Archive for 25 enero 2010

Los problemas respiratorios de los gatos cuando llega el invierno

Los días fríos del invierno son una amenaza para los gatos, desde el asma a la hipotermia, los aires viciados y no ventilados de casa, los contrastes de temperaturas y las alimentaciones inadecuadas; no sólo pueden ser el origen de la cronificación de una dolencia, sino algunos de los motivos desencadenantes de la muerte del propio animal. Ser prudentes y observar el comportamiento de nuestro gato es un primer paso.

Gatito

Un gatito con frío.

El gato es la especie de animal de compañía más expuesta a sufrir asma. Una dolencia que es fácil de detectar en los continuos accesos de tos persistente y en los episodios, en algunos casos serios, de disnea, o dificultad respiratoria, que se traducen en inhalaciones con la boca abierta y en ahogos.

Los gatos suelen sufrir este tipo de trastornos asmáticos en mayor medida en invierno, porque las casas en las que habitan suelen estar cerradas como consecuencia del frío y los alérgenos, que pueden ser los desencadenantes del asma, se concentran en mayor cantidad al no producirse la ventilación de los hogares. Otro dato a tener en cuenta es que el mismo aire frío del exterior de la vivienda puede desencadenar una crisis asmática por sí sola en el gato.

Estudios recientes han revelado una relación entre los síntomas respiratorios que han sufrido algunos gatos analizados y su alimentación. En ocasiones, el malestar desaparece cuando se le proporciona al animal una comida húmeda o una dieta casera a base de carne. Y es que, algunos de estos gatos pudieron haber reaccionado a los ácaros que se colaron en sus comidas durante el almacenaje o a los antígenos de la cucaracha a los que se los puede encontrar en los alimentos secos o, más aún, pudieron haber reaccionado sencillamente al gluten de los alimentos deshidratados. Tampoco se debería desechar la idea de que la afección se pueda deber a un alergia a las proteínas vegetales.

La falta de información lleva a algunos especialistas que tratan los problemas pulmonares de los gatos a administrar dosis de inmunodepresivos con esteroides para superar sus dolencias al tiempo que no se interviene una alimentación que no es la adecuada.

Los esteroides resultan útiles pero su empleo no ataja la raíz del problema de salud del gato. Por otro lado, los esteroides los hace igualmente vulnerables a las infecciones de bacterias, virus y otros agentes fungicidas. Por eso, lo importante es comprobar qué se ha reconducido la alimentación del gato.

Uno de los problemas que también trae consigo las bajadas de temperatura del invierno para los gatos es la hipotermia Una reducción anormal de la temperatura corporal del animal. Se considera hipotermia cuando tiene una temperatura corporal, la rectal, menor a la normal para la especie. En el caso del gato se considera así cuando tienen menos de 37ºC.

La hipotermia es leve si oscila entre 32º a 37º, moderada de 28º a 32º, y grave si está por debajo de los 28º. Con una hipotermia moderada la supervivencia puede ser menor de veinticuatro horas, si no se devuelve al gato a las condiciones naturales. Los signos clínicos de un gato con hipotermia pueden ser enfriamiento corporal generalizado, depresión del sensorio (los bigotes), disminución del ritmo respiratorio, pulso débil o ausente y arritmias cardíacas que pueden llevar al paro cardíaco de su corazón.

Entre los desencadenantes de la hipotermia encontramos la baja tasa de grasa corporal de los gatos, o lo que es lo mismo, una animal subalimentado se encuentra con limitadas defensas naturales para enfrentarse al frío del invierno. Vigilar el peso y administrar una alimentación adecuada, a base de piensos o de alimentos húmedos que podemos encontrar facilmente en cualquier tienda de animales, para equilibrar la cantidad de grasa de su organismo es una estrategia para la prevención de los riesgos en el comienzo del invierno y de los días fríos.

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Paciencia y constancia son las claves de la educación alimentaria del perro

Una de las conductas que resulta más incómoda para los dueños de los perros es la insistencia de los animales a la hora de pedir comida y mucho más si se produce cuando sus propietarios están precisamente sentados a la mesa, en casa, y en plena comida familiar. El perro efectivamente puede tener hambre, pero también puede ocurrir que su comportamiento sea un gesto aprendido para obtener una recompensa fácil.

