La selectiva vista del gato

Una de las cualidades que más nos sorprenden de los gatos es su capacidad para adaptarse a la vida nocturna, en especial, su aparente buena visión por la noche, o en condiciones de iluminación deficientes. Pero ¿qué es lo que hace que la visión de los gatos sea mejor con poca luz?. A diferencia de las personas, los gatos tienen ojos que presentan lo que los expertos denominan tapetum lucidum, y que, los profanos llaman ‘alfombra brillante’.

Alimenta bien a tu gato para que matenga una vista perfecta

La ‘alfombra brillante’ de los gatos es una capa fotosensible común a los gatos y a otros animales nocturnos, que les permite ver hasta seis veces mejor que los seres humanos. En las mismas condiciones de luz, un gato es capaz de apreciar objetos en la oscuridad de la noche que para una persona pasarían desapercibidos. El brillo de esta capa fotosensible en el fondo del ojo es lo que le da a los gatos ese fantasmal brillo blanco en la mirada cuando son impactados por una fuente de luz directa.

Una parte de este sistema ocular es el que forman los bastones y los conos, extensiones especialmente fotosensibles a la luz y al color, que en el ojo del gato representan un elemento especialmente abundante. Mientras que entre las personas la proporción es de un cono, sensible al color, por cada cuatro bastones, que se activan con la luz; en los gatos cada cono tiene entre 20 y 35 bastones asociados.

Sin embargo, esta sensibilidad del gato a la luz tiene un perro. Son sensibles a las luz, pero con muy poca capacidad para acomodarse a los cambios de intensidad de la iluminación. ¿Cuántas veces hemos visto a un gato, o a un felino, paralizado por una fuente de luz intensa que lo ha tomado por sorpresa? Su reacción instintiva, a veces de consecuencias nefastas, es la paralización. Paralización para la búsqueda del enfoque que ha perdido durante unos segundos por su mala acomodación visual.

Por esa razón, la contracción de las pupilas del gato es vertical y no horizontal como sucede en los humanos. Cuando la fuente de luz es muy intensa, extrema, los gatos llegan a contraer sus pupilas hasta formar apenas una línea estrecha de color oscuro, a veces imperceptible. Esta es su acomodación a la luz intensa, desde luego, no tan rápida y eficaz como la humana.

Por otro lado, y por este cúmulo de circunstancias, los gatos tienen dificultad para percibir con su vista los objetos estáticos, inanimados. Por esa razón, sus objetos para el juego, que, como productos para mascotas se pueden comprar en las tiendas para animales especializadas; tienen un atractivo especial para los gatos.

Su rango de visión está entre los casi dos metros hasta los seis o siete, fuera de ese intervalo, se puede decir que la mirada del gato está perdida. Por si fuera poco, su visión tridimensional es aceptable, pero peor que la de las personas, y, para su desgracia, no ve todos los colores, que nuestro ojo adaptado es capaz de percibir. Si miráramos con ojos de gato, todo lo veríamos en diferentes tonos de verde y azul. El rojo, el amarillo están fuera de su espectro. Como se ve para la vida visual de un gato, la luz es importante, pero los colores, no.

Y si nos referimos a la amplitud de la visión del gato, habremos de decir que ésta es mucho más envolvente que la humana. Si las personas adultas llegamos con alguna dificultad más allá de los 135 grados, para el gato la visión supera los 180 grados, llega a los 205 grados, o lo que es lo mismo, ve ligeramente hacia atrás. Lo que significa una indudable ventaja en su medio natural salvaje de origen, cuando el animal tenía que estar prevenido en todas direcciones.

Hemos visto que, salvo, la amplitud del arco de visión y la capacidad para distinguir objetos en la noche; el gato ve poco y en pocos colores. Lo que no hemos dicho es que su sentido del oído, muy desarrollado, y la capacidad de su piel y de sus sensorios, los bigotes, para captar los cambios en su entorno, compensan sus limitaciones.

La vista de nuestro gato es uno de sus sentidos principales, su correcta alimentación, con sus piensos y suplementos vitamínicos, forman parte de los cuidados necesarios para que nuestra mascota pueda mantener todas las cualidades innatas de su visión, tan prodigiosa, como selectiva.

Observar a nuestra mascota y percibir directamente todas estas capacidades perceptivas es otro aliciente para valorar la compañía de un animal, indudablemente, singular.

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