanos. La castración no entraña riesgos para la salud de un animal con una actividad sexual tan elevada. Un gato no castrado macho se expone, en un medio como nuestras ciudades, a adquirir enfermedades no deseadas como las que se transmiten unos a otros a través de la saliva y que son consecuencia de las peleas entre gatos por las hembras antes de la cópula. Estas enfermedades corrientes son todas incurables, como la leucemia felina o la inmunodeficiencia de los gatos.

Un gato castrado tiene a su favor el hecho de que reduce la densidad de animales en la vía pública de nuestras grandes ciudades y contribuye a un hecho palpable, a que no se abandonen las crías de forma indiscriminada. En el caso de los gatos machos, su actividad sexual y territorial les lleva, como hemos comentado, a rociar con orines, como un spray, cada una de las esquinas de su entorno, un espacio que puede ser nada menos que nuestra casa. Otro inconveniente más en favor de la castración.

Otro dado, la edad mínima en la que pueden aparearse los gatos no debe pasarse por alto, no es algo intrascendente. Si el apareamiento es nuestro objetivo, habremos de respetar la madurez de los gatos, que en el caso de los gatos hembras es de nueve o diez meses y en el de los machos no inferior al año de vida. Emplear animales inmaduros, cuyos organismos no hayan alcanzado la madurez suficiente es un riesgo innecesario para la salud de los propios animales. Es más, lo más sensato y lo que da buen resultado es aparear gatos, independientemente de su sexo, combinando animales jóvenes con otros experimentados, de más edad.

Una cuestión a tener en cuenta, y en esta línea, es que la reproducción de los gatos no se puede tomar a la ligera, y, mucho menos, si el fin que se pretende es obtener una selección de raza. La reproducción felina, como la del resto de animales, es algo serio. Es una tarea que une las técnicas de varias disciplinas científicas como la genética, la fisiología, la biología o la misma etología. La finalidad de la reproducción de las razas puras es, además de la misma obtención de individuos con unas caracterísiticas físicas concretas, es la obtención de animales seleccionados que proporcionen descendencias homogéneas y viables desde el punto de vista de la vida, saludables.

La alimentación de los gatos, su comida, sus piensos y sus suplementos, que podemos comprar fácilmente en las tiendas de animales, forman la mejor combinación para una salud envidiable de estas mascotas, pero, como hemos visto también, son el origen de algunas de las incomodidades de los gatos. Su vida sexual bulle al regusto del pienso balanceado.