Comida para perros

Comida para perros 😉

El hábito de un perro que presiona a su dueño para pedir comida, su golosina, está dentro de las reglas de juego de la convivencia con nuestra mascota, pero un perro que agobia con su insistencia o llega a robar alimento en cualquier descuido, tal vez sea un toque de atención que debamos tener en cuenta. Veamos qué puede haber detrás de la demanda continua de alimento de un perro.

Algo que hay que tener en cuenta es que no todas las razas, ni todos los tamaños de los perros necesitan la misma cantidad de alimento, ni gastan calorías en la misma proporción. Un perro que ingiere dos buenos platos de comida al día es un animal que, en principio, debería estar saciado, sin embargo, tal vez sea cierto y tenga ganas de comer. Haga una prueba, adelante la comida una o dos horas antes de su tiempo habitual o, si lo prefiere, haga varios platos de su dieta para perros habitual, tres o cuatro al día, pero con cantidades de comida sensiblemente menores y póngaselos en periodos de tiempo más cortos. Un perro se sentirá más lleno si recibe varios platos pequeños en vez de uno grande con comida abundante.

Pero también cabe la posibilidad de que el perro no tenga hambre y que su comportamiento insistente sea una forma de pedir muestras de afecto, como caricias, atenciones o simplemente juego. Su instinto les lleva en ocasiones a relacionar la alimentación con el compañerismo. Lo verdaderamente importante en estos casos es disociar la comida de las muestras de consideración.

Para empezar, evite, mientras usted come, dar alimento al perro en la mesa. No es apropiado para conseguir esa disociación que el animal se instale en la lógica de que si molesta al dueño que come recibirá como premio uno o dos bocados del asado familiar. Elija un rincón del comedor donde pueda tener al animal siempre a la vista, sujételo y condúzcalo a su sitio y entréguele una golosina para comer como recompensa. Si hace esta sencilla acción con constancia, se dará cuenta de que el animal acabará aprendiendo que la manera más eficaz de obtener comida es irse a su sitio.

Un paso más, cuando el animal ya vaya sólo a su sitio, enséñele a echarse y quedarse tumbado en el mismo rincón. Colóquele un trozo de su comida a la altura de la vista, luego bájelo poco a poco, alejándoselo al mismo tiempo. El perro acabará tumbándose y es en ese momento, y sólo en ese momento, cuando le podremos dar la recompensa, su comida golosina.

El trabajo de condicionamiento le obligará a levantarse con cierta frecuencia para dar una recompensa a su perro para que permanezca inmóvil en su rincón, pero con el tiempo el mismo perro estará contento de quedarse en su sitio y habrá menos probabilidades de que vuelva a acercarse a la mesa. La constancia en el plan de disociación de su conducta es muy importante y su familia y su digestión se lo agradecerán.

Un último concepto en relación con la conducta alimentaria de estas mascotas. Los propietarios de los perros notan que a muchos canes les encanta su comida preferida con locura y que, si fuera por ellos, la comerían todos los días. Sin embargo, otros cuidadores perciben que sus animales se van cansando de sus piensos, y como respuesta comen menos o simplemente no se alimentan. Algo a lo que puede no resultar ajeno, el olor a alimentos cocinados de una casa. Una tentación que llega por el olfato y que al perro le produce un fuerte contraste.

El sentido común nos dice que, en cualquier caso, una variación en la alimentación del perro resulta saludable porque evita cualquier tipo de trastorno dietético. Cambie la comida, su pienso, los sabores de forma lenta pero constante, introduciendo cantidades de nuevo alimento cada vez mayores. Incorpore agua a la comida deshidratada o combine alimento deshidratado con comida no seca para que resulte más apetecible. Productos de alimentación para perros que puede comprar en cualquier tienda especializada. Incluso atrévase a calentarla para estimular su sistema gustativo y los aromas, porque, en cuanto a sensaciones, en un perro el olor siempre estará por encima del sabor.

Los juguetes y la actividad física de los gatos

Los gatos son animales muy independientes, muy diferentes de los perros, desde luego. Con necesidades físicas y motivacionales muy particulares, cuando no, peculiares.

Los gatos suelen hacer sus necesidades en lugares concretos y pequeños, pasar horas dormitando en un cubil y entregarse a medidos paseos por su exiguo territorio. Sin embargo, estas ocupaciones y movimientos instintivos no implican que sus dueños queden libres de dedicarles tiempo y espacio para otras actividades físicas.

Dos gatos jugando

Dos gatos jugando

La falta de actividad física de algunos gatos, el hecho de que se pasen horas y horas tumbados, e inmóviles, ajenos a su entorno, es algo que puede desencadenar problemas de salud a la larga. Por ello, resulta conveniente el estímulo de unos animales, cuya conducta sana y natural nunca es ajena a la movilidad. Si queremos que nuestro gato crezca y viva con naturalidad en el espacio limitado de una casa familiar, deberemos proporcionarle estímulos en forma de juguetes, que despierten su movilidad, su ánimo, la curiosidad, la capacidad de atención y su verdadero instinto de caza, además de ayudarle a quemar calorías, por supuesto.

Algunos de los objetos que podemos comprar en las tiendas especializadas de animales son los rascadores y los muñecos acolchados, en forma de llamativos y divertidos peluches. Los rascadores de uñas, dónde los gatos afilan y asean sus zarpas, han pasado a convertirse en unos años en auténticos parques de juegos. Estos centros de ocio felino llevan incorporados estructuras rugosas, como cuerdas y telas de diferentes texturas, que incitan al animal a rascarse y a impregnar con sus olores unos espacios de dominio que le son suyos. En algunos diseños le dan también la oportunidad de jugar a atrapar objetos móviles que cuelgan suspendidos.

Los diseños de estos espacios de juegos llevan incorporados, en ocasiones, estructuras que les sirven de cubil en la que el gato puede dormir o dormitar su descanso. Los peluches son juguetes dinámicos, como las bolas de colores o los sonajeros correpasillos que vemos en las tiendas de animales, que obligan al gato a saltar, pero también a corretear impulsado por la fuerza de su propio juego.

Los peluches son los juguetes más económicos y sencillos que podemos comprar en las tiendas especializadas de animales y los que arrastran un mayor número de incondicionales, sobre todo niños pequeños, para los que el peluche del gato se convierte de forma natural en un juguete compartido con el animal.

Muchos peluches tienen forma de ratón, casi todos son variantes de ese diseño, aunque cada vez son más frecuentes los que incorporan sonidos que sorprenden al gato y que lo hacen estar alerta. Un añadido que hay que tener en cuenta a la hora de comprar un accesorio divertido en la tienda de animales. Otra propuesta más casera puede ser impregnar el peluche con un producto que podemos adquirir en tiendas de gatos, el Catnip líquido, una hierba natural que despierta su curiosidad más instintiva

Juguetes para gatos como los peluches deben cumplir unas mínimas normas de seguridad que deberemos tener en cuenta a la hora de comprar el producto en la tienda especializada para gatos. El juguete no debe deshacerse con facilidad, el gato no debe tampoco acceder al relleno del peluche, aún jugando mucho con el objeto y con cierta violencia; y tampoco debe partirse, desprenderse o desmembrarse ninguna de sus partes de forma que permita que cualquiera de ellas pueda ser ingerida por el animal con el riesgo de atragantarse.

Los últimos modelos de juguetes que podemos comentar de exclusividad para gatos, que pueden también hacer las delicias de sus mejores amigos, son las cañas y los objetos de ingenio. Con las cañas, nos introducimos y participamos en los juegos del gato. Se trata de objetos alargados, palitos, al extremo de los cuáles se colocan plumas de colores que se convierten en presas a atrapar imaginarias si sabemos moverlas con habilidad ante la vista del animal.

Los juguetes de ingenio son más complejos. Son artilugios como los del tipo ‘Atrapa la bola’ o del modelo ‘Coge el queso’ que ubican una pieza pequeña y móvil en el interior, que el propio gato debe empujar para que se mueva dando vueltas, y de ese modo, tenga que volver a atraparla de nuevo. Un juguete para disfrutarlo en la compañía de niños o de adultos